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Rosendo Salvado

Biografía

Salvado, Rosendo. Tuy (Pontevedra), 1.III.1814 – Roma (Italia), 29.XII.1900. Benedictino (OSB), organista, misionero, obispo de Puerto Victoria y Adriani.

Se llamaba Rosendo San Miguel Salvado. Leída su genealogía en el consejo del Monasterio de San Martín Pinario de Santiago de Compostela, el 30 de junio de 1829, y aceptado como postulante, tomó el hábito benedictino en el mismo Monasterio el 24 de julio de 1829 y allí profesó el 26 de julio de 1830. Estudió órgano con el benedictino padre Copa, en el Monasterio asturiano de San Juan Bautista de Corias, y así pudo ejercer como organista primero en su Monasterio de profesión y luego en Italia y Australia.

Después de la exclaustración general de 1835 pasó a Italia en compañía de fray Telmo Cruces, embarcándose en Vigo el 11 de noviembre de 1838. Luego se reunió con fray Benito Serra en el Monasterio de la Santísima Trinidad de la Cava, cerca de Nápoles, del que fue organista y mayordomo. Se ordenó de presbítero el 23 de febrero de 1839 y en la Navidad de 1844, con el citado padre Serra, se ofreció a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, que los destinó a Australia, una tierra apenas colonizada hacía veinte años. Llegaron allí en 1846 para ponerse al servicio del obispo irlandés John Brady, que lo era de la ciudad de Perth, acabada de fundar en 1829. El 1 de marzo del mismo año penetró por primera vez en la selva con el intento de evangelizar a los aborígenes, y fundó el Monasterio de New Norcia, en Victoria Plains o Swan River Colony, con el deseo de sedentarizar a los aborígenes, a los que enseñó agricultura como medio para evangelizarles, de modo que logró en poco tiempo hacer de aquella zona un lugar de gran prosperidad agrícola y ganadera. Además trabajó por la cultura, formando en el Monasterio una notable biblioteca, sin descuidar el cultivo de la música entre los aborígenes.

Fue preconizado obispo de Puerto Victoria el 9 de agosto de 1849, siendo consagrado en Nápoles por el cardenal Franzoni el 15 de agosto del mismo año; sin embargo, no pudo tomar posesión de su diócesis, porque entonces aquella colonia se independizó de Europa. Fue nombrado abad perpetuo y administrador apostólico de la abadía nullius de Nueva Nursia, por él fundada, el 12 de marzo de 1867. Quiso dimitir como obispo de Puerto Victoria y le fueron ofrecidos los obispados de Puerto Rico, Lugo y la abadía de la Catedral de Sidney, pero rehusó aceptar ninguno de ellos. Finalmente fue nombrado obispo titular de Adriani el 29 de marzo de 1889. Hizo varios viajes a Europa en busca de limosnas y misioneros (1849, 1853, 1859, 1865, 1884, 1889, 1899) y asistió en Roma al Concilio Vaticano I. En 1885 fundó un Colegio de Misioneros de Ultramar, en el Monasterio de Montserrat, con el doble intento de asegurar la continuidad del suyo de Australia. Nuevamente partió hacia Roma en 1899 y en 1900 unió su Monasterio de Nueva Nursia a la provincia española de la Congregación Sublacense, unión que ratificó la Congregación de Propaganda Fide el 12 de septiembre del mismo año. Refiere la historia de las misiones benedictinas en Australia en un libro de Memorias que publicó en 1851. Murió en el Monasterio de San Pablo Extramuros, de Roma, con gran fama de santidad, después de cantar el Magnificat y la Salve Regina. Días antes se le había sorprendido extático en oración y levitando.

Fue el último monje superviviente de la Congregación Benedictina Observante de Valladolid. Sus restos fueron trasladados a Nueva Nursia por su sucesor en el abadiato, fray Fulgencio Torres, en 1903, y colocados en un sepulcro de mármol blanco de Génova, en el que pusieron el siguiente epitafio, escrito por el benedictino de Subiaco, Dom León Allodi: “Hic in pace christi dormit/ evigilaturus in vitam aeternam/ rudesindus salvado o.s.b./ episcopus tit. adrianensis/ abbatiae novae nursiae conditor primusque abbas/ qui/ nobili genere tuy in hispania ortus/ vitam apostolicam amplexus/ innumeris pene aerumnis, durissimisