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Arturo Pomar Salamanca

Biografía

Pomar Salamanca, Arturo. Palma de Mallorca (Islas Baleares), 1.IX.1931 – Barcelona, 26.V.2016. Ajedrecista.

Con cinco años jugaba al ajedrez con desenvoltura, con diez, se presentó al Campeonato de Baleares de 1942, alcanzando el quinto puesto. Un año después, en esa misma competición, quedó el segundo, y como el campeón, Ticoulat, renunció a su derecho, Pomar ocupó su plaza para acudir a Madrid y disputar las semifinales del Campeonato de España. El viaje y recibimiento en la capital se convirtió en un acontecimiento y el niño ajedrecista, ya Arturito, alcanzó una popularidad extraordinaria. La sociedad española, que atravesaba los más duros años de escasez posguerra, acogió ilusionada los prometedores comienzos de Pomar, aunque aún no llegara a fructificar en el Campeonato de 1943. Pero, antes de que acabara el año, fue invitado al Torneo Internacional de Madrid —ganado por Paul Keres, uno de los mejores de todos los tiempos— y Pomar obtuvo un espléndido resultado, venciendo a sus rivales, muchos de ellos grandes jugadores.

El Campeonato de Baleares fue nuevamente su punto de partida en 1944, ganándolo esta vez, y representando a su provincia en el Campeonato Nacional de Bilbao. Aún fue superado por seis fuertes jugadores, encabezados por Medina, pero su progreso era evidente y su dedicación al juego casi total. En otoño de 1944 intervino en el Torneo de Gijón, donde tuvo la oportunidad de enfrentarse al campeón del mundo, Alexander Alekhine, y conseguir entablarle la partida. Fue su consagración como “niño prodigio”.

Un año más tarde, 1945, residía en Madrid con su familia. Su presencia en los torneos, siempre bien celebrada, iba siendo acompañada de numerosos éxitos.

Disputó, al menos, una competición al mes durante todo el año. Además, gozaba de una privilegiada relación con Alekhine, quien llegó a redactar un curso de ajedrez, expresamente dedicado “para [...] Arturo Pomar”, recogido en su obra Legado. Fue 1945 un año decisivo para su formación como jugador de torneo y por el alcance de su fama, que resultó incrementada por su actuación en el Torneo de la Victoria, jugado en Londres en 1946, festejándose el final de la guerra, donde causó sensación ver a un muchacho batir a fuertes y expertos maestros. Y, por fin, en el Campeonato Nacional, en Santander, recién regresado de Inglaterra, alcanzó el título, entre el entusiasmo de la afición. Arturo Pomar fue campeón de España a los quince años. Ya no era “niño prodigio”; comenzaba una etapa más dura y difícil. Finalizó la década de 1940 jugando y sumando victorias en Murcia, Almería, Gijón, Madrid, Sitges, etc.

Nuevos torneos fueron convocándose, y la influencia del fenómeno Pomar en este discreto auge ajedrecístico no fue pequeña. Pomar se prodigó, también, en el extranjero.

El año 1949 lo dedicó, casi por completo, a jugar varios torneos en Argentina, país de arraigada y entendida afición. Su consagración como jugador de alto nivel llegó en 1950, otorgándole la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), el título de Maestro Internacional.

Arturo Pomar desveló el enigma de su futuro durante esa primera juventud, mostrándose como un jugador maduro, emprendedor y sereno, cada vez más alejado del riesgo de su mitología infantil. Sus resultados de años sucesivos así lo confirmaron. Sin embargo, todavía a sus veinte años, emprendió una gira por América marcada más por el espectáculo que por el interés deportivo. En 1952 comenzó en Cuba un periplo que le llevó a los Estados Unidos, Puerto Rico, República Dominicana, Brasil, Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, de nuevo Estados Unidos y, finalmente, Lisboa. Se exhibió, en todos estos países, realizando decenas de sesiones simultáneas, promocionando el ajedrez. La gira, que duró dos años, le dio también la oportunidad de tomar parte en el Memorial Capablanca, el Internacional de Hollywood, dos Campeonatos Abiertos de Estados Unidos y el Torneo de Chicago. En todos ellos obtuvo muy buenas clasificaciones.

El palmarés de Pomar le acreditó, tras su retirada de la alta competición a comienzos de la década de 1980, como el mejor jugador español de la historia, con siete Campeonatos de España, cuatro Campeonatos de Castilla, diez participaciones con el primer tablero en las Olimpiadas: Múnich 1958, Leipzig 1960, Varna 1962, Tel-Aviv 1964, La Habana 1966, Lugano 1968, Siegen 1970, Skopje 1972, Niza 1974 y Buenos Aires 1978. Resultados excelentes en torneos internacionales del máximo nivel, como Zonal de Madrid 1960, Hastings 1960, Torremolinos 1961, Interzonal de Estocolmo 1962, Zonal de Enschede 1963, Málaga 1964, Palma de Mallorca 1966, Büsum 1969, La Habana 1969, Gotemburgo 1971, Málaga 1971, Wijk aan Zee 1972 y Las Palmas 1974.

Arturo Pomar dedicó toda su vida al ajedrez y fue el primer jugador español en obtener el título de Gran Maestro Internacional, que logró en 1962. La característica más valorada de su juego fue su maestría en la conducción de los finales, la fase más aguda y delicada de la partida. Expuso sus análisis y aportaciones teóricas sobre este tema en dos libros: Las pequeñas ventajas en el final (1968), y El arte de ver la ventaja (1971). Es autor, asimismo, de otras dos obras escritas en su juventud: Mis cincuenta partidas con maestros, editada en 1945, que recoge sus primeras experiencias, y Temas de ajedrez, editado en México en 1956, con análisis de partidas propias y de otros maestros.

 

Obras de ~: Mis cincuenta partidas con maestros, Madrid, Ed. Dossat, 1945; Temas de ajedrez, México, Librería de Manuel Porrúa, 1956; Las pequeñas ventajas en el final, Madrid, Ricardo Aguilera Editor, 1968; El arte de ver la ventaja, Madrid, Ricardo Aguilera Editor, 1971.

 

Bibl.: J. M. Fuentes y J. Ganzo, La vida de Arturito Pomar, Madrid, Ed. Ajedrez Español, 1946; R. Fine, Ajedrez mundial, Buenos Aires, Ed. Sopena Argentina, 1950; V. Andresco, Arturito Pomar, Madrid, Editorial Purcalla, 1955; P. Morán, Campeones y Campeonatos de España de Ajedrez, Madrid, Ed. Ricardo Aguilera, 1974, págs. 34-39.

 

Pablo Aguilera Ramírez