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Manuel Gumiel

Biografía

Gumiel, Manuel. Sucre (antes La Plata) (Bolivia), p. m. s. xviii – 1812 post. Pintor criollo.

De este pintor se desconoce prácticamente casi todo lo relacionado con su biografía, habiendo quedado para la posteridad tan sólo algunos de sus cuadros.

En el último decenio del siglo xviii se sitúan unos lienzos que decoran las iglesias de Santa Teresa de Cochabamba y de San Felipe Neri de Chuquisaca, mandadas copiar por el arzobispo San Alberto; son copias de cuadros de origen español, en concreto, de C. de Acuña, y que habían sido mandados, junto con otros lienzos de Castillo y Ferro, para el citado templo de Cochabamba, en los que dominaba el estilo académico influenciado por Antonio Rafael Mengs.

Destaca una Apoteosis de san Juan de la Cruz. Su factura delata “la mano de un buen pintor, correcto y frío [...]. Su colorido es cálido y su pasta pictórica muy apropiada al estilo” (Mesa-Gisbert, 1977). De 1799 es un San Bruno, fundador de la Orden de los Cartujos; está firmado: “Emnal. Gumiel ft. en civitate Platensis in Perú, anno 1799”; el rostro, el plegado del traje, los detalles (libro y calavera) son correctos, de fino trazado y sobrio colorido. “Debemos suponer que este cuadro es parte de una serie que se halla dispersa o ha desaparecido” (Mesa-Gisbert).

Como retratista, Gumiel ofrece dos muestras representativas y disímiles en su calidad. Muy bueno es el Arcángel san Miguel con donante; pintado el Divino Mensajero al estilo de Guido Reni, tantas veces copiado en América, su colorido es cálido, y el retrato del donante, verista, es muy correcto. Una tarja barroca, al pie, anuncia al donante: “Don José de Vellido, natural de la villa de Potosí, cura [...] actualmente de la Sta. Yglesia catedral Metropolitana de la Plata [...] dedicado al Glorioso Arcángel San Miguel patrón principal de dicha ciudad de la Plata, año 780 [...]”. En cambio, ya de 1812, es el Retrato del arzobispo Moxó (Benito María de Moxó y Francolí, obispo de México en 1805 y arzobispo de la Plata en 1807). Pues bien, esta obra, según Mesa-Gisbert, es “mediocre y amanerada [...] la efigie del prelado, fría y convencional”. Se aprecia un bajón en su arte; el caso de Gumiel no es aislado; puede explicarse por el estado caótico del momento, la efervescencia independentista, con la relegación de los valores estéticos. El documento del encargo (de 14 de diciembre de 1808) estipulaba 109 pesos por este retrato.

Si no de Gumiel, de su taller o de su círculo, es un monumental San Miguel de la sacristía de la catedral de Chuquisaca (más de cuatro metros de alto) que “repite el prototipo de la gama cálida de 1780”.

El historiador del arte potosino Chacón Torres (1973) se limita a copiar, sobre Gumiel, la opinión ditirámbica de monseñor Miguel de los Santos Taborga: “Por el encarne de sus figuras y retratos, Rafael mismo no le desdeñaría”.

 

Bibl.: R. Vargas Ugarte, Ensayo de un diccionario de artífices coloniales de la América Meridional, Burgos, Imprenta de Aldecoa, 1968 (2.ª ed.), pág. 237; M. Chacón Torres, Arte virreinal en Potosí. Fuentes para su historia, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1974, págs. 129-130; J. de Mesa y T. Gisbert, Holguín y la pintura virreinal en Bolivia, La Paz, Librería Editorial Juventud, 1977, págs. 256-259, figs. 285-288; J. M. Arnáiz, “C. de Acuña y la influencia de la escuela madrileña de finales del siglo xviii en América”, en Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid), n.º 71 (1991), págs. 150-154; S. Sebastián López, T. Gisbert y J. de Mesa, El Neoclasicismo, t. II, Madrid, Espasa Calpe, 1992, pág. 600; J. de Mesa: “Gumiel, Manuel”, en Diccionario Histórico de Bolivia, vol. I, Sucre, Grupo de Estudios Históricos, 2002, pág. 984.

 

Fernando Rodríguez de la Torre