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Pedro de Ybarra

Biografía

Ybarra, Pedro de. Salamanca, c. 1510 – Alcántara (Cáceres), 24.III.1570. Maestro de cantería.

Es una personalidad destacada de la arquitectura española del siglo xvi, particularmente en Extremadura, donde centró su actividad como maestro mayor del obispado de Coria y de la Orden Militar de Alcántara, cargos que ostentó durante casi veinticinco años. Si en la arquitectura militar su papel es técnico y poco innovador —aunque de intensidad sorprendente—, su obra de carácter religioso supuso la expansión del plateresco de raíz salmantina que, en esencia, consiste en la combinación de una arquitectura tardogótica que presenta una nueva concepción espacial y volumétrica, siempre con una estereotomía muy cuidada, unida a una decoración inspirada en repertorios renacentistas. Además de utilizar bóvedas de crucería de complicados trazados, con abundancia de combados y claves, emplea otros tipos de abovedamiento más modernos, tales como los casetonados y avenerados. En la decoración utiliza el repertorio usual de la época (columnas, pilastras, medallones, grutescos), además del entablamento adornado con cruces y arquillos, que se convierte en auténtico sello personal.

Su formación transcurrió en Salamanca junto a su padre, Juan de Álava, uno de los más activos arquitectos del momento. De hecho, su primera intervención conocida se refiere a una obra en la que está directamente subordinado a él. Se trata de la nave central de la Catedral de Salamanca, donde actuó como destajero, junto con Juan Negrete, Diego de Vergara y Miguel de Aguirre. En el mismo año de 1537 su padre murió, perdiendo la primera oportunidad de sucederle en la dirección de las obras, que recayeron en su sempiterno rival, Rodrigo Gil de Hontañón, bajo cuya dirección permanecería hasta 1546.

Otras obras salmantinas en las que trabajó a las órdenes de este maestro fueron el palacio de Monterrey y la capilla del Colegio Fonseca. En 1539, con maese Pedro y Miguel de Aguirre, se obligó a construir el palacio de los Condes de Monterrey, según las trazas de Rodrigo Gil y fray Martín de Santiago, quienes —en la única ala que se construyó— introducirían una singular logia o galería corrida superior, abierta en arcos carpaneles con coronamiento de cresterías y chimeneas. El tipo creado por Rodrigo Gil —del que Ybarra fue mero ejecutor— tuvo amplia repercusión a lo largo de la historia, hasta tiempos recientes.

En 1541, subordinado de nuevo a Rodrigo Gil, hizo a destajo la ampliación de la capilla del Colegio Fonseca de Salamanca, que consistió en añadir crucero, cimborrio y una nueva cabecera, para transformar la capilla colegial en recinto funerario del arzobispo fundador. Su mano se reconoce en las bóvedas, escudos con tenantes y entablamento de remate.

De su padre heredó algunas obras que éste dejó inconclusas. La más importante en los comienzos de su carrera fue el desaparecido Monasterio de San Jerónimo de Zamora. En 1538, junto con Miguel de Ibarbia, construyó a destajo el “claustro segundo” y quizá también los claustros de la enfermería, de carretas y hospedería, además de la sacristía, con rica bóveda estrellada. El llamado claustro segundo o principal presentaba ritmo binario, pues el número de arcos se duplicaba en el piso superior, en ambos casos sobre columnas. Los claustros de la enfermería eran menores en altura y superficie y poseían un “corredor del sol”, orientado al Sur y abierto en arcos carpaneles en sus dos pisos.

Esta intervención en Zamora le abrió las puertas a nuevas obras patrocinadas tanto por la orden jerónima como por los condes de Alba de Liste, patronos del monasterio zamorano. Estos últimos le encargaron en 1540 la construcción de la capilla mayor del convento franciscano de San Antonio en Garrovillas (Cáceres), para mausoleo del primer conde y su esposa. Tanto el sepulcro en arcosolio de estructura en arco triunfal como la cabecera cubierta con crucerías estrelladas —que enlazan los tramos por medio de los combados—, descansando sobre ménsulas y entablamento corrido con inscripción, se revelan como característicos de Ybarra. Esta obra supuso su aterrizaje en tierras extremeñas.

Entre las nuevas obras para monasterios jerónimos, figura el Monasterio de la Piedad en Benavente. En 1541, con Miguel de Ibarbia, contrató la crujía Sur del claustro principal, que debía ajustarse al modelo del claustro segundo de Zamora, más el refectorio y la sala capitular. Intervino en San Leonardo de Alba de Tormes, obra que pudo heredar de su padre, si bien lo único documentado (en 1549) es un simple enlosado del claustro.

Otras obras en que continuó la labor de su padre fueron San Marcos de León y el Colegio de Cuenca. En 1542-1543 acude con fray Martín de Santiago a visitar la obra del Convento de la Orden Militar de Santiago en León y hacer la traza de la casa (probablemente las alas norte y este del claustro, que faltaban por construir). Entre 1547 y 1553, con Pedro de Arce, construyó los tres corredores altos del patio del Colegio Mayor de Cuenca en Salamanca, destruido por los franceses. Ponz lo describe con dos pisos y entresuelo, abierto en doble arquería de prolija decoración escultórica, entre la que destacan capiteles y medallones, además de las zapatas sobre las columnas en el segundo piso.

Tras Garrovillas vinieron nuevos contratos en Extremadura, donde acabó definitivamente asentado. Se ha supuesto que las trazas de la ampliación de la Catedral de Coria, cuyas obras se subastaron en 1540, pudieron ser suyas. Comenzó así su relación con la sede cauriense, de la que habría de ser maestro mayor desde 1547 hasta su muerte. Tuvo que hacer frente a los problemas de estabilidad, que se añadían a la precaria economía catedralicia. Con él se concluyó la capilla de los pies del templo —que seguía trazas de su padre— y la de la cabecera, aunque ninguna de las dos resta, tras las remodelaciones por el terremoto de Lisboa; sí queda la portada occidental (1553-1587), de extraña composición y abundancia de grutescos y medallones. Asimismo se le atribuye la caja de escaleras de la torre, logia y portada norte, más el balcón de las reliquias, todo cubierto de grutescos y medallones y coronado por una crestería plateresca que resulta muy salmantina. Bajo su dirección se hicieron las capillas que constituyen el crucero y las inmediatas. En algunas bóvedas se muestra seguidor de su padre (crucerías con combados que trazan círculos en torno a la polo o conopios que no acaban de cerrarse), si bien en otros casos utiliza bóvedas de cañón con arquillos fajones sobre ménsulas. Este fue un tipo que se difundió por toda la diócesis y cuyo diseño procede de Ybarra. Hizo también el trascoro (1561), que resulta más manierista, por el entablamento con zapatas de figuras humanas, como las del palacio de la Salina de Salamanca, donde tradicionalmente se ha supuesto su intervención.

A partir de 1544 trabajó en iglesias de la diócesis cauriense y se vinculó a la orden militar de Alcántara. La amplísima actividad desarrollada sólo fue posible gracias a la delegación en sus aparejadores (Pedro de Cámara, Sebastián de Aguirre, Francisco Hernández, Sancho Ortiz, Pedro de Marquina, Juan Bravo, Juan de Güemes, Pedro Gómez, Bartolomé Moreno, Juan López de la Ordieta, Diego de Castañeda, Gaspar López), que llevaron a la práctica sus proyectos. De 1544 a 1558 dirigió las obras de la iglesia de Casar de Cáceres (capilla mayor, torre y sacristía, con abovedamiento casetonado). Aunque sin documentar, quizá del mismo 1544 daten los comienzos de la parroquia de Torre de Don Miguel y la ermita del Cristo, en la misma localidad. En la primera hizo la cabecera ochavada de complicadas crucerías sobre ménsulas y entablamento corrido, como en otras de sus iglesias de la sierra de Gata: Gata, Acebo, Hoyos, Valverde del Fresno y Cilleros. En la primera se documenta en 1550, 1555 y 1558. En Acebo intervino de 1554 a 1566, dirigiendo las obras de la torre (muy similar a la de Casar de Cáceres y Santa María de Cáceres) y tramo de los pies de la iglesia, donde utiliza un modelo de crucería abundante en su obra (rombo de lados cóncavos). Sin documentar, las gemelas con planta de cruz latina de Cilleros y Valverde del Fresno y la sacristía, torre y remates murales de la parroquia de Hoyos.

Se le atribuye la traza del templo de Rocamador en Valencia de Alcántara, pues remata una capilla en 1546. Este mismo año se documenta en Casillas de Coria, donde probablemente llevó a cabo la torre de la iglesia. En 1550 hizo la capilla mayor de Torrejoncillo. En 1551 dió trazas y condiciones para la iglesia de Estorninos, donde realizó una cabecera semicircular cubierta con bóveda de cuarto de esfera avenerada. El modelo lo repitió en Aceituna, aunque sin documentar. En 1553 dirigió las obras de la parroquia de Zarza la Mayor, con trazas propias. En 1554 presentó las condiciones para la realización de la escalera, coro y husillo de Santa María la Mayor de Cáceres, con una portada extraída directamente del libro cuarto de Serlio y bóvedas de cañón con arquitos fajones; dos años después dio las condiciones para acabar la torre con su escalera, finalizada en 1560. A partir de 1555 dirigió las obras de la capilla mayor de Santa María de Almocóvar (Alcántara), que no se llegaron a concluir. En 1556 se documenta en San Mateo de Cáceres, presentando trazas y condiciones para las obras de la nave de la iglesia. En 1559 Ordieta seguía la obra de la cabecera de la parroquia de Holguera que le había dado Pedro de Ybarra. En 1560 sigue relacionado con varias parroquias caurienses (Piedras Albas, Cadalso y Mata de Alcántara). En 1567 aparece vinculado a la iglesia de Moraleja y a las dos parroquias de Brozas, de las que fue maestro mayor: los Santos Mártires —donde su intervención debió quedar reducida a la presentación de trazas y condiciones— y Santa María, excelente ejemplar de su quehacer arquitectónico, donde utiliza el alzado halle o iglesia salón, con naves a igual altura. Cercana a la fecha de su muerte habría que datar la obra de la capilla mayor de la Asunción en Valdefuentes de Sangusín.

Finalmente, aunque sin documentar, debió proyectar otras iglesias de la diócesis cauriense: la capilla mayor y crucero de Guijo de Coria y de la ermita del Cristo en Calzadilla, y la ermita de San Roque en Cañaveral.

La maestría mayor de la Orden Militar de Alcántara fue otro de los grandes hitos profesionales en su carrera a partir de 1544. Una de las primeras tareas que asumió es la obra de la capilla del comendador de Piedrabuena en el Convento de San Benito de Alcántara, una de las obras paradigmáticas del Renacimiento en Extremadura, de la que fue maestro mayor. Debía ser magnífica en su amueblamiento, con retablo de Morales, cuyo marco escultórico en piedra se conserva y está documentado como obra de Mitata, autor también del sepulcro del fundador en mármol y artista con quien Ybarra colaboraría en diversas obras en Ciudad Rodrigo.

La maestría de Alcántara supone una abrumadora actividad: visitas de inspección de las fortalezas u otras edificaciones relacionadas con la orden, elaboración de informes, tasación, redacción de condiciones y trazas y, en alguna ocasión, la ejecución de las obras.

Son, en general, arquitecturas de tipo tradicional, sin novedades respecto a las teorías de fortificación más vanguardistas. Se documentan diferentes intervenciones en las fortalezas de Mayorga, Valencia de Alcántara, Eljas, Peñafiel, Piedrabuena, Santibáñez el Alto, Portezuelo, Herrera de Alcántara y Almenara, la Casa de los Diezmos de la villa de Cadalso o la Casa de la Encomienda de Zarza la Mayor.

A partir de 1553 estuvo presente en la diócesis de Ciudad Rodrigo, ciudad obispal próxima a Coria. En 1555 contrató la capilla de don Antonio del Águila, obispo de Zamora, en la iglesia de San Francisco de Ciudad Rodrigo, que acabó tres años más tarde. Se proyectó con planta cuadrada, de cuidada sillería, cubierta con bóvedas de crucería, abierta con óculos, remate en entablamento —cuyo friso recorren espejos circulares como en el coro de Coria—, balaustrada y candeleros.

A partir de 1558 contrató la construcción de una capilla de la iglesia de San Agustín de Ciudad Rodrigo, que se habría iniciado una década antes. Las seis capillas que se abren a la nave única de la iglesia son de planta semicircular, cubiertas con bóvedas de cuarto de esfera avenerada, mientras las de la nave y cabecera son de crucería estrellada. Los volúmenes limpios pero de esmerada factura en muros, contrafuertes y ventanas, unido a la cornisa de remate con cruces, espejos y denticulado y los grandes escudos con tenantes, remiten a Ybarra.

En 1559 contrató el sepulcro-retablo de Fernando de Chaves de Robles y Juana Pérez Piñero, en la Catedral de Ciudad Rodrigo. Queda planteado como un vano ciego de proporciones verticales, organizado mediante superposición de arcos, el inferior ocupado por el relieve de la Quinta Angustia en alabastro, obra Mitata, y el superior con un gran escudo heráldico.

El mismo año se obligó a hacer la iglesia y convento de la Santísima Trinidad de Ciudad Rodrigo, desaparecido a causa de la Guerra de la Independencia. Poco después contrató la construcción de dos cuartos del claustro de Convento de Santo Domingo en la misma ciudad, igualmente desaparecido.

En 1561, compatibilizando sus responsabilidades en la sede cauriense (donde, además, opinaba acerca de los reparos del puente sobre el Alagón), estuvo trabajando en San Francisco de Ciudad Rodrigo, en una capilla para don Antonio del Águila, comendador de la Orden de Alcántara; asimismo, la portada del Monasterio de Santa Cruz (otro de los desaparecidos) se estaba edificando por sus trazas y quizá también las Casas Consistoriales, pues en estas fechas el Ayuntamiento salda deudas con él.

En 1567 visitó el puente principal de Ciudad Rodrigo, que se había caído, e hizo la traza del puente de Valdenovillo. Si aquel se pospuso por su alto coste, éste fue realizado inmediatamente por sus oficiales. Más adelante repara el pontón de Sahugo, a cargo del Ayuntamiento mirobrigense.

Su presencia en la diócesis de Plasencia fue más tardía. Probablemente en 1560 fue contratado por el obispo Ponce de León para dar trazas y condiciones de la iglesia de Santiago de Miajadas, iniciándose seguramente la torre y la portada meridional y planteando la solución de crucero y cabecera, que no se llegó a ejecutar. En 1562 dio las condiciones para la iglesia parroquial de Logrosán; entre 1563 y 1570 se construyeron la sacristía y capilla mayor, con cabecera avenerada. En 1564 da condiciones para una capilla y cuatro arcos en la iglesia del Monasterio de San Francisco de Trujillo.

El mismo año 1564 asumió nuevas obras en Zamora: la iglesia del Convento de San Pablo, que no se conserva, respondía a las mismas características de otras construcciones religiosas del arquitecto (nave espaciosa, bóvedas de crucería con terceletes, en las que los arcos formeros apenas se distinguen por su grosor de los nervios, entablamento corrido y ménsulas). En 1565 Martín Navarro inició la reconstrucción del puente de Zamora, con trazas de Ybarra y el propio Navarro. Se abría al norte y al sur por sendas puertas torreadas.

Murió en Alcántara, de donde era vecino, el 24 de marzo de 1570.

 

