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Francisco de Gilabert D'Alentorn

Biografía

Gilabert d’Alentorn, Francisco de. Señor de Tudela de Sió. Tudela (Navarra), 1559 – 22.III.1638.

Señor-bandolero, cortesano, político, humanista y literato, diputado militar del principado de Cataluña, paer en cap de Lérida, doctor en Derechos.

Hijo de Joan de Gilabert de Pou (fallecido en 1562) y de Isabel d’Alentorn d’Oms, la familia procedía de una estirpe de donceles de Agramunt, donde a principios del siglo xvi eran simples negociantes. Los Gilabert mantuvieron fuertes vínculos de parentesco con los Alentorn, señores de Seró, cabezas principales del bando nyerro (seguidores de los Banyuls, señores de Nyer), y asimismo, con los Sentmenat, Calders, Meca y Guimerà. Francisco de Gilabert fue uno de los diversos señores-bandoleros que operaron en Cataluña y Aragón a caballo de los siglos xvi y xvii, aunque es más conocido por haber sido un destacado teórico de la política constitucionalista catalana.

Huérfano a los tres años, su madre volvió a casarse con Jaume de Sentmenat, y Gilabert adoptó el apellido de su bisabuelo, Francesc Pou, que le crió y educó en Lérida y Tamarite de Litera. A los veinte años asumió las riendas de su patrimonio (una heredad estimada en más de 50.000 libras), y entró de lleno en diversas parcialidades. En 1587 tomó partido por el duque de Villahermosa, de quien era feudatario por la carlanía de Albelda, en las alteraciones del condado de Ribagorza. Así, colaboró en la defensa de Benavarre, atacada por los amotinados, y en el asalto a Tolba, combatiendo asimismo contra los hermanos Valls, y otros cabecillas cadells. La pacificación del condado ribagorzano en 1588 tuvo que vincularse, al final, a una concordia entre Gilabert y los Valls, negociaciones largas y arduas de las que tan sólo se obtuvieron precarias treguas. Incorporado el condado ribagorzano a la Corona de Aragón, Gilabert ingresó en el Ejército, llegando a obtener los grados de capitán y de maese de campo; también fue miembro de la Corte de Felipe III, donde ejerció de gentilhombre de boca. El 29 de junio de 1602 recibía privilegio de Nobleza.

La carrera política de Gilabert empezó en Lérida y en Tamarite de Litera, llegando a ser, hasta tres veces, paer en cap de Lérida (en 1602, en 1604 y en 1632). Aunque no se trasladó a Barcelona, Gilabert participó activamente en la vida política del país, principalmente en asuntos concernientes al Brazo Militar, al que sirvió como embajador en diversas ocasiones, para tratar de la organización de torneos (1609 y 1612), la resolución de conflictos con la Diputación (1609), o con la Inquisición (1611), la intercesión en favor de sus compañeros estamentales, por agravios (Berenguer d’Oms, 1617), o detenciones ilegales (Pere de Santacília, 1626), etc. A partir de 1612 sus servicios en favor de la Diputación le llevaron a integrarse en una comisión para tratar el asunto de la provisión de dignidades eclesiásticas (1612), a ser delegado de los consellers para la comisión mixta sobre el asiento de derechos fiscales (1615), a efectuar embajadas al virrey en queja por contrafacciones por nuevos vectigales, o por provisión de cargos a individuos no naturales del principado (1615 y 1623), etc. Su consejo fue requerido en numerosas comisiones, principalmente relacionadas con las contrafacciones cometidas por la administración real: pragmática sobre uso de armas cortas (1616), acciones de represión antibandolera del virrey (1617), el impuesto del coronatge (1624), etc.

Prototipo de la nobleza montaraz catalana, Gilabert mantuvo continuos litigios con vasallos y otros municipios. Entre 1600-1604 pleiteó con la Universidad de La Donzell, en 1611 el enfrentamiento judicial era con sus vasallos de Tudela, que se resistían a contribuir a la reparación del castillo, los mismos a quien, en 1623 exigía judicialmente el pago del maridatge. En las Cortes de 1626-1632, tuvo una activa participación, y ante el abandono del Monarca, propuso un donativo de 3.000.000 de libras a cambio de importantes reformas y contrapartidas fiscales (1626). Propuso asimismo la incorporación a la Audiencia, de consejeros de “capa y espada”, y la creación de la figura de un juez constitucional supremo que dirimiera los conflictos jurídicos y contrafacciones (1632).

Francisco de Gilabert casó hacia 1580 con Jerònima de Meyà, señora de La Sentiu, con la que fue padre de Ramon y de Miquel. El hijo mayor casó en 1616 con Victòria d’Alentorn, premuriéndole en 1631, y aunque no tuvo hijos de su enlace, le dio dos nietos naturales, Aleix y Leocàdia de Gilabert de Meyà, excluidos de la sucesión. Gilabert prefirió que ésta recayera en el segundo de sus hijos, Miquel, que tomó parte en la Guerra de Secesión como maese de campo de la veguería de Pallars, el cual, casado con Elena de Meca, le hizo abuelo de otro Francesc de Gilabert, felipista que señoreó Montfalcó. La sucesión de los Gilabert pasaría a los Lanuza, condes de Plasencia, con el enlace en 1681 entre Elena de Gilabert, hija heredera del señor de Montfalcó, y Juan de Lanuza d’Oms.

