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Juan Lorenzo Palmireno

Biografía

Lorenzo Palmireno, Juan. Alcañiz (Teruel), 1524 – Valencia, 1.VI.1579 ant. Humanista, pedagogo y literato.

Hijo de un humilde herrero, su apellido, Palmireno, es un sobrenombre que tomó desde joven. Inició en Alcañiz sus estudios —primeras letras, Gramática Latina y algo de Retórica—, pese a las poco propicias condiciones familiares y los métodos anticuados de algunos maestros locales. Sin embargo, la influencia ejercida por profesores dignos de mejor estima, como Pedro Puig de Beceite, Miguel Estevan y Jaime Franco, así como la lectura personal del De ratione studii de Erasmo y los Progymnasmata de Aftonio le animaron a pasar en el curso 1546-1547 a la Universidad de Valencia, donde escuchó las lecciones de Retórica del maestro flamenco Nicolás Scirpus Flander.

No más allá del curso 1547-1548 ejerció temporalmente como maestro en la provincia de Alicante, antes de concluir sus estudios de Filosofía.

En mayo de 1550, gracias a la mediación de Honorato Juan, fue nombrado para ocupar la cátedra de Poesía —una de las clases de Gramática— en la Universidad valenciana, donde alcanzó el grado de bachiller en Artes Liberales en octubre del mismo año. Por estas fechas, contrajo matrimonio con Isabel Bonaensena y nació el primero de sus siete hijos. Precisamente para poder afrontar los gastos de su casa, Palmireno emprendió una intensa producción literaria —que ya no cesará hasta las vísperas de su muerte— y aceptó tomar alumnos particulares, como Gerónima Ribot y Ribellas, señora de Alcudia y de Rassalany. Ello, en cambio, no fue óbice para que en este período iniciara los estudios de Medicina: oyó las lecciones del botanista Juan Plaza y acompañó en sus prácticas a uno de los médicos de Mencía de Mendoza, la segunda esposa del duque de Calabria, mujer notable por sus inquietudes intelectuales y su favor hacia los humanistas valencianos.

Durante los seis años en que Palmireno ocupó la cátedra de Poesía —y coincidiendo con el período final del rectorado de Juan de Celaya, erigido en rector perpetuo en 1525 y firme debelador de los brotes incipientes del erasmismo español— se vio inmerso en la polémica en torno al modelo de latín a imitar, en plena efervescencia en Europa en el siglo XV y el primer cuarto del XVI, entre los partidarios de una imitación estricta de Cicerón y los de una imitación más libre del modelo, y que habría de tener sus repercusiones en España. Bajo la influencia de Honorato Juan, Palmireno se entregó a la defensa del ciceronianismo.

Sin embargo, dado que al mismo tiempo cultivaba amistades erasmistas como la de Pedro Juan Olivar y Jerónimo Conqués, se trataba de un ciceronianismo moderado, que no renunciaba a las lecciones de Erasmo y de Vives.

Huyendo de la peste se refugió en Alcañiz en el verano de 1556, donde enseñó Retórica y Griego con gran éxito, de suerte que recibió una oferta de la Universidad de Zaragoza para ocupar la cátedra de Retórica en 1557, al tiempo que Pedro Juan Núñez ocupó la de Filosofía. En este nuevo puesto docente, Palmireno explicó latinidad, retórica y griego, prosiguió su apostolado ciceroniano y logró despertar un vivo interés entre los estudiantes. Allí permaneció hasta el primer semestre de 1561, año en que por motivos no aclarados las autoridades zaragozanas no renovaron el contrato ni a él ni a Núñez.

