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Salvador Vilaseca Anguera

Biografía

Vilaseca Anguera, Salvador. Reus (Tarragona), 17.IV.1896 – 13.IV.1975. Prehistoriador, médico y naturalista.

Fue hijo único de un zapatero, José Vilaseca Padrol (1860-1950), y de Teresa Anguera Cochs (1874-1943). Estudió bachillerato en su ciudad natal y después Ciencias Naturales en Barcelona y Madrid, pero se cambió a Medicina (1914-1921), licenciándose en Barcelona y obteniendo el título en Madrid en 1922.

Ese año se casó con Luisa Borrás, hija del médico Eduardo Borrás Pedret, con la que tuvo en 1924 una hija, Luisa, que también ha sido arqueóloga. Inició su vida profesional como médico en Montbrió del Camp de donde pasó a abrir una consulta de medicina general en Reus. Fue también inspector médico de las compañías de ferrocarriles MZA y RENFE hasta 1964 y forense del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Reus (1923), plaza de que obtuvo definitivamente en 1942, siendo fundador el Colegio de Médicos Forenses de Barcelona (1936). Por su experiencia como forense (1923-1968), participó en las investigaciones sobre los restos de los reyes de Aragón (1953) y en el traslado a Reus del cuerpo del General Prim (1971). En 1927 entró como analista en el Instituto Pere Mata de Reus (Hospital Psiquiátrico), pero se especializó en Psiquiatría, que fue su principal actividad, ampliando estudios en Suiza y llegando a ser nombrado director (1940 a 1960).

Atraído desde muy joven por las Ciencias Naturales, formó parte de la Agrupació Excursionista de Reus, que le permitía realizar estudios geológicos sobre su comarca, tarea en la que pronto destacó, siendo encargado de clasificar los minerales, fósiles y moluscos.

Sus descubrimientos han dado su nombre, Vilasecai, a un coleóptero y un molusco fósil. En esos años también militó en la Lliga Regionalista (1918), pues aunque nunca actuó en política, siempre tuvo un claro sentido del humanismo cristiano de servicio a la sociedad. Desde los veinte años, comenzó a publicar notas científicas sobre Geología (1915-1920), pero, paulatinamente, se fue interesando por estudios artísticos, históricos y arqueológicos y de historia de la medicina de Reus y sus entornos (1920-1928), además de sus publicaciones médicas especializadas. A partir de 1928 su vocación por la Arqueología prehistórica resulta evidente y, al estallar la Guerra Civil, sus numerosas publicaciones en este campo gozaban ya de gran prestigio y habían pasado de las revistas locales a las más prestigiosas de Cataluña, como evidencia su magnífico trabajo sobre los talleres de sílex de superficie de Cataluña, que prologó P. Bosch Gimpera, del que fue un eficaz colaborador al crear el Servei d’Excavacions i Arqueologia de Catalunya (1916).

Durante la Guerra Civil, hizo cuanto pudo profesionalmente como médico por sus enfermos del Institut Pere Mata en aquellas duras circunstancias, acompañándolos con su familia cuando fueron evacuados, pero además, luchó por evitar la destrucción de monumentos y documentos en aquellos momentos revolucionarios, sin lograr impedir que parte de su valiosa colección de arqueología fuera enviada hacia Suiza, si bien pudo recuperarla en Darnius (Gerona) al acabar la contienda. Continuó su vida cada vez más prestigiado en el orden humano y profesional, pues contribuía a las mejores publicaciones científicas de España y a congresos, nacionales o internacionales.

Además, su sólida formación en Ciencias Naturales daba una calidad a sus estudios que difícilmente podían alcanzar los mejores arqueólogos profesionales, como evidencia su La indústria del sílex a Catalunya (1936), obra pionera en esos estudios. Desde 1939 pasó a colaborar en Ampurias, Archivo de Prehistoria Levantina, Archivo Español de Arqueología y, más adelante, a partir de su fundación en 1960, en Trabajos de Prehistoria, llegando a escribir más de doscientos cincuenta artículos a lo largo de su vida.

Fue amigo de P. Bosch Gimpera, quien le hizo el primer nombramiento oficial, y de L. Pericot y M.

Almagro Basch, con quien le unía profunda admiración y amistad mutuas, pero también de J. Maluquer de Motes, J. Martínez Santa-Olalla o E. Ripoll, etc. Su amistad con personas tan diversas no se debía a su capacidad de adaptación, sino a su profunda humanidad y hombría de bien y a su sincero deseo de colaborar con todos con eficacia. Igualmente, era muy considerado en el extranjero y siempre mantuvo fluida correspondencia con los más destacados especialistas, pues pocas personas en España gozaban de mayor prestigio.

