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Salvador Fernández Ramírez

Biografía

Fernández Ramírez, Salvador. Madrid, 18.V.1896 – 9.II.1983. Humanista, filólogo y gramático.

Su primer trabajo lo desempeñó en el Banco Español del Río de la Plata, sucursal de Madrid (1912- 1916): el certificado que lo acredita no alude a cuál era su ocupación. Se licenció en la sección de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid —ahora Universidad Complutense— en 1921 con la calificación de sobresaliente y premio extraordinario y en Derecho en 1930. Completó su formación lingüística e investigadora con una breve estancia en la Universidad de Hamburgo, en el primer semestre del curso 1924-1925, como lector de español, a la vez que aprendía alemán, y durante los quince años de relación con el Centro de Estudios Históricos en la sección de Estudios Clásicos dirigida por el lingüista Giuliano Bonfante y en la sección de Filología bajo el magisterio de Ramón Menéndez Pidal. Aquí conoció a Tomás Navarro Tomás, Américo Castro, Federico de Onís, Antonio García Solalinde, Homero Serís y convivió y estableció relaciones de trabajo fructífero y de amistad duradera con Amado Alonso, Dámaso Alonso, Pedro Salinas, José Fernández Montesinos, Samuel Gili Gaya y Rafael Lapesa. Fue secretario de esta institución desde 1932 a 1936 y, en el mismo período, profesor ayudante de Lengua y Literatura Española en la Universidad Central de Madrid y profesor de español para extranjeros en ambas instituciones. La Guerra Civil española interrumpió violentamente la renovación en la docencia e investigación aportada por el Centro de Estudios Históricos y dispersó a sus componentes.

A Fernández Ramírez la guerra le sorprendió en San Rafael (Segovia), donde su esposa e hijas pasaban la temporada de verano. Inmediatamente se trasladó con su familia a Salamanca, de donde procedía su esposa, Paz González, y allí estableció su domicilio familiar durante toda la contienda a la vez que impartía clases en los institutos de Plasencia (Cáceres) y de Salamanca. En ese período publicó dos artículos periodísticos en el diario nacional de Salamanca La Gaceta Regional: “Retórica y soborno” (7 de julio de 1938, pág. 1) y “Los libros y la lengua española” (30 de abril de 1939: 4).

Sus primeras publicaciones científicas son fruto de su actividad en el Centro de Estudios Históricos: edición de Pastores de Belén de Lope de Vega (1930), dos reseñas a obras de Georg Spranger (1935) y de Hans Chmeliček (1935), edición de Instrucción de la mujer cristiana de Juan Luis Vives y traducción de Juan Justiniano (1936), el artículo “Como si + subjuntivo” (1937) y La enseñanza de la gramática y de la literatura (escrito en 1936, pero publicado en 1941). Este libro, resultado de su preparación a la docencia y de su acceso a la condición de funcionario, fue reeditado póstumamente (1985b) incluyendo en él textos inéditos escritos en torno a esos años: “Instrucciones metodológicas para la enseñanza del latín”, “Instrucciones metodológicas para la enseñanza del español” y “Metodología de la enseñanza de la lengua y literatura española”.

Fernández Ramírez dedicó toda su vida a la docencia en la enseñanza media y universitaria. Tuvo un largo peregrinaje por institutos de España como profesor contratado interino de latín o de griego o de lengua y literatura española a la vez que preparaba las oposiciones a Enseñanzas Medias: con fecha 1 de noviembre de 1933, procedente de los cursillos de Selección del Profesorado, fue nombrado profesor encargado de Curso de Lengua y Literatura Española por el Ministerio de Instrucción Pública en el Instituto de Miranda de Ebro (Burgos); en enero de 1937 fue nombrado, por el rector de la Universidad de Salamanca, encargado interino de la cátedra de Lengua Latina en el Instituto Gabriel y Galán de Plasencia (Cáceres), puesto en el que fue confirmado por la Comisión de Cultura y Enseñanza de la Junta Técnica del Estado en octubre del mismo año para el curso siguiente; el 13 de octubre de 1938 fue nombrado encargado de Curso de Lengua y Literatura Española en el Instituto de Salamanca; con fecha 4 de noviembre de 1939 fue nombrado encargado de curso interino de Lengua Latina en el Instituto Lope de Vega (Madrid). Poco después, aparece como catedrático, ya por oposición y por concurso de méritos, de Lengua y Literatura Española en el Instituto de Torrelavega (Santander), 1940, y como catedrático de Griego en los institutos Luis Vives (1941) y San Vicente Ferrer (1954), ambos de Valencia. Pero permaneció en Madrid adscrito en Comisión de Servicios a los Institutos Cardenal Cisneros (1941) y Lope de Vega (1942-1948), más algunos períodos de excedencia (1952-1954). Sus últimos destinos, como catedrático de Griego, fueron en el Instituto de Alcalá de Henares (Madrid, desde 1956) y en el Instituto Beatriz Galindo (Madrid, desde 1965), donde se jubiló en 1966.

