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Oliba

Biografía

Oliba. ?, 971 – Sant Miquel de Cuixà (Francia), 30.X.1046. Benedictino, abad de Ripoll y Cuixà, obispo de Vic, restaurador y fundador de monasterios.

Era hijo de Oliba Cabreta, conde de Cerdanya y Besalú, y de su mujer, Ermengarda. El año 1002 se hizo monje en Santa María de Ripoll (Gerona), Monasterio donde quizás había sido educado y del que llegó a ser abad en 1008, a la vez que también lo era del de Cuixà. Restaurador espiritual y material de ambos cenobios, amplió la iglesia abacial de Ripoll y enriqueció extraordinariamente la biblioteca monástica, ya conocida desde el siglo x por los textos árabes traducidos al latín que poseía y donde el mismo Oliba adquirió una formación que le permitió expresarse en sus cartas y poemas en un latín elegante y muy elaborado. Durante su abadiato salieron del scriptorium códices tan lujosos como la Biblia conocida equivocadamente como de Farfa (hoy en la Biblioteca Apostólica Vaticana), realizada entre los años 1015 y 1020, y la Biblia de Roda (hoy en la Bibliothèque Nationale de France), regalada posiblemente al Monasterio de San Pedro de Rodas (Gerona) con motivo de la consagración de la nueva iglesia en 1022, amén de una tercera perdida en 1835. Baste decir que cuando Oliba entró como abad se encontró con una biblioteca de cerca de doscientos manuscritos, y que a su muerte había alcanzado casi los mil títulos.

Pero la labor restauradora de Oliba no se limitó a sus abadías, sino que afectó a los más importantes monasterios catalanes; entre otros, se hizo cargo, hacia el año 1011, del Monasterio de Santa Cecilia de Montserrat (Barcelona), pero, al no aceptar los monjes su gobierno, fundó en 1025 el Monasterio de Santa María, en el lugar donde ya existía una pequeña colonia de ermitaños. Desde que el año 1018 fue nombrado obispo de Vic (Barcelona), cargo que con frecuencia desempeñaron los abades rivipullenses, multiplicó su actividad constructora; prueba de ello son las numerosas iglesias que consagró a lo largo de los años de su pontificado. Sus viajes a Roma, donde estuvo dos veces, y a Lombardía y la Narbonense, fueron ocasión para traer a Cataluña obreros para la fábrica de sus iglesias, que introdujeron en la Península sus formas artísticas, y maestros para sus escuelas, que convirtieron a Ripoll en un centro cultural de gran envergadura. El papa Benedicto VIII (1012-1024), al que visitó, lo tenía en gran consideración. Su importancia política no es nada desdeñable, por pertenecer desde 1021 a la gran asamblea de notables de Cataluña, dedicando muchos esfuerzos a la defensa y repoblación de las fronteras del obispado de Vic.

 

Obras de ~: Diplomatari i escrits de labat i bisbe Oliba, ed. de E. Junyent y A. M. Mundò, Barcelona, Institut d’Estudis Catalans, 1992.

 

Bibl.: R. Beer, Die Handschriften des Klosters Santa Maria de Ripoll, Viena, A. Hölder, 1907-1908; R. d’Abadal, LAbat Oliba, Bisbe de Vic, i la seva època, Barcelona, Salvá, 1948; E. Albert i Corp, Lobra social i política de labat-bisbe Oliba, Barcelona, R. Dalmau, 1966; A. M. Albareda, LAbat Oliba fundador de Montserrat (971-1046): Assaig biográfic. Nova edició amb un próleg de Josep Massot, Montserrat, Publicacions de l’Abadia, 1972; M. C. Díaz y Díaz, “Oliva”, en Q. Aldea Vaquero, T. Marín Martínez y J. Vives Gatell (dirs.), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, vol. III, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Enrique Flórez, 1973, págs. 1804-1805; M. C. Díaz y Díaz, “La cultura medieval y los mecanismos de producción literaria”, en VV. AA., VII Semana de Estudios Medievales, Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 1997, págs. 281-296; Ll. To Figueras, “Un obispo del año mil: Oliba de Vic”, en Codex Aqvilarensis, XVI (2000), págs. 65-88; J. E. Ruiz Doménec, “El abad Oliba: un hombre de paz en tiempos de guerra”, en Ante el milenario del reinado de Sancho el Mayor: un rey navarro para España y Europa, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2004, págs. 173-196.

 

Miguel C. Vivancos Gómez, OSB