Obras de ~: con J. Negrete, D. de Vergara y M. de Aguirre, Nave central de la Catedral, Salamanca, 1537-1546; con Fr. M. de Santiago, Convento de San Marcos, León, ¿1537?- 1543; Claustro del Monasterio de San Leonardo, Alba de Tormes (Salamanca), ¿1537?-1549; con M. de Ibarbia, Monasterio de San Jerónimo, Zamora, 1538-¿1544?; con Maese Pedro y M. de aguirre, Palacio de Monterrey, Salamanca, 1539-1549; Convento de San Antonio, Garrovillas (Cáceres), 1540; con Maese Pedro y M. de Aguirre, Capilla del Hospital de la Santísima Trinidad, Salamanca, 1540; Catedral, Coria (Cáceres), ¿1540?-1570; Cabecera de la capilla del Colegio Fonseca, Salamanca, 1541-¿1549?; con M. de Ibarbia, Claustro del monasterio de la Piedad, Benavente (Zamora), 1541; con S. de Aguirre y P. de Cámara, Iglesia de la Asunción, Casar de Cáceres (Cáceres), 1544-1558; Nra. Sra. de la Asunción, Torre de Don Miguel (Cáceres), ¿1544?; Ermita del Cristo, Torre de Don Miguel (Cáceres), ¿1544?; con P. de Marquina, Capilla del comendador de Piedrabuena, Convento de San Benito, Alcántara (Cáceres), 1545-1563; Fortaleza, Valencia de Alcántara (Cáceres), 1545-1568; Fortaleza, Mayorga (Cáceres), 1545- 1561; Fortaleza de Peñafiel, Zarza la Mayor (Cáceres), 1546; Nuestra Señora de Rocamador, Valencia de Alcántara, 1546; Iglesia parroquial, Casillas de Coria (Cáceres), 1546; Convento de San Benito, Alcántara, 1547-¿1570?; con P. de Arce, Claustro del Colegio de Cuenca, Salamanca, 1547-1553; Castillo de la Encomienda, Piedrabuena (Badajoz), 1547, 1567; Fortaleza, Portezuelo (Cáceres), 1548-1565; Fortaleza, Santibáñez el Alto (Cáceres), 1548-1551; Fortaleza, Herrera de Alcántara (Cáceres), 1549-1569; Capilla mayor de la iglesia parroquial, Torrejoncillo (Cáceres), 1550; con J. López de la Ordieta y D. de Castañeda, Iglesia parroquial, Gata (Cáceres), 1550-1558; Casa de los Diezmos, Cadalso (Cáceres), 1551; con P. Villegas, Iglesia parroquial, Estorninos (Cáceres), 1551; con D. de Castañeda, Fortaleza, Almenara (Cáceres), 1553-1554; Iglesia parroquial, Zarza la Mayor, 1553; con P. de Marquina, Torre y escalera del coro de Santa María la Mayor, Cáceres, 1554-1560; Iglesia de Nra. Sra. de los Ángeles, Acebo (Cáceres), 1554-1566; Capilla de los Águila en San Francisco, Ciudad Rodrigo (Salamanca), 1555-1558, 1561; Iglesia de Santa María de Almocóvar, Alcántara, 1555; Iglesia de San Mateo, Cáceres, 1556; Iglesia de San Agustín, Ciudad Rodrigo, 1558; Sepulcro-retablo de Chaves de Robles y Pérez Piñero, Catedral de Ciudad Rodrigo, 1559; Iglesia y Convento de la Santísima Trinidad, Ciudad Rodrigo, 1559; Convento de Santo Domingo, Ciudad Rodrigo, 1559; Iglesia parroquial, Holguera (Cáceres), 1559; Iglesia parroquial, Piedras Albas (Cáceres), 1560; Iglesia parroquial, Cadalso (Cáceres), 1560-1561; Iglesia parroquial, Mata de Alcántara (Cáceres), 1560-1561; Iglesia de Santiago, Miajadas (Cáceres), 1560; Monasterio de Santa Cruz, Ciudad Rodrigo, 1561; San Mateo, Logrosán (Cáceres), 1562-1570; Iglesia de San Francisco, Trujillo (Cáceres), 1564; con P. del Casar, Iglesia del Convento de San Pablo, Zamora, 1564; con M. Navarro, Puente, Zamora, 1565-1570; Casa de la Encomienda, Zarza la Mayor, 1565; Puente de Valdenovillo, Ciudad Rodrigo, 1567; Pontón de Sahugo, Ciudad Rodrigo, 1567; Iglesia parroquial, Moraleja (Cáceres), 1567; Santos Mártires, Brozas (Cáceres), 1567; Santa María, Brozas (Cáceres), 1567; Cabecera de la iglesia de la Asunción, Valdefuentes de Sangusín (Salamanca), c. 1570; Iglesia parroquial, Hoyos (Cáceres); Iglesia parroquial, Valverde del Fresno (Cáceres); Iglesia parroquial, Cilleros (Cáceres); Iglesia parroquial, Aceituna (Cáceres).

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Ana Castro Santamaría

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