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Cristóbal Fonseca

Biografía

Fonseca, Cristóbal. Santa Olalla (Toledo), c. 1550 – Madrid, 9.XI.1621. Agustino (OSA), escritor místico y predicador.

Los padres de Cristóbal Fonseca fueron Diego de Fonseca, contador, e Isabel Álvarez, naturales de Santa Olalla, del obispado de Toledo. Profesó en la Orden de San Agustín el 8 de febrero de 1566, en el convento de Toledo. Aquí debió de estudiar Filosofía, y Teología en Salamanca, pues no se dispone de datos precisos de este período de su vida. Alcanzó el grado de maestro de la provincia de Castilla (1596), con el cual asistió al Capítulo General de la Orden agustiniana (1608).

Desempeñó los cargos de prior del convento de Segovia (1591), visitador de la provincia (1601), prior en el convento de San Felipe el Real de Madrid (1607), vicario provincial (1607), definidor de la provincia de Castilla (1609 y 1615) y presidente del Capítulo Provincial (1618) en calidad de definidor mayor de la provincia de Castilla. Como orador sagrado, Fonseca predicó en los púlpitos más insignes de España: Salamanca, Madrid, Alcalá, Toledo, Sevilla, Córdoba, Burgos y Segovia. Pedro de Herrera recogió en su obra Descripción de la Capilla de Nuestra Señora del Sagrario (1617) los actos tenidos en la inauguración de la mencionada capilla del Sagrario, donde Cristóbal Fonseca predicó, en compañía de Paravicino y Jerónimo de Florencia.

Los libros que escribió fueron bien recibidos por lectores y autores del momento, lo que hizo que las obras alcanzasen gran difusión en vida del autor. Están escritos para la predicación y alimento espiritual del lector. El Tratado del amor de Dios (1592) fue el primer fruto de su ingenio y primeros sudores, según confiesa el mismo Fonseca en la dedicatoria al obispo de Astorga, Pedro de Rojas. Entre los motivos que le movieron a escribir esta obra en castellano señala, entre otros, la defensa que del idioma habían hecho fray Luis de León y Pedro Malón de Echaide. Esta primera obra de Fonseca formó parte de la biblioteca de Miguel de Cervantes, como él mismo reconoce en el prólogo del Quijote: “Si tratáredes de amores, con dos onzas que sepáis de la lengua toscana, toparéis con León Hebreo, que os hincha las medidas. Y si no queréis andaros por tierras extrañas, en vuestra casa tenéis a Fonseca, Del amor de Dios, donde se cifra lo que vos y el más ingenioso acertare a desear en tal materia” (Rico, 1998: 16).

Esta obra de Fonseca cosechó fama y general aplauso de los críticos de la época, como Vicente Espinel estampó en el prólogo de sus Relaciones de la vida del escudero Marcos de Obregón (1616): “El Padre maestro Fonseca escribió divinamente del amor de Dios y con ser materia tan alta, tiene muchas cosas donde puede el ingenio esparcirse y vagarse con deleite y gusto; que no siempre se ha de ir con el rigor de la doctrina, ni siempre se ha de caminar con la flojedad del entendimiento; lugar tiene la moralidad para el deleite, y espacio el deleite para la doctrina”. El mismo Lope de Vega consagró la memoria de Cristóbal Fonseca en los siguientes versos del libro decimonono de su Jerusalén conquistada (1609, fol. 497v.): “Fonseca universal fuente perenne, / Ya no Fonseca, sino fuente viva, / Pues en admiración el mundo tiene / Tu misma pluma, tu alabanza escriba”.

Pero no todo han sido halagos en la obra de Fonseca.

Un caso extremo se puede encontrar en Menéndez y Pelayo, quien emitió un juicio desfavorable de la primera parte de la obra, según la edición de 1608.

Por cierto, plagada de errores, cambios de frases y abundantes descuidos tipográficos. No obstante, el crítico sentenció en su Historia de las ideas estéticas: “Es un libro de verdadera decadencia, farragoso y pedantesco, y tal que sólo debe la reputación que disfruta entre los que no le han leído, a la casualidad de haberle citado Cervantes en el prólogo del Quijote, nada menos que en el cotejo con León Hebreo” (Menéndez y Pelayo, 1920). Solana, más ponderado, dice que, “en suma, es un buen libro, aunque no llegue a ser un gran libro”.

