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Ibn Jaldun

Biografía

IBN JALDŪN: Kurayb b. ‘Umān b. Jaldūn. ?, s. IX – Sevilla, 29 de ū-l-i’’a 286 H./6.I.900 C. Miembro de la aristocracia árabe sevillana y protagonista de la época de la fitna.

Kurayb b. ‘Utmān b. Jaldūn era el miembro más importante de la familia árabe de los Banū Jaldūn, de origen yemení, cuyo protagonismo social, político y económico en la zona sevillana se extiende desde el siglo IX hasta la conquista de la ciudad por los cristianos en 1248. Descendiente de este linaje sevillano, cuyos últimos representantes huyeron de la ciudad antes de su conquista por Fernando III, fue el célebre cronista tunecino Ibn Jaldūn, uno de los autores árabes más importantes del período clásico, quien en su autobiografía, reseña el origen de su linaje, que remonta a Wā’il b. u’r, compañero del Profeta.

A finales del siglo IX, los Banū Jaldūn eran, junto a los Banū a’’ā’, el linaje árabe más prominente de la zona sevillana, protagonizando ambos las revueltas acaecidas durante el agitado período de la fitna contra la autoridad de los emires omeya de Córdoba. El poder de estos linajes se basaba en la posesión de importantes extensiones de tierra, que, en el caso de los Banū Jaldūn, se concentraban en la rica zona del Aljarafe, próxima a la capital hispalense, en torno a la conocida como Torre de Ibn Jaldūn, cercana a la aldea de al-Balā.

La agitación en la zona sevillana se inicia en el año 276/889, cuando, siendo gobernador de la capital Muammad, hijo del emir ‘Abd Allāh, se produce la expulsión de varios importantes miembros de la aristocracia árabe. Desde sus bases en el Aljarafe, Kurayb b. Jaldūn inició las primeras acciones, refugiándose luego en Carmona, cuyo gobernador omeya fue expulsado, concitando la alianza de los árabes y los beréberes Barānis, así como de los rebeldes de zonas adyacentes, como Niebla (Huelva) y Sidonia (Cádiz). De esta forma, Kurayb se erigió en cabeza de un movimiento de insurrección antiomeya en toda la región que aglutinaba a árabes y beréberes y cuyo objetivo principal era apoderarse de Sevilla y enfrentarse a la autoridad de los soberanos cordobeses. Al igual que en el caso otros grandes señores enfrentados a la soberanía de los emires omeya, la actuación de Kurayb se basó en el saqueo y la depredación, para lo cual llegó a convocar a los beréberes de Mérida y Medellín, con el fin de que lanzaran sus ataques sobre la cora de Sevilla.

Las tensiones con los linajes locales muladíes propiciaron la toma de control de la ciudad por Kurayb b. Jaldūn. El gobernador Umayya b. ‘Abd al-Gāfir, sucesor de Muammad, hijo del emir, culpó a los muladíes de la muerte de su hermano, Ŷa’d b. ‘Abd al-Gāfir, lo que le llevó a apoyarse en los linajes árabes, a quienes lanzó contra los muladíes, que fueron duramente atacados. Pero el poder que otorgó a los árabes se volvió en contra suya y Umayya murió víctima de su propia venganza. La ciudad estaba en manos de los linajes árabes y el nuevo gobernador enviado por el emir fue un mero instrumento en manos de Kurayb b. Jaldūn e Ibrāhīm b. a’’ā’, quienes durante casi diez años gobernaron conjuntamente sobre Sevilla y su territorio, hasta que, al final, el poder quedó en manos de los Banū a’’ā’.

Junto a la depredación y el saqueo, la imposición de tributos era el segundo objetivo de los rebeldes, si bien solo lo lograron algunos de los más significados. Tal fue el caso de los aristócratas sevillanos, cuya autonomía les capacitaba para omitir del envío de la recaudación fiscal a Córdoba. El emir ‘Abd Allāh reaccionó enviando una expedición en el año 282/895 que le permitió retomar el control de la ciudad y capturar como rehén a ‘Abd al-Ramān, hijo de Ibrāhīm b. a’’ā’. Ambos personajes juraron fidelidad al emir y aparentaron regresar a la obediencia de la autoridad cordobesa, pero de inmediato volvieron a repartirse el gobierno de Sevilla y a acaparar la recaudación fiscal. Ante su incapacidad para acabar con ambos, el emir de Córdoba optó por atizar la discordia interna entre los dos linajes mediante una carta escrita por Jālid b. Jaldūn, hermano de Kurayb, que contenía injurias hacia Ibrāhīm b. a’’ā’. En el transcurso de una cena en casa de Ibrāhīm se desencadenó una disputa por este motivo que finalizó con la muerte de los dos hermanos Banū Jaldūn, cuyas cabezas fueron cortadas y arrojadas al patio de la casa. Según el cronista almeriense al-’Urī, este episodio acaeció el viernes 29 de ū-l-i’’a de 286/6 de enero de 900.

Bibl.: R. P. Dozy, Historia de los musulmanes de España, vol. II, Madrid, Turner, 1983, págs. 187-205 y 236-240; J. Bosch Vilà, La Sevilla islámica, 712-1248, Sevilla, Servicio de Publicaciones de la Universidad, 1988 (2.ª ed.), págs. 54-60 y 64-65; R. Valencia Rodríguez, Sevilla musulmana hasta la caída del califato: contribución a su estudio, Madrid, Universidad Complutense, 1988, págs. 716-718; M. Acién, Entre el feudalismo y el islam. ‘Umar b. afîūn en los historiadores, en las fuentes y en la historia, Jaén, Universidad-Servicio de Publicaciones e Intercambio, 1997 (2.ª ed.)

Alejandro García Sanjuán

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