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Eduardo Jimeno Correas

Biografía

Jimeno Correas, Eduardo. Zaragoza, 1870 – Madrid, 1947. Director y productor cinematográfico.

Su padre, Eduardo Jimeno Peromarta (Zaragoza, 1846-Madrid, 1914), era feriante y exhibía barracas de efectos ópticos y figuras de cera. En 1896, Eduardo hijo convenció a su progenitor de las posibilidades del nuevo invento creado por los hermanos Lumiére.

Viajaron a París y allí adquirieron una cámara. Pero la adquisición fue un fracaso, pues lo que les vendió un avispado negociante galo fue un armatoste que nada tenía que ver con el proyector original de los Lumiére.

Un timo. Tuvieron que realizar otro viaje a la ciudad francesa de Lyon para conseguir otros aparatos más perfeccionados —cámara Vernée—, satisfaciendo la entonces elevada cantidad de dos mil quinientos francos, con los que, aprovisionados también de algunas películas, pudieron ofrecer proyecciones; primero en Burgos, donde Jimeno hijo había alquilado una sala, y luego en distintos pueblos del Norte de España. Al año siguiente, 1897, ya dotados de mejores equipos, realizaron la que se considera la primera película del cine español: Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza, de un solo plano picado y un minuto de duración.

Se proyectaría a la semana siguiente en la misma plaza, llena de curiosos, que esperaban también ser retratados por los Jimeno.

El invento estaba al alcance de otros empresarios interesados en el mismo negocio, de ahí que los Jimeno agudizaran el ingenio, comprando negativo a la fábrica de los Lumiére, logrando así material para seguir impresionando cuantas escenas se les iban ocurriendo.

Aquella decisión fue importante, pues, al margen de su consideración puramente comercial, significaba el punto de partida para la cinematografía española El éxito obtenido les animó a continuar filmando otras películas, una de ellas la bautizaron como Saludos, cuando filmaron imágenes de sus paisanos por las calles de la capital aragonesa, mirando ante la cámara y agitando las manos, mientras paseaban por la calle.

Los Jimeno continuaron su negocio de feriantes, exhibiendo ante un público absorto e incrédulo aquellas imágenes que veían por vez primera, cuando el cinematógrafo aún estaba en mantillas y ellos, padre e hijo, se limitaban a filmar secuencias callejeras sin recurrir a imaginar argumento alguno ajeno a esas tomas.

Ya instalados en Madrid, sin dejar sus figuras de cera, consolidaron su negocio cinematográfico, instalando en la Glorieta de Bilbao, en 1899, un local conocido como Salón Maravillas, que era de madera y muy incómodo. Buscaron luego otro, también cercano, al que después pomposamente llamaron Palacio de Proyecciones Animadas. Allí exhibieron las películas que les llegaban desde París: Batalla de nieve, Riña de mujeres, Relevo de la Guardia Real de Londres, El cochero dormido... Allí continuaron exhibiendo películas, conforme el invento iba perfeccionándose y ya se rodaban las primeras del cine mudo con argumentos.

Eduardo Jimeno Correas fue un empresario modélico, pionero entre los que se dedicaron en España a la exhibición cinematográfica. Aquel Palacio de Proyecciones Animadas sería derribado, pero en otro solar también de la madrileña calle de Fuencarral, se erigiría un moderno cine llamado ya sólo Proyecciones, que ha seguido funcionando como tal hasta los primeros años del siglo xxi. Su labor fue seguida por un tercer miembro de la emprendedora dinastía, Eduardo Jimeno Moñino (Madrid, 1912-1992).

 

Obras de ~: (dir.), Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza, 1896.

 

Bibl.: F. Méndez-Leite, Historia del cine español, vol. I, Madrid, Ediciones Rialp, 1965, págs. 31 y 41; A. Sánchez Vidal, Los Jimeno y los orígenes del cine en Zaragoza, Zaragoza, Filmoteca de Zaragoza, 1994; A. S.[ánchez] V.[idal], “Jimeno, Eduardo” y “Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza”, en J. L. Borau (dir.), Diccionario del cine español, Madrid, Alianza Editorial, 1998, págs. 480 y 785, respect.

 

Manuel Román Fernández