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Sisnando Davídiz

Biografía

Davídiz, Sisnando. Tentugal (Portugal), p. m. s. XI – Coimbra (Portugal), 25.VIII.1091. Magnate portugués de procedencia mozárabe, colaborador de Fernando I (1035-1065) y de Alfonso VI (1065-1109), gobernador de Coimbra y su distrito en el período 1064-1091.

Mozárabe natural de Tentugal, localidad situada al oeste de Coimbra, Sisnando Davídiz fue un colaborador destacado de Fernando I y de Alfonso VI, reyes de León y de Castilla, a quienes asesoró en sus relaciones con los taifas hispanomusulmanes en la etapa previa a la invasión almorávide. Entre otras tareas desempeñó el gobierno de las ciudades de Coimbra y de Toledo en los períodos subsiguientes a su reconquista. Casó con una hija de Nuño Mendes, miembro del linaje de los condes de Portugal, que murió en 1071, en un enfrentamiento con el rey García de Galicia. En la documentación ostenta la dignidad de conde, así como los títulos de aluazir/alguacil y cónsul de Coimbra.

No se conoce la fecha de su nacimiento. Apresado por el rey de Sevilla al-Mu’taid durante una incursión musulmana por tierras portuguesas, sus aptitudes para la diplomacia y el gobierno le permitieron hacer carrera en la Corte del Monarca abbadí, donde ocupó el cargo de visir. Fernando I trabó conocimiento con él cuando, en el verano-otoño de 1063, durante una correría del ejército castellano-leonés sobre territorios de Sevilla, Sisnando Davídiz actuó de embajador de al-Mu’taid en unas conversaciones que concluyeron en un acuerdo de paz entre ambos Monarcas, en virtud del cual el sevillano se sometía al vasallaje de Fernando I, comprometiéndose al pago de parias. Sisnando Davídiz aprovechó la ocasión para ponerse al servicio del Rey castellano, dando así inicio a una colaboración que se prolongaría luego, durante muchos años, en el reinado de su hijo Alfonso VI, y, en aquellas circunstancias, recomendó a Fernando I que pusiera sitio a Coimbra, con lo que a la vez favorecía a su antiguo señor, pues se desviaba el golpe cristiano hacia la taifa de Badajoz. Coimbra, que había conocido una primera reconquista cristiana en 878 y fue luego recuperada por Almanzor, capituló definitivamente el 9 de julio de 1064, tras un asedio de seis meses, momento a partir del cual toda la cuenca del Mondego quedó incorporada al reino castellanoleonés. Sisnando Davídiz, que había acompañado al Rey durante el asedio, recibió el gobierno de la ciudad con el título de aluazir y, asimismo, con el encargo de proceder a su repoblación, el del territorio de Santa María, situado más al norte, así como de cuantas tierras se extendían al sur del Duero, entre Lamego y el mar, que no se integraron en el condado de Portugal. Su gobierno en Coimbra, que ejerció con amplia autonomía, se prolongó hasta el final de sus días.

Se han conservado dos noticias del quehacer de Davídiz en el año 1075: su participación en un pleito resonante en la ciudad de Oviedo, entre su obispo y el conde Vela Ovéquiz por la posesión del monasterio de San Salvador de Tol, que sentenciaron cuatro jueces, entre ellos el aluazir de Coimbra y el Cid Campeador; y la presencia del ex mozárabe, como principal capitán de Alfonso VI, en una expedición real sobre Granada para recabar la pleitesía de su rey Abdallah, a quien acosaba por entonces también el rey de Sevilla, que el príncipe zīrí otorgó finalmente, tras escuchar las explicaciones de Sisnando Davídiz sobre la política que Alfonso VI aplicaba a los príncipes musulmanes, consistente en malquistar a unos contra otros a fin de sacarles dinero y obtener su sumisión. También en torno a ese año de 1075, Alfonso VI le encomendó la resolución de otro pleito, entre los obispos de Braga y Orense.

Entre las actuaciones de Davídiz en el gobierno de Coimbra destaca la promoción de la ciudad al rango de sede episcopal entre finales de 1076 y 1080, y a cuyo frente situó a Paterno, antiguo obispo mozárabe de Tarragona. La invitación a Paterno se produjo, según relata un diploma posterior del propio Sisnando, con ocasión de una embajada que, encabezada por el conde de Coimbra, dirigió Alfonso VI al rey Moctádir de Zaragoza.

Es probable que Sisnando Davídiz interviniese en las negociaciones conducentes a la rendición de Toledo, acaecida en mayo de 1085, cuyo gobierno, al decir de fuentes musulmanas, le encomendó inicialmente Alfonso VI, contando con su experiencia al frente de Coimbra. La población mozárabe era fundamental para la continuidad de la vida urbana y las instituciones de Toledo, y, para asegurar su colaboración, por iniciativa tal vez de Sisnando Davídiz, se respetó su régimen legal específico, basado en el Liber Iudicum, y también la perduración de su antigua liturgia, autorizada en seis parroquias de la ciudad.

Respecto de la población musulmana, Ben Bassam asevera que Sisnando se esforzó en hacerle llevadero el cambio de dominio y procuró implantar una convivencia benévola, ganándose la voluntad de los vencidos, entre quienes obtuvo numerosas conversiones al cristianismo, lo cual causó escándalo en las restantes ciudades del islam. Sisnando Davídiz, siempre según el referido historiador, recomendaba moderación política a Alfonso VI, para no exasperar más de la cuenta a los dirigentes musulmanes y aprovechar su experiencia administrativa: “Ten en cuenta —aconsejaba al Rey— que si te ensañas con ellos y les hostigas sin tregua, acabarás por hacerlos salir de tu influencia y obligarlos a recurrir a la intervención de otro”.

En marzo de 1087, el conde Sisnando, cuando se hallaba a punto de partir en campaña con su Rey en contra de los musulmanes, en previsión de su muerte, hizo una donación piadosa a una iglesia edificada por él en Coimbra. En el documento se alude a las alhajas que el aluazir dona a su hija Elvira. La expedición se dirigió probablemente en contra de Motawakil de Badajoz, en réplica modesta de la victoria que los almorávides habían obtenida unos meses antes en la batalla de Sagradas o Zalaca.

El nombre de Sisnando Davídiz guarda cierta relación también con la polémica cuestión del cambio de rito, del mozárabe al romano, en el reino castellanoleonés. Se cree que el cambio litúrgico conoció un cierto retraso en los obispados portugueses, aunque se ha demostrado que en Braga el nuevo rito ya se utilizaba en 1085. Es probable que en Coimbra fuese, por iniciativa de su aluazir y de los habitantes de la ciudad, más que del obispo, un reducto de resistencia mozárabe y que el cambio se retrasase hasta después de la muerte de Sisnando, acaecida, según el Cronicón Lusitano, el 25 de agosto de 1091.

El 22 de abril de 1093, Alfonso VI, hallándose en Coimbra, confirmó, a petición de los habitantes de la ciudad, las heredades y bienes que habían ocupado en su territorio cuando fue reconquistada y Sisnando Davídiz había procedido a repoblarla por orden de Fernando. En el documento se explica que Sisnando había otorgado fueros (consuetudines) a la ciudad para facilitar su repoblación. Entre los confirmantes de este singular documento figura Martín Muñoz, yerno del “cónsul” Sisnando y su sucesor en el gobierno de Coimbra (preses Colimbrie et gener consulis Sisnandi), pronto sustituido, en 1096, por Raimundo de Borgoña.

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Andrés Gambra Gutiérrez

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