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Giovanni Battista Schizzi

Biografía

Schizzi, Giovanni Battista. Cremona (Italia), p. s. xvi – Bruselas (Bélgica), 13.II.1558. Ministro lombardo al servicio del emperador Carlos V y de Felipe II.

Los antepasados de los Schizzi se establecieron en el condado de Cremona en el siglo xii. Durante el siglo xvi, el linaje de los Schizzi ocupaba un lugar destacado dentro del patriciado cremonés, teniendo presencia en el consejo de decuriones y ocupando otros cargos civiles y eclesiásticos en la ciudad. Giovanni Battista Schizzi formaba parte del patriciado cremonés y siguió el corso delle lettere, orientado al ejercicio del foro y de las judicaturas bienales hasta alcanzar un puesto en los tribunales supremos del Stato. En 1535 ingresó en el Colegio de Jurisconsultos de la ciudad de Cremona. A lo largo del año 1546 se dispuso la promoción más numerosa de senadores togados que tuvo lugar durante el dominio de Carlos V. En esta hornada fue nombrado senador el jurisconsulto cremonés Giovanni Battista Schizzi. Durante los siete años que desempeñó el puesto de senador, Schizzi cultivó sus relaciones con personajes emergentes en la Corte del Emperador.

En 1552 se le presentó la ocasión de medrar, al fallecer en junio el regente y senador Giacomo Pirovano.

El 17 de diciembre de 1552 fue nombrado regente el senador cremonés Giovanni Battista Schizzi. Desde la Corte del César se envió la nueva a Schizzi, quien servía en Milán su puesto de senador, ordenándole que emprendiese sin dilación el viaje para incorporarse con la mayor brevedad al consejo. A pesar de que las órdenes imperiales precisaban que Schizzi debía incorporarse con la mayor celeridad al Consejo en la Corte del César, el togado cremonés demoró durante meses su partida con diversos pretextos.

La oligarquía de la ciudad de Milán acogió con inquietud la designación de un cremonés para el puesto de regente lombardo en el consejo de Carlos V. Así, la máxima preocupación del tribunal de la ciudad de Milán era que el regente Schizzi apoyase a Cremona en el contencioso del catastro general, frente a los intereses de la metrópoli lombarda.

A principios de 1553 el vicario y los doce diputados del tribunal de Provisión de la ciudad de Milán fueron de forma solemne a besar la mano del nuevo regente. Los patricios milaneses entregaron como “segno di benevolentia” al jurisconsulto cremonés una cadena de oro valorada en cien escudos de oro de Italia. En realidad, la cadena de oro simbolizaba la riqueza de la ciudad de Milán y era una discreta muestra de los recursos del patronazgo de la corporación urbana, que el patriciado milanés estaba dispuesto a extender sobre Schizzi si apoyaba sus intereses en la Corte imperial. El regente Schizzi se mostró agradecido en el encuentro con las autoridades milanesas, y prometió velar por los negocios de la metrópoli.

Entre los primeros asuntos que tuvo que afrontar el regente Schizzi en la Corte imperial de Bruselas fue la llegada de una legación extraordinaria de la ciudad de Milán con diversas reivindicaciones. Entre las peticiones de la ciudad de Milán figuraban la desaparición del mensual o la reducción de su importe sobre la ciudad, la queja por los efectos de los alojamientos militares y la revocación de la orden que prohibía los intercambios comerciales con la ciudad de Lyon. En particular, se mostraron interesados en la petición de que los oficios y beneficios que el Emperador proveía en el Estado de Milán fuesen concedidos a naturales del territorio. El cremonés Schizzi desempeñó un papel clave en la labor de regular las tasas de la Cancillería de Milán, siendo el regente que refrendó el despacho regio de marzo de 1556.

Durante el año de 1553 se hizo patente a los cortesanos establecidos en Bruselas el deterioro físico y anímico del Emperador. Un efecto temprano de estos cambios se dejó sentir en Milán, de donde salió Ferrante Gonzaga en marzo de 1554 rumbo a la Corte imperial para justificar su proceder ante el Emperador. Con el paso de los meses se comprobó en Milán que la ausencia de Gonzaga no era temporal.

En septiembre de 1554 la ciudad ordenó al legado Crespi que intercediese ante el Emperador para que los beneficios y oficios vacantes se confiriesen a súbditos del Estado de Milán, en particular el puesto de tesorero. A este fin, la ciudad de Milán hizo un recurso ante el regente Schizzi. La misión del legado Crespi estaba orientada a defender los intereses de la ciudades de Milán en la cuestión del estimo ante la Corte imperial. En aquellas semanas se estaba consumando un cambio en el grupo de poder que adoptaba las decisiones con respecto al gobierno del Estado de Milán.

Entre octubre de 1555 y enero de 1556 Carlos V cedió las dignidades supremas y los cetros a su hijo Felipe. Las abdicaciones del Emperador provocaron un vivo interés en tierra lombarda. En octubre de 1555, el propio vicario de Provisión encabezó una legación extraordinaria ante los monarcas. Este género de componendas cesó en buena parte pocos días después, al rubricar Felipe II el despacho por el que se fijaban los derechos del sello de la Cancillería de Milán, orden refrendada por la acostumbrada señal del regente Schizzi. La cadena de oro no había sido suficiente para atar al jurisconsulto cremonés a los intereses fiscales de la metrópoli lombarda. Por aquel entonces, los contrastes entre Cremona y Milán a causa del estimo eran particularmente intensos. Sin embargo, en las cuentas de la legación figuran las gratificaciones que se repartieron entre los ministros y oficiales de Felipe II. También figuraba en la lista de pagos del legado milanés el regente Schizzi, a quien se recompensó con 100 escudos. El declive físico del regente cremonés empezaba a impedirle atender su puesto en la Corte de Bruselas. El agente Lossetto y el regente Schizzi conversaban con asiduidad sobre los principales negocios del Estado de Milán, pero la gota minaba la salud del togado cremonés y retrasaba las decisiones. En las últimas semanas de vida, el regente cremonés buscó articular un entendimiento entre las ciudades lombardas en la causa del estimo. Pero el regente Schizzi no se llegó a recuperar de sus dolencias de gota y falleció en Bruselas el 13 de febrero de 1558, donde fue enterrado. A su muerte, el patriciado milanés emprendió una decidida y exitosa campaña en la Corte de Bruselas para conseguir que el nuevo regente fuese milanés.

 

Bibl.: A. Álvarez-Ossorio Alvariño, “Giovanni Battista Schizzi”, en J. Martínez Millán (dir.), La Corte de Carlos V, t. III, Los Consejos y consejeros de Carlos V, Madrid, Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, 2000, págs. 391-397.

 

Antonio Álvarez-Ossorio Alvariño

 

 

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