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Jaume Ferrer Bassa

Biografía

Ferrer Bassa, Jaume. ¿Barcelona?, c. 1285 – Barcelona, c. 1349. Pintor y miniaturista.

Se documenta su actividad entre 1324 y 1348, citado indistintamente Jaume Bassa, Jaume Ferrer y como Ferrer Bassa. Se desconocen la fecha y el lugar exactos de su nacimiento, pero se le suele considerar barcelonés nacido a comienzos o poco antes de 1300, probablemente hacia 1285. Consta documentalmente que estableció su taller a poca distancia del palacio real y de la catedral de Barcelona. La referencia documental más antigua sobre él data de 1324, año en que le fue encargada y pagada la decoración mural de dos capillas y dos cruces de la iglesia antigua de Sitges. No vuelve a aparecer en las fuentes escritas hasta 1333, fecha en la que comienza a recibir importantes encargos mecenados por el rey Alfonso IV y por su hijo, el futuro Pedro IV el Ceremonioso.

Es posible que en ese lapso de tiempo (se le ha supuesto exiliado por orden de Jaime II desde 1321) viajara a Italia, puesto que la influencia de la pintura trecentista en su producción parece muy directa, de hecho, se ha insinuado la posibilidad de que hubiera estado en Siena y Florencia, hechos ambos que parecen corroborar algunos rasgos formales de su estilo en relación con Cimabue y Giotto. Es posible que tales influencias le llegaran no directamente, sino a través de los pintores italianos trecentistas instalados en Aviñón. Entre sus obras desaparecidas, relacionadas con los patronatos reales, se han de citar dos retablos encargados por Pedro IV en 1339 y 1340 para la capilla real del Palacio de la Aljafería de Zaragoza; en 1345 pinta unas tablas para el retablo de la capilla del castillo de Perpigñán (Francia) y entre 1343 y 1344 vuelve a encontrarse documentación que le cita como artista que cobra obras pintadas para la capilla de la Aljafería y para la capilla del Palacio Real de Barcelona. En 1346 se conoce una carta de Pedro IV en la que le pregunta si podía enviar unas tablas al palacio real de Lérida dedicadas a componer un retablo consagrado a san Hilario. Un documento de 1347 le sitúa trabajando en la decoración de una desaparecida urna para el monasterio de Ripoll. El retablo de la capilla real del Palacio de la Almudaina, en Palma de Mallorca, que en alguna ocasión ha sido atribuido a Ferrer Bassa, es, en realidad, obra de Ramón Destorrets, pintada en 1353.

El único trabajo seguro suyo que se conserva es la decoración mural de la capilla de San Miguel del monasterio de Pedralbes, obra excepcional, situada en el claustro del convento, que permite conocer su personalidad artística doblemente vinculada con el delicado estilo sienés de Cimabue y con las concepciones espaciales del arte florentino de Giotto. La importancia de la capilla de San Miguel se explica por haber sido la celda oratorio de la abadesa Francesca de Saportella i de Pinós, sobrina de la reina Elisenda de Montcada. Su decoración consta de veintidós composiciones realizadas al óleo, como se estipulaba en el contrato, que representan ocho escenas de la Pasión de Cristo (Flagelación, Cristo cargado con la cruz, Crucifixión, Descendimiento, Santo entierro...), los siete gozos de la Virgen (Anunciación, Natividad, Epifanía, Glorificación y Coronación de la Virgen) e imágenes de los santos a los que Francesca de Saportella tributaba particular devoción (san Juan Bautista, Santiago, santa Eulalia, santa Catalina...). Ocupa la parte central del conjunto una Virgen en Maestá rodeada de ángeles y santas que le prestan homenaje, todos ellos de rasgos iconográficos de raíz bizantina, llenos de suavidad e italianismo. En opinión de Blanca Piquero, “la Virgen, tratada con una suavidad y carácter sienés, contrasta con el Niño que presenta una anatomía fuerte y un modelado que le aproxima al arte de Giotto”. Consta documentalmente que las pinturas le fueron encargadas en 1343 y que trabajó en ellas entre 8 de marzo de 1346 y 22 de noviembre del mismo año. Examinadas en su conjunto, se advierte que conforman un complejo programa iconográfico, basado en sucesivos paralelismos entre los temas marianos y pasionales, perfectamente coherentes, que incluyen representaciones de san Alejo en el ingreso, san Francisco mostrando las llagas y santa Clara con la palma de triunfo. En opinión del profesor Azcárate, las figuras son de canon alargado, ojos rasgados, belleza estilizada y llena de expresividad, basada en el contraste de la dulzura de los temas marianos con el patetismo dramático de los temas iconográficos de la Pasión.

