Ayuda

Beatriz Cienfuegos

Biografía

Cienfuegos, Beatriz. ?, p. m. s. xviii – s. m. s. xviii. Periodista.

Pocos datos se tienen sobre su nacimiento, e incluso sobre su identidad. Bajo este nombre apareció uno de los periódicos más interesantes del siglo xviii español, La Pensadora Gaditana, publicado semanalmente en Cádiz entre el 12 de julio de 1763 y el 2 de julio de 1764, y que conoció una reimpresión parcial en Madrid en 1763, así como una nueva edición completa como libro en 1786.

Las polémicas relativas a la cuestión de si era nombre real o fingido, a la de si — en este último caso— se ocultaba bajo el mismo una mujer o un varón, así como sobre la verdadera intención moral y política del periódico aún no están zanjadas. Con respecto a la autoría, se han utilizado en la discusión dos tipos de argumentos: documentales e interpretativos. En relación con los primeros de ellos, el expediente de licencia que se halla en el Archivo Histórico Nacional, correspondiente a la segunda edición como libro de 1786, tramitado en Madrid, cita como autora a Beatriz Cienfuegos. Los cincuenta y dos ejemplares de la primera edición, que fueron tramitados en la Escribanía de Imprentas y Librerías de la ciudad andaluza, según consta en los mismos, no se han encontrado aún. La única noticia que se tiene de una mujer de apellido Cienfuegos en Cádiz en esa fecha es la relativa a María Cienfuegos, nacida en Peranzales (reino de León), dada por vecina de la ciudad en la documentación en la que tramita su viaje a La Habana en 1785, y que coincide con la descripción que se da en el periódico de que la autora es gaditana pero de familia montañesa, dedicada ésta, según parece, al comercio de coloniales. Otros Cienfuegos cuyos expedientes de viajes se encuentran, al igual que el anterior, en el Archivo de Indias de Sevilla, no pueden relacionarse con el periódico por motivos cronológicos, por ejemplo, Francisca Antonia de Cienfuegos, que viaja a América desde Cádiz en 1721.

En cuanto a los argumentos interpretativos, una parte de ellos se basan en la ausencia de documentos, otros en las atribuciones hechas con posterioridad, y finalmente un último conjunto en el propio contenido del periódico, del que se pretende derivar el sexo de su autor. Del hecho de que Cambiaso no encontrase en 1829 la partida de bautismo de Beatriz Cienfuegos en Cádiz, se ha deducido la inexistencia de una mujer en esa ciudad con nombre tal, derivando de ahí el carácter ficticio de la autora del periódico; de igual modo, de la inexistencia de Cienfuegos en testamentos otorgados en Cádiz a finales del siglo xviii se dedujo en su momento el carácter fingido de ese apellido.

Pero la documentación que con posterioridad se ha encontrado en el Archivo de Indias de Sevilla relativa a documentos fechados en Cádiz, en los que se da fe de la identidad de distintos Cienfuegos, desecha la interpretación que califica de inédito el apellido en la ciudad —Cádiz tuvo incluso un obispo con ese apellido a comienzos del siglo xix—. Y de igual modo, el expediente de viajero de María Cienfuegos abre la puerta a la posibilidad de que la autora —ésa u otra— no hubiese nacido en la ciudad y fuera más bien gaditana de adopción, lo que explicaría que no se encontrase su partida de bautismo en Cádiz —aunque también resta la posibilidad de que hubiese sido bautizada en alguno de los pueblos próximos, que a tantas familias de comerciantes acogieron—. En cualquier caso, nada puede darse por sentado de modo definitivo a partir de la poca información de la que se dispone, esto es, ni de los documentos con los que se cuenta ni de la ausencia —provisional, como siempre en la investigación— de los que no se tienen.