Nuevamente en Valencia ocupó la segunda cátedra de Griego y se hizo cargo de la clase superior de Gramática, esto es, la de Retórica. El regreso de Palmireno coincidió con la reforma de los estatutos de la Constitución de 1499 y la nueva estructuración de las clases de Gramática en líneas más acordes con las grandes orientaciones pedagógicas de los humanistas y los problemas derivados del incremento de la población estudiantil. Él mismo participó activamente en los debates en torno a la recitación de las lecciones, el ejercicio de la copia verborum y el método de sacar apuntes. Por otro lado, la citada reforma prohibió la práctica de dictar las clases y eliminó la explicación exclusiva de la Retórica de Cicerón. Consecuencia directa de ello fue que las autoridades propusieran a los profesores la redacción de unos manuales propios que respondiesen a la demanda de clases menos preceptivas y más orientadas a la práctica. El tratado de retórica de Palmireno fue el primero realizado en Valencia; publicado por partes, la primera vio la luz en 1564, el mismo año en que el humanista fue llamado a declarar como testigo en el proceso inquisitorial iniciado el 10 de marzo de 1563 contra su amigo Jerónimo Conqués, prebendado a la sazón de la catedral de Valencia.

El impulso dado a los estudios de retórica y el grato ambiente de sus clases se tradujeron en su nombramiento para la tercera cátedra de Oratoria en 1565, donde tuvo por colegas a Andrés Sempere y a Mateo Bosulo. En junio de 1566 se le ratificó en la tercera cátedra de Oratoria y en mayo de 1567 fue nombrado para la cuarta cátedra de la misma disciplina.

Al quedar vacante en 1568 la sede episcopal de Valencia, el nuevo nombramiento recayó en san Juan de Ribera, cuyo celo contrarreformador tuvo por primer objeto la Universidad. Estalló el conflicto cuando el joven arzobispo manifestó su intención de poner las cátedras de Teología en manos de los padres jesuitas del colegio de San Pablo, y varios catedráticos fueron detenidos. No se sabe con exactitud si el ambiente que entonces se creó fue lo que decidió a Palmireno a abandonar Valencia, pero lo cierto es que, a finales de 1570 y tras obtener el grado de bachiller en Medicina, se dirigió primero a Zurita del Rincón y luego a Alcañiz, donde, sin embargo, no llegó a cumplir sus compromisos docentes, al recibir en febrero de 1572 una carta de los valencianos en la que le ofrecían la primera cátedra de Oratoria, vacante tras el fallecimiento de Andrés Sempere.

De regreso en la ciudad del Turia en mayo de 1572, Palmireno fue nombrado para la primera cátedra de Oratoria, convirtiéndose en uno de los profesores mejor pagados de la Universidad valenciana. Posteriormente en 1577 ocupó las cátedras de Gramática y Retórica y en 1578 fue nombrado de nuevo para la primera de Oratoria. Durante este período el humanista siguió interviniendo en los debates que se suscitaban en la Universidad y desarrolló una gran actividad editorial. De estos últimos años de su vida data, asimismo, una cierta rivalidad con su colega Gaspar Guerau de Montmajor.

En diciembre de 1578 falleció su esposa Isabel víctima de una dolorosa enfermedad y él mismo lo hizo poco después, no más allá del 1 de junio de 1579.

Respecto a la opinión que mereció entre sus contemporáneos, su paisano Domingo Andrés le dedicó un epigrama satírico titulado Ad Ioannem Laurentium, qui maluit “Palmyrenus”appellari, donde se mofaba del sobrenombre “bárbaro” del humanista, así como de su prominente nariz. También el polígrafo valenciano Jaime Falcó compuso dos epigramas contra Palmireno ridiculizándole a propósito de sus piezas teatrales y sus dotes poéticas y literarias. Tras su muerte, su alumno Vicente Blas García —que acabó a la postre ocupando la primera cátedra de Oratoria— escribió en su honor un elogioso discurso fúnebre (publicado en Brevis epitome, Valencia, 1581) que, sin embargo, no llegó a ser pronunciado en la Universidad, pese a la estima en que tuvieron al humanista las autoridades valencianas.

Por su parte, Gregorio Mayans y Siscar le tributó casi tantas loas como censuras, y Marcelino Menéndez Pelayo, al tiempo que de mal poeta, lo calificó de “[e]rudito de mucha y tumultuaria lección”. El nombre de Palmireno figura en el Diccionario de Autoridades y el juicio sintético que se le hace pone de relieve su curiosidad enciclopédica: Pedagogía. Literatura. Elocuencia. Filosofía. Geografía. Poesía castellana, latina y griega. Historia natural. Retórica. Gramática. Medicina. Farmacia.