También fue intensa, pero menos itinerante, su actividad docente universitaria que comenzó con una etapa inicial como profesor ayudante de Lengua y Literatura Española en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid en el período 1932-1936. Recuperó la condición de ayudante, tras haber superado un Expediente de Depuración instruido contra él (sentencia de Rehabilitación: Boletín Oficial del Estado, 4 de noviembre de 1940: 7580): fue nombrado encargado de curso (1939-1940) y ayudante de clases prácticas de Gramática Histórica (1947-1948, 1949-1950). Obtuvo el grado de doctor el 21 de junio de 1948 con la calificación de sobresaliente por la tesis Contribución al estudio de los pronombres relativos, interrogativos e indefinidos en español. Firmaba la papeleta de calificación el secretario del tribunal, Fernando Lázaro [Carreter]. Gran parte de esa investigación pasó a los capítulos de El pronombre (1951). Durante el curso 1955-1956 enseñó por última vez Lengua española en dicha Universidad, en la que siempre tuvo un gran predicamento entre los estudiantes de Filosofía y Letras por sus clases prácticas: en ellas se sometía a los alumnos universitarios durante los primeros años de la licenciatura a cursos intensivos de comentarios de textos y prácticas de redacción para suplir las deficiencias de una Enseñanza Media en muchos casos incompleta. Solamente una vez intentó acceder a la Universidad mediante oposiciones, pero no llegó a presentarse a las pruebas para alguna de las cátedras de Gramática general y Crítica literaria de las Universidades de Granada y Murcia que había firmado posiblemente el año 1949. No se conoce la causa de su retirada. Existe una instancia sin fecha en la que solicita la devolución de la documentación y del trabajo de investigación presentados al concurso. Este trabajo tenía como título Sobre las oraciones interrogativas directas del español moderno y acabó publicado con el título Oraciones interrogativas españolas (1959). Por otra parte, resulta difícil comprender cómo la propia institución universitaria no hizo nada por incorporar a su plantilla de profesorado a una personalidad intelectual como la de Fernández Ramírez. Sí lo intentó la Universidad de Wisconsin (1965) ofreciéndole un puesto de Lengua Española, que no aceptó.

Simultánea a la actividad docente citada, se desarrolló su trabajo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, Madrid, 30 de enero de 1942 a 1 de julio de 1944) como colaborador en la sección de Lingüística Antonio de Nebrija. Durante estos años preparó otro grupo de publicaciones, algunas de ellas van más allá de este período: reseña a Historia de la lengua española de Rafael Lapesa (1942); cuatro traducciones del alemán: Historia de Grecia. En la perspectiva del mundo antiguo de Ulrich Wilcken (1942), Psiché. El culto de las almas y la creencia en la inmortalidad entre los griegos de Erwin Rhode (1942), Introducción a la lingüística griega y latina de Paul Kretschmer (1946), en colaboración con Manuel Fernández Galiano, y textos de Schiller, en colaboración con José Manuel Pabón (1951); traducción de textos para los libros de Julián Marías El tema del hombre (1943) y La filosofía en sus textos (1950); reseñas a Gramática histórica latina. Sintaxis de Antonio Tovar (1947), a Fedro de Platón con traducción de María Araujo (1949) y a Introducción a la lexicografía moderna de Julio Casares (1951); y redacción de ochenta y nueve entradas o artículos sobre términos de retórica y poética para el Diccionario de literatura española de Germán Bleiberg y Julián Marías (1949).