Vida de Cristo Señor Nuestro (1596) es la segunda obra de Fonseca. Está dividida en cuatro partes y cada una, en sí misma, forma un tratado independiente, y por esta razón se publicaron de forma separada. La primera edición de la obra completa salió en 1621.

La primera parte trata de los misterios de la vida de Jesucristo, la segunda de los milagros, la tercera de las parábolas y la cuarta sobre los Evangelios, si bien esta última no formaba parte de los planes iniciales, según indica en el prólogo el mismo Fonseca. La obra está compuesta de trozos escogidos de otros oradores, en un estilo “algo ampuloso, y abunda demasiado de erudición profana, y si se quiere, hasta de citas patrísticas y escriturarias”, comentó Monasterio.

La cuestión sobre la atribución del falso Quijote o el Quijote de Avellaneda ha sido variadísima a lo largo de la historia de la literatura. Narciso Alonso Cortés piensa que Avellaneda pudo ser el fraile agustino Cristóbal Fonseca, sin que sus argumentos hayan convencido a la crítica especializada.

Admiración y estima produjeron la oratoria sagrada y las obras de Cristóbal Fonseca a sus contemporáneos, ya que, en alguna medida, reflejan las creencias y religiosidad popular de aquella sociedad. Se puede contabilizar una treintena de ediciones de Tratado del amor de Dios y las ediciones de Vida de Cristo Señor Nuestro superan las cuarenta. Obras, por lo demás, que fueron vertidas al francés, italiano, latín e inglés.

Y, por otro lado, está el mérito literario de la producción de Fonseca. La Real Academia Española, en efecto, incluye a Fonseca en el Catálogo de autoridades de la lengua, y siempre ha sido considerado como escritor clásico.

 

Obras de ~: “Aprobación. 17 de abril de 1586”, en G. de la Mata, Primera, segunda y tercera parte del caballero Asisio, San Francisco, Bilbao, por Mathias Mares, impressor del Señorito de Vizcaya, 1587; Tratado del amor de Dios, primera parte, Salamanca, Guillermo Foquel, 1592 (Barcelona, 1593; Valladolid, 1594; Barcelona, 1594; Lisboa, 1595; Barcelona, 1595; Valladolid, 1595; Córdoba, 1596; Zaragoza, 1596; Zaragoza, 1597; Lisboa, 1598; Toledo, 1598; Valladolid, 1598; Barcelona, 1599; Lisboa, 1603; Barcelona, 1606; Barcelona, 1608; Barcelona, 1613); Primera parte de la Vida de Christo Señor Nuestro, Toledo, Tomás de Guzmán, 1596 (Barcelona, Juan Amello, 1597; Barcelona, Jaime Cendrad, 1597; Toledo, 1598; Barcelona, 1598; Lisboa, 1600; Alcalá, 1601; Madrid, 1601; Madrid, Imprenta Real, 1601; Madrid, 1605; Barcelona, 1613; Madrid, 1621; Madrid, 1622; vers. it., Brescia, 1602; Venecia, 1604; Venecia, 1608; Brescia, 1617; Venecia, 1622; vers. fr., París, 1605; París, 1613; París, 1615; vers. lat., Inglolstadii, 1623); Segunda parte de la Vida de Christo Señor Nuestro, que trata de sus milagros, Toledo, Tomás de Guzmán, 1601 (Barcelona, 1602; Lisboa, 1602; Madrid, 1603; Lérida, 1615; Madrid, 1621; vers. it., Venecia, 1608; Brescia, 1617; Venecia, 1622); Tercera parte de la Vida de Christo Señor Nuestro, que trata de las parábolas, Madrid, Imprenta Real, 1605 (Barcelona, Sebastián de Cormellas, 1606; Barcelona, Jaime Cendrad, 1606; Madrid, 1621; Madrid, 1622; vers. it., Venecia, 1608; Brescia, 1617; Venecia, 1622); Segunda parte del Tratado del amor de Dios, vol. I, Valencia, Juan Crisóstomo Garriz, 1608; Segunda parte del Tratado del amor de Dios, vol. II, Valencia, Pedro Patricio Mey, 1608; “Aprobación. Madrid, 21 de enero de 1609”, en A. J. de Salas Barbadillo, Patrona de Madrid restituida, Madrid, Alonso Martín, 1609; Primera y segunda parte del Tratado del Amor de Dios, Madrid, 1610 (Barcelona, 1613; Madrid, 1620; Madrid, 1622; vers. it., Brescia, 1602; Venecia, 1608; vers. fr., París, 1605; vers. ingl., Londres, 1652); Cuarta parte de la Vida de Christo Señor Nuestro, que trata de su doctrina. Y contiene los Evangelios de los santos y domingos del año, y extravagantes, Madrid, Luis Sánchez, 1611 (Madrid, 1621; vers. it., Brescia, 1617; Venecia, 1622; vers. fr., París, 1615); “Aprobación. San Felipe el Real, 18 de mayo de 1611”, en B. Jiménez Patón, Perfecto predicador, Baeza, 1612; “Aprobación. San Felipe el Real, 22 de octubre de 1613”, en P. de Guzmán, Bienes del honesto trabajo, Madrid, en la Imprenta Real, 1614; Discursos para todos los Evangelios de la Cuaresma, Madrid, Alonso Martín de Balboa, 1614 (vers. fr., París, 1615; vers. lat., Coloniae, 1628; vers. ingl., Londres, 1629; Londres, 1652); “Aprobación. Madrid, 25 de octubre 1608”, en A. Rubio Rodensi, Commentarii in libros Aristotelis Stagiritae, Madrid, Ex typ. Andreae Grande, 1615; “Sermón del nacimiento de la Virgen Santísima”, en P. de Herrera, Descripción de la Capilla de Nuestra Señora del Sagrario que erigió en la Santa Iglesia de Toledo el Ilmo. Señor Cardenal D. Bernardo de Sandoval y Rojas, Madrid, Luis Sánchez, 1617; Vida de Christo Señor Nuestro, vols. I-IV, Madrid, Luis Sánchez, 1621.