Mística. Literatura dramática. Miscelánea.

Su vasta y deslavazada producción literaria fue inspirada por sus preocupaciones profesionales. En el campo de la Gramática y de la Retórica su aportación fue importante. Dedicó diferentes tratados a la Gramática Griega y Latina, y elaboró un método renovador para lograr hablar en latín improvisadamente, El latino de repente, reeditado hasta un siglo después de su muerte. En su Rhetorica, recopilación de los principales tratados sobre la materia de la Antigüedad y el Renacimiento, la teoría, orientada a la creación de un código de producción de textos en lengua latina, se complementa con ejemplos, algunos de su propia cosecha. A la imitación de Cicerón y el modo de verter al latín al más puro estilo ciceroniano consagró el opúsculo De vera et facili imitatione Ciceronis. También se ocupó de la redacción epistolar en la Dilucida conscribendi epistolas ratio, publicada de manera póstuma por su hijo primogénito Agesilao, nombrado en Valencia para la cátedra de Prosodia en agosto de 1577. En estrecha conexión con la retórica y la composición, estaba la adquisición del léxico latino apropiado, aspecto éste al que Palmireno quiso contribuir con su Vocabulario del humanista, al que siguieron las Phrases Ciceronis obscuriores y las Hypotyposes clarissimorum virorum.

En el terreno de la paremiología recopiló una colección de adagios latinos titulada Adagiorum centuriae quinque, así como unos Refranes de mesa, salud y buena crianza. En lo que respecta a la literatura devota tradujo la Lamentación de la bienaventurada Virgen María atribuida a san Bernardo y el catecismo del jesuita Edmond Auger; escribió, asimismo, la vida del famoso predicador fray Juan Micó, un método de ascética para jóvenes y mayores titulado Camino de la iglesia, y un Oratorio de enfermos inspirado por la enfermedad que padeció su esposa y provocó su muerte. Fue autor de una notable producción teatral, pensada para el ámbito escolar, de la que se conserva íntegra la Fabella Aenaria (1574) y fragmentos de un Dialogus (1562) y de las comedias Sigonia (1563), Thalasina (1564), Octavia (1564), Lobenia (1566) y Trebiana (1568).

Confiado en el importante papel de la educación, en su proyecto formativo global desarrolló el ideal humanista definido décadas antes por los grandes pioneros del humanismo: formación religiosa y moral, urbanidad —que Palmireno completó con mundología— y buen latín. Estas directrices fueron atentamente expuestas en sus guías de estudio: El estudioso de la aldea y El estudioso cortesano. Para lograr sus objetivos se rebeló contra los métodos estériles y brutales, y contribuyó a la definición de una nueva pedagogía más humana y más conectada con la realidad.

 

