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Francisco Valdés Arriola

Biografía

Valdés Arriola, Francisco. Móstoles (Madrid), 5.IV.1788 – Madrid, 12.XI.1864. Teniente general y caballero Laureado de San Fernando.

Era hijo de Urbano Valdés y de Paula de Arriola. Ingresó en el Ejército en abril de 1804 en clase de cadete del Regimiento de la Princesa, siendo promovido a subteniente en mayo de 1807, participando seguidamente en la Expedición del Norte a las órdenes del marqués de La Romana, haciendo la marcha a pie desde la Península hasta Hamburgo. Durante 1808 permaneció en Alemania y Dinamarca, hallándose al año siguiente en la toma de la plaza de Nieborg y de la isla de Langeland, negándose más tarde a prestar juramento de fidelidad a José Bonaparte, consiguiendo huir a Suecia y desde allí embarcar para España, llegando a Santander en el mes de octubre siguiente.

Combatió en 1808 en la batalla de Espinosa de los Monteros y al año siguiente en Galicia y Asturias a las órdenes del general Ballesteros. En el mes de junio de 1809 se halló en la toma de Santander y en otras muchas acciones, alcanzando en el mes de mayo el empleo de teniente y encomendándole el general Ballesteros el mando de la 1.ª Columna de Tiradores de la Vanguardia de su División. Combatiendo en 1810 en la provincia de Extremadura tuvo la mala suerte de caer prisionero en el mes de noviembre cuando practicaba un reconocimiento sobre Llerena, no pudiendo ser liberado por Ballesteros ni tampoco canjeado, por lo que tuvo que sufrir diez meses de prisión en Sevilla y Jaén acusado de no querer reconocer a José I, consiguiendo fugarse al año siguiente, cuando era llevado a Bailén. En su huida llegó a Murcia cuando se había declarado una epidemia de fiebre amarilla, y de allí pasó a Alicante, donde se le obligó a sufrir un período de cuarentena, transcurrido el cual embarcó hacia Ceuta escoltando a presidiarios, pero el barco naufragó a la altura de Motril, sufriendo grandes penalidades hasta que consiguió unirse en Gibraltar al ejército de Ballesteros, quien le dio el mando de la compañía de cazadores de su Batallón de Guías, conocida como “los Barbones del general Ballesteros”.

Continuó los años siguientes en campaña en Andalucía y Cataluña, concurriendo en 1811 al sitio de Tarifa, en el mes de julio de 1812 a las acciones de Málaga y Osuna, y en el de septiembre a las de Antequera y Loja, obteniendo en este último mes el empleo de capitán.

Tras la toma de Tarragona en 1813, quedó en Reus y Valls la División de Wittingham, si bien parte acompañó al Ebro al 3.er Ejército, que se recogió a la derecha de dicho río, yendo desde las inmediaciones de Tarragona por Tivisa y Mora la 1.ª y 2.ª División, mientras la 3.ª, con artillería, bagajes y algunos jinetes se dirigió a Amposta, por donde su jefe, el duque del Parque, pensaba cruzar el Ebro, para lo cual se disponía tan sólo de una balsa y cuatro botes, por lo que no pudo atravesarse con la deseada rapidez, a pesar de los intentos de los días 17 y 18 de agosto, dando lugar a que el 19, saliendo el general Robert de Tortosa hiciese una fuerte arremetida, que pudo costar cara. Se reprimió sin embargo al francés y consiguió el duque pasar con todas sus tropas el río.

Valdés, con sólo sesenta hombres de su Batallón, hizo prisionera a toda la guarnición de la plaza de San Onofre —situada a mitad de camino entre Tortosa y Amposta—, apoderándose de varios cañones, cuatro mil fusiles y un gran depósito de municiones. Tras ello, fue sitiado por cinco mil franceses, defendiendo la plaza con doscientos cincuenta hombres por espacio de diecisiete días, teniendo que abandonarla cuando apenas le quedaba fuerza para combatir con honor. Comportamiento tan heroico mereció ser recompensado con la Cruz de San Fernando de 2.ª Clase, Laureada, que le sería concedida por Real Cédula de 6 de marzo de 1816.

Terminada la guerra, en 1816 fue trasladado al Regimiento de la Corona. Al producirse en 1820 el levantamiento de Riego se encontraba en las proximidades de Cádiz a la espera de embarcar con el Ejército Expedicionario a Ultramar, uniéndose al pronunciamiento de Riego y siendo el primero en penetrar en la Isla de León, tras lo cual apresó al capitán general del distrito. Al mando del recién creado Batallón de Veteranos Nacionales combatió a los realistas durante los meses siguientes, siendo en ese mismo año ascendido a primer comandante y puesto al frente del Batallón Ligero de Cataluña n.º 1, posteriormente Bailén n.º 13, a cuyo frente combatió los años siguientes a las partidas del cura Merino, Cuevillas y Zavala en Castilla la Vieja.