Tomando como base esta obra, por analogía formal, se le atribuyen el retablo de la Coronación de la Virgen en Bellpuig de les Avellanes d’Urgell (Lérida), destruido en 1936, y el cuerpo lateral de un retablo dedicado a la vida de san Bernardo de Claraval, de procedencia desconocida, del que se conservan dos pasajes en el Museo episcopal de Vic que representan el exorcismo de una mujer y la intercesión del santo a favor de un barco en peligro, que posiblemente sea la visión de san Bernardo narrada por Guillermo de Saint Thierry. En 1341 pintó tres retablos para otras tantas capillas de la catedral de Lérida, por encargo del noble Oto de Montcada, hermano de la viuda de Jaime el Justo, la famosa Elisenda de Montcada. Consta que pintó una predela, un retablo y una tabla para el monasterio de Pedralbes y un retablo para el convento de los franciscanos de Valencia, obras que no han llegado a nuestros días.

Bassa destacó también como iluminador de códices.

Se sabe que contribuyó de forma decidida a la formación del scriptorium de Barcelona, cuyos principales trabajos se hicieron para diversos miembros de la Casa Real. De su obra como miniaturista sólo se han conservado el libro de los Usatges de Barcelona i costums de Catalunya, fechado en 1335, obra escrita por Ramón Vinader para Alfonso IV, y un Libro de Horas guardado en la Biblioteca marciana de Venecia, que perteneció a María de Navarra, esposa de Pedro IV, y que probablemente es el mismo que el Rey pidió en una carta fechada en 1342. Se le atribuye también la iluminación de la Crónica de Jaime I, códice conservado en la Biblioteca de la Universidad de Barcelona, datado en 1343, cuyas miniaturas se asemejan, estilísticamente, a las atribuidas al llamado “maestro de San Marcos”, si bien tal identificación parece contradictoria al comparar su producción como miniaturista con las pinturas murales de Pedralbes.

Desde el punto de vista técnico, la obra de Ferrer Bassa está marcada por su condición de muralista.

Siempre se han señalado como rasgos fundamentales de su estilo una notable espontaneidad, la difusión cromática, carente de durezas y contrastes, así como un sutil y elegante sentimiento contenido que deriva directamente de los delicados planteamientos estéticos de la pintura sienesa, con rostros individuales y expresivos en los que se hace muy patente la influencia de Simone Martini y Pietro Lorenzetti. A juzgar por su producción, fue pintor bien situado en la Corte, con continuos encargos que demuestran que su obra era muy apreciada; sin embargo, su posición social fue más bien modesta durante toda su vida y su situación económica un tanto precaria, según se deduce de las dificultades para el pago de la dote de su hija María, que contrajo matrimonio con el famoso escultor Jaime Cascalls, con quien Ferrer Bassa colaboró, en 1346, en ciertos trabajos hechos en Zaragoza.

Falleció hacia 1349, víctima de la epidemia de peste negra iniciada en 1348, si bien consta documentalmente como muerto, sin precisar fecha, en un registro de 1350. Fue padre del también pintor Arnau Bassa, a quien el padre otorgó poderes en 1346, razón por la cual se le considera, junto a su hijo, que colaboró en la mayor parte de los trabajos paternos (especialmente en los de miniatura), el introductor del estilo italogótico en la escuela pictórica catalana, que difundió por todo el reino de Aragón gracias a su condición de pintor áulico.

