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Enrique I de Navarra

Biografía

Enrique I de Navarra. El Gordo. ?, 3.XII.1249 – Pamplona (Navarra), 22.VII.1274. Rey de Navarra, conde de Champaña y de Bria.

Hijo de Teobaldo I, rey de Navarra y IV conde de Champaña y de Bria, y de su tercera esposa Margarita de Borbón, no se conoce el lugar exacto de su nacimiento, aunque éste debió de tener lugar en el palacio condal de Provins o en otro lugar de Champaña. Era el séptimo hijo —cuarto de los varones— de Teobaldo I, rey de Navarra, y de Margarita de Borbón. El día que cumplió catorce años (3 de diciembre de 1263), abandonó la tutela que hasta ahora había ejercido su propio hermano Teobaldo II, pues su padre murió cuando Enrique contaba tres años y tenía nueve a la muerte de su madre, la reina Margarita. Ese mismo día fue nombrado conde de Rosnay, pero la falta de herederos del Rey le hacía depositario de la dignidad real. Acompañó a su hermano Teobaldo II en varios de sus viajes a Navarra y, en ausencia del Rey, durante su permanencia en la Cruzada, fue nombrado lugarteniente y gobernador del reino. En 1265 se proyectó su matrimonio con Constanza, hija de Gastón VII de Bearne, pero las tensiones generadas entre Navarra e Inglaterra dieron al traste con dicho enlace. Años más tarde, el 24 de junio de 1269, contrajo matrimonio con Blanca de Artois, sobrina de san Luis, rey de Francia.

A la muerte del rey Teobaldo, acaecida en Trápani (Sicilia) el 4 de diciembre de 1270, y a su regreso de la Cruzada de Túnez, Enrique asumió de forma simultánea, como el resto de los miembros de la dinastía, el reino de Navarra y sus dominios en Francia. De acuerdo con el ceremonial, el 1 de marzo de 1271 recibió la investidura real. Después de recorrer las principales villas del reino, a las que prestó el juramento debido para conservar sus fueros, emprendió el viaje a Francia, donde recibió la investidura condal y el homenaje de sus vasallos. Él mismo prestaría también homenaje feudal a Felipe III el Atrevido por sus estados champañeses. En el cumplimiento de tales requisitos empleó casi cinco meses y antes de que finalizase el año ya estaba de regreso en Pamplona.

No parece que gozase de la aceptación y del beneplácito de los cronistas de su tiempo, los cuales le acusan de favorecer la enemistad entre las gentes de la navarrería y las del Burgo de San Saturnino contra la de la capital del reino. Para el poeta Atelier, a él se debe la semilla de la discordia ciudadana que acabaría con la explosión de la guerra civil de 1276. Otros, además de poner de relieve su manifiesta hostilidad hacia la clerecía, le expresaron su animadversión al destacar su gordura y sus reiteradas injusticias.

Más interesado por los asuntos de Champaña, abandonó por segunda vez el reino, dejando como lugarteniente al señor de Cascante, Pedro Sánchez de Monteagudo. Su ausencia se prolongó durante buena parte del año 1273 y en su recorrido por las principales ciudades de su condado (Troyes, Provins, etc.) tuvo la oportunidad de acompañar a su mujer en el alumbramiento de su hija Juana, que sería su heredera, pues su hijo Teobaldo no le sobrevivió —según cuenta la tradición— despeñado en el castillo de Estella por un descuido de su nodriza. Cuando Teobaldo apenas había cumplido dos años se acordó su matrimonio con Violante, hija de Alfonso X el Sabio y Violante de Aragón. Dicho acuerdo fue tomado el 25 de septiembre de 1272 y los negociadores fueron Pedro Sánchez de Monteagudo, por parte navarra, y Gil de Azagra, mayordomo del monarca castellano. Con esta unión se pretendía alcanzar una alianza de ayuda mutua entre ambos reinos. El rey de Castilla, ocupado en sofocar la disidencia de la nobleza e interesado en su posible elección imperial, deseaba este arreglo diplomático para sellar la paz con su vecino, el rey de Navarra.

Su otra hija legítima, Juana, sería la prenda utilizada con Eduardo I de Inglaterra para renovar la tregua de 1269 aún vigente. Los frecuentes conflictos en tierras de Gascuña hacían aconsejable la renovación de dicho pacto. La mayor garantía del mismo pasaba por el establecimiento de vínculos familiares. En una entrevista, celebrada en tierras gasconas, Enrique y Eduardo I de Inglaterra convinieron el matrimonio de la infanta Juana, heredera de Navarra y Champaña, con Enrique de Inglaterra, hijo del monarca inglés. El plazo fijado para los esponsales fue de siete años, pero mientras tanto, ambos monarcas se prestarían ayuda mutua para alcanzar la paz en sus fronteras. Un requisito insalvable impedía semejante boda, pues para la celebración de la misma era preciso contar con la aprobación del rey de Francia. Enrique I era su vasallo y, tanto por matrimonio como por intereses dinásticos, estaba vinculado a los soberanos franceses. En ellos estaría la solución del problema sucesorio cuando, el 22 de junio de 1274, con apenas veinticinco años, murió en el palacio episcopal de Pamplona, “ahogado”, al decir de los cronistas, por su gran gordura.

 

Bibl.: G. Anelier, Histoire de la guerre de Navarre en 1276 et 1277 par Guillaume Anelier de Toulouse, trad., introd. y notas de F. Michel, Paris, Imprimerie impériale, 1856 (ed. trilingüe, Gobierno de Navarra, Pamplona, 1995), págs. 219-357; M. H. D’Arbois de Jubainville, Histoire des ducs et des comtes de Champagne, ts. IV, V y VI, Paris, A. Durán, 1864-1866; J. M. Lacarra, El juramento de los reyes de Navarra (1234- 1329), Madrid, Real Academia de la Historia, 1972; Gran Enciclopedia Navarra, t. V, Pamplona, Caja de Ahorros de Navarra, 1990; J. Gallego Gallego, Enrique I, Juana I y Felipe el Hermoso, Luis I el Hutín, Felipe el Largo, Carlos I el Calvo (1270-1328), Pamplona, 1994.

 

Juan Carrasco Pérez