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Beato Ciriaco Sancha y Hervás

Biografía

Sancha y Hervás, Ciriaco María. Quintana del Pidio (Burgos), 17.VI.1833 – Toledo, 25.II.1909. Teólogo, catedrático, tratadista, obispo de Areópolis y Ávila, arzobispo de Madrid, Valencia y Toledo, patriarca de las Indias Occidentales, cardenal, fundador de la Congregación religiosa Hermanas de la Caridad, senador y beato.

Desde niño demostró mucha facilidad para el estudio, y durante los últimos años de Seminario en Osma, enseñó a la vez Latín, Catecismo, Historia y Filosofía. Ordenado sacerdote en 1858, dio a conocer igual capacidad en el despacho de los asuntos de la curia diocesana y facilidad en la predicación.

Desde 1862 hasta 1875 fue secretario del arzobispado de Santiago de Cuba, en cuyo cargo, como también en el de canónigo penitenciario que obtuvo en 1868 y en el de profesor de Moral, dio muestras de talento, actividad y celo. Se manifestó también lleno de caridad, organizador y firme defensor de los derechos de la Iglesia. A sus expensas abrió un asilo para pobres enfermos y fundó en 1869 una asociación de religiosas que lo atendiesen, llamadas Hermanitas de los Pobres Inválidos y Niños Pobres; instituyó también otras asociaciones de señoras para la adoración del Santísimo Sacramento.

En 1873, con ocasión del cisma provocado por el nombramiento anticanónico del sacerdote Pedro Llorente para el arzobispado de Cuba, de viva voz y por escrito sostuvo la autoridad legítima del vicario capitular, compartiendo con él las persecuciones de los tribunales, las cárceles y otros muchos disgustos. Cuando en 1875 el cardenal Moreno fue nombrado arzobispo de Toledo, pidió y obtuvo del Papa que un eclesiástico tan digno fuese su auxiliar; por ello fue preconizado obispo titular de Areópolis el 28 de enero de 1876.

Con su trato sencillo y el prestigio que le daba el haber defendido los derechos de la Iglesia en Cuba, se ganó fácilmente las simpatías generales en Madrid, y durante algún tiempo fue también director espiritual de las tres jóvenes hermanas del rey Alfonso XII. Se advirtió, sin embargo, entre los íntimos del cardenal Moreno, que de cuando en cuando surgía alguna pequeña desavenencia entre el purpurado y su auxiliar, originada, según parece, por el deseo de Sancha de emprender y dirigir a la vez muchas obras, sin haberlas madurado debidamente.

El 27 de marzo de 1882 fue nombrado obispo de Ávila. Esta diócesis, que por espacio de seis años había sido regida por el obispo Carrascosa, privado del don de gobierno y más tarde también de sus facultades mentales, se encontraba en una situación sumamente deplorable en lo referente a la administración y disciplina, pero Sancha reparó como pudo estos males, corrigió algunos abusos en el clero y fundó una nueva Congregación de religiosas; fue generoso con los pobres, y despertó un tanto con sus cartas pastorales el espíritu religioso de aquellos pueblos, ordinariamente lánguido y decaído. A principios de 1885, al tratarse de la erección de la diócesis de Madrid- Alcalá, se intentaron todos los medios para que fuese confiada a Sancha, pero se opuso el ministro de Fomento, Pidal, que se creyó herido en su amor propio por el obispo de Ávila en una pastoral suya que se hizo célebre, y más aún porque, como consecuencia de esta pastoral, estallaron serios desórdenes en la Universidad de Madrid.

