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Alonso de Burgos

Biografía

Burgos, Alonso de. ¿Burgos?, p. s. xv – Palencia, 8.XI.1499. Dominico (OP), obispo y abad secular.

Fue una de las grandes personalidades religiosas y políticas del siglo xv. Algunos creen que nació en el valle de la Mortera (Oviedo) y de ahí su apodo de “fray Mortero”; pero otros afirman que se debe al bonete de canciller que solía usar.

Lo que es seguro es que recibió los grados de la Orden de Santo Domingo en el convento San Pablo de Valladolid, por el que siempre mostró gran devoción y en el que realizó importantes obras, residiendo en él en muchas ocasiones.

Pertenecía Alonso a un ilustre linaje de conversos, descendientes de un riquísimo y muy culto judío burgalés de la tribu de Levi, Selemch-Ha-Levi, que se convirtió al cristianismo a fines del siglo xiv, arrastrando con él a numerosas personas y gran parte de su familia.

Selemch-Ha-Levi tomó al bautizarse el nombre de Pablo y el apellido de Santa María, pero por haber desempeñado los obispados de Cartagena y Burgos, primero él y luego uno de sus hijos, se conoce también a los miembros de esta familia con el apellido de estas ciudades.

Familia tan poderosa e influyente que, a finales del siglo xv, doce de las veintidós sedes episcopales castellanas estuvieron regidas por miembros de ella.

Sirvió Alonso a su tío, el célebre “Burgalés” del concilio de Basilea y gran humanista Alonso de Santa María, obispo de Cartagena y Burgos, de quien heredó las armas heráldicas: flores de lis de plata sobre fondo sinople que él completó con bordura de cruces dominicas.

Tras la muerte de su tío pasó al servicio de la princesa Isabel como su capellán, confesor y canciller, siendo uno de sus principales valedores frente a la Beltraneja.

De su importancia como consejero de la ya reina Isabel da idea esta coplilla cotesana: “Cárdenas y el Cardenal Chacón y Fray Mortero, traen la corte a retortero”.

Habiendo sido coronada, Isabel le nombra abad de la abadía vere nullius de Alcalá la Real cuando ya era obispo de Córdoba. Juega un importante papel en el Concordato de 1482, en defensa de los derechos de presentación de los Reyes Católicos; pasó a regir el obispado de Cuenca, poco después el de Palencia y conservó la abadía de Alcalá la Real hasta pocos meses antes de su muerte.

Desde su sede palentina atendió de modo muy especial las obras del convento de San Pablo y las del colegio de San Gregorio, que erigió para elevar el nivel cultural de los estudiantes de su Orden.

 

Bibl.: F. Wattenberg, Museo Nacional de Escultura de Valladolid, Madrid, Aguilar, 1964; C. Juan Lovera, Don Alonso de Burgos Abad de Alcalá la Real (1480-1499), Alcalá la Real, 1990.

 

Carmen Juan Lovera