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Francisco Fernández Ordóñez

Biografía

Fernández Ordóñez, Francisco. Madrid, 22.VI.1930 – 7.VIII.1992. Político.

Hijo de Francisco Fernández Conde, ingeniero de Caminos, y de Ana Ordóñez Cubas, culta sevillana de familia militar, Francisco Fernández Ordóñez se crió, junto a sus diez hermanos en el seno humanista, tolerante y liberal de una familia de la alta burguesía madrileña. Cursó la primera y segunda enseñanza en el prestigioso Colegio de los Hermanos Marianistas de Nuestra Señora del Pilar. En 1948 inició los estudios de Derecho en la Universidad de su ciudad natal, que culminó con el Premio Extraordinario de Licenciatura, con una ulterior ampliación en la estadounidense Harvard Law School en 1967. Inclinado inicialmente por la carrera judicial, ganó la correspondiente oposición con el número uno de su promoción.

Quince días después de obtener la plaza, contrajo matrimonio, en Madrid el 19 de julio de 1954, con su amiga de la infancia, Mari Paz García Mayo, natural de Valladolid, y no tuvieron hijos. Fernández Ordóñez fue destinado como fiscal en la Audiencia onubense, para seguir luego una trayectoria bien distinta al lograr una plaza de inspector técnico fiscal del Estado (1959) y ser designado subdirector del prestigioso Instituto de Estudios Fiscales. Secretario general técnico del Ministerio de Hacienda y presidente del Instituto Nacional de Industria durante el ministerio de Antonio Barrera de Irimo en la última fase del franquismo, acompañó a éste en su resonante dimisión de noviembre de 1974, provocada por solidaridad con el cesado titular de Información y Turismo, su coterráneo Pío Cabanillas Gallas.

Dinámico promotor del cambio hacia un sistema de libertades, no tardó en descubrirse por su capacidad de análisis, amplia cultura, extensas relaciones y ardor proselitista como aglutinante y creador del Partido Social Demócrata Español (PSDE), legatario en ancha medida de la socialdemocracia liderada en el tardo franquismo por Dionisio Ridruejo —fallecido en julio de 1975—, figura por la que sintiera una viva admiración. Un grupo minoritario de cuadros de la alta administración del Estado y de la vida universitaria reclamaron bajo su égida y batuta una acentuada orientación social en la España emergente de la democracia. En los primeros pasos de esta andadura, Fernández Ordóñez logró la fusión de tres pequeñas fuerzas socialdemócratas —USDE, PSDE e ISDE— en una Federación Social Demócrata (FSD), de la que tomará la presidencia, en tanto que el catedrático de Economía Ramón Lasuén será su vicepresidente, hasta su escisión y salida de la numéricamente reducida, pero cualitativa y mediáticamente muy poderosa organización, pues su líder gozará de modo invariable de una gran popularidad en los periódicos de mayor peso político y social de la nación. Después de un fallido intento de aproximación al Partido Socialista Popular de Enrique Tierno Galván, se integró en marzo de 1977 en el Centro Democrático, con el consiguiente apartamiento de Ramón Lasuén en la Asamblea General de Almería, para constituir un partido grupuscular: Federación Social Demócrata (FSD).

Miembro de la Comisión Ejecutiva de la Unión de Centro Democrático (UCD) —abril de 1977—, concurrió como número cuatro en su lista por Madrid en las primeras elecciones de la democracia. Tras la victoria de su formación, obtuvo una de las carteras más importantes: la de Hacienda, instrumento y vehículo esenciales para la aplicación de sus ideas, en cuyo afán contará con su seguidor Juan García Díez, al que ha logrado de Suárez que le encomendase el Ministerio de Comercio y Turismo. No obstante, tendrá que esperar un tiempo para que la vasta reforma fiscal que proyecta madure y se materialice, una vez que el vicepresidente segundo del Gobierno, el profesor Fuentes Quintana —quien le tendrá marginado de los famosos Pactos de la Moncloa de octubre de 1977— abandonase el gabinete, el 23 de febrero de 1978. En el segundo gabinete de la etapa suarista entonces constituido, conservará el timón de la Hacienda y con él la oportunidad para llevar a puerto la reforma fiscal acaso más ambiciosa de las emprendidas en el último medio siglo de historia española. Basada en la progresión del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y el Impuesto sobre el Patrimonio y escoltada y completada por toda una serie de medidas ulteriores, suscitó el repudio de amplios sectores oligárquicos e incluso de la propia UCD. De igual modo, en su nueva responsabilidad al frente del Ministerio de Justicia —septiembre de 1980, septiembre de 1981— consiguió otra de las medidas de mayor relieve y eco en la opinión pública del momento al ver votada en 7 de julio de 1981 por el Parlamento —con el respaldo de toda la oposición de izquierda— la ley que establecía el divorcio, muy contestada por un sector de la jerarquía eclesiástica y anchos círculos seglares.

