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Francisco Narváez Bordose

Biografía

Narváez Bordese, Francisco. Conde de Yumurí (I). Loja (Granada), 29.III.1793 – Carabanchel (Madrid), 1.IX.1865. Militar y político.

Era hijo de Francisco Narváez Macías, capitán de Infantería fallecido en 1806 en combate contra los ingleses, y de Catalina Bordese Arredondo.

A los doce años se le concedió la gracia de cadete en el Regimiento de Infantería de Aragón, en el que a los quince fue promovido al empleo de subteniente.

Muy pronto comenzó a enfrentarse a los invasores franceses. En 1808 se hallaba en la primera gran batalla librada contra ellos, la de Medina de Rioseco (Valladolid), y más tarde intervino en la conquista y reconquista de Bilbao y en la acción de Valmaseda (Vizcaya).

A principios del año siguiente luchó en Portugal y Galicia contra las tropas de Soult y Ney, y tras la victoria de Puente Sampayo (Pontevedra) se trasladó a la provincia de Salamanca formando parte de ejército de la Izquierda. Combatió en la batalla de Tamames, ya con el empleo de teniente, alcanzado en el mes de julio, y seguidamente en las de Medina del Campo y Alba de Tormes, recibiendo en esta última cuatro heridas de cuchillo.

Una vez recuperado, en 1810 se halló en Asturias en las acciones de Tineo y Grado, y un año después combatió en el Bierzo, en diversas acciones que tuvieron lugar en las inmediaciones de Ponferrada. En 1812 se distinguió en Riego de Ambrós, donde mostró su valor al atacar al enemigo a la bayoneta, interviniendo a continuación en el sitio y toma de Astorga, y seguidamente en el sitio del castillo de Burgos.

Continuó formando parte del ejército de Galicia hasta el final de la guerra y alcanzó en 1816 el empleo de capitán. Al año siguiente pasó destinado al Regimiento de Cantabria, con el que en el mes de mayo de 1818 embarcó hacia Callao en la fragata Reina María Isabel, formando parte de la desgraciada Expedición de la Mar del Sur. En el mes de octubre desembarcó en Talcahuano, donde la fragata cayó en poder de los independentistas chilenos, por lo que el Cantabria, junto con los restos del ejército derrotado en Maipú, se vio obligado a retirarse a Los Ángeles, para seguir hasta Nacimiento y acogerse en el mes de enero a Valdivia, sufriendo grandes penalidades durante tan largo recorrido a través del territorio de los indios araucanos.

Atacada Valdivia en el mes de febrero de 1820 por la escuadra chilena del almirante Cochrane, en la que ondeaba la bandera española, y desembarcadas las tropas insurrectas, tuvo que abandonar Valdivia junto con sus compañeros. Llegado al puerto de Maullín, en el archipiélago de Chiloé, se enfrentó al enemigo en el mes de marzo en la acción del Foro, en la que se distinguió al ser uno de los primeros en lanzarse al ataque a la bayoneta. En el mes de diciembre fue ascendido a comandante y destinado al 1.er Regimiento de Infantería de Línea, con el que fue enviado al Perú.

En 1821 combatió constantemente a los independentistas; intervino en el mes de junio en la expedición al valle de Jauja, atravesando la cordillera de los Andes al mando de una columna de granaderos y cazadores. Abandonada Lima en el mes de julio por el virrey La Serna y ocupada por los insurrectos, formó parte de las tropas que al mes siguiente acudieron en auxilio de Callao, resistiendo los ataques enemigos hasta que la plaza tuvo que capitular el 21 de septiembre. El ejército realista se vio obligado a retirarse y repasar los Andes, resistiendo durante el trayecto todo tipo de privaciones.

El 7 de abril de 1822 luchó en la batalla de Ica, en la que fueron derrotados los insurgentes, y su destacado comportamiento le valió el ascenso a teniente coronel, concedido al año siguiente. Un día después se enfrentó al rebelde Quirós, a quien hirió gravemente en lucha cuerpo a cuerpo, por lo que su heroico valor fue recompensado con la Cruz Laureada de San Fernando, que le sería concedida en 1825.

Partiendo de Huancayo, atravesó los Andes en el mes de junio de 1823 para poner sitio a Callao, y para llegar a Arequipa en el mes de noviembre tuvo que traspasar la cordillera tres veces más. En diciembre se le dio el mando de una expedición a Ica, consiguiendo arrojar al enemigo de esta ciudad y alcanzando gracias a su arrojo el empleo de coronel.

