Ayuda

Andrés de Nájera

Biografía

Nájera, Andrés de. Nájera (La Rioja), c. 1470 – Valladolid, c. 1545. Entallador.

Solía firmar como San Juan. Su origen daría lugar al apellido con que se le conoce más frecuentemente. Desde 1504 a 1513, al menos, era vecino de Burgos. Como vecino de Covarrubias figura entre 1521 y 1528. Desde 1533 parece haberse establecido en Valladolid. Quizá fuera pariente suyo el entallador Sancho de San Juan, muerto en 1555 en Santo Domingo de la Calzada.

La noticia más antigua referente a él es el contrato que firmaron los maestros Andrés y Nicolás con el abad de Santa María la Real de Nájera, Pablo Martínez de Uruñuela, en noviembre de 1475 para confeccionar la sillería del coro del Monasterio, por lo que percibirían por las sillas comunes a razón de 3.500 maravedís las bajas y 6.500 las altas, más 12.500 por las dos primeras y 24.000 por la de pontifical. En 1504, Simón de Colonia se quejaba de que no se nombrase a Andrés de Nájera para tasar el retablo mayor de San Pablo de Valladolid, calificándolo de hombre experto en talla e imaginería. Desde 1505 estaba dirigiendo con Felipe Bigarny la sillería de coro de la Catedral de Burgos, planteándose problemas con el Cabildo en 1506 y 1507. En 1506 fue a Palencia a valorar, de parte de Pedro de Guadalupe, su labor en el retablo mayor de la catedral. En 1512 recibió cantidades a cuenta del retablo que hacía con Nicolás de Vergara en el Monasterio de Santa Dorotea de Burgos. En 1513 tasó la obra de Bigarny en el trascoro de la Catedral de Burgos. En marzo de 1521 contrató la dirección de la construcción de la sillería de coro de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, cuya obra debería visitar tres veces al año. A la vez, el Cabildo contrató al ensamblador Aimon Lucas y, sucesivamente, a diversos entalladores y al imaginero Guillén de Olanda, varios de ellos procedentes del taller de Bignarny, que trabajaron bajo la supervisión de Nájera. A éste se le ve actuar como experto en trabajos artísticos para el Cabildo en años sucesivos, tras la terminación de la sillería en 1526, año en que se le pagó por la silla episcopal. Así, asentó el trascoro y valoró filateras en 1530, otras menudencias en 1531, los respaldos del coro en 1532 u ocho patrones de vidrieras en 1534. Sin terminarse la sillería de Santo Domingo, realizó la de San Benito de Valladolid, fechada entre 1525 y 1528, en que probablemente trabajaron los mismos entalladores y, con seguridad, Guillén de Olanda. Para entonces debía de estar ocupado en alguna obra en El Burgo de Osma, pues desde allí, con Juan de Algora iba a valorar, de parte de los comitentes, la obra de Siloé y Bigarny en la capilla del Condestable de la Catedral de Burgos en 1526. Este mismo año intervino con los plateros Juan de Horna y Miguel de Espinosa en la tasación del pasamanos de la Escalera Dorada de la misma catedral, obra del maestro Hilario. En marzo de 1528 valoró la sillería de coro de aquella capilla. También tasó, en julio de 1531, la policromía del retablo mayor de la Catedral de Oviedo, hecha por León Picardo, y, en julio de 1533, la obra de Berruguete en el retablo mayor de San Benito de Valladolid, junto con Bigarny y Julio Aquiles. El autor hubiera querido que actuase de su parte, de acuerdo con carta que le remitió el 26 de noviembre de 1532, dirigida a Santo Domingo o Covarrubias, en que manifestó sus deseos de amistad.

Acaso es el mismo Andrés de Nájera, vecino de Valladolid, que adeudaba cantidades al regidor de Burgos Alonso de Salinas en mayo de 1546.

Parece ser un experto en técnicas artísticas como la escultura, talla y pintura, hábil tracista empapado en sistemas decorativos tanto del moderno (Nájera, San Pablo de Valladolid), como del antiguo (Catedral de Palencia, sillerías de Burgos, Santo Domingo, San Benito), coordinando, dando modelos y dirigiendo a oficiales de los diversos ramos. Debía de tener alto prestigio en Castilla, a juzgar por su clientela, y estar bien relacionado con lo más granado de los talleres burgaleses, significativamente con el de Felipe Bigarny, varios de cuyos colaboradores llevaría a Santo Domingo, pero también con Simón de Colonia, Nicolás de Vergara y León Picardo. Se le puede atribuir, además del diseño de la estructura general de las sillerías, un copioso repertorio de motivos decorativos, probablemente porque poseía un amplio surtido de dibujos y estampas.

 

Obras de ~: Sillería del coro alto, Santa María la Real, Nájera (La Rioja), c. 1495-1504; Sillería del coro, catedral, Burgos, c. 1505-1509 (parcial); Sillería del coro, catedral, Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), 1521-1526 (parcial); Sepulcros de Alonso García de Covarrubias y su mujer, de otro matrimonio en la capilla de los Reyes, y de Velasco de Béjar, colegiata, Covarrubias, c. 1522-1530 (atrib. de Proske); Sillería de San Benito, Museo Nacional de Escultura, Valladolid, c. 1524-1529; Retablos del trascoro, catedral, Santo Domingo de la Calzada, 1527-1532 (atrib.).

 

Fuentes y bibl.: Archivo Real Academia de Bellas Artes, Ms. 49-1/2.

J. A. Ceán Bermúdez, Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España, t. II, Madrid, Imprenta de la Viuda de Ibarra, 1800; M. Martínez y Sanz, Historia del templo Catedral de Burgos, Burgos, A. Revilla, 1866; J. Martí y Monsó, Estudios histórico-artísticos relativos principalmente a Valladolid, Valladolid-Madrid, Miñón, 1898- 1901, págs. 136, 280 y 285; C. G. Villacampa, “La capilla del Condestable de la Catedral de Burgos. Documentos para su historia”, en Archivo Español de Arte, t. IV (1928), págs. 25-44; J. Cuesta y F. Arribas, “La documentación del retablo”, en Archivo Español de Arte, t. XXV (1933), págs. 7-20; F. Arribas, “Simón de Colonia en Valladolid”, en Boletín de las Sociedad de Arte y Arqueología (Valladolid) (1933-1934), págs. 153-166; M. Gómez Moreno, Las águilas del Renacimiento español, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1941; A. de Marichalar, marqués de Montesa, “Más acerca de la obra encargada a Bigarny por los Condestables”, en Archivo Español de Arte, t. XVIII (1945), págs. 232-233; A. Prior Untoria, La catedral calceatense..., Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 1950, págs. 59, 65 y 104-109; B. G. Proske, Castilian sculpture. Gothic to renaissance, New York, Hispanic Society, 1951; M. Martínez Burgos, “Nicolás de Vergara, cantero”, en Archivo Español de Arte, t. XXIII (1950), págs. 303-353; En torno a la Catedral de Burgos. I. El coro y sus andanzas, Burgos, Aldecoa, 1956; J. San Martín Payo, “El Retablo Mayor de la Catedral de Palencia. Nuevos datos”, en Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses (Palencia) (1953), págs. 275-312; J. M. Azcárate, Escultura del siglo XVI, en M. Almagro Basch et al., Ars Hispaniae: historia universal del arte hispánico, t. XIII, Madrid, Plus Ultra, 1958; F. J. Portela Sandoval, La escultura del Renacimiento en Palencia, Palencia, Diputación, 1977; J. G. Moya Valgañón (dir.), Inventario artístico de Logroño y su provincia. III. Montemediano-San Martín de Jubera, Madrid, Ministerio de Cultura, 1985; I. del Río de la Hoz, “Referencias documentales para la historia del arte en Burgos, el País Vasco y La Rioja durante el siglo xvi”, en Letras de Deusto, 31 (1985), págs. 171-188; J. G. Moya Valgañón, Documentos para la historia del arte del Archivo Catedral de Santo Domingo de la Calzada (1443-1563), Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 1986; P. Echeverría Goñi, “Primer Renacimiento”, en La Catedral de Pamplona, t. II, Pamplona, 1995, págs. 6-13; J. Criado Mainar, Las artes plásticas del segundo Renacimiento en Aragón. Pintura y escultura 1540-1580, Zaragoza, Centro de Estudios Turiasonenses, Institución Fernando el Católico, 1996; J. G. Moya Valgañón, El retablo del Monasterio de Cañas y sus autores, Logroño, 1996; A. Barrón García, La época dorada de la platería burgalesa 1400-1600, Salamanca, Diputación de Burgos, 1998, 2 vols.; I. del Río de la Hoz, El escultor Felipe Bigarny, Salamanca, Junta de Castilla y León, 2001.

 

José Gabriel Moya Valgañón