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Francisco de Borja de Silva Bazán y Téllez Girón

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Biografía

Silva Bazán y Téllez-Girón, Francisco de Borja. Marqués de Santa Cruz (XI). Madrid, 13.X.1815 – 28.XI.1889. Político, alcalde-corregidor de Madrid, Grande de España.

Nacido de ilustre familia, su abuelo fue José Joaquín Bazán y Silva, marqués de Santa Cruz, casado en primeras nupcias con María Fernández de la Cueva, hija del duque de Alburquerque, de quien no tuvo descendencia, y en segundas con Mariana Waldstein Lich- Tensteing, de noble familia austriaca (Viena, 1781), enlace del que nacería don José Gabriel de Silva Bazán y Waldstein, director de la Real Academia de la Lengua desde 1828 hasta su muerte en 1839 y que casó con Joaquina Téllez-Girón, hija de los duques de Osuna (1801), cuando todavía no había heredado el marquesado y ostentaba el título de marqués de El Viso, en la capilla de la Alameda de Osuna; la novia fue retratada por Goya como la Musa Euterpe.

El mayor de los hijos de este matrimonio fue Francisco que sucedió como XI marqués de Santa Cruz, X de Villasor, XII del Viso y IX de Bayona, entre otras mercedes. La cuarta hija de las hermanas casó con el marqués de Alcañices y fue la madre del duque de Sesto, siendo pues éste tío de aquel otro alcalde de Madrid.

En la Guía de Grandezas y Títulos del Reino figuran varios con el nombre de Santa Cruz: los marquesados de Santa Cruz de Aguirre, de Inguanzo, de Marcenado, de Paniagua y de Rivadulla, todos ellos sin Grandeza de España. El que poseía esta familia es el marquesado de Santa Cruz de Mudela, con Grandeza de España y el más antiguo de todos, creado en 1569 por lo que desde siempre se le suele nombrar simplemente como Santa Cruz. También tienen título de Santa Cruz los condados de Noguera de la Sierra y de Manudes.

El marqués de Santa Cruz había llegado al Ayuntamiento el día 1 de enero de 1846 elegido concejal por elecciones municipales, siendo nombrado alcalde antes de que terminara su mandato como concejal el 5 de septiembre de 1848, situación que por entonces se repitió varias veces buscando entre los concejales electos el futuro alcalde-corregidor. Sucedió en el puesto al conde de Vistahermosa. Eran entonces concejales con el marqués de Santa Cruz, el marqués de Perales, el de Bárboles, el de Regalía y el de Acapulco, el duque de Abrantes, padre del marqués de Sardoal, los condes de Torres-Maiquez, de Goyeneche, de Cumbres Altas, de la Oliva y de Casa Flores, Diego del Río, Claudio del Palacio, Juan Gil Delgado, Luis Piernas —que sustituiría a Santa Cruz en la Alcaldía— y León Villarreal, así como los señores Sánchez Ocaña, Betegón, Campoy, Posadillo, Aldecoa, Stuich, Bañares Laplana, Nocedal que repetidamente fue Concejal y don Ramón Mesonero Romanos, que ayudó en gran manera al nuevo alcalde, su antiguo compañero, en el desempeño de su cargo. Manejaba este ayuntamiento un presupuesto de 3.750.000 reales.

Apenas llegado a la Alcaldía la prensa le dirige dos peticiones que convendrá recoger para mejor conocer el estado de Madrid entonces: era la una la desaparición de las llamadas “covachuelas del Carmen”, tiendas asotanadas en dicho convento y en tan céntrica calle cuya desaparición se pide por “repugnantes y lóbregas”.

La segunda (La Correspondencia de España 9 de septiembre) protesta al nuevo alcalde de que todavía exista la costumbre de “depositar cadáveres dentro del cancel de las iglesias” para pedir para su entierro.

Acomete el alcalde Santa Cruz la reforma de las Ordenanzas municipales que no pudo llevar a efecto pues su mandato sólo duró dos años y medio, que aunque corto era muy largo para la rapidez que por entonces se sucedían las personas en la Alcaldía madrileña.

Se terminó el plano de Madrid realizado por los ingenieros Gutiérrez, Merlo y Ribera en escala 1/1.250 y se creó una sección a caballo de la policía municipal. Verificó la desaparición del callejón de la Duda, inmediato a la Puerta del Sol, abriendo camino a la reforma de ampliación de la plaza, verificó la restauración de la iglesia de los Jerónimos y puso la nueva fuente dedicada a Pontejos con su busto, y la estatua de Isabel II. Creó unas bellas fuentes de hierro fundido, que puso en distintos lugares, consistentes en un gran jarrón de dicho metal del que por su parte mas ancha salía cuatro surtidores sobre un pilón redondo, fuentes sencillas y elegantes que bien podrían recuperarse. Instaló en la plaza de Lavapiés la fuente rematada por la estatua de Endimión. Logró soportar la sequía muy fuerte de 1849, año en el que construyó una gran fuente ante el Parador del Puente de Toledo y otra en el murallón de la cuesta de la Vega.

Se ensancharon calles, entre ellas la cuesta de Moyano, y se abrió la de Augusto Figueroa así como la nueva calle de Jovellanos y también las de Juan de Herrera y Calderón de la Barca sobre terrenos del convento de las monjas de Constantinopla, la prolongación de la calle Gravina, creó la plaza de Bilbao, se abrieron en sus días, por iniciativa particular los pasajes de Matéu y de Murga, hoy vías públicas. Se inició el empedrado de las principales vías con adoquines de granito en vez de los cantos rodados anteriores y se hicieron ensayos de aceras pavimentadas de algo desconocido casi: el asfalto.

Se pusieron por las calles conducciones para el gas, tanto como combustible en cocinas como para iluminación pública y privada. Se prohibió la conducción a hombros de los cadáveres sustituyéndola por coches fúnebres, se instaló un “residio Modelo en la calle del Barquillo. También se derribó la Puerta de Atocha, la de Santa Bárbara, la de Bilbao y la de Recoletos y, lamentablemente, para ensanchar la entrada al Congreso, el palacio de los duques de Hijar.

Después de muchos esfuerzos y retrasos y con intervención de la fuerza pública, logró derribar la casa llamada de “Tócame Roque” que taponaba la calle del Barquillo.

Fue pues, pese a su relativa brevedad, una alcaldía fructífera que efectuó grandes trabajos entre el aplauso de sus contemporáneos.

Además de alcalde, fue senador vitalicio por la provincia de Guipúzcoa y por derecho propio. Fue elegido caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro el 23 de enero de 1877, con el collar que había pertenecido al cardenal Antonelli.

Casó el 8 agosto 1884 con Encarnación Fernández de Córdoba y Álvarez de Bohorques, dama de la orden de María Luisa e hija de Joaquín Fernández de Córdova y Pacheco y de María Encarnación Álvarez de las Asturias Bohorques y Chacón.

 

Fuentes y bibl.: Archivo del Senado, Exps. personales, HIS-0427-03.

Ayuntamiento de Madrid, Alcaldes de Madrid, 1820- 1936, Madrid, Ayuntamiento, 1985; A. de Ceballos- Escalera y Gila (dir.), La Insigne Orden del Toisón de Oro, Madrid, Fundación Carlos III-Palafox & Pezuela, 2002, pág. 551.

 

José del Corral Raya

 

 

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