Obras de ~: Aphthonii clarissimi rhetoris progymnasmata Ioanne Maria Cataneo interprete, nunc denuo recognita iuxta veritatem Graeci exemplaris & scholiis illustrata per Ioannem Laurentium Palmyrenum Alcannizensem ludimagistrum Valentinum & Hieronymae Ribotae dicata. Accesit etiam ex Hermogenis sententia quo modo status causae cognosci debeat, Valencia, 1552; Escolios al epítome que Erasmo hizo de las Elegancias de Lorenzo Valla. Cum Hispanica interpretatione et scholiis Ioannis Laurentii Palmyreni, Valencia, 1552; Lamentación de la bienaventurada Virgen María sobre la passión de su Hijo Señor Nuestro compuesta por el bienaventurado Sant Bernardo. Traduzida de latín en castellano por el maestro Lorenço Palmerino [sic] agora nuevamente, Valencia, 1554; Vita & res gestas V. P. M. Fr. Ioannis Micó, dominicani ex regio Valentino conventu, c. 1556; Horou Apollonos Neiloou hieroglyphica, Valencia, 1556; De genere et declinatione nominum. De praeteritis et supinis praecensiones brevissimae et ad Ciceronianum dicendi genus accomodatae, Zaragoza, 1557; Enchiridion Graecae linguae studiosis utilissimum, Lyon, 1558; De vera & facili imitatione Ciceronis cui aliquot opuscula studiosis adolescentibus utilissima adiuncta sunt, ut ex sequenti pagella cognosces, Zaragoza, 1560; De ortographia, en De vera & facili imitatione Ciceronis; De ratione syllabarum, en De vera & facili imitatione Ciceronis; Scholia nostra, Zaragoza, 1560; Silva de vocablos y frases de moneda, medidas, comprar y vender para los niños de gramática, Valencia, 1563; Rhetorice prolegomena Laurentio Palmyreno praelegente excepta, Valencia, 1564; De copia rerum et artificio oratorio libellus, in quo topica oratoria & dialectica variis exemplis eloquentiae illustrata cernuntur, Valencia, 1564; Rhetoricae Laurentii Palmyreni pars secunda in duos libros distributa, quorum prior elocutionis praecepta, alter exercitationem & exempla complectitur, Valencia, 1565; Catechismo o summa de la religión christiana, compuesta en lengua francesa por el maestro Emondo Auger de la Compañía de Jesús y traduzida por Lorenço Palmyreno, corregida y emendada y en algunas partes añadida y en otras mudada por el muy Reverendo Padre Antonio Cordesses, provincial de la mesma Compañía de Jesús, Valencia, 1565; Tertia & ultima pars rhetoricae Laurentii Palmyreni, in qua de memoria & actione disputatur, Valencia, 1566; M. T. Ciceronis in M. Antonium Philippica secunda oratio XLV, Valencia, 1568; El estudioso de la aldea, compuesto por Lorenço Palmyreno, con las quatro cosas que es obligado a aprender un buen discípulo, que son: devoción, buena criança, limpia doctrina y lo que llaman agibilia. Hay también Paradoxa grammatica, Catálogo de historiadores catholicos en todas lenguas, Catálogo de cosmógraphos, Catálogo de medallas, Catálogo de poetas, y una España, Valencia, 1568; Vocabulario del humanista compuesto por Lorenço Palmreno (sic), donde se trata de aves, peces, quadrúpedos, con sus vocablos de caçar y pescar, yervas, metales, monedas, piedras preciosas, gomas, drogas, olores y otras cosas que el estudioso en letras humanas ha menester. Hay también un vocabulario de antiguallas para entender a Cicerón, César y Virgilio, Valencia, 1569; Segunda parte del vocabulario del humanista de Lorenço Palmireno, que trata de las monedas, metales y piedras preciosas. Decláranse muchos passos de la Sagrada Escriptura en lo que toca a siclos y talentos y asses, &c, Valencia, 1569; Cathemerinae homiliae, Valencia, c. 1571; Antonii Nebrissensis syntaxis, quibusdam locis paraphrasi et exemplis Ciceronis illustrata. Quondam a Laurentio Palmyreno, nunc ab Agesilao filio & aucta & emendata, Valencia, 1571; Phrases Ciceronis obscuriores in Hispanicam linguam conversae a Laurentio Palmyreno. Item eiusdem Hypotyposes clarissimorum virorum ad extemporalem dicendi facultatem utilissimae. Eiusdem Oratio post reditum in academia Valentina mense Augusto 1572, Valencia, 1572; Las reglas que Lorenço Palmyreno puso a la puerta de su auditorio, en Phrases Ciceronis obscuriores; De arte dicendi libri quinque, Valencia, 1573; El estudioso cortesano, Valencia, 1573; El latino de repente, Valencia, 1573; Segunda parte del Latino de repente, donde están las pláticas, exercicios y comento sobre las Elegancias de Paulo Manucio. Hay también Palmyreni Index, que es breve comentario sobre las Epístolas de Cicerón ad familiares, Valencia, 1573; Razonamiento que hizo Palmyreno a los regidores de su patria de la orden de enseñar, en Segunda parte del Latino de repente; Campi eloquentiae in quibus Laurentii Palmyreni ratio declamandi, orationes, praefationes, epistolae, declamationes & epigrammata continentur, Valencia, 1574; Camino de la iglesia que el christiano ha de seguir quando va a oyr los divinos officios illustrado de historias de sanctos con un breve Flos sanctorum, Valencia, 1575; Eloquentia iuvenilis, ubi elogia & exempla extemporalis facundiae continentur, Valencia, 1578; Descanso de estudiosos illustres, donde van adagios traduzidos de romance en latín, empresas, blasones, motes y cifras, Valencia, 1578; Descuydos de los latinos de nuestro tiempo, con toda modestia emendados por Lorenço Palmireno en las digressiones que para descansar sus descípulos hazía interpretando los Comentarios de César. Occurrent in hisce paradoxis adolescenti studioso lepidae & in sinu ferenda ratione dicendi, Valencia, 1578; Vocabulario de las partes más principales del mundo, con los de España más estendidos que los de las otras regiones y en algunas cosas notables en cada provincia, Valencia, 1578; Que no se han de traer elegancias en la lición de César y a esta ocasión se declara la méthodo de leer Comentarios de César a cavalleros, 1578, en El latino de repente, Valencia, 1582; Oratorio de enfermos, con muchos consuelos de sanctos y orationes devotas para alivio de las enfermedades largas, pesadas y dolorosas, Valencia, 1578; Dilucida conscribendi epistolas ratio, quondam a Laurentio Palmyreno, nunc ab Agesilao filio sedulitate ingenti & aucta & emendata. Adagia Hispanica in Romanum sermonem conversa eiusdem auctoris L. Palmyreni, una cum Kalendarum brevissima expositione, Valencia, 1585; Codex sive de exceptorio codice ab studiosis rite atque ordine secundum Ludovici Vives praescriptam regulam conficiendo, Alcalá, 1588.