Muy pronto inició su relación con la Real Academia Española, a la que dedicó sus servicios como profesional de la lingüística durante los dos últimos períodos de su vida. El primero (1950-1960), en el Seminario de Lexicografía: aquí, junto con Rafael Lapesa y Samuel Gili Gaya, se ocupó en la elaboración del Diccionario Histórico de la Lengua Española. Adiestró en la técnica lexicográfica a becarios y colaboradores, dispuso la redacción de cédulas o papeletas —aún no habían llegado los ordenadores a la docta casa— de obras fundamentales que no se habían tenido en cuenta, enriqueció el acervo del léxico hispanoamericano y preparó una muestra del futuro diccionario.

En el segundo período (1960-1983), fue elegido como académico de número de la Real Academia Española el día 3 de diciembre de 1959 en la candidatura presentada por los señores Pemán, Gómez Moreno y Lapesa para ocupar el sillón Z que su antiguo destinatario, Agustín de Foxá, no había llegado a ocupar por fallecimiento. Leyó su discurso de ingreso, titulado Lengua literaria y norma lingüística, el día 29 de mayo de 1960. En el discurso de contestación, José María Pemán y Pemartín presentaba al nuevo académico como “un trabajador apartado, un asceta de la ciencia que cultiva” (Fernández Ramírez, 1960: 43) y destacaba en él “una inmensa humildad laboriosa” (Fernández Ramírez, 1960: 57). Estas palabras reflejan muy bien la justificación del honor recibido con la elección y también anuncian la misión que le encomendó la Academia. Salvador Fernández Ramírez sabía muy bien para qué lo había elegido la Academia, según declaración en una entrevista publicada por el diario Ya de Madrid (4 de diciembre de 1959: 8): “La Academia hace mucho tiempo que tiene el Diccionario constantemente renovado; pero, en cambio, la Gramática está un poco arcaica, anticuada, y acaso por eso me hayan elegido a mí. Ya sabe usted que ahora todos vamos a todas partes como técnicos. Y mi única técnica es la ciencia lingüística”. Además de la actividad en el Seminario de Lexicografía, se le encargó una nueva misión: la de redactar la nueva gramática académica en colaboración con Samuel Gili Gaya; y a ella se dedicó en cuerpo y alma: el resultado fue el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española (1973). Pero hay que explicar cómo había llegado Fernández Ramírez a ser “técnico en la ciencia lingüística”.

La publicación de su Gramática española. Tomo primero: Los sonidos. El nombre y el pronombre (1951), que había empezado a preparar en 1934, puede ser considerada, sin exageración, el acontecimiento más importante de la investigación lingüística hispánica de su época; y eso, a pesar de que no logró concluir su proyecto inicial de cuatro volúmenes. Pero sí tenía ya reunidos los materiales necesarios para su redacción.

Ocupaciones perentorias fueron retardando la aparición del resto de la obra. El segundo tomo abarcaría el estudio del verbo: generalidades; complementos del verbo; clases de verbos; predicados; personas gramaticales; aspecto verbal; tiempos; modos; voces; formas nominales. Esta parte estaba ya muy elaborada y algunos de sus capítulos completamente redactados hacia 1962- 1963, e incluso antes, pues en las entrevistas que le hizo la prensa madrileña con motivo de la elección como académico anunciaba que ese volumen saldría publicado el verano de 1960 junto con la reedición del tomo primero. Son los materiales incorporados en el volumen 4 (1986) de la nueva segunda edición de la editorial Arco-Libros (Madrid, 1985-1991). El tercer tomo estudiaría adverbios, preposiciones, conjunciones y otras clases de partículas. Por esas mismas fechas había ordenado estos materiales y consideraba que supondrían una importante contribución a la teoría gramatical. Estos materiales han sido entregados por sus dos hijas al Instituto Cervantes y se encuentran ya en soporte informático en las páginas web de esa institución bajo las siglas AGLE (Archivo Gramatical de la Lengua Española: 1995). El cuarto y último volumen había de examinar toda la teoría de la oración, sus estructuras, desde la más simple a la más compleja, y las posibilidades combinatorias de unas y otras: había publicado “Oraciones interrogativas españolas” (1959) y tenía redactado un extenso capítulo sobre las “oraciones nominales”. Tal como había diseñado su Gramática y tal como se encuentra ahora en la edición de 1985-1991, es la obra de carácter descriptivo y sincrónico más completa del español sin olvidar las múltiples referencias diacrónicas que aparecen en sus cerca de dos mil páginas. Todos los estudiosos de Fernández Ramírez han destacado como novedad en esta obra la incorporación de las ideas de los grandes lingüistas europeos: Bally, Bühler, Jespersen, Hjelmslev, Noreen, Trubetzkoy, Wundt..., así como el aprovechamiento y superación de nuestros gramáticos —cuando menos en determinados puntos—: Bello, Benot, Hanssen, Lenz, Salvá, etc. No era una novedad, sin embargo, el hecho de que esta gramática se pareciera a las grandes gramáticas europeas al caracterizar las variedades de lengua escrita de sus idiomas respectivos mediante millares de citas o testimonios de diversos autores: por ejemplo, la de Jespersen para el inglés (1914), la de Behaghel para el alemán (1923), la de Grevisse para el francés (1936).

