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José García Ayola

Biografía

PIE DE FOTO PARA EL ESTUDIO DE CAMINO

actual Club Taurino.

García Ayola, José. Granada, 13.V.1841 – ?, f. s. XIX-p. s. XX. Fotógrafo.

Es poco lo que se conoce sobre la trayectoria profesional de los Ayola, porque padre e hijo colaboraron estrechamente y el segundo, tras mantener durante algunos años estudio independiente, heredó probablemente el negocio paterno. Aun cuando no pueda establecerse de modo claro dónde acaba el trabajo de uno y comienza el del otro, corresponde a José García Ayola padre buena parte de la producción que los hizo célebres. Formado probablemente en alguno de los talleres de litografía local, se estableció como fotógrafo independiente en los primeros años de la década de 1860; concretamente en septiembre de 1863 se anunciaba como gabinete fotográfico “muy acreditado” y como punto de venta de álbumes y marcos, estando instalado en el n.º 3 de la granadina calle de Lucena.

A lo largo de más de treinta años de actividad en Granada, montó y utilizó diversos estudios, situados siempre en el centro de la ciudad. Hacia 1866 aparece instalado en el n.º 16 de la acera del Darro, desde donde se trasladó poco después a una galería situada en el piso bajo del n.º 33 de la calle de Recogidas.

En 1873 abrió nueva galería en Puerta Real, n.º 8, donde se anunciaba como poseedor de “lo más perfeccionado que hasta aquí se conoce en el arte fotográfico”.

La década de 1870 supone la consolidación de su actividad, logrando premios en las Exposiciones Provinciales de 1875 y 1880 y el título de fotógrafo de cámara de Su Majestad. Con grandes rótulos ovalados —que dejaban constancia de tales reconocimientos— decoró la fachada de su nuevo estudio de la plaza de Mariana Pineda, en donde se instaló hacia 1877. Allí permaneció durante unos cuatro años —interrumpidos por un viaje realizado a París para perfeccionar el oficio— hasta trasladarse temporalmente a la carrera del Genil, n.º 29, frente a la fonda Europa, donde exponía sus muestras en la planta baja del local. Fue probablemente en esos años cuando comenzó a diversificar su actividad, ofreciendo al público vistas de Granada y Málaga, retratos de tipos populares y de personajes célebres, así como copias fotográficas de imaginería religiosa. A mediados de 1883, se aproximó a la arteria comercial del Zacatín y abrió un nuevo estudio en una casa de su propiedad situada en la calle Estribo. Autodenominado como “Gran Fotografía de Ayola”, participaba a su clientela un nuevo diseño de local que no hacía ya necesaria la utilización de las incómodas instalaciones situadas en los áticos de los edificios. En tan flamante establecimiento no llegó, sin embargo, a residir más allá de tres años; bien fuese por problemas técnicos o económicos, en 1885 se trasladó de nuevo al n.º 15 de la calle Reyes Católicos, frente a la plaza del Carmen.

Probablemente haya que buscar como trasfondo de este cambio la guerra de precios desatada por su gran competidor del momento, José Camino, situado a pocos metros de su local. Un año después volvió a anunciarse como punto de venta de “vistas panorámicas y reproducción de monumentos artísticos de Granada y otros puntos”, exponiendo sus fotografías en el n.º 14 de la estratégica cuesta de Gomérez, en el acceso a la Alhambra.

Es muy probable que el modelo de colecciones implantado por Laurent y la aparición de una nueva generación de fotógrafos locales —Garzón, Señán y González, Camino— que se orientaron prioritariamente a la realización y venta de vistas turísticas, animase a Ayola a comercializarlas; de hecho, buena parte de las vistas de la ciudad y la Alhambra que se conservan de él están realizadas en la década de 1880.