Con respecto a las atribuciones hechas con posterioridad, la tradición no es tampoco unánime. Ramón Solís, en su Historia del periodismo gaditano, escribió lo siguiente: “¿Quién era Doña Beatriz Cienfuegos? Para muchos es un seudónimo tras el que se ocultaba un fraile; sin embargo Don Francisco de Paula Hidalgo y Gallardo, en un manuscrito que conservo y en el que dedica un capítulo a esta publicación afirma que se trata de una mujer real que escribe con su propio nombre” (Solís, 1971: 12). De igual modo, una anotación al periódico en la Hemeroteca Municipal de Madrid se hace eco de las distintas interpretaciones, aunque recoge como prioritaria la autoría femenina: “Respecto de Doña Beatriz Cienfuegos, moralista, satírica, poetisa, se sabe bien poco. Dícese por algunos que esta autora se cambió el nombre para publicar sus pensamientos. Otros creen que tomó el apellido de su madre y aún hay quien afirma que era un escritor que adoptó un seudónimo femenino. Lo cierto es que Cambiaso no pudo encontrar su partida en los Libros de Bautizados de la catedral de Cádiz, y que no tenemos más noticia de ella que la que se contienen en el Prólogo o Pensamiento I”. Fragmento que corresponde a la información que sobre la autora daba en 1890 el Diccionario Enciclopédico Hispano- Americano de Literatura, Ciencia y Arte, y en el que se la recoge como “Escritora española. N. en Cádiz. Floreció en el S. xviii. Dícese por algunos [...] —y sigue el texto recogido en la Hemeroteca con algunas pequeñas modificaciones—” (VV. AA., 1890: 54). Finalmente, en esta misma dirección de las atribuciones a una mujer en documentos indirectos, se sabe que la Asociación de Escritores y Artistas de la ciudad de Cádiz otorgó el premio de un certamen que se celebró entre 1876 y 1878 al escrito de Hidalgo y Gallardo en el que se defiende que Beatriz Cienfuegos fue una mujer real que escribió con su propio nombre (Solís, 1971: 12, n. 1).

Pero la remisión del periódico a un autor varón también tiene tradición. En las propias páginas del mismo se recogen las dudas que parece haber entre el público lector relativas a que una mujer sea capaz de escribir, aunque, sin embargo, el periódico La Academia de Ociosos, contemporáneo de La Pensadora en la ciudad de Cádiz —aunque duró mucho menos tiempo—, que polemiza con esta publicación, no se hace eco de las mismas, dirigiéndose siempre a una mujer llamada Beatriz Cienfuegos, desaprovechando una ocasión ideal para dejar entrever que su autor no se creía el engaño de la falsa factura femenina, de lo que no parece tener reserva alguna. Sí aparece en cambio recogida una autoría masculina en las páginas del Diario Mercantil de 3 de octubre de 1829, en el que se lee el siguiente texto que corrige la atribución por parte de Cambiaso de La Pensadora Gaditana a Beatriz Cienfuegos: “... creemos no tendrá a mal que le indiquemos una ligera equivocación que ha padecido en el artículo de Doña Beatriz Cienfuegos, suponiéndola autora del periódico intitulado La Pensadora Gaditana, cuando el verdadero autor de este periódico, que se escribió en contraposición del Pensador de Madrid, fue D. N. del Postigo” (págs. 2-3). Scott Dale identifica a este autor con Juan Francisco del Postigo, siguiendo la tesis de Manuel Ravina, según la cual hay una curiosa relación entre ese dato y la atribución que se hace a tal autor de una traducción de Voltaire, presentada bajo la responsabilidad de un tal Fernando Jugaccis Piloto, que sería anagrama de ese nombre, y que vio la luz igualmente en la misma Imprenta Real de Marina. Pero la prueba documental aportada por él, la existencia en el Archivo Militar de Segovia de un capitán malagueño llamado Francisco del Postigo, nacido hacia 1760, de la que deriva sin más la posibilidad de que fuese pariente, un sobrino, del misterioso Juan Francisco del Postigo, resulta irrelevante.

La polémica en relación con la autoría real de La Pensadora ha desviado la atención en cambio de la cuestión de la adscripción o no de Beatriz Cienfuegos —nombre real o fingido— al, por aquellas fechas incipiente, liberalismo español, dada la calculada ambigüedad y los juegos de identidades con los que está escrito.

Éste es, en realidad, el campo de discusión más interesante sobre la autoría, pues muchos argumentos interpretativos que niegan la posibilidad de que fuese una autora —con nombre real o fingido— o un autor civil —no religioso— la persona que escribió el periódico, se derivan de que se interpreta el texto poniéndolo en relación con el control ideológico por parte del clero católico, en la línea del pensamiento reaccionario español que se desarrollaba en la segunda mitad del siglo xviii, en vez de más acertadamente con las corrientes filosóficas ilustradas de tendencia liberal de la época, que tan ampliamente aparecen recogidas en otros espacios literarios de la España de esa época —en la llamada poesía filosófica, por ejemplo—, o en los textos que versan sobre la educación del buen ciudadano en la nueva sociedad de iguales.