Fernández Ramírez aludió en varias ocasiones a “ocupaciones perentorias” como explicación de por qué no concluía su proyecto gramatical. Rafael Lapesa (1983) lo achacó a problemas familiares (salud de su esposa, etc.); Manuel Seco (1983), a la falta de ayudas económicas de instituciones públicas o privadas a un proyecto de tal magnitud; e Ignacio Bosque (1977), a la búsqueda infinita de perfección y exhaustividad en la ejemplificación confirmadora de los usos gramaticales descritos. Tal como se está viendo en su biografía, fue un hombre muy ocupado desde que terminó la licenciatura: toda la vida dedicado a las clases, a la investigación y a la colaboración en las instituciones de las que formó parte (Centro de Estudios Históricos, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Real Academia Española). También se podrían citar otras actividades más o menos esporádicas: sus cursos de Redacción y Método en la Escuela Superior del Ejército del Aire (Madrid: 1951- 1955); su prolongada docencia de español para extranjeros y su participación (1953-1976), no siempre de forma continuada, en los cursos de verano organizados por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander; o como vocal de la Oficina Internacional de Información y Observación del Español (OFINES) (1964); o sus cursos en la Escuela de Investigación Lingüística de la mencionada OFINES (1968). Sin duda, fue a la Academia a la que más servicios prestó, por los años dedicados (desde 1950 hasta su muerte) y por las tareas realizadas en el Seminario de Lexicografía y en la Comisión de Gramática, hasta el extremo de que se puede afirmar que sacrificó su éxito personal como investigador, su propia obra científica, para trabajar anónima y corporativamente en la revisión de la gramática académica cumpliendo con total dedicación la resolución V del Segundo Congreso de Academias (1956), por la que se encomendó a la Real Academia Española esta tarea.

La institución española encargó (desde 1960) la redacción de las propuestas a Fernández Ramírez y, poco después, también a Samuel Gili Gaya: aquél se ocupó de las partes de Fonética, Fonología, Ortografía y Morfología; éste, de la parte de Sintaxis.

