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Manuel García Blanco

Biografía

García Blanco, Manuel. Salamanca, 9.III.1902 – 20.I.1966. Filólogo y crítico literario.

García Blanco estudió en su ciudad natal —a la que se mantuvo siempre muy vinculado— con Miguel de Unamuno, y luego en Madrid recibió las enseñanzas de Ramón Menéndez Pidal, aunque no consta que estuviese ligado al Centro de Estudios Históricos; tras doctorarse con Menéndez Pidal, amplió su formación en Alemania con grandes maestros como Meyer-Lübke y Vossler. Profesor auxiliar de Lengua y Literatura Españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la propia Universidad de Salamanca, obtuvo una cátedra de la misma materia en la de La Laguna que ocupó por poco tiempo, y sucedió enseguida a Unamuno (que se había jubilado) en la suya salmantina de Historia del Español. Fueron algo más de treinta años de dedicación laboriosa y digna, aunque su principal tarea investigadora no fue la de la diacronía de nuestra lengua, sino la de estudioso y editor de Unamuno.

El 31 de enero de 1925, García Blanco había presentado su tesis doctoral sobre los Dialectalismos leoneses de un códice del Fuero Juzgo, de la que fue ponente —según queda dicho— Ramón Menéndez Pidal; Américo Castro o Ángel González Palencia formaban parte también del tribunal. El texto de la tesis fue publicado dos años más tarde y lo comentó en la Revista de Filología Española Rafael Lapesa en la que fue su primera publicación: calificaba tal tesis de estimable por la riqueza del material aportado y a la vez señalaba nada complacientemente lo que entendía que eran “numerosos descuidos” de la misma.

La formación de García Blanco fue a la vez española y alemana, lingüística y literaria, y el propio Lapesa lo juzgaba así, una vez desaparecido Manuel García Blanco: “[...] adquirió el dominio de la metodología positivista imprescindible en toda labor lingüística seria, y asimiló cumplidamente el impulso elevador [‘de interpretación cultural’] venido de Vossler. [...] La etapa alemana no borró la primera formación española.

[...] Alemania no supuso para García Blanco desvío de lo aprendido en España, sino ensanchamiento y corroboración”.

Los estudios filológicos de Manuel García Blanco más ligados a la materia de su cátedra estuvieron referidos a la historia externa o general de la lengua, al léxico y a la onomástica —en particular la toponimia—, y se hallan reunidos póstumamente en el volumen La lengua española en la época de Carlos V (1967); en este sentido, otro escrito último y que se estima logrado es el de “Nombres de lugar en España y en América” (1963). En el capítulo que da título a este volumen, su autor trata de lo que denomina conversión del castellano en lengua nacional; de fray Antonio de Guevara —a quien ve anclado en artificiosidades expresivas juzgadas no obstante elegantes por sus contemporáneos—; del Lazarillo en la historia de la lengua; de la Gramática de Villalón, etc. Nada de extrañar tiene que siendo discípulo García Blanco de Menéndez Pidal, quedase encargado, por otra parte, de redactar el capítulo sobre “El Romancero” en una historia colectiva de las letras castellanas.

Muy particularmente, García Blanco fue albacea de hecho, editor y estudioso de Unamuno. Dámaso Alonso ha encarecido “esta voluntad admirable de ‘servir’” que hace que al nombre de Unamuno tenga que ir “ligado para siempre el de su recolector, editor, comentador, anotador y crítico”, labor que él desarrolló de manera principal durante cerca de un cuarto de siglo, el último de su vida.

Dámaso Alonso mantiene en fin y en palabras tendentes a explicar la menor dedicación del estudioso salmantino a la materia de la que era catedrático: “García Blanco tiene una obra repartida entre la lingüística y la historia de la literatura medieval, áurea y moderna. Pero [se ve] en él una voluntad de autolimitación y de reducción —en lo posible— a un solo tema: Unamuno”, por lo que se situó “en actitud de ‘donador’ junto a la gran figura deslumbrante de don Miguel”.

García Blanco murió en Salamanca, cuando aún no había llegado a la mitad del curso académico 1965-1966 y presidía por entonces un tribunal de oposiciones a cátedras de enseñanza media.

 

Obras de ~: Dialectalismos leoneses de un códice del Fuero Juzgo, Salamanca, Imprenta Silvestre Ferreira, 1927; Mateo Alemán y la novela picaresca alemana, conferencia, Madrid, Centro de Intercambio Intelectual Germano-Español, 1928; “El Romancero”, en G. Díaz-Plaja (dir.), Historia General de las Literaturas Hispánicas, II, Barcelona, Barna, 1953, págs. 1-51; Don Miguel de Unamuno y sus poesías, Salamanca, Universidad, 1954; M. de Unamuno, Obras Completas, ed. de ~, Barcelona, Vergara, 1959-1964, 16 vols. (Madrid, Escelicer, 1966-1971, 9 vols.); América y Unamuno, Madrid, Gredos, 1964; “Nombres de lugar en España y en América”, en VV. AA., Presente y Futuro de la Lengua Española, II, Madrid, Cultura Hispánica, 1964, págs. 449-460; En torno a Unamuno, Madrid, Taurus, 1965; La lengua española en la época de Carlos V, Madrid, Escelicer, 1967.

 

Bibl.: Strenae: estudios de filología e historia dedicados al profesor Manuel García Blanco, Salamanca, Universidad-Secretariado de Publicaciones e Intercambio Científico, 1962 (Acta Salmanticensia, Filosofía y Letras, 16); Redacción, “Adicción a la bibliografía del profesor D. Manuel García Blanco (trabajos publicados entre 1961-1965)”; F. Ynduráin, “Nuestro García Blanco”; R. Lapesa, “Manuel García Blanco”; D. Alonso, “Manuel García Blanco y la obra de Unamuno”, y F. Lázaro Carreter, “García Blanco, profesor”, en Cuadernos de la cátedra Miguel de Unamuno, XVI-XVII (1966-1967), págs. 7 y 8, págs. 9-13, págs. 15-19, págs. 21-28 y págs. 29-35, respect.; R. Lapesa Melgar, Generaciones y semblanzas de filólogos españoles, Madrid, Real Academia de la Historia, 1998 (col. Clave Historial, 2), págs. 191-197.

 

Francisco Abad Nebot

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