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Andrés de Cereceda

Biografía

Cereceda, Andrés de. Salamanca, s. xv – San Pedro de Puerto Caballos (Honduras), c. 1539. Conquistador y tesorero de la Real Corona.

Su primer viaje a América lo realizó en calidad de tesorero de la expedición dirigida por Gil González Dávila. Con la aprobación de la Corona, salieron de España rumbo a Panamá, antes pasaron por la isla La Española. Los preparativos para explorar la costa pacífica de Panamá y el istmo centroamericano ya habían comenzado; en 1513 habían llegado al océano Pacífico y en 1519 fundaron la ciudad de Panamá. En ese mismo año, Juan de Castañeda y Hernán Ponce de León recorrieron la costa pacífica.

La empresa de González Dávila no salió de Panamá sino hasta 1522, debido a que este jefe expedicionario no contaba con el apoyo logístico de Pedrarias Dávila, a la sazón gobernador de Panamá. Con ella se amplió el reconocimiento de la costa hasta el istmo de Tehuantepec y de paso llegaron hasta el golfo de Nicoya y el golfo de Fonseca. Este último nombre fue puesto en honor del obispo de Burgos, Juan Rodríguez de Fonseca. También conocieron el Lago de Nicaragua, al que González Dávila le llamó la Mar Dulce.

En su calidad de Tesorero Real, Cereceda es el autor de un importante documento referente a la exploración hispana en el Pacífico de lo que actualmente es Panamá, Costa Rica y Nicaragua, titulado Itinerario y cuentas de Gil González Dávila por el tesorero Andrés de Cereceda. Relación de las leguas que el capitán Gil González Dávila anduvo a pie, por tierra, por la costa de la Mar del Sur, y de los caciques e indios que descubrió y se bautizaron y del oro que dieron para sus majestades.

En este documento, fechado en 1522, sobresale la información acerca de los pueblos visitados y sus caciques, las distintas reacciones de dichos pueblos y la cantidad de oro rescatado en los mencionados contactos con los indígenas. En total, se exploraron 224 leguas, bautizaron 32.264 indígenas, rescataron 112.524 pesos, 3 tomines de oro y 145 pesos de perlas.

Los sitios mencionados fueron la base de muchas de las toponimias de la costa sur del Pacífico ístmico.

Después de salir de Panamá, junto a su jefe expedicionario González Dávila, Andrés de Cereceda se dirigió a la isla La Española, desde donde organizaron otra empresa con dirección a la costa norte de Honduras, en marzo de 1524. Su objetivo era valorar, desde el Caribe o Mar del Norte, la posibilidad de que existiese un estrecho que conectara ambos mares.

Gil González Dávila contaba con el apoyo de la Corona, de manera que se le otorgó una gobernación que cubría los actuales territorios de Chiapas, Soconusco, Yucatán, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Su límite era la jurisdicción de Hernán Cortés. Aun con esas disposiciones reales, no había claridad en los límites que cada jefe expedicionario tendría, de manera que se iniciaron muchas disputas. El territorio hondureño fue el escenario de muchas de ellas. González Dávila se enfrentó con Hernando de Soto, quien procedía de Nicaragua y reclamaba las costas de Honduras como parte de la jurisdicción de Pedrarias Dávila.

A la disputa en torno a la jurisdicción del territorio Honduras-Higueras, se sumó la presencia en 1524, de Cristóbal de Olid, quien, como subalterno de Hernán Cortés, desembarcó en un puerto cercano a Puerto Caballos (actualmente Puerto Cortés). Este sitio fue llamado Triunfo de la Cruz y se localizaba muy cerca de Puerto Caballos. Olid se rebeló a la autoridad de Hernán Cortés e inició actividades de conquista de forma autónoma, situación que le duró muy poco. Cortés envió a su pariente Francisco de las Casas a aprehender a Olid. No obstante, Olid tomó prisionero tanto a Las Casas como a González Dávila.

