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Silo

Biografía

Silo. ?, s. VIII – Pravia (Asturias), 783. Rey de Asturias.

Sucede a Aurelio, tras su muerte en el 774, al frente del Reino de Asturias. Tanto la Crónica Albeldense como la de Alfonso III coinciden en considerar el matrimonio del nuevo Monarca con Adosinda, hija del primer Alfonso y hermana por tanto de Fruela, como causa de su entronización en el 774. El primero de esos textos refiere que “También en su tiempo (de Aurelio) Silo, el futuro rey, tomó por esposa a Adosinda, hermana del rey Fruela, con la que más tarde alcanzó el trono”. Y aunque la versión Rotense de la Crónica de Alfonso III sitúa el matrimonio de Silo tras la muerte de Aurelio, tanto esta redacción como la “a Sebastián” del mismo texto cronístico atribuyen igualmente a dicho matrimonio la causa del acceso al Trono de Silo: “Tras su muerte [de Aurelio], Silo tomó en matrimonio a la hija de Alfonso, llamada Adosinda, por lo cual también se hizo con el trono”.

Parece lógico suponer que el matrimonio de Adosinda y Silo se hubiese celebrado en vida de Aurelio, pero más problemática es la explicación del hecho de que Silo, de cuyas circunstancias personales nada se sabe con certeza, accediese al trono sin formar parte —al menos no consta fehacientemente— del círculo familiar en el que, ya desde los días de Ermesinda y Alfonso I, se habían soldado los linajes de Pelayo y Pedro de Cantabria, padres de ambos. Efectivamente, los textos cronísticos, normalmente muy explícitos a la hora de establecer las relaciones de parentesco de los sucesivos monarcas asturianos, nada dicen sobre la ascendencia del marido de Adosinda, salvo que, en enigmática referencia de la Albeldense, tuvo paz con los islamitas “a causa de su madre”, expresión que ha dado pie a la conjetura de que ésta podría haber sido musulmana. Las referencias cronísticas que atribuyen a Silo una ascendencia regia son, por su carácter tardío, merecedoras de poco crédito.

El nuevo Monarca no era, desde luego, un extranjero.

Portador de un nombre latino bien documentado en la antroponimia asturiana, la donación que en el año 775 otorga a favor de una comunidad de monjes del lugar de Lucis, en las tierras de la marina de Lugo, no prueba necesariamente su origen gallego.

Acaso sea más razonable buscar ese origen en la zona centro-occidental de Asturias y entre los representantes de sus aristocracias locales.

Más fácil explicación puede proponerse para la decisión de Silo de trasladar la Corte a Pravia, que refiere expresamente la Crónica Albeldense: “Cuando éste recibió el reino asentó la corte en Pravia”. En ese traslado de la capitalidad del reino hacia Occidente, a un lugar situado en el fondo de saco de la ancha y profunda ría que forma el Nalón en el tramo final de su curso, término de la importante vía transmontana de La Mesa y donde está acreditada la existencia de una tradición de poblamiento que se remonta a la época romana, debieron influir varios factores: en primer término quizá la propia vinculación local de Silo a la zona; por otra parte, las favorables condiciones de la nueva ubicación y, sobre todo, la mayor proximidad a Galicia para asegurar el control sobre un territorio cuyos pobladores mantenían un dudoso sometimiento a la autoridad central de los monarcas astures.

Efectivamente, la Crónica de Alfonso III sitúa en esa región el escenario de una nueva sublevación de los gallegos en tiempo de Silo, que parece reproducir la protagonizada años antes y reprimida severamente por Fruela I. El Monarca vence a los rebeldes en Monte Cupeiro, lugar que puede identificarse en el concejo de Castroverde, cerca de Lugo y quizá en las proximidades de la vía romana que unía Lucus Asturum, en el centro de Asturias, y Lucus Augusti (Lugo) y que seguiría siendo en la Edad Media la principal ruta de comunicación astur-galaica.

Esas mismas tierras lucenses serían objeto muy pronto de la atención del nuevo Rey, que el 23 de agosto del 775 estimulaba la repoblación monástica del espacio comprendido entre los ríos Eo y Masma, con una generosa donación que tradicionalmente se viene considerando como el diploma original más antiguo de la época de la Monarquía asturiana.

El traslado de la capital a Pravia abre una etapa de un primer y todavía muy modesto renacimiento cultural en el reino de Asturias, con centro en la nueva Corte y con el que se relacionan algunos vestigios arqueológicos de gran interés. Aunque muy reformada en la actualidad, la iglesia de Santianes, obra del propio Silo, constituye la referencia inexcusable de las expresiones artísticas del momento. A esa iglesia se asocian una serie de elementos y restos constructivos y decorativos, como la famosa piedra laberíntica con el acróstico “Silo princeps fecit”, la inscripción fundacional del templo, sus piezas de cancel, el altar... y otra serie de objetos de indudable valor por la información que aportan para el conocimiento de lo que debió ser la efímera Corte de Pravia, completando los escasos datos que proporcionan las fuentes cronísticas.

Esos mismos textos permiten percibir en la nueva Corte de Pravia una cierta organización palatina: en ese Palatium es posible detectar ya síntomas claros de un incipiente visigotismo político que nos presenta a Silo con un oficio palatino, rodeado de unos magnates que intervienen directamente en las grandes decisiones políticas del reino. Una de las más destacadas fue, seguramente, la asociación del joven Alfonso, sobrino de Adosinda, a las tareas de gobierno, sin duda por influjo de la Reina. La versión Rotense de la Crónica de Alfonso III se hace eco de esa precoz actividad pública del futuro Soberano, cuando señala que “mientras [Silo] reinaba, Alfonso, hijo de Fruela y nieto de Alfonso el Mayor [Alfonso I] gobernó el Palacio porque Silo no engendró hijo alguno de Adosinda”.

Muerto Silo sin descendencia en el año 783 y según la noticia de aquel mismo texto cronístico, “todos los magnates del Palacio, con la reina Adosinda, colocaron a Alfonso en el trono del reino paterno”.

Un Trono del que sería muy pronto desplazado por su tío Mauregato, abriéndose para el futuro rey Casto un nuevo compás de espera en sus aspiraciones a ocupar el solio regio.

Los restos de Silo y de su esposa Adosinda, que le sobrevivió varios años, serían depositados en la iglesia de Santianes de Pravia, fundación de aquel Monarca.

 

Bibl.: C. Sánchez-Albornoz, Orígenes de la nación española. Estudios críticos sobre la historia del reino de Asturias, II, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1974; L. García de Valdeavellano, El feudalismo hispánico y otros estudios de historia medieval, Barcelona, Ariel, 1981; J. Gil Fernández, J. L. Moralejo y J. I. Ruiz de la Peña, Crónicas asturianas, Oviedo, Universidad, 1985; Y. Bonnaz, Chroniques asturiennes (fin IX siècle), París, Editions du C.N.R.S., 1987; F. J. Fernández Conde y M. C. Santos del Valle, “La corte asturiana de Pravia”, en Boletín del Instituto de Estudios Asturianos, 122 (1987), págs. 315-344; A. Besga Marroquín, Orígenes hispano-godos del reino de Asturias, Oviedo, Real Instituto de Estudios Asturianos, 2000; J. I. Ruiz de la Peña Solar, La monarquía asturiana, Oviedo, Nobel, 2001; M. C. Díaz y Díaz, Asturias en el siglo VIII. La cultura literaria, Oviedo, Sueve, 2001.

 

Juan Ignacio Ruiz de la Peña Solar