 

Bibl.: C. L. de la Vega y Luque, “Vida y obra de Juan Lorenzo Palmireno”, en Teruel, 49-50 (1973), págs. 111-186; L. E steban Mateo, “Juan Lorenzo Palmireno, humanista y pedagogo”, en Perficit 95 (1976), págs. 73-106; A. Gallego Barnés, “Un plan de estudios para las escuelas de Alcañiz en la segunda mitad del siglo XVI: el razonamiento que hizo Palmyreno a los regidores de su patria de la orden de enseñar y las reglas que Lorenzo Palmyreno puso a la puerta de su auditorio”, en Boletín del Centro de Estudios Bajoaragoneses, 1 (1981), págs. 69-90; Juan Lorenzo Palmireno (1524-1579): un humanista aragonés en el Studi General de Valencia, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1982; J. M. Maestre Maestre, El humanismo alcañizano del siglo XVI. Textos y estudios de latín renacentista, Cádiz, Universidad (UCA), Instituto de Estudios Turolenses, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Excmo. Ayuntamiento de Alcañiz, 1990, págs. 127-227; “Valencia y su Studi General en el teatro de Juan Lorenzo Palmireno”, en El teatre clássic al marc de la cultura grega y la seua pervivència dins la cultura occidental, Bari, Levante editori, 1998, págs. 335-367; A. L. Luján Atienza, Retóricas españolas del siglo XVI. El foco de Valencia, Madrid, CSIC, 1999; M. J. Cea Galán, “Juan Lorenzo Palmireno”, en Los humanistas alcañizanos y su tiempo, Alcañiz, Instituto de Estudios Humanísticos, Instituto de Estudios Turolenses, UCA, 2000, págs. 109-122; “Algunos apuntamientos sobre la influencia de las colecciones de hypotyposes en los discursos latinos de Juan Lorenzo Palmireno”, en Calamus renascens, 1 (2000), págs. 53-65; L. Gil Fernández, “El humanismo valenciano del siglo XVI”, en Humanismo y pervivencia del mundo clásico. Homenaje al Profesor Antonio Fontán, vol. III.1, Alcañiz- Madrid, Instituto de Estudios Humanísticos, Laberinto, CSIC, 2002, págs. 57-159; M. J. Cea Galán, Discursos latinos de Juan Lorenzo Palmireno: introducción, edición crítica, traducción, notas e índices, Cádiz, UCA, 2002; J. M. Maestre Maestre, “Los humanistas como precursores de las actuales corrientes pedagógicas: en torno a Juan Lorenzo Palmireno”, en Alazet, 14 (2002), págs. 157-174.

 

María José Cea Galán