Poco después Olid llegó a una negociación y liberó a Las Casas y a González Dávila, quienes, ya liberados y bajo traición, asesinaron a Olid. Muerto Olid, todo regresó a control de la hueste de Hernán Cortés, así, los soldados de Francisco de las Casas, su subalterno, fundaron el puerto de Trujillo, en la costa oriental de Honduras, en 1525. Por su lado, González Dávila regresó a España, donde falleció en 1526.

Andrés de Cereceda se quedó en la región y participó en las actividades punitivas contra los indígenas de Olancho y contra sus rivales españoles. Se alió con Diego López de Salcedo, nombrado por la Audiencia de Santo Domingo gobernador de Honduras-Hibueras.

La presencia de Salcedo dio inicio a la disputa entre Pedrarias Dávila y éste, por la jurisdicción de la provincia de Nicaragua. En marzo de 1528, Pedrarias Dávila tomó posesión de esta provincia y se estableció en León. Encarceló a López de Salcedo, y luego de llegar a un acuerdo económico lo liberó. Junto con López de Salcedo, su tesorero y aliado, Andrés de Cereceda salieron de Nicaragua rumbo al puerto de Trujillo, Honduras.

Al morir López de Salcedo el 3 de enero de 1530, dejó la gobernación de forma interina a Andrés de Cereceda. En 1532 llegó el nuevo gobernador Diego de Albítez, quien también falleció, y Cereceda quedó nuevamente en el puesto de gobernador interino.

También se enfrentó con la gente de Pedro y de Jorge de Alvarado por la definición de los límites de las gobernaciones de Guatemala, El Salvador y Honduras. Habiendo perdido mucho poder entre su hueste, Cereceda cedió la gobernación de Honduras- Hibueras a Pedro de Alvarado, en 1536.

En Honduras-Hibueras, Cereceda se dedicó a recorrer algunos poblados, como Naco y Buena Esperanza, y trasladó la mayoría de los pobladores de Trujillo al oeste de la provincia. Habilitó caminos para bestias de carga y procuró reconocer los sitios donde había oro aluvial. Su propuesta más trascendental fue la creación de un camino que comunicara Puerto Caballos, en la costa norte, con el golfo de Fonseca. Esta idea sería retomada cuatro siglos más tarde (1856), por el cónsul estadounidense E. G. Squier, quien pretendía abrir una vía interoceánica entre la costa norte y el sur de Honduras.

Para el año 1550 Cereceda ya había muerto pero algunas de sus pertenencias estaban en la Casa de Contratación de Sevilla. El presidente de la Audiencia de los Confines, Alonso López de Cerrato, comenzó un juicio el 27 de octubre de 1550 para determinar si Cereceda le debía algún dinero a la Corona, antes de librar sus pertenencias. Éste había nombrado como su heredero a Bernardo de Cabranes, quien lo defendió en el juicio de residencia. La base principal del juicio estuvo fundamentada en la residencia que Pedrarias Dávila había entablado con los oficiales de López de Salcedo antes que salieran de Nicaragua hacia Honduras.

El proceso dio inicio el 7 de enero, 1529, teniendo a Gonzalo Fernández de Oviedo como contador- procurador en contra del grupo de López de Salcedo. La residencia de Cereceda duró varios meses, llenó 227 páginas, pero al parecer no se pudo probar fraude contra la Corona.

El testamento de Andrés de Cereceda fue redactado el 28 de agosto de 1539, en la villa de San Pedro de Puerto Caballos, provincia de Honduras.

 

Obras de ~: “Itinerario y cuentas de Gil González Dávila por el tesorero Andrés de Cerezeda. Relación de las leguas que el capitán Gil González Dávila anduvo a pie, por tierra, por la costa de la Mar del Sur, y de los caciques e indios que descubrió y se bautizaron y del oro que dieron para sus majestades”, en Conquista y poblamiento en el siglo xvi (Relaciones históricogeográficas), San José (Costa Rica), Editorial Costa Rica, 1976, págs. 33-35.

 

Bibl.: R. Durón, Bosquejo histórico de Honduras, Tegucigalpa (Honduras), Ministerio de Educación Pública, 1956; M. Rubio Sánchez, Historia del puerto de Trujillo, Tegucigalpa, Banco Central de Honduras, 1975.

 

Elizet Payne Iglesias

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