A diferencia de otros fotógrafos granadinos, que obtuvieron un mayor reconocimiento merced a sus intenciones fotográficas netamente comerciales y a la difusión de su obra mediante ediciones de tarjetas postales, álbumes impresos o venta de originales para su reproducción fotomecánica, Ayola sólo coincide con ellos en la intención comercial de su producción, no así en los canales de difusión, circunscritos a contadas colaboraciones editoriales (La Ilustración Artística, Panorama Nacional) y a la venta directa en su propio estudio. La comercialización de vistas de la ciudad y la Alhambra las hubo de realizar mediante la oferta de ejemplares sueltos y la confección de lujosos álbumes de gran formato; para lo primero contaba en el establecimiento con diversos catálogos, donde se ofrecían numeradas las copias en papel, vendiéndose a 3 pesetas las de gran formato y a 2 las intermedias.

El contenido de estos catálogos es diverso, ofreciéndose tanto vistas de Granada, Málaga, Priego o Antequera, como reproducciones fotográficas de pintura de tema granadino (Isidoro Marín, T. Muñoz, J. Larrocha, M. Moreno, Gómez-Moreno, R. Santacruz), o una galería de tipos populares y escenas costumbristas muy del gusto de la época, pobladas por gitanos, serenos, guitarristas, toreros, cuadros de baile y tipos andaluces. Los álbumes son temáticamente más homogéneos, contando con fotografías de gran formato, orla, rótulos dorados y leyenda impresa o manuscrita.

Las vistas que nos ha legado García Ayola no son una obra pionera, ni por la temática que abordan ni por la forma de representarlas. Sí constituyen, en cambio, un conjunto de inestimable valor, dada su variedad, calidad y uniformidad cronológica. La mayor parte de ellas debieron de realizarse entre 1880 y 1890, momento en que orientó su negocio a la venta de este tipo de material; si es que había realizado tomas anteriores, probablemente las sustituyó por una serie más uniforme, realizada ya sobre gelatina-bromuro.

Es en los inicios de la década de 1890 cuando en anuncios publicitarios y negativos comienza a aparecer el distintivo “Ayola Padre”, lo que parece indicar que su hijo, del que existe muy poca producción conocida, abrió por esas fechas un estudio propio.

Hacia 1895 ambos aparecen con establecimientos independientes, sin bien en estrecha vecindad, en Puerta Real, n.os3 y 7 respectivamente. Hasta finales de 1894 Ayola padre continuó anunciando en la prensa la realización de retratos coloreados ejecutados mediante un nuevo procedimiento, sin que existan referencias posteriores a 1895. Si el estudio de Ayola padre se extinguió probablemente en los años finales de la centuria, consta que el hijo tenía abierto establecimiento propio en los inicios del siglo, sin que llegase a funcionar mucho tiempo después; hacia 1906 los Ayola habían desaparecido de Granada, no figurando siquiera como vecinos. Desde esa fecha, los fondos de Ayola experimentaron diversos avatares, y el resultado fue la fragmentación de su archivo, que hoy se conserva en diferentes instituciones e incluye sus catálogos de venta y parte de los negativos. Además de los positivos sobre papel existentes en el Archivo Municipal de Granada y en otras colecciones privadas,  varios de sus catálogos de venta se encuentran en el Archivo de la Alhambra y en el Museo Casa de los Tiros (Granada), en tanto que se conservan dos importantes series de negativos sobre vidrio, la primera de ellas adquirida recientemente por el propio Archivo de la Alhambra  y otro conjunto entre los fondos del Museo Arqueológico de Granada, probablemente procedente de la extinta Comisión de Monumentos.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Fotográfico del Archivo Municipal de Granada, ES.18087.AMGR.

J. Piñar Samos, “José García Ayola y los inicios de la fotografía en Granada”, en VV. AA., José García Ayola, fotógrafo de Granada (1863-1900), Granada, Caja General de Ahorros- Obra Social, 1997; T. Espejo Arias, “Tres catálogos de fotografías de José García Ayola. Un modelo de encuadernación del S. XIX”, en Cuadernos de La Alhambra (Granada), n.º 39 (2003), págs. 153-168.

 

Javier Piñar Samos