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Apiano

Biografía

Apiano. Appianus. Alejandría (Egipto), c. 95 – ?, s. ii. Historiador griego.

Apiano nació hacia el año 95, bajo el reinado del último de los Flavios, el emperador Domiciano (81- 96). Era un griego de Alejandría (ciudad griega de Egipto, fundada por Alejandro Magno), que escribió siempre en su lengua materna. Se desconocen muchos detalles de su vida y lo que ha trascendido se debe sobre todo a las noticias que el propio autor dejó en sus escritos y a las cartas de su amigo y escritor Marcus Cornelius Fronto, preceptor del emperador Marco Aurelio. Hijo de ciudadanos romanos, probablemente pertenecientes a la elite alejandrina, Apiano debió de tener una educación notable y más tarde desempeñó las más altas magistraturas en su ciudad de origen, tal y como él mismo explica en el prólogo de su obra. En el año 116, durante la revuelta de los hebreos en su patria, tuvo que huir porque su vida llegó a correr peligro, tal y como él mismo contó en una parte ya perdida de su obra (Sobre Arabia).

El propio autor habla de un templo (Apiano, Historia Romana, Guerras Civiles: 2, 90) dedicado a Némesis por César en Egipto y en el que supuestamente estaría enterrada la cabeza de Pompeyo, que los judíos destruyeron “en su época”, cuando Trajano realizaba una campaña contra ellos.

Protegido por el emperador Adriano (117-138), que pudo elevarle al rango ecuestre, viajó a Roma.

Allí inició una carrera como abogado, sin que se pueda definir con precisión su papel en el mundo de la judicatura. Se ha contemplado la posibilidad de que desempeñara el cargo de advocatus fisci, aunque quizá fue sólo abogado. Fue amigo de Fronto, quien, en una carta conservada hasta hoy (Marcus Cornelius Fronto, Epistolario, 134), intercedió ante Antonino Pío para que se le concediera una procuratela.

Decía Fronto en su carta que ya había suplicado al Monarca durante dos años para que se concediera el cargo a su amigo, que desde el principio había recibido buenas palabras y que por eso conservaba la esperanza de que Apiano obtuviera la designación.

Alegaba algunos méritos del candidato, como la modestia y la integridad, apelando a la clemencia del príncipe para con un hombre de avanzada edad y sin hijos. De la correspondencia entre los dos escritores amigos se ha conservado una carta en la que Apiano recrimina a Fronto por haber rechazado algún regalo o donativo suyo, a lo que éste responde con una reflexión acerca del comportamiento de los que aceptan regalos excesivamente valiosos de los demás (Marcus Cornelius Fronto, Epistolario: 135 y 136; la parte conservada de los documentos no permite más precisión).

Fue procurator Augusti o Augustorum (es decir, procurador imperial del príncipe o de los dos príncipes).

En el segundo caso, lo sería probablemente bajo el gobierno conjunto de Marco Aurelio y Lucio Vero. Sobre el resto de su vida no se conoce nada, ni siquiera la fecha o las circunstancias de su muerte, aunque no se habría producido antes del año 170.

Escribió una obra llamada Historia Romana, que abarcaba desde los comienzos de la historia de la ciudad hasta el año 35 a. C. Se considera que debió escribirla en los años centrales del siglo ii (c. 160), aunque la referencia a la frontera romana del río Éufrates la ubicaría no más tarde del año 165, por el triunfo de Lucio Vero sobre los Partos. Estaba dividida en veinticuatro libros, de los que se han perdido algunos total o parcialmente. Los primeros, como explicó el propio autor (Prólogo, 14), estaban organizados con criterio territorial (Sobre Iberia, Sobre Siria...), con la excepción de los que dedicó a personajes destacados (Sobre Aníbal, Sobre Mitrídates). Realizó, sin embargo, un tratamiento diferente en la narración de las guerras civiles, que agrupó en varios libros con un orden cronológico desde los Gracos. En el siglo ix d. C., un escritor llamado Focio, autor de una enciclopedia de literatura (Bibliotheca, 57), tuvo en sus manos la obra de Apiano, que entonces todavía estaba completa.

Sin embargo, Focio no conoció una Autobiografía a la que aludía el propio Apiano en algunos pasajes de sus escritos. Siguiendo el estudio de la Historia Romana realizado por Mendelsshon, los libros perdidos serían: Sobre la Hélade y la Jonia, Sobre Egipto (cuatro libros), La Hecatontecia, Sobre la Dacia y Sobre Arabia.

La parte conservada de esta obra histórica se debe en parte a la transmisión directa del texto, pero también a los Excerpta de época bizantina que permitieron conservar algunos fragmentos más.

El libro sexto lo dedicó a la Península Ibérica (Sobre Iberia), comenzando con una descripción breve del territorio y de sus habitantes y un plan de la obra, para luego iniciar el relato histórico con la muerte de Amílcar. La mayor parte del libro se dedicó a los acontecimientos de la segunda guerra púnica y a las guerras celtibéricas y lusitanas, terminándolas con una reflexión acerca de la actitud de los habitantes de Numancia ante la conquista y dedicando finalmente algunos capítulos al breve resumen de los acontecimientos hasta Augusto. La obra de Apiano es fundamental en el estudio de la Hispania antigua, debido a la conservación de todo el relato continuado de la expulsión cartaginesa y la conquista romana, que seguían un objetivo común a toda la narración, el de poner de manifiesto la grandeza de la acción y el destino de Roma. Contribuía a ello su visión favorable de los Escipiones, los generales romanos encargados de los asuntos militares de la Península Ibérica, a quienes Apiano describió como hombres justos y prudentes, que habrían realizado su tarea militar obligados por la hostilidad de los Cartagineses, que atacaban a los aliados de Roma. Apiano recordaba (Sobre Iberia 2) que su propósito sólo era escribir la historia de Roma, por lo que se disculpaba al profundizar en el estudio de los pobladores de “este país afortunado y lleno de riquezas” (Sobre Iberia, 3).

 

Obras de ~: Autobiografía (perdida); Historia Romana (24 libros, en griego), c. 160.

 

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María del Pilar González-Conde