En abril de 1824 regresó a la Península con dos años de licencia y con la comisión de informar al Gobierno sobre la situación del Perú, adonde ya no regresaría En diciembre de 1825 fue destinado a las inmediatas órdenes del capitán general de Cuba y al mes siguiente promovido a brigadier, haciéndose cargo, a su llegada a la isla, de la comandancia general del Departamento Oriental.

En 1829, con motivo del fallecimiento de su madre, regresó a Madrid con licencia de un año, lo que no fue inconveniente para que fuese puesto a disposición del capitán general de Andalucía, general Quesada, a cuyas órdenes participó en el mes de marzo de 1831 en la acción de Vejer (Cádiz) contra los liberales sublevados. Retornó a Cuba en el mes de julio siguiente con el cargo de gobernador militar de Matanzas, en el que se mantuvo hasta que en 1834 se accedió a su petición de pasar a la Península para intervenir en la guerra contra los carlistas.

Pero sus deseos tardarían en verse cumplidos, pues se vio obligado a permanecer en situación de cuartel en Madrid hasta el mes de junio de 1836, en que se le destinó al ejército de Operaciones del Centro, donde se le dio el mando de una brigada, y en el mes de agosto, tras su ascenso a mariscal de campo, se le nombró segundo cabo y capitán general interino del reino de Valencia.

Muy pronto entró en combate, batiendo a los carlistas en el mes de septiembre en Bejís (Castellón) y Chelva (Valencia), y cubriendo seguidamente la línea del río Turia para impedir la retirada del general Gómez. Al mes siguiente persiguió y puso en fuga a la facción de Forcadell, muy superior en número a sus fuerzas, dedicándose a continuación a reforzar las guarniciones y mejorar las defensas de las plazas de la provincia de Castellón. En diciembre cesó en el anterior cargo y pasó de cuartel a la plaza de Cartagena, donde debió permanecer nueve meses hasta que se le permitió el traslado a Madrid.

Hasta diciembre de 1838 no se le concedió otro destino, y fue entonces nombrado gobernador militar de Madrid, en mayo del año siguiente capitán general de Castilla la Nueva y un mes más tarde inspector general de la Milicia Nacional del Reino. Seguidamente partió hacia la provincia de Cuenca para operar contra las partidas carlistas que habían ocupado Cañete y sitiado el castillo de Moya, consiguiendo liberar este último punto, tras lo que regresó a Madrid. El 29 de octubre de 1839 fue ascendido al empleo de teniente general, y un día más tarde nombrado ministro de la Guerra, cargo que ejerció hasta que en abril de 1840 presentó la dimisión de todos sus cargos al no estar de acuerdo con una propuesta de ascensos militares hecha por Espartero. En escritura de 5 de junio de 1840 y previa autorización real compró merced de marqués de la Compuesta, y por Real Decreto de 26 de junio de 1840 se le concedió el cambio de denominación en dicho título por el de conde de Yumurí. Solicitó pasar de cuartel a La Habana, con el fin de atender sus intereses y al restablecimiento de la salud de su segunda esposa, natural de aquella isla, lo que le fue concedido, pero viajo primero a Francia para ser operado de la vista. Al denegársele más tarde el citado permiso, permaneció en París en calidad de emigrado hasta su regreso a Madrid en septiembre de 1843, tras la caída de Espartero.

El último cargo que desempeñó fue el de capitán general de Castilla la Nueva, al que renunció en el mes de julio de 1854.

Estuvo casado en primeras nupcias con María de la Concepción Mesías Giannini y en segundas con María Belén González de Larrinaga y Benítez.

Poseía las Grandes Cruces de San Hermenegildo (1836) y San Fernando (1846). Fue senador por la provincia de Ávila (1839 y 1840) y vitalicio a partir de la legislatura 1846-1847.

 

Obras de ~: Recopilación de todas las medidas precautorias tomadas por el señor brigadier Don Francisco Narváez de Bordese, Matanzas, 1833.

 

Fuentes y bibl.: Instituto de Historia y Cultura Militar (Madrid), Célebres, caja 114, exp. 2.

P. Chamorro, Estado Mayor General del Ejército español, Madrid, 1850-1858; J. M. Cuenca Toribio y S. Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quiénes hemos sido gobernados los españoles? (1705-1998), Madrid, Editorial Actas, 1998.

 

José Luis Isabel Sánchez

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