En el año 1886, al quedar vacante la archidiócesis de Santiago de Compostela por el traslado a Toledo del cardenal Miguel Payá, Sancha fue llamado a ocuparla mediante Real Decreto de 5 de abril; pero, considerándose más conveniente que sucediese en Madrid-Alcalá al asesinado Narciso Martínez Izquierdo, primer obispo de la capital de España, accedió a una simple indicación del nuncio, y fue preconizado para esta importante sede el 10 de junio de dicho año. Dotado de talento fácil, sana doctrina, dócil a toda indicación de la Santa Sede, de intenciones sumamente rectas, de trato excelente y de espíritu apostólico, a veces tuvo proyectos ambiciosos, que consiguió poner en práctica. Después de largas y complejas negociaciones consiguió que las veinte parroquias con que contaba Madrid se elevasen a treinta, aunque disminuyendo el personal de las parroquias antiguas; encontró solar para el nuevo Seminario; defendió con energía, aunque inútilmente, los derechos de la Iglesia contra la duquesa viuda de Medinaceli, que hizo derribar la iglesia de San Antonio del Prado, de la que se decía propietaria; se ocupó intensamente de mejorar el clero, a cuyo fin obtuvo de la Santa Sede la disposición de que ningún sacerdote pudiera ir a Madrid desde otra diócesis sin el consentimiento de ambos prelados; puso en orden la administración de las capellanías, separando, con la colaboración del cardenal Payá, las de la provincia de Madrid de las de Toledo; hizo obligatorios durante algunos años los ejercicios espirituales al clero diocesano; organizó la exposición de regalos a León XIII con ocasión de su jubileo sacerdotal y la peregrinación española a Roma en 1888; a su iniciativa se debió el primer Congreso Católico Nacional español, celebrado en Madrid, y buena parte del éxito del segundo, celebrado en Zaragoza; como también a su generosidad se debe el sostenimiento del diario El Movimiento Católico. Muchas asociaciones y obras de piedad, debidas a iniciativas particulares, se desarrollaron con su apoyo.

Nombrado arzobispo de Valencia el 11 de julio de 1892, llegó a esta ciudad en momentos políticos muy difíciles porque en las elecciones de 1891 los republicanos habían conseguido escaños parlamentarios tanto en la circunscripción de Valencia como en la de Castellón. Muy pronto tuvo que enfrentarse con el anticlericalismo local. En noviembre de 1894 condenó La Antorcha Valentina, semanario republicano, fundado en 1887, que lanzaba frecuentes ataques a la religión y a la Iglesia. Su gran sensibilidad social le inspiró proyectos para fomentar la unión de los católicos divididos por cuestiones políticas; apoyó al jesuita, padre Antonio Vicent, en la organización de los círculos obreros y sindicatos católicos. Durante su pontificado la Santa Sede erigió la Universidad Pontificia de Valencia, en 1896, con Facultades de Filosofía, Teología y Derecho Canónico, y creó las preceptorías de Latín, que surgieron como imperiosa necesidad para la mejor formación de los seminaristas ante la creación de dicha Universidad. Desde el curso 1896-1897 comenzaron a funcionar dieciséis de ellas, establecidas en otros tantos puntos clave de la ciudad y diócesis. Fundó estas instituciones con objeto de promover y facilitar el estudio de la Lengua Latina en esta archidiócesis y favorecer a los padres cuyos hijos tenían vocación al estado eclesiástico. Creado cardenal el 18 de mayo de 1894, el 24 de marzo de 1898 fue trasladado al arzobispado de Toledo y nombrado patriarca de las Indias Occidentales. Al año siguiente mantuvo una fuerte polémica ideológica con el arzobispo de Sevilla, beato Marcelo Spínola, que la Santa Sede resolvió a favor de Sancha.

En 1899, tras el desastre colonial del año anterior y en un ambiente de división política y de pesimismo en la nación, Sancha publicó unos consejos para el clero toledano sobre la postura política de los sacerdotes y católicos ante la situación del país. Desde Sevilla, el canónigo magistral, José Roca y Ponsa, le contestó con unas observaciones críticas aprobadas por Spínola, que desataron una furiosa polémica. El asunto llegó a la Santa Sede, que mandó cortar la controversia y ordenó al arzobispo de Sevilla que prohibiera a Roca y Ponsa la difusión de sus folletos contra Sancha. De su actuación como primado destaca la celebración, en 1907, de la primera Asamblea Plenaria del Episcopado. Tras haber estado abierto el proceso canónico de beatificación durante varios años, el cardenal Sancha fue beatificado el 18 de octubre de 2009, en la Catedral Primada de Toledo.