Los argumentos según los cuales del contenido del periódico se deriva que el autor debió de ser un clérigo y varón que encubría bajo nombre de fingido mujer un talante censor de las nuevas costumbres y represor son de lo más variados, pero completamente especulativos. El verdadero interés de La Pensadora está en aquellos fragmentos del periódico en los que se declara abiertamente conforme a la racionalidad de que todos los hombres son iguales de nacimiento.

 

Obras de ~: La Pensadora Gaditana, Cádiz, Imprenta Real de Marina, 1763-1764 (Madrid, Imprenta de Francisco Xavier García, 1763; Cádiz, Imprenta de Manuel Ximénez Carreño, 1786, 4 vols.; ed. antológica de C. Canterla, Cádiz, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 1996; ed. de S. Dale, Newark, Juan de la Cuesta, 2005).

 

Fuentes y bibl.: Archivo Histórico Nacional, secc. Consejos, Expediente de licencia de la segunda edición de La Pensadora (1784-1785), leg. 5548/103; Archivo de Indias, secc. Contratación, Expediente de pasajero de Dª María Cienfuegos (1785), leg. 5529, n. 2, R. 103; Biblioteca Municipal de Cádiz José Celestino Mutis, Fondo Antiguo, Cartas D. José María Cienfuegos, Obispo de Cádiz, ms. V (41).

N. Cambiaso, Memorias parra la biografía y la bibliografía de la isla de Cádiz, Madrid, Imprenta de León Amarita, 1829; VV. AA., Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano de Literatura, Ciencia y Arte, t. V, Barcelona, Montaner y Simón, 1890; R. Solís, Historia del periodismo gaditano. 1800-1850, Cádiz, Instituto de Estudios Gaditanos, 1971; P. J. Guinard, La presse espagnole de 1737 à 1791: Formation et signification d’un genre, Paris, Centre de Recherches Hispaniques, 1973; A. Ramos, Prensa gaditana (1763-1936), Cádiz, Diputación, 1987; G. Butrón, “La prensa en Cádiz durante la etapa ilustrada (1763-1808)” y A. González Troyano, “Aproximación a La Pensadora Gaditana”, en Estudios de Historia Social, 52- 53 (1990), págs. 73-79 y págs. 261-264, respect.; F. Bravo, “La Academia de Ociosos y La Pensadora Gaditana a la luz de una carta de 1764”, en Cuadernos de Ilustración y Romanticismo (CIR), 1 (1991), págs. 129-137; “Consideraciones sobre la mujer en dos periódicos gaditanos del siglo ilustrado: La Pensadora Gaditana y La Academia de Ociosos” y M. Romero, “Una primera visión de cambio en la mujer del siglo xviii, bajo los pensamientos de Beatriz Cienfuegos en La Pensadora Gaditana”, en C. Canterla, La mujer en los siglos xviii y xix, Cádiz, Universidad, Servicio de Publicaciones, 1994, págs. 407- 414 y 609-618, respect.; C. Sullivan, “Gender, Text and Cross-dressing: the case of Beatriz Cienfuegos”, en Dieciocho. Hispanic Enlightenment (DHE), 18, 1 (1995), págs. 27-47; C. Canterla, “Introducción”, en B. Cienfuegos, La Pensadora Gaditana, Cádiz, Universidad, Servicio de Publicaciones, 1996, págs. 11-31; C. Canterla, “El problema de la autoría de La Pensadora Gaditana” y M. Cantos, “De delectare et prodesse y otros fines periodísticos: el caso de La Pensadora Gaditana, La Academia de Ociosos y El Correo de los Ciegos”, en CIR, 7 (1999), págs. 29-54 y págs. 55-74, respect.; E. Palacios Fernández, La mujer y las letras en la España del s. xviii, Madrid, Laberinto, 2002; C. Canterla, “Lenguaje y poder en el s. xviii: la voz pública y la polémica de los sexos”, en Debates, 3 (2003), págs. 173-187; “Patria y nación en La Pensadora Gaditana”, en A. Ramos, La ilusión constitucional: pueblo, patria, nación, Cádiz, Universidad, Servicio de Publicaciones, 2005, págs. 101-109; S. Dale, “La construcción narrativa e ideológica en La Pensadora Gaditana”, en DHE, 28, 1 (2005), págs. 159-174; “Introducción”, en B. Cienfuegos, La Pensadora Gaditana, op. cit., págs. XI-LXVI.

 

Cinta Canterla González