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Domingo Monteverde

Biografía

Monteverde, Domingo. San Cristóbal de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife), 1773 – San Fernando (Cádiz), 1832. Jefe de escuadra, capitán general de Venezuela.

No se tienen referencias directas de sus antecesores.

Ingresó como guardia marina en la Real Compañía de Cádiz el 1 de octubre de 1789 cuando contaba con dieciséis años, haciendo sus prácticas de navegación en diferentes buques de aquel departamento marítimo. Ascendido a alférez de fragata en 1793, embarcó en la escuadra del almirante Lángara que, unida a la inglesa del almirante Hood, participó eficazmente en la defensa de la ciudad y el arsenal de Tolón en la guerra sostenida contra la Convención francesa. A las órdenes directas del general Gravina, Monteverde estuvo presente en acciones de riesgo y mérito, como la defensa del fuerte de la Malga y en la defensa de Rosas en la que mandaba una bombardera. Ascendido a alférez de navío, embarcó en la fragata Paz, tomando parte en el desafortunado combate del cabo de San Vicente (14 de febrero de 1797), en el que la escuadra inglesa del almirante Jerwis batió a la mandada por José de Córdova. Pasó más tarde al apostadero de Algeciras ejerciendo el mando de varias lanchas cañoneras, con las que convoyó transportes hasta 1798. Durante 1789 sirvió en la escuadra de Mazarredo y en 1800 se halló en la defensa de Ferrol contra los ingleses distinguiéndose en los combates en dicho escenario.

De 1801 a 1804 navegó por los mares americanos en el mando del bergantín Cartagenero del apostadero de Cartagena de Indias. Vuelto a Cádiz, se le dio el mando del cañonero n.º 6 y participó en los combates contra los ingleses que bloqueaban el puerto gaditano. A bordo del navío San Ildefonso y a las órdenes de Gravina, fue uno de los héroes de la batalla de Trafalgar (5 de octubre de 1805), en la que resultó herido y hecho prisionero. Tras su devolución fue nombrado ayudante de la Compañía de Guardias Marinas de Cádiz, y ascendido a teniente de navío.

Monteverde prosiguió su trayectoria en la Guerra de la Independencia en la que, al mando de una batería en el Arsenal de La Carraca, colaboró a la rendición de la escuadra francesa del almirante Rosily, peligrosamente situada en la Bahía de Cádiz (14 de julio de 1808). Integrado en las filas del Ejército, salió para Extremadura, ostentando el cargo de capitán de cazadores del segundo batallón del Regimiento de Marina, distinguiéndose en las campañas de Cuesta, Arizaga y Duque de Alburquerque. Por su heroísmo en la batalla de Talavera fue condecorado con la Cruz de distinción de dicha batalla y ascendido a capitán de fragata; defendió contra los franceses los puentes del Tajo y restos de su batallón hasta la isla gaditana donde se preparaba la defensa contra las fuerzas del mariscal Soult.

En 1810 pasó a Costa Firme al frente de una pequeña expedición de soldados de marina, y puede decirse que ello hubo de marcar los rasgos de su importante contribución en defensa de los territorios españoles en América. Iniciada en Venezuela la lucha por la independencia, el sector más conservador de la instituida Junta de Caracas prohibió la entrada y participación en ella del revolucionario Francisco de Miranda, pero por influencia de Simón Bolívar se le permitió volver al país, y ello propició los diversos enfrentamientos que Monteverde sostuvo con ambos.

En 1812 asumió un papel protagonista en la reconquista del país para la Corona española tras avanzar por el interior del país hasta Barquisimeto y poco después desencadenarse sobre Caracas y otras ciudades venezolanas, lo que favoreció a Monteverde, que logró apoderarse de ella, así como de Barquismeto y Valencia, y a pesar de haber recibido orden de no continuar mientras no recibiera refuerzos, su ardor combativo le hizo proseguir la lucha continuando sus conquistas en Barinas, Tocuyo, Trujillo y San Carlos, logrando el abandono y retirada del gobierno independentista.

Ascendido a capitán de navío por estos hechos, fue nombrado capitán general de Venezuela y presidente de la Audiencia de Caracas, pero los venezolanos iniciaron su contraofensiva con un poderoso Ejército al mando de Francisco de Miranda que, rechazado en principio por Monteverde, consiguió batirlo más tarde en la Victoria, quedando en una peligrosa situación de la que vino a sacarle la sublevación de los realistas de Puerto Cabello, que se apoderaron de los buques fondeados y después de haberse ganado la guarnición del castillo. Monteverde llegó a la ciudad, y en ella obtuvo las armas y recursos que precisaba. Continuó la lucha sometiendo a las provincias de Cuanamá y Barcelona, así como la isla Margarita.

El bloqueo español, el terremoto de abril, la falta de mercados y las defecciones devoraron a la república de Venezuela y las tropas españolas que avanzaban desde Occidente emprendieron prácticamente una marcha triunfal hacia Caracas. Miranda comprendió que la guerra estaba perdida y que era inútil pedir más sacrificios al pueblo. El 25 de julio aceptó la capitulación frente a Monteverde y preparó la entrega de barcos y material de guerra. Luego marchó a la Guaira con ánimo de embarcar hacia Europa, pero un grupo de sus oficiales lo entregó a los españoles considerando que había traicionado a la república al aceptar la capitulación. Bolívar le comunicó su arresto y fue entregado a los vencedores, que le enviaron a España y donde murió en la prisión naval de La Carraca. Entretanto, Bolívar consiguió salir de Venezuela con un salvoconducto suministrado por Monteverde.

Reanudadas en 1813 las operaciones, la campaña fue adversa para los españoles en muchos puntos, pero Monteverde recibió, por los méritos obtenidos en la anterior, la Cruz de Carlos III. El 30 de agosto Bolívar atacó Puerto Cabello con lo mejor de sus tropas, pero fue rechazado por Monteverde que le causó numerosas bajas y, aunque volvió a tomar la ofensiva, fue derrotado por los revolucionarios en Bárbula y las Trincheras, teniendo que refugiarse nuevamente en Puerto Cabello gravemente herido.

A instancias de sus compañeros de armas y subordinados, entregó el mando y regresó a la Península (28 de diciembre de 1813) cuando seguía encendida la guerra en Venezuela, prosiguiendo Monteverde su carrera. Ascendió a brigadier en 1817 siéndole concedida ese mismo año la Gran Cruz de Isabel la Católica y la de 2.ª Clase de San Fernando.

Nombrado capitán general de Puerto Rico, tuvo que renunciar a dicho puesto por motivos de salud, ya que las duras campañas venezolanas le habían pasado su factura. Ascendido a jefe de escuadra en 1824 fue nombrado comandante principal de los tercios navales de Levante, y en 1827 ocupó el puesto de coronel-general de la Brigada Real de Marina. En 1831 se le sublevó la oficialidad y, aunque pudo sofocar la insurrección y salir absuelto del Consejo de Guerra que se le formó y rehabilitado en su destino, fue un golpe fatal para su deteriorada salud, que le precipitó la muerte el siguiente año en la ciudad de San Fernando, donde había establecido su residencia.

 

Bibl.: S. de Madariaga, Bolívar, Madrid, Espasa Calpe, 1975; G. Bleiberg (dir.), Diccionario de la Historia de España, Madrid, Alianza Editorial, 1981; J. Cervera Pery, La Marina española en la emancipación de Hispanoamérica, Madrid, Mapfre, 1992.

 

José Cervera Pery

 

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