 

Obras de ~: Consultas resueltas por el Pbro. Licenciado D. Ciriaco Sancha Hervás, canónigo penitenciario de la S. I. M. de Cuba, durante el cisma lamentable causado por D. Pedro Llorente y Miguel titulado arzobispo electo y gobernador eclesiástico de dicha Iglesia, Puerto Rico, 1874; Carta pastoral condenando el discurso de apertura de la Universidad Central pronunciado por Miguel Morayta, Madrid, 1883; Carta pastoral sobre el hipnotismo, Ávila, 1888; Consejos del Cardenal Sancha al clero de su arzobispado, Toledo, 1899.

 

Bibl.: J. Salvadó, El episcopado español, Barcelona, 1877, págs. 355-359; J. Roca y Ponsa, Observaciones que el capítulo XIII del Opúsculo del Señor Cardenal Sancha, Arzobispo de Toledo, ha inspirado a un ciudadano español, Sevilla, 1899; J. Vales Failde, Un sociólogo purpurado, Madrid, Centro de Publicaciones Católicas, 1909; A. Orive, “Sancha y Hervás, Ciriaco María”, en Q. Aldea Vaquero, J. Vives Gatell y T. Marín Martínez (dirs.), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, vol. IV, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Enrique Flórez, 1975, págs. 2166-2167; R. Ritzler y P. Séfrin, Hierarchia catholica, vol. VIII, Patavii, Il Messangero di S. Antonio, 1978, págs. 37, 52, 58, 70, 118, 194, 221, 373, 387, 435, 556, 558 y 579; F. Moreno, Mons. Sancha Hervás (1833-1909), Madrid, Gráficas Icromo, 1980; V. Cárcel Ortí, “León XIII frente a los integristas españoles. El incidente Sancha- Spínola”, en Dalla Chiesa Antica alla Chiesa Moderna, Romae, Pontificia Università Gregoriana, 1983, págs. 447-504; F. Díaz de Cerio, Regesto de la correspondencia de los obispos de España en el siglo xix con los nuncios, según el fondo de la Nunciatura de Madrid en el Archivo Vaticano (1791-1903), vol. I, Città del Vaticano, 1984, págs. 116-143; V. Cárcel Ortí, Historia de la Iglesia en Valencia, Valencia, Arzobispado, 1986, págs. 292-596, 622-635 y 669-671; León XIII y los católicos españoles. Informes vaticanos sobre la Iglesia en España, Pamplona, Eunsa, 1988, págs. 288-292; “San Pío X y la primera asamblea del episcopado español en 1907”, en Archivum Historiae Pontificiae, 26 (1988), págs. 295-373; P. López Ontiveros, El cardenal Ciriaco-María Sancha, padre de los pobres, Toledo, Estudio Teológico de San Ildefonso, Seminario Conciliar, 1989; V. Cárcel Ortí, “Los nombramientos de obispos en España durante el pontificado de León XIII. Primera parte: 1878-1884”, en Analecta Sacra Tarraconensia (AST), 69 (1996), págs. 141-279; “Los nombramientos de obispos en España durante el pontificado de León XIII. Segunda parte: 1885-1903”, en AST, 70 (1997), págs. 321-504; Historia de las tres diócesis valencianas. Valencia, Segorbe-Castellón, Orihhuela-Alicante, Valencia, Generalitat Valenciana, 2001, págs. 429-430; Z. Pieta, Hierarchia catholica, vol. IX, Patavii, Il Messangero di S. Antonio, 2002, págs. 5, 230, 279 y 372; A. Sainz-Pardo Moreno, Enrique Pla y Deniel. Un cardenal fiel y prudente, Madrid, Edibesa, 2008, págs. 23-27; C. M. García Nieto, El cardenal Sancha y la unidad de los Católicos Españoles, Madrid-Toledo, Fundación Universitaria Española-Instituto Superior de Estudios Teológicos San Ildefonso, 2009, 2 vols.; Pastor y Primado en el Amor. Vida del cardenal Sancha, Toledo, Cabildo Santa Iglesia Catedral Primada, 2009.

 

Vicente Cárcel Ortí