Su inteligencia y eficacia le permitieron desempeñar cargos muy diversos. Fue miembro activo y vocal de la Junta Directiva de la Agrupació Excursionista de Reus, de la Société Astronomique Française (1914), secretario de la Institució Catalana d’Historia Natural (1919-1921), de la Sociedad Ibérica de Historia Natural (1923), de la Associació Catalana d’ Antropologia, Etnologia i Prehistoria (1925), correspondiente de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona (1927), del Institut International d’ Anthropologie, de París (1928), de la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria, de Madrid, (1931) y cofundador de la Asociación Española para el Estudio del Cuaternario (1955). Era vocal del Patronato del Museo Arqueológico de Barcelona (1932-1936), de la Real Sociedad Arqueológica Tarraconense (1933), Inspector de la zona arqueológica de Reus (1936), fundador y director vitalicio del Museo de Reus (1933), comisario de Excavaciones Arqueológicas de la provincia de Tarragona (1941-1970), lo que le permitió realizar una ejemplar labor en pro de la Arqueología, pues, gracias a sus amistades, su prestigio y sus eficaces colaboradores, logró localizar, estudiar y salvar decenas de yacimientos, con eficacia nunca lograda por los actuales servicios de funcionarios. También fue miembro de la Comisión Provincial de Monumentos (1947), cofundador (1951) y director (1962-1970) del Instituto Ramón Berenguer IV de Estudios Tarraconenses y cofundador y director (1967) del Instituto de Estudios Reusenses y vocal del Patronato de Poblet (1970), dirigió la Revista del Centro de Lectura de Reus (1926- 1929), fue presidente de su Sección Excursionista (1922) y director del Museo Municipal de Reus por él fundado y, que, a su muerte, recibió su nombre y se enriqueció con su magnífica colección arqueológica, recogida a lo largo de toda su vida, y también se ocupó del Archivo Histórico de Reus. Vilaseca logró gracias a la continuidad y calidad de su trabajo que el territorio de Reus tuviera la mejor secuencia arqueológica de la Península Ibérica y una de las mejores de Europa Occidental, como evidencia su obra Reus y su entorno en la prehistoria (1973), síntesis del estudio de muchos yacimientos, algunos tan famosos como San Gregori de Falset, Margalef o los Campos de Urnas cuya secuencia para la Península Ibérica que logró establecer.

En todos estos afanes sólo le movía un admirable amor por su tierra, de forma que nadie en su generación hizo tanto por Reus y con tanto cariño y altura de miras, lo que atraía el afecto sincero de cuantos le conocieron y la admiración de cuantos utilizan su magnífica obra, científica y cultural, que ha dejado a la posteridad.

A pesar de su natural modestia, pues todo lo hacía con admirable sentido del deber, recibió numerosos premios, como el “Francesc Vives” del Institut d’Estudis Catalans (1936), el Extraordinario de los Juegos Florales de Reus (1948), el “Antonio de Nebrija” del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Medalla al Mérito Municipal (1951), officier dans l’Ordre des Palmes Acadèmiques (1961), el “Antonio Pedrol Rius” del CSIC (1972) y la Medalla de Oro de la Ciudad de Reus (1975). Además de las academias e instituciones ya mencionadas, fue distinguido como correspondiente de la Academia Aragonesa de Nobles y Bellas Artes de San Luis (1943), la Associaçâo dos Arqueólogos Portugueses, Lisboa (1946), la Real Academia de la Historia (1947), el Istituto Internazionale di Studi Liguri, de Bordighera (1949); el Instituto de Estudios Ibéricos y de Etnología Valenciana de la Institución Alfonso el Magnánimo, de Valencia (1951); el Deutsches Archäologisches Institut, de Berlín (1954); la Real Academia de Bellas Artes de San Jorge, de Barcelona (1962); el Patronato “José María Quadrado” de CSIC (1969), el Institut d’Estudis Catalans (1973).

En resumen, Salvador Vilaseca es una de las grandes personalidades que ha dado Reus en su historia, uno de los más importantes prehistoriadores españoles del siglo XX y, junto a E. Cuadrado, es probablemente, el más destacado arqueólogo no profesional que ha habido en España.

 

