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Lucius Afranius

Biografía

Afranius, Lucius. L(ucius) Afranius A(uli) f(ilius). Cupra Maritima (Marano, Italia), c. 115/103 a. C. – Cercanías de Thapsos (Túnez), 46 a. C. Senador y general romano en Hispania.

De modesto origen según Plutarco y Cicerón, tanto él como su familia fueron originarios de Cupra Maritima, en el Piceno italiano, al igual que otros miembros del partido pompeyano, que tuvo en esta región una importante base de reclutamiento. Fue padre de Lucius Afranius y Aulus Afranius, que parecen dedicados a la actividad comercial en Oriente tras la muerte del padre y la confiscación de sus bienes, lo que les habría cerrado la participación en la vida política romana. Durante más de treinta años, desde el 77 al 46 a. C., estuvo al lado de Pompeio Magno primero en su lucha contra Sertorio y luego contra César, convirtiéndose en unos de los generales romanos con mayor experiencia en el campo de batalla y participando como pocos en todos los escenarios geográficos, desde el Próximo Oriente a Hispania, pasando por África; esa experiencia y el apoyo de Pompeyo le permitirían obtener una cierta progresión en el escenario político.

Se desconocen los detalles de la primera parte de su carrera, aunque Konrad supone que hubo de alcanzar la cuestura hacia el año 78 a. C. como paso previo a su actividad al frente de las tropas desde el año 77. Cuando el Senado nombró a Pompeyo Magno (Cnaeus Pompeius Magnus) procónsul de Hispania con el fin de que combatiera a Sertorio, Lucius Afranius se convirtió en su legado en la Península Ibérica (77-73/72 a. C.), quizá con el rango de legatus pro praetore.

Su primera intervención militar notoria tuvo lugar en la batalla de Sucro, una ciudad antigua de la costa valenciana en las márgenes del río del mismo nombre (Júcar), situada en el límite entre la Edetania y la Contestania y que aparece citada en las fuentes geográficas antiguas. En este enfrentamiento entre las tropas de Pompeyo y Sertorio el año 75 a. C., Lucius Afranius dirigió el flanco izquierdo del ejército pompeyano (Plutarco, Sertorio, 19, 3; Pompeyo, 18).

Tres años después, el 72 a. C., debió de ser designado pretor, lo que explicaría que fuera él quien estuviera al frente de las tropas que pusieron sitio y rindieron la ciudad de Calagurris (Calahorra, La Rioja), según se sabe por el relato de Orosio (Historias contra los paganos 5, 23, 14), después de que Pompeyo hubiera vuelto a Italia tras la muerte de Sertorio (Salustio, Historias, 3, 86; Valerio Máximo, Hechos y dichos memorables 7, 6, 3). Es probable que tras esta victoria se le nombrara para el proconsulado de la Hispania Citerior (71-67 a. C.?), lo que le habría permitido seguir en la Península Ibérica defendiendo los intereses pompeyanos y al frente de un nutrido contingente bélico; en apoyo de esta tesis se encuentra su retorno a Roma y su celebración de un triunfo sobre Hispania hacia 68/67 a. C. (Cicerón, Contra Pisón, 58). En las Acta Triumphorum se menciona esa celebración ex Hispania —que Konrad ha propuesto restituir como ex Hispania de Calaguritaneis Celtibereis— que habría tenido lugar en uno de esos dos años.

El paso de Lucius Afranius por Roma debió de ser tan sonoro como efímero, pues inmediatamente se incorporó como legado al ejército pompeyano que había de enfrentarse a Mitrídates VI, rey del Ponto (nordeste de Anatolia), entre los años 66 y 64 a. C. A las órdenes de Pompeyo participó en el invierno del 66-65 a. C. en la conquista de Armenia y de la Iberia póntica (Plutarco, Pompeyo 34, 1); el año 65 capturó Goydiene y Osrhoene a los Partos (Plutarco, Pompeyo, 36, 2; Dión Cassio, Historia romana 37, 5, 3-5) y el año 64 abrió el camino hacia Siria a través de las montañas (Plutarco, Pompeyo 39, 2; Dión Cassio 37, 5, 4).

A su vuelta a Roma, Pompeyo consiguió que como cónsules del año 60 a. C. fueran elegidos Quintus Caecilius Metellus Celer y Lucius Afranius, que debían impulsar la política pompeyana y conseguir un reparto de tierras entre los soldados que habían servido a sus órdenes. Dión Cassio (37, 49, 3), al comentar este nombramiento más de dos siglos después, se limitó a decir que los planes de Pompeyo no se cumplieron porque, entre otras cosas, Lucius Afranius era mejor bailarín que gobernante. También Cicerón le consideraba poco eficaz (Cartas a Ático 1, 18-20). En el reparto habitual de destinos provinciales entre los cónsules, un decreto senatorial de 20 de marzo del año 60 a. C. asignó a Afranius el mando de la Galia Cisalpina, mientras Metellus se haría cargo de la Transalpina (Cicerón, Cartas a Ático 1, 19, 1; Dión Cassio 37, 50, 4). No se sabe si esa presencia en la Galia llegó a ser efectiva, pues en septiembre del año 57 a. C. se encontraba en Roma (Cicerón, Cartas a Ático 4, 1, 6).

El año 55 a. C., con la entrega a Pompeyo de Hispania como provincia, Lucius Afranius, Marcus Petreius y Marcus Terentius Varro se convertirían en sus legados en la Península Ibérica mientras él permanecía en Roma (Plutarco, Pompeyo 53, 1; Apiano, Guerras civiles 2, 18; Dión Cassio 39, 39, 1-4; Veleyo Patérculo 2, 48, 1). Siete años después de la conquista de Calagurris, Afranius volvía a Hispania como general pompeyano para el período 55-49 a. C. En esta segunda etapa sus contrincantes serían las tropas cesarianas y entrarían en acción los dos protagonistas de la historia de Roma de aquellos años, César y Pompeyo, convirtiendo la Península Ibérica en escenario de la guerra civil.

Para este período de su vida nuestra mejor fuente de información es el relato de la Guerra civil atribuido a César. Según este texto, Lucius Afranius estuvo al mando de la Hispania citerior con tres legiones (Guerra civil 1, 38, 1), mientras Petreius defendía las tierras béticas con dos legiones y Varro la Lusitania y Vettonia con otras dos. Afranius realizó levas entre los celtíberos y las poblaciones del norte cantábrico (1, 38, 3) y reunió sus tropas con las de Petreius (1, 38, 4) para organizar como plaza fuerte Ilerda (Lérida), lo que les permitía el control de la vía del Segre. Al mismo tiempo Afranius controló los pasos pirenaicos (1, 37, 1). Tras la intervención personal de César en la guerra (César, Guerra civil 1, 46-87; Veleyo Patérculo 2, 50, 4; Apiano, Guerras civiles 2, 42-43; Suetonio, César 34, 3; Eutropio, Breviario, 16; Estrabón, Geografía 3, 4, 10; Dión Cassio 41, 20-23; Lucano, Farsalia 4, 1-401; etc.) el conflicto terminó con la rendición de las tropas pompeianas de Afranius (César, Guerra civil 1, 84, 3) en Ilerda el 2 de agosto del año 49 a. C.

Las condiciones de la rendición pompeyana implicaban que los vencidos no empuñaran de nuevo las armas contra César. Sin embargo, Afranius marchó a reunirse con Pompeyo en Dyrrachium (Durrës, Albania), participando como responsable del campamento pompeyano en la batalla de Pharsalus (la Farsalia de Lucano) el año 48 a. C. Marchó luego a África (César, Guerra civil 3, 83, 2; Plutarco, Pompeyo 67, 3; Apiano, Guerras civiles 2, 76; Dión Cassio 42, 10, 3) y participó en la batalla de Thapsos (Túnez) el año 46 a. C., su última actividad militar.

Tras la derrota pompeyana, fue capturado por Publius Sittius cuando intentaba huir hacia Hispania y murió asesinado (Guerra africana 69, 1 y 95; Cicerón, Cartas a familiares 9, 18, 2; Suetonio, César 75, 3; Plutarco, César 53, 1; Floro 2, 13, 90; Apiano, Guerras civiles 2, 97, etc.).

 

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Juan Manuel Abascal