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Favila

Biografía

Favila. Asturias, p. s. VIII – Cangas de Onís (Asturias), 739. Rey de Asturias.

A la muerte de Pelayo en Cangas de Onís (737) “le sucedió en el trono su hijo Favila”, según testimonio de la Crónica Albeldense que corrobora la Crónica de Alfonso III en sus dos versiones. Los mismos textos narrativos coinciden en señalar el breve mandato del nuevo caudillo de los astures, dos años, y en la atribución de su prematura muerte a un accidente de caza: “Por su ligereza fue muerto por un oso” (Cr. Albeldense); “Se sabe que a causa de una ligereza fue muerto por un oso” (Cr. Alfonso III).

La redacción Rotense de la crónica alfonsina aporta, sin embargo, una información de gran interés acerca del corto reinado del hijo de Pelayo: “Edificó, en una obra admirable, una basílica en honor de la Santa Cruz”. No se conserva la fábrica primitiva de este templo, con el que se inaugura en el naciente reino de Asturias un culto a la Santa Cruz que enlaza directamente con la tradición visigoda y que, muy pronto, se manifestaría pródigo en dedicaciones piadosas y manifestaciones artísticas tan extraordinarias como la Cruz de los Ángeles (808) y la Cruz de la Victoria (908).

De dicho templo, muy reformado en el siglo XVII y destruido totalmente durante la Guerra Civil (1936-1937), nos quedan descripciones de quienes, como Ambrosio de Morales o Luis Alfonso de Carballo, alcanzaron a verlo antes de aquella reforma, que parecen remitir también a una tradición constructiva de raigambre hispanogoda. Igualmente se perdería, en aquellas lamentables circunstancias bélicas, el epígrafe original de consagración del templo, del que por fortuna quedan fotografías y calcos fiables anteriores a 1936.

Para el conocimiento de la época germinal del Reino de Asturias dicho epígrafe constituye un testimonio de extraordinaria autoridad, al aportar un fiable término final a la cronología de Pelayo (737) y otras preciosas informaciones ausentes de los textos cronísticos. Así, a través de la lectura de este interesante documento epigráfico, se nos manifiesta la existencia de la esposa de Favila, de nombre Froiliuba, y de sus hijos, a los que hay que suponer de corta edad a la muerte de su padre, lo que explicaría su exclusión de la sucesión a favor de Alfonso, yerno de Pelayo. Parece que tras el desgraciado accidente de caza que le costó la vida (739), si se da por cierta la noticia que incorpora Pelayo de Oviedo al interpolar la versión erudita de la Crónica de Alfonso III, Favila sería sepultado en la misma iglesia de la Santa Cruz por él construida sobre un dolmen, que aún se conserva, donde se depositarían igualmente los restos de su esposa Froiliuba.

 

Bibl.: J. Gil Fernández, J. L. Moralejo y J. I. Ruiz de la Peña, Crónicas asturianas, Oviedo, Universidad, 1985; Y. Bonnaz, Chroniques asturiennes (fin ix siècle), Paris, Editions du CNRS, 1987; F. Diego Santos, Inscripciones medievales de Asturias, Oviedo, Servicio de Publicaciones del Principado de Asturias, 1994; A. Besga Marroquín, Orígenes hispano-godos del reino de Asturias, Oviedo, Real Instituto de Estudios Asturianos, 2000; J. I. Ruiz de la Peña Solar, La monarquía asturiana, Oviedo, Ed. Nobel, 2001.

 

Juan Ignacio Ruiz de la Peña Solar