 

Obras de ~: Miniaturas del libro Usatges de Barcelona i costums de Catalunya, 1335; Dos retablos, capilla real del palacio de la Aljafería de Zaragoza, 1339 y 1340 (desapar.); Tres retablos, capillas de la catedral de Lérida, 1341; Miniaturas del Libro de Horas de María de Navarra, 1342, Biblioteca Nazionale Marciana de Venecia; Miniaturas de la Crónica de Jaime I, 1343, Universidad de Barcelona Tabla central del Retablo Mayor, capilla del palacio real de Barcelona, 1344; Ciclo iconográfico dedicado a la pasión de Cristo y los Gozos de la Virgen, capilla de San Miguel de Pedralbes, Barcelona, 1346; Retablo, convento de San Francisco, Valencia, 1348; Predela, retablo y tabla, monasterio de Pedralbes, Barcelona; Retablo, capilla del castillo de Perpiñán (desapar.); Retablo de la Coronación de la Virgen, Bellpuig (desapar.); Tablas de la vida de San Bernardo de Claraval, Museo episcopal de Vic.

 

Bibl.: J. Gudiol, “La pintura mig-eval catalana”, en Els trecentistes II, Barcelona, 1926; B. Basegoda Samigó, Pedralbes: el convento: notas de historia y de arte, Barcelona, Hijos de J. Thomás, 1928; J. Domínguez Bordona, La miniatura española. Barcelona, Gustavo Gili, 1930, 2 vols.; Ch. P. Post, A History of Spanish Painting. Cambridge (Massachusetts), Harvard University Press, 1930-1966, 14 vols.; M. Trens, Ferrer Bassa i les pintures de Pedralbes, Barcelona, Institut d’Estudis Catalans, 1936; J. Gudiol, Historia de la pintura gótica en Cataluña, Barcelona, 1943; J. F. Rafols, Diccionario biográfico de artistas de Cataluña desde la época romana hasta nuestros días, Barcelona, Editorial Millá, 1951; J. Gudiol Ricart, S. Alcolea y J. E. Cirlot, Historia de la pintura en Cataluña, Madrid, Tecnos, 1951, pág. 43; A. Cirici, La pintura catalana, Palma de Mallorca, Ediciones Moll, 1959; F. P. Verrié, Pedralbes y sus pinturas, Barcelona, Instituto Nacional de Libro Español, 1962; F. Antal, El mundo florentino y su ambiente social, Madrid, Guadarrama, 1963, pág. 440, n. 73; P. Bohígas, La ilustración y la decoración del libro manuscrito en Cataluña, Barcelona, Asociación de Bibliófilos de Barcelona, 1965; J. Camón Aznar, “Pintura medieval española”, en J. Pijoán (dir.), Summa artis: historia general del Arte, t. XXII, Madrid, Espasa Calpe, 1966; J. E. Cirlot, Pintura gótica europea, Barcelona, Labor, 1969; A. Cirici y J. Gumi Cardona, L’art gotic catalá. L’arquitectura als segles xiii-xiv, Barcelona, Edicions 62, 1974, págs. 87-90; J. Sureda, El gótico catalá. II. Pintura, Barcelona, Hogar del Libro, 1977, vol. I, págs. 121-123; El gótic catalá. Pintura, Barcelona, collecció Vulpellac, 1978; J. Bassegoda Nonell, Guía del Monasterio de Pedralbes, Barcelona, Thor, 1979; VV. AA., La pintura gótica en la corona de Aragón, catálogo de exposición, Zaragoza, Museo e Instituto de Humanidades Camón Aznar, 1980; J. Bracons Clapes, Catalog de l’escultura gótica del Museo Episcopal de Vic, Vic, Museo Episcopal, 1983; N. de Dalmases y A. José Pitarch, “L’art Gótic, segles xiv-xv”, en Historia de l’Art Catalá, vol. III, Barcelona, Ediciones 62, 1984; T. Szrajber, The murals by Ferrer Bassa in the S. Miguel chapel at Pedralbes, conferencia, Londres, Universidad, 1984; J. Gudiol Ricart y S. Alcolea Blanch, Pintura gótica catalana, Barcelona, Poligrafía, 1986; VV. AA., Diccionario Larousse de la Pintura, t. I, Barcelona, Larrousse, 1987; M. A. B. Piquero López, Pintura gótica de los siglos xiii y xiv, Barcelona, Vicens Vives, 1989, pág. 63; J. M. de Azcárate Ristori, Arte gótico en España, Madrid, Cátedra, 1990, págs. 296-297; R. M. Durán, Iconografía española de San Bernardo, Poblet, Monasterio de Poblet, 1990, págs. 32, 35, 88-89.

 

Herbert González Zymla