En enero de 1823 fue ascendido a coronel y se trasladó a Pamplona para hacerse cargo del mando del Regimiento de las Órdenes Militares. A continuación, el general Ballesteros le dio el mando de una brigada de su ejército y le nombró comandante general de la provincia de Teruel, cuya capital defendió ante el ataque de los realistas. Dispuesto Ballesteros a capitular ante Angulema y sabiendo que Valdés no aceptaría, le envió a Cartagena, de donde se fugó cuando estaba a punto de caer la plaza en manos de los franceses, marchando a Gibraltar y desde allí a África.

Al frente de sesenta y cinco hombres embarcó en la noche del 2 de agosto de 1824 en Gibraltar, amaneciendo en las playas de Tarifa, de cuya plaza se apoderó por sorpresa e hizo prisionera a su guarnición, adueñándose de varios cañones, cuatro mil fusiles y un gran depósito de municiones. Enseguida fue sitiado por más de cinco mil franceses, defendiendo la plaza hasta que en la noche del 19 pudo reembarcarse con parte de los suyos y refugiarse en Tánger.

Entre 1825 y 1829 residió en África, Francia e Inglaterra, partiendo en 1830 desde este último país hacia España en unión de los generales Torrijos, Gurrea y Palarea, atravesando la frontera española desde Francia con quinientos emigrados españoles en el mes de octubre de 1830, siendo rechazado en Vera (Navarra) por las fuerzas gubernamentales y obligado a regresar a Francia, donde fijó su residencia hasta 1835.

En abril de ese último año se le permitió regresar a España, siendo destinado al Ejército de Reserva de Castilla la Vieja y en el mes de octubre nombrado comandante general de la provincia de Soria, en la que se enfrentó al cabecilla carlista Merino, obligándole a abandonarla.

En 1836 persiguió a Batanero, a cuya partida disolvió en la provincia de Segovia, pasando seguidamente a Aragón, donde impidió que Cabrera saquease Calatayud y se enfrentó a Quílez en Bañón. En febrero del año siguiente fue nombrado comandante general de la provincia de Cuenca, en agosto ascendido a brigadier y en octubre fue trasladado a desempeñar el mismo cometido en la de Toledo, confiándosele en diciembre el mando de la Brigada de Operaciones de Castilla la Vieja.

En enero 1838 volvió a ser nombrado comandante general de Cuenca y, tras exterminar en ella a las partidas carlistas, pasó a operar en el Rincón de Ademuz, donde batió y dispersó el 27 de septiembre en Puebla de San Miguel a la partida de Arnau, causándole numerosas bajas y prisioneros, por lo que sería recompensado en 1841 con la Cruz de San Fernando de 3.ª Clase.

Nombrado en el mes de marzo de 1839 comandante general de la provincia de Albacete, persiguió y ahuyentó a las partidas carlistas que se movían por La Mancha, Cuenca y Murcia, batió en el mes de septiembre a las avanzadas de Cabrera, y al mes siguiente pasó con sus escasas fuerzas a fortificar Casas Ibáñez, donde permaneció hasta que el 14 de noviembre sufrió una grave derrota entre esta población y Serradiel, por lo que fue cesado en su cargo y se le abrió una causa, viéndose el hecho en Consejo de Guerra en abril de 1841 y resultando absuelto de todo cargo.

El 28 de agosto recibió una segunda Cruz de San Fernando de 2.ª Clase, Laureada, por la toma de Tarifa, en 1824, y en octubre fue ascendido a mariscal de campo y nombrado gobernador de la plaza de Jaca, jefe superior político de la provincia de Huesca y comandante general y subinspector de la Milicia Nacional, cesando en estos cargos al año siguiente al ser nombrado segundo cabo del distrito de Aragón y pasando en mayo de 1843 a desempeñar el mismo cargo en Cataluña.

Estando en Barcelona no se quiso adherir al levantamiento contra Espartero, por lo que fue desterrado a Francia, donde continuó hasta el mes de marzo de 1844, en que regresó a España y pasó a la situación de cuartel en Vergara y posteriormente en Bilbao, permitiéndosele en septiembre de 1851 trasladarse a Madrid, donde en agosto de 1854 alcanzó el empleo de teniente general, siendo a continuación nombrado capitán general de Extremadura y seguidamente ministro del Supremo Tribunal de Guerra y Marina. Falleció soltero. Poseía la Gran Cruz de San Hermenegildo.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), Secc. 1.ª, leg. B-190.

P. Chamorro Baquerizo, Estado Mayor General del Ejército español, t. I, Madrid, Imprenta de Tomás Fortanet, 1851-1854; J. L. Isabel Sánchez, Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando. Infantería, t. I, Madrid, Ministerio de Defensa, 2001; A. de Ceballos-Escalera y Gila, J. L. Isabel Sánchez y L. Ceballos-Escalera y Gila, La Real y Militar Orden de San Fernando, Madrid, Palafox & Pezuela, 2003.

 

José Luis Isabel Sánchez