La celebridad de Gilabert se debe, ante todo, como autor de sus famosos Discursos... (1616), obra en la que reivindicaba la posición de la pequeña nobleza, criticada por sus vinculaciones bandoleras, y planteaba una mayor participación institucional en los concejos de justicia y de gobierno. Gilabert fue, ante todo, un teórico del gobierno mixto y de la Monarquía limitada parlamentariamente, partidario de reformas constitucionales de talle arbitrista y conservador. Gilabert no se considera, sin embargo, un pensador, sino un teórico formado en la lectura de historiadores como Zurita, Pineda y Diago, políticos como Botero y Bobadilla, y juristas como Peguera y Sessé. Ha sido descrito como un personaje inquieto, relacionado con las guerras privadas (Olivares), “uno de los catalanes más políticos de su tiempo” (Molas). Esteve de Corbera, en su Cataluña ilustrada, le definió como persona experimentada, sabia y prudente, y otros coetáneos, como Jerónimo de Mondragón ensalzaron su inteligencia. Señor-bandolero en su juventud, pero jurista y poseedor de una buena biblioteca, según J. P. Rubies, representó Gilabert el modelo de síntesis entre nobleza de armas y cultivo de letras, siendo un buen exponente de las transformaciones intestinas experimentadas por la nobleza catalana de su tiempo.

 

Obras de ~: Respuesta hecha al Tratado, Relacion, y Discurso Historial que Antonio de Herrera hace de los sucesos de Aragón, sucedidos en los Años 1591 y 1592, siglo xvi (ms.) (ed. en F. de Gurrea y Aragón, Comentarios de los sucesos de Aragón de los años 1591 y 1592, Madrid, A. Pérez Dubrull, 1888); Relaciones de lo sucedido en Aragón, antes y en el tránsito de Antonio Pérez y sucesos subsiguientes después del año de 1591, Barcelona, Sebastián de Cormellas [p. s. xvii]; Discurso del origen y obligacion de las cosas comunes de las Ciudades y Villas, Lérida, Luis Manescal, 1616; Discurso sobre la fuente de la verdadera nobleza, effectos de la justa, y injusta guerra, Lérida, Luis Manescal, 1616; Discurso sobre las obligaciones que los que representan el coraçon de Cataluña tienen, Lérida, Luis Manescal, 1616; Discurso de las causas que tuvo el Principado de Cataluña para admitir en su gobierno el estado Eclesiástico, Lérida, Luis Manescal, 1616; Discursos sobre la calidad del Principado de Cataluña, inclinación de sus habitadores y su govierno, Lérida, Luis Menescal, 1616; Agricultura práctica, Barcelona, Sebastián de Cormellas, 1621.

 

Fuentes y bibl.: Archivo de la Corona de Aragón, Arxiu Pablo de Sàrraga, caja n.º 76, camisa “Gilabert”.

J. Amelang, La formación de una clase dirigente: Barcelona, 1490-1714, Barcelona, Ariel, 1986, págs. 117-120, n. 38 y 141; F. J. Morales Roca, “Registros nobiliarios del Brazo Militar del Principado de Cataluña: el ‘Llibre Vert’ del antiguo Brazo Militar (1602-1713)”, en Hidalguía (Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Instituto Salazar y Castro), 201 (marzo-abril de 1987), págs. 433-464 (espec. pág. 459); J. P. Rubiés, El pensament del cavaller don Francisco de Gilabert: crisi política i alternatives socials a Catalunya, 1559-1638, tesis de licenciatura, vol. II, Barcelona, Universidad, 1987; X. T orres, Els bandolers (s. xvi-xvii), Vic, Eumo, 1991, pág. 187; Nyerros i cadells. Bandols i bandolerisme a la Catalunya de l’antic règim (1590-1640), Barcelona, Real Acadèmia de Bones Lletres-Quaderns Crema, 1993, págs. 92-98, n.º 104, págs. 100-102, n.os 118-109; VV. AA., “Gilabert y de Alentorn, Francisco de”, en VV. AA., Gran Enciclopedia de España, vol. X, Zaragoza, Enciclopedia de España, 1994, pág. 4584; P. Molas i Ribalta, Catalunya i la casa d’Austria, Barcelona, Curial, 1996, págs. 120-121 y 177; J. M.ª Sans i Travé (dir.) y Ll. Cases i Loscos (ed.), Dietaris de la Generalitat de Catalunya, vol. III (1578-1611), Barcelona, Generalitat de Catalunya, 1996, págs. 638, 640 y 648; vol. IV (1611-1623), 1997, págs. 28, 46, 49, 184, 191, 248, 255, 276 y 293; vol. V (1623-1644), 1999, págs. 2, 4, 15, 39 y 58; J. P. Rubiés, “Don Francisco de Gilabert i la idea del govern mixt: fortuna i prudència del constitucionalisme català dels segles xvi i xvii”, en Pedralbes (Universidad de Barcelona), 16 (1996), págs. 97-132; J. Olivares i Berió, Viles, pagesos i senyors a la Catalunya dels Àustria. Conflictivitat social i litigació a la Reial Audiència (1591-1662), Lérida, Pagès Editors, 2000, págs. 75-76, n. 46, 128, 269, 305 y 313; J. M. Solé i Sabaté (ed.), Història de la Generalitat de Catalunya i dels seus presidents, vol. II, Barcelona, Generalitat de Catalunya-Enciclopèdia Catalana, 2003, págs. 149-152.

 

Manuel Güell Junkert