Debilitado dentro de la militancia ucedista que lo considerara según opinión muy difundida en el momento como un “submarino” del principal partido de la oposición, reluctante ante la deriva conservadora que creía advertir en aquélla e imantado por los cantos de sirena de algunos círculos socialistas políticos y mediáticos, Fernández Ordóñez, con pleno respaldo de su grupo, abandonó en agosto de 1981 la disciplina de UCD en el crepúsculo de su trayectoria. “No hay nada detrás de esta decisión —manifestó en una declaración de fuerte eco mediático—, sino la voluntad de reencontrarme a mí mismo y de reconquistar mi propia libertad.” Diez diputados y siete senadores acompañaron en su marcha a Ordóñez para constituir de inmediato una nueva formación política: el Partido de Acción Democrática (PAD), al que el presidente de las Cortes, Landelino Lavilla, rechazó su petición de constituir grupo propio en ambas Cámaras, no tardando en pasarse con armas y bagajes a una coalición con el del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en cuyas filas, una vez disuelto tras los sufragios de octubre de 1982, se alinearon varios de sus miembros, algunos en responsabilidades ministeriales.

Tras un discreto paréntesis en su presencia en el poder ejecutivo ocupó la presidencia del Banco Exterior de España (del 27 de diciembre de 1982 hasta el 4 de julio de 1985), en que su admirador Felipe González aprovechó la primera oportunidad para introducirle en su segundo gabinete en el puesto clave de piloto de la política exterior de una España recién ingresada en la Comunidad Europea. Se ocupó, entre otras cosas, de reformas internas en el Ministerio, de la Seguridad y la Defensa, de Europa y el Zagreb.

Vivió el final de los bloques con la caída del muro de Berlín (9 de noviembre de 1989), luchó por Hispanoamérica, por la unidad política de Europa y por la paz en Oriente Medio organizando en Madrid, con el patrocinio de Estados Unidos y Rusia, la Conferencia de Paz Árabe-Israelí (30 de octubre de 1991).

Hasta un mes antes de su muerte continuaría en su gobernalle, a pleno rendimiento y, sobre todo, con satisfacción del presidente del Gobierno y amplias esferas de la sociedad y los medios de comunicación, encandilados por la competencia, habilidad, sencillez y fluencia verbal de un político de raza y un ejemplo de dignidad en el cumplimiento del deber cuando le asaltara una enfermedad excruciante e ineluctablemente mortal. Cultivador asiduo de la poesía a título personal y privado, sería también un gran experto de pintura y música.

 

Obras de ~: Desgravaciones fiscales: Inversión, Madrid, Asociación para el Progreso de la Dirección, 1972; ¿Qué son los socialdemócratas?, Barcelona, La Gaya Ciencia, 1976; Medidas urgentes de la Reforma Fiscal, Madrid, Instituto de Estudios Fiscales, 1977; La España necesaria, Madrid, Taurus, 1980; con P. Escorsa (dirs.), El desarrollo industrial en los años 80, Barcelona, Macombo, 1981; con E. García Rico, Palabras en libertad. Conversaciones con Eduardo García Rico, Barcelona, Argos Vergara, 1982; La reforma española del derecho de familia de 1981, Madrid, Ministerio de Justicia, 1982; España y la CEE: movimiento de capitales y banca, Madrid, Banco Exterior de España, 1985; et al., La Nueva España y el futuro de América Latina, vol. 2, Madrid, Sociedad Estatal para la Ejecución de Programas del Quinto Centenario, 1990; Europa, la alternativa de la razón, Madrid, Instituto de Europa Oriental, 1992; et al., El mercado único: la Europa sin fronteras interiores, Madrid, Acción Institucional 93, 1992; et al., Los retos del 93, Madrid, Secretaría de Estado para las Comunicaciones Europeas- Acción Institucional 93, 1992.

 

Bibl.: S. Pérez Díaz, Francisco Fernández Ordóñez: Perfil humano y político, Madrid, Editorial Cambio 16, 1977 (Políticos para unas elecciones); J. M. Serrano Sanz, “Francisco Fernández Ordóñez”, en E. Fuentes Quintana, La Hacienda en sus ministros: Franquismo y democracia, Zaragoza, Prensas Universitarias, 1977; E. Chamorro, Viaje al centro de la UCD, Barcelona, Editorial Planeta, 1981; R. Martín Villa, Al servicio del Estado, Barcelona, Editorial Planeta, 1984; J. M. Cuenca Toribio, Relaciones Iglesia y Estado en la España Contemporánea, Madrid, Ediciones Alhambra, 1989; P. J. Ramírez, La rosa y el capullo. Cara y cruz del felipismo, Barcelona, Editorial Planeta, 1989; J. Cavero, El político. Biografía de Francisco Fernández Ordóñez, Madrid, Ediciones Ciencias Sociales, 1990; L. Calvo-Sotelo, Memoria viva de la Transición, Barcelona, Editorial Plaza y Janés y Cambio 16, 1990; F. Morán, España en su sitio, Barcelona, Plaza y Janés, 1990; S. Carrillo, Memorias, Barcelona, Planeta, 1993; J. Feo, Aquellos años, Barcelona, Ediciones B Grupo Z, 1993; M. Herrero y Rodríguez de Miñón, Memorias de estío, Madrid, Ediciones Temas de Hoy, 1993; VV. AA., Francisco Fernández Ordóñez: un hombre de estado, Murcia, Universidad de Murcia, 1994; S. Alonso-Castrillo, La apuesta del centro. Historia de la UCD, Madrid, Alianza Editorial, 1996; J. Hernández Andreu, Economía política de la Transición en España (1973- 1980), Madrid, Editorial Complutense, 2004; S. Delgado Fernández y P. Sánchez Millas, Francisco Fernández Ordóñez. Un político para la España necesaria (1930-1992), próls. de Felipe González y Diego Hidalgo, Madrid, Editorial Biblioteca Nueva, 2007.

 

José Manuel Cuenca Toribio