Fernández Ramírez presentó en Congresos de Academias, y publicó en representación de la institución pero bajo su nombre, algunas de las propuestas que iba haciendo: “La revisión de la gramática de la Real Academia Española” (se ocupa del pronombre, 1960 y 1987), “Para la futura gramática: acento ortográfico. Morfología. Generalidades” (1964 y 1987), “Anticipos de la nueva gramática. Cuatro capítulos de fonología” (1968 y 1987), “La Academia y la nueva edición de su gramática” (1971 y 1987). Pero el trabajo de redacción y corrección de los textos para que la Comisión de Gramática de la Academia pudiera debatirlos y aprobarlos fue constante, muy intenso y agotador especialmente entre los años 1968-1972, como lo demuestra la correspondencia interna de Fernández Ramírez a Claudio Carrillo, mecanógrafo de todos los textos manuscritos que aquél le enviaba. Una vez copiados los textos, se presentaban a la Comisión de Gramática de esta Academia; finalmente, la Comisión los presentó al Pleno de la propia Corporación y a las Academias de la Lengua asociadas a la Española. El resultado de este proceso fue el texto conocido como Esbozo de una nueva gramática de la lengua española (1973), presentado al Congreso de Academias (Caracas, 1972) y dispuesto para la imprenta por Manuel Seco tras el encargo recibido de Alonso Zamora Vicente en abril de 1972. El trabajo personal de Fernández Ramírez y los textos presentados como ponente de la Comisión de Gramática se recogen en La nueva gramática académica. El camino hacia el “Esbozo” (1987). También fue resultado de su trabajo el conjunto de materiales sobre formación de palabras La derivación nominal (1986), no incluido en el Esbozo, y del que había ofrecido dos muestras en los artículos “A propósito de los diminutivos españoles” (1962 y 1987) y “Derivados españoles en -ivo” (1975 y 1987). Otros textos de esta época: “El concepto de forma en gramática” (1958 y 1985), “Algo sobre la forma estar + gerundio” (1960 y 1986), “Consideraciones didácticas sobre la lengua y el habla desde el punto de vista de la Escuela Primaria” (1960 y 1985), “Los catedráticos de Instituto y la Real Academia Española” (1960), “Palabra y música” (1960), “Un proceso lingüístico en marcha” (1964 y 1987), “Américo Castro y España” (1965), “Forma y sustancia líricas” (1967) y más reseñas: Diccionario ideológico de la lengua española de Julio Casares (1960) y El español vulgar de Manuel Muñoz Cortés (1960).

La producción científica de Fernández Ramírez, personal o al servicio de una institución, fue amplia y brillante. Su trayectoria científica fue la de un intelectual de los llamados de la antigua usanza: humanistas y filólogos de cuerpo y alma, capaces de atender simultáneamente a varios frentes científicos, ya fuesen lingüísticos, literarios o pedagógicos, aunque acabó prevaleciendo un único frente: el lingüístico-gramatical, en el que hay acuerdo general de que él llegó a ser el mejor gramático de la lengua española del siglo xx.

Quienes lo conocieron han descrito con precisión su personalidad intelectual y humana: en ella destacan su capacidad de trabajo, su formación humanística acrecentada por el contacto asiduo con la lengua y la cultura grecolatinas sus preocupaciones pedagógicas y su conocimiento de la lingüística moderna en unos tiempos difíciles por la falta de contacto con el exterior y por la escasez de medios para la investigación; también destacan sus aficiones a la música, a la filosofía y a las ciencias exactas. Su gusto por la música le venía de familia: conservaba como recuerdo el piano con que su abuelo Manuel Fernández Caballero había compuesto la música de las zarzuelas Dúo de la Africana y Gigantes y cabezudos.

Una parte importante de sus publicaciones se reeditó a partir de 1983 a la vez que se recuperaban materiales inéditos: el primer texto rescatado fue “Ortega y Gasset, escritor” (1983) y el último, “¿Dónde están las palabras?” (1995). Todo ello impulsado por el generoso esfuerzo del doctor José Polo y de otros colaboradores; aunque aún falta mucho para que se concluya tal proceso. Antes de esa fecha, la obra científica de Fernández Ramírez solamente se podía encontrar en las bibliotecas.

 