 

Bibl.: F. Lope de Vega, Jerusalem conquistada, Madrid, 1609, fol. 497v.; V. Espinel, Relaciones de la vida del escudero Marcos de Obregón, Madrid, 1616; T. de Herrera, Alphabetum Augustinianum, vol. I, Madrid, Gregorio Rodríguez, 1644, pág. 151; Historia del convento de San Agustín de Salamanca, Madrid, 1652, págs. 197, 200 y 404; M. Menéndez y Pelayo, Historia de las ideas estéticas en España, vol. III, Madrid, 1920 (3.ª ed.), págs. 149-151; N. Alonso Cortés, El falso Quijote y fray Cristóbal de Fonseca, Valladolid, Taller Tipográfico Cuesta, 1920; C. G. Morán, “El falso ‘Quijote’ y el P. Fonseca”, en España y América, 19, 1 (1921), págs. 171-177; I. Monasterio, Místicos agustinos españoles, vol. I, El Escorial, Editorial Agustiniana, 1929, págs. 317-332; E. A. Peers, Studies of the Spanish Mystics, London, 1930, págs. 253-266; J. Vega, “Un error de Menéndez y Pelayo (Cristóbal de Fonseca)”, en Casiciaco, 7 (1953), págs. 72-74; J. Tietz, S. François de Sales. Traité de l’amour de Dieu (1616) und seine spanischen Vorläufer: Cristóbal de Fonseca, Diego de Estella, Luis de Granada, Santa Teresa de Jesús und Juan de Jesús María, Wiesbaden, Franz Steiner Verlag GMBH, 1973; K. M. Shea, “Un cotejo del concepto del amor en los ‘Diálogo de amor’ de León Hebreo y en el ‘Tratado del amor de Dios’, de fray Cristóbal de Fonseca”, en Dissertation Abstracts Internacional, 37 (1976), n.º 2.225 A; H. D. Smith, Preaching in the spanish Golden Age. A study of some prreachers in the Reign of Philip III, Oxford, Clarendon Press, 1978, págs. 50-53, 76, 82, 101, 119-120, 124-125, 128, 134-135, 139, 141-142, 144-146, 152, 154-155, 163 y 167; “Some preachers of the Augustinian Order in Spain, 1570-1630”, en Analecta Augustiniana, 45 (1982), págs. 274-282; L. M. Herrán, “La obra del agustino Cristóbal de Fonseca”, en “La devoción popular a María en las vidas de Cristo y María en los ‘Flos sanctorum’ del siglo xvi”, en Acta Congressus Mariologici- Mariani Internationalis Caesaraugustae anno 1979 celebrati.

VI. De Cultu Mariano apud Varias Nationes Saec. xvi, Roma, Pontificia Academia Mariana Internationalis, 1986, págs. 468- 471; F. Rico (dir.), Don Quijote de la Mancha, Barcelona, Instituto Cervantes-Crítica, 1998, pág. 16.

 

Rafael Lazcano González

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