Obras de ~: “El Miocènic de l’Espluga-pobra”, en Butlletí de l’Agrupació Excursionista de Reus, 1 (1915), págs. 28-30; “Descobriment d’una cova prehistòrica i altres recerques pels voltants de Prades”, en Butlletí de la Institució Catalana d’Història Natural, 31 época, II, n.º 7 (1919), págs. 135-143; “La cova de Cartanyà”, en Butlletí de 1’Associació Catalana d’Antropologia, Etnologia i Prehistòria, IV (1926), págs. 37-71; “L’estació-taller de sílex de Sant Gregori (Falset, Baix Priorat)”, en Memorias de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, XIII (1934), págs. 415-439; La indústria del sílex a Catalunya. Les estacions tallers del Priorat i extensions, Reus, M. Roca, 1936; “Dos cuevas prehistóricas de Tivisa (Tarragona)”, en Ampurias, 1 (1939), págs. 159-185; El poblado y necrópolis prehistóricos de Molá (Tarragona), (Acta Arquelógica Hispana I), Madrid, 1943; “Representaciones de serpientes en poblados “ibéricos” del Bajo Priorato (Tarragona)”, en Actas y Memorias de la Sociedad Española de Antropología, Etnología y Prehistoria, 23. Homenaje a Julio Martínez Santaolalla III, Madrid, 1948, págs. 169-205; con J. de C. Serra Rafols y L. Brull, Excavaciones en el Castellet de Bañolas de Tivisa (Tarragona) (Informes y Memorias de la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas 20), Madrid, 1949; Coll del Moro y túmulo posthallstatticos en Serra de Amors, Tibias (Bajo Priorato), (Estudios Ibéricos I), Valencia, 1953; Nuevos yacimientos tarraconenses de cerámica acanalada, Reus, Instituto de Estudios Tarraconenses Ramón Berenguer IV, 1954; La estación taller de sílex de l’Areny (Vilanova d’Escornalbou Tarragona), (Trabajos de Prehistoria 3), Madrid, Instituto Español de Prehistoria, 1961; Metges, cirurgians i apotecaris reusencs del segles XIII-XVI. La Confraria dels Sants Metges, de Reus, Reus, Ed. Rosa de Reus, 1961; La necrópolis de Can Canyís (Trabajos de Prehistoria 8), Madrid, Instituto Español de Prehistoria, 1963; con L. Vilaseca, Museo Municipal de Reus (Guías de los Museos de España, XIV), Madrid, 1963; “Cuatro días en la cova del Filador (Margalef )”, La Préhistoire, problèmes et tendances. Hommage à Raymond Vaufrey, Paris, CNRS, 1968, págs. 47G-490; “Las industrias de cantos rodados del cabo de Salou”, en Ampurias, 35 (1973), págs. 1-108; Reus y su entorno en la Prehistoria, Reus, Asociación de Estudios Reusenses, 1973.

 

Bibl.: VV. AA., Diccionario Biográfico Español Contemporáneo III, Madrid, Círculo de Amigos de la Historia, 1970, pág. 1540; VV. AA., “In memoriam Salvador Vilaseca”, Reus. Boletín de Información Municipal, 2 (1975), págs. 6-40; VV. AA., “Homenatge al Dr. Vilaseca Anguera en el 1r aniversari de la seva mort”, en Revista del Centre de Lectura de Reus, 4.ª época, n.º 281 (1976); J. Iglesias, Salvador Vilaseca, excursionista cientific, Reus, Asociació Excursionista de Reus, 1976; F. Jordá Cerdá, “Salvador Vilaseca Anguera”, en Zephyrvs, XXVI-XXVII (1976), págs. 515-516; J. M. Guix, Vida i obra de Salvador Vilaseca, Recull d’Estudis Històrics, Reus, 1996; E. Ripoll i Perelló, “Dr. Salvador Vilaseca i Anguera (1896- 1975”, en Ampurias, 41-42 (1979-1980), págs. 479-487; J. Massó, J. Pujadas, E. Gort, R. Capdevilla y R. Ballester, Miscel.lània en homenatge a Salvador Vilaseca i Anguera (1975-1985), Reus, Imp. Gort, 1985; J. Massó, “Salvador Vilaseca. Notes per a un centenari (1896-1996)”, en Revista del Centre de Lectura de Reu,s 6.ª época, n.º 26 (1966), págs. 14- 15; Redacción, “El centenari d’un home incansable”, en Informatiu Museu, 11 (1996), págs. 2-3; F. Fontbona, “Vilaseca i Anguera, Salvador”, en Gran Enciclopedia Catalana, Barcelona, Enciclopedia Catalana, 2000, pág. 173; A. Figueras y J. Massó (eds.), Salvador Vilaseca. Una obra perdurable (con su bibliografía, págs. 64-77), Reus, Museu Comarcal Salvador Vilaseca, 1996; J. Massó, “Salvador Vilaseca i el Centre de Lectura”, en Revista del Centre de Lectura VI, n.º 30 (1996), pág. 14; “Bibliografía de Salvador Vilaseca. Apèndix”, en Informatiu Museu, 13 (1997), págs. 10-11; “Salvador Vilaseca i la creació del Museu de Reus”, en noucentisme a Reus. Ideología y literatura, Reus, 2002, págs. 227-243; M. Ferran y J. Massó, “Retrat de Salvador Vilaseca”, en Informatiu Museus, III época, n.º 26 (2004), págs. 4-5; J. Massó, “Salvador Vilaseca Anguera (1896-1975) i la recerca prehistòrica a les comarques meridionals de Catalunya”, en L’arqueologia a Catalunya durant la República i el franquisme (1931-1975), Museu de Mataró, Mataró, 2003, págs. 155-173; “Salvador Vilaseca y sus primeros trabajos de investigación prehistórica en la Cataluña meridional (1919-1938)”, en El nacimiento de la Prehistoria y de la Arqueología Científica (Archaia, 3-5, 2003-2005), Granada, 2005, págs. 182-194.

 

Martín Almagro-Gorbea

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