Obras de ~: Lope de Vega, Pastores de Belén, ed. de ~, Madrid, Renacimiento, 1930; G. Sprager, Syntaktische Studien über den Gebrauch des bestimmten Artikels im Spanischen (1933), reseña de ~, en Revista de Filología Española (RFE), XXII (1935), págs. 73-74; H. Chmeliček, Die Gerundialumschreibung im Altspanischen zum Ausdruck von Aktionsarten (1930), reseña de ~, en RFE, XXII (1935), págs. 195-197; J. L. Vives, Libro llamado Instrucción de la mujer cristiana, trad. del latín en romance por J. Justiniano, ed., pról. y notas de ~, Madrid, Signo, 1936; “Como si + subjuntivo”, en RFE, XXIV (1937), págs. 372-380; La enseñanza de la gramática y de la literatura, Madrid, Espasa Calpe, 1941; R. Lapesa, Historia de la lengua española (1942), reseña de ~, en RFE, XXVI (1942), págs. 531-536; U. Wilcken, Historia de Grecia. En la perspectiva del mundo antiguo, trad. de ~, Madrid, Ediciones Pegaso, 1942; E. Rhode, Psiché. El culto de las almas y la creencia en la inmortalidad entre los griegos, trad. de ~, Madrid, Summa, 1942 (Barcelona, Labor, 1973; Málaga, Ágora, 1995); J. Marías, El tema del hombre, trad. de ~, Madrid, Revista de Occidente, 1943 (fragmentos de Timeo, Fedro y Fedón, págs. 37-64 y 87- 101); P. Kretschmer, Introducción a la lingüística griega y latina, trad. de ~ y M. Fernández Galiano, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1946; A. Tovar, Gramática histórica latina. Sintaxis (1946), reseña de ~, en Ínsula, II-15 (1947), pág. 5; Platón, Fedro, trad. de M.ª Araujo (1949), reseña de ~, en Ínsula, IV-48 (1949), pág. 4; [“Varias entradas”], en G. Bleiberg y J. Marías (dirs.), Diccionario de literatura española, Madrid, Revista de Occidente, 1949; J. Marías, La filosofía en sus textos, trad. de ~, Madrid, Labor, 1950 (fragmentos de Platón, págs. 39-66; Epicteto, págs. 204- 207; Marco Aurelio, págs. 208-213; y Eckehart, págs. 678- 687); Gramática española. Tomo primero: Los sonidos. El nombre y el pronombre, Madrid, Revista de Occidente, 1951; J. Casares, Introducción a la lexicografía moderna (1950), reseña de ~, en Clavileño, 9 (1951), págs. 68-69; F. Schiller, Schiller, trad. de ~ y J. M. Pabón, Madrid, Labor, 1951; “El concepto de forma en gramática”, en Revista de la Universidad de Madrid, VII-26 (1958), págs. 161-173; “Oraciones interrogativas españolas”, en Boletín de la Real Academia Española (BRAE), XXXIX (1959), págs. 243-276; “Algo sobre la forma estar + gerundio”, en Studia Philologica. Homenaje ofrecido a Dámaso Alonso por sus amigos y discípulos con ocasión de su 60º aniversario, I, Madrid, Gredos, 1960, págs. 509-516; “Consideraciones didácticas sobre la lengua y el habla desde el punto de vista de la Escuela Primaria”, en Vida Escolar, 15-16 (1960); “La revisión de la Gramática de la Real Academia Española [el pronombre]”, en VV. AA., Tercer Congreso de Academias de la Lengua Española. Actas y labores, Bogotá, Academia Colombiana de la Lengua, 1960, págs. 399-420; Lengua literaria y norma lingüística: Discurso leído [...] en su recepción pública por [...] don Salvador Fernández Ramírez y contestación del [...] Sr. don José María Pemán y Pemartín, Madrid, Real Academia Española, 1960; “Los catedráticos de Instituto y la Real Academia Española”, en Cátedra 1960. Prontuario del profesor, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1960, págs. 387-396; “Palabra y música”, en Servicio, XIV-735 (1960), 24; J. Casares, Diccionario ideológico de la lengua española (1959), reseña de ~, en Papeles de Son Armadans, XVII-51 (1960), págs. 475- 477; M. Muñoz Cortés, El español vulgar (1958), reseña de ~, en Ínsula, XV-163 (1960), pág. 11; “A propósito de los diminutivos españoles”, en Universidad de Salamanca, Strenae. Estudios de filología e historia dedicados al profesor García Blanco, Salamanca, Universidad, 1962, págs. 185-192; “Para la futura Gramática: acento ortográfico. Morfología. Generalidades”, en BRAE, XLIV (1964), págs. 431-448; “Un proceso lingüístico en marcha”, en VV. AA., Presente y futuro de la lengua española, II, Madrid, Instituto de Cultura Hispánica, 1964, págs. 277-285; “Américo Castro y España”, en Papeles de Son Armadans, XXXVII-110 (1965), págs. 131-133; “Forma y sustancia líricas”, en Elementos formales en la lírica actual, Santander- Madrid, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1967, págs. 47-54; “Anticipos de la nueva Gramática. Cuatro capítulos de fonología”, en BRAE, XLVIII (1968), págs. 401- 417 y 419-479; “La Academia y la nueva edición de su Gramática”, 1971 (ed. en S. Fernández Ramírez, La nueva grámatica académica. El camino hacia el Esbozo, Madrid, Arco-Libros, 1987, págs. 33-38); “Derivados españoles en -ivo”, en Archivum, XXV (1975): Homenaje a la memoria de Carlos Clavería, págs. 323-327; “Ortega y Gasset, escritor”, en BRAE, t. LXIII, cuad. 229 (1983), págs. 173-208; La enseñanza de la gramática y de la literatura, ed. de J. Polo, Madrid, Arco-Libros, 1985; Gramática española. 1. Prolegómenos, ed. de J. Polo, Madrid, Arco-Libros, 1985; Gramática española. 2. los sonidos, ed. de J. Polo, Madrid, Arco-Libros, 1986; Gramática española. 3.1. El nombre, ed. de J. Polo, Madrid, Arco-Libros, 1986; Gramática española. 4. El verbo y la oración, ed. de I. Bosque, Madrid, Arco-Libros, 1986 (“Oraciones nominales”, págs. 492-521); La derivación nominal, ed. de I. Bosque, en BRAE, Anejo XL (1986); Gramática española. 3.2. El pronombre, ed. de J. Polo, Madrid, Arco-Libros, 1987; La nueva gramática académica. El camino hacia el “Esbozo”, ed. de J. Polo, Madrid, Paraninfo, 1987; Problemas y ejercicios de gramática, ed. de B. Palomo Olmos, Madrid, Arco-Libros, 1987; Gramática española. 5. Bibliografía, nómina literaria e índices, ed. de B. Palomo Olmos, Madrid, Arco-Libros, 1991; “¿Dónde están las palabras?”, ed. de B. Palomo Olmos, en Analecta Malacitana, XVIII-1 (1995), págs. 175-188; Agle (Archivo Gramatical de la Lengua Española). Primera parte: Las partículas; segunda parte: El verbo, Alcalá de Henares, Instituto Cervantes, 1995 (ed. electrónica a cargo de I. Bosque, J. A. Millán y M.ª T. Rivero, http://cvc.cervantes.es/lengua/agle/).

