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Emilio de Navasqüés y Ruiz de Velasco

Biografía

Navasqüés y Ruiz de Velasco, Emilio de. Conde de Navasqüés (V), en el Ducado de Parma. Madrid, 23.III.1904 – 11.III.1976. Diplomático.

Hijo de Ángela Ruiz de Velasco y Pastor, nacida en Madrid, el 3 de marzo de 1884 —hija a su vez de de Felipe Bonifacio Ruiz de Velasco y Martínez de Vibanco, diputado a Cortes, nacido el 1 de mayo de 1853, y de Elvira Pastor y Martínez, nacida el 3 de febrero de 1853, casados en Madrid el 15 de abril de 1880—, y de Emilio de Navasqüés y Sáez, IV conde de Navasqüés, nacido en Madrid, el 2 de abril de 1871 —siendo sus padres María Sáez y Hurtado de Mendoza y Emilio de Navasqüés y Gonzalez-Bernedo, III conde de Navasqüés, merced que había sido concedida el 26 de diciembre de 1833, por el infante de España Carlos Luis de Borbón, duque de Parma y de Luca, a Doménico de Navasqüés, secretario de estado del infante en Luca, sobre un título previo del Reino de Navarra, en la que después sucedió Francesco Calo de Navasqües y Fabbríca, nacido en Roma el 30 de diciembre de 1806 y que casó con Vicenta González de Bernedo—.

Cursó estudios de bachillerato en el Colegio de Areneros de Madrid, de la Compañía de Jesús, y estudios universitarios en la Universidad Central, así como en la École Libre de Sciences Politiques de París. Fue doctor en Derecho —con una tesis defendida en 1923 y titulada Problemas técnico-jurídicos de la ciudad moderna— y licenciado en Filosofía y Letras. Con veintiún años ingresó por oposición (número uno de su promoción) en el Cuerpo Jurídico Militar, lo que le llevó a servir como teniente auditor de guerra en Madrid, Marruecos y La Coruña.

Ingresó en el Cuerpo Diplomático el 11 de septiembre de 1929 y asumió sus primeros destinos en los consulados de Marsella y Tánger, la legación en Asunción (Paraguay) en agosto de 1930, el Gabinete Diplomático de la Presidencia de la República en diciembre de 1931, y la embajada en París en 1933. En 1933-1934 participó en diversas conferencias internacionales —como la de Desarme, la de Manchukuo y la del Chaco— en su calidad de secretario de la Comisión Española en la Sociedad de Naciones. Al ingresar por oposición en el Cuerpo de Consejeros y Agregados Comerciales, fue destinado en septiembre de 1934 a Varsovia como agregado comercial con representación en Polonia, Estonia y Letonia.

El estallido de la Guerra Civil le sorprendió en la capital polaca, de donde regresó a España para incorporarse al bando insurrecto. Su participación en el conflicto le valió la condecoración con sendas Cruces Rojas del Mérito Militar y las Medallas de la Campaña de África y de la Liberación. Al formar el general Franco su primer gobierno, Navasqüés reingresó en la Administración, asumiendo en abril de 1938 en Bilbao el cargo de secretario general del Servicio Nacional de Comercio y Política Arancelaria, y en agosto de 1939 —y por tanto concluida la guerra— el de director general de Comercio y Política Arancelaria.

Con la formación del segundo gobierno de Franco, en octubre de 1939, Navasqüés cesó en el Ministerio de Industria y Comercio y regresó a la carrera diplomática. Fue, desde mayo de 1940 hasta septiembre de 1943, cónsul en Faro y agregado a la embajada de España en Lisboa. En 1943-1944 sirvió de nuevo en el Ministerio de Industria y Comercio, más concretamente en el puesto de jefe del Servicio de Tratados. En septiembre de 1944 fue nombrado director general de Política Económica del Ministerio de Asuntos Exteriores, a las órdenes del ministro José Félix de Lequerica. Con Martín Artajo fue nombrado, en febrero de 1947, subsecretario de Economía Exterior y Comercio. En marzo de 1948 fue destinado como ministro a la representación española en La Haya, y en enero de 1950 como embajador a Buenos Aires. Desde diciembre de 1951, y por cuatro años, fue subsecretario de Asuntos Exteriores. Después fue, durante un año, inspector general de los Servicios en el Exterior del Palacio de Santa Cruz, entre enero de 1955 y enero de 1956.

En abril de 1959 el ministro Fernando María Castiella le confió la dirección de la Escuela Diplomática, institución que Navasqüés rigió durante casi doce años y desde la que impulsó la profesionalización del Cuerpo Diplomático. El historiador L. E. Togores, que otorga a Navasqüés el calificativo de director “absoluto” de la Escuela Diplomática, lo retrata como “hombre de fuerte personalidad, entregado a su profesión, e imbuido del criterio de que los diplomáticos constituían la élite del alto funcionariado español, y de que la formación que impartía “su” Escuela contribuiría de forma determinante a esta situación”. Cesó de este cargo el 1 de diciembre de 1970.

En 1971-1972 fue presidente del Consejo Superior de Asuntos Exteriores. Con fecha 11 de enero de 1973 fue nombrado embajador en Lisboa, puesto que desempeñó hasta su jubilación, en marzo de 1974.

Navasqüés fue académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y autor de numerosas colaboraciones en revistas especializadas. Además fue presidente de la compañía Iberia, Líneas Aéreas Españolas, desde el 1 de septiembre de 1965 hasta el 4 de noviembre de 1970, entre otras actividades de tipo empresarial: presidente de Calatrava, Empresa para la Industria Petroquímica, S.A.; presidente de Cromo, S.A.; consejero de la Empresa Nacional Calvo Sotelo de Combustibles Líquidos y Lubricantes, S.A.; vocal de S.A. Cros, etc.

 

Obras de ~: El derecho y los diplomáticos. Discurso leído el 22 de marzo de 1965, en su recepción pública, por el Excmo. Sr. D. Emilio de Navascués y Ruiz de Velasco, conde de Navascués, y contestación del Sr. Excmo. Sr. D. José Martínez-Agulló y Márquez, marqués de Vivel, Madrid, Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, 1965.

 

Bibl.: J. Martínez-Agulló y Márquez, marqués de Vivel, “[Contestación]”, en E. de Navasqüés y Ruiz de Velasco, El derecho y los diplomáticos, op. cit.; M. Gómez-Santos, “Conde de Navasqües”, en ABC (Madrid), 22 de septiembre de 1968, págs. 125-129; M. A. Rodríguez Pujalte, Diplomacia y literatura en España, Madrid, Oficina de Información Diplomática, 1986; L. E. Togores y J. L. Neila, La Escuela Diplomática: cincuenta años al servicio del Estado (1492-1992), dir. e introd. de J. Martínez Cardos, pról. de R. Armengod López, Madrid, Escuela Diplomática, 1993.

 

Carlos Sanz Díaz