 

Bibl.: J. M.ª Pemán Pemartín, [“Contestación”] a S. Fernández Ramírez, Lengua literaria y norma lingüística, op cit.; R. Lapesa, “Salvador Fernández Ramírez”, en BRAE, LXIII (1983), págs. 15-28; M. Seco, “In memoriam Salvador Fernández Ramírez (1896-1983)”, en Revista de Filología Románica (Universidad Complutense, Madrid), I (1983), págs. 297- 302; I. Bosque Muñoz, La búsqueda infinita. Sobre la visión de la gramática en Salvador Fernández Ramírez, discurso leído el día 1 de junio de 1997, en su recepción pública en la Real Academia Española, Madrid, Real Academia Española, 1997; B. Palomo Olmos, “Bibliografía de Salvador Fernández Ramírez (1896-1983)”, en BRAE, LXXVII (1997), págs. 127- 136; “Bibliografía comentada de Salvador Fernández Ramírez (1896-1983)”, en Signa. Revista de la Asociación Española de Semiótica, 6 (1997), págs. 343-364; J. Polo, En torno a la obra científica de Salvador Fernández Ramírez. Metodología y gramática, Cáceres, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, 1998; C. Hernández Alonso, “Una cala en la Gramática española de Salvador Fernández Ramírez. Selección de modos en la subordinación”, en A. Escobedo Rodríguez, M. Peñalver Castillo y Y. González Aranda (eds.), Actas de los Quintos Encuentros de Lingüística Española, Almería, Universidad, Servicio de Publicaciones, 1998, págs. 9-18; C. Hernández Alonso, “Mecanismos sintácticos y oración en la gramática de Salvador Fernández Ramírez”, en J. Martínez Marín (coord.), Recordando a Amado Alonso (1896-1952) y a Salvador Fernández Ramírez (1896-1983), ciclo de conferencias con motivo del primer centenario de su nacimiento (19-21 y 26-28 de noviembre), Granada, Universidad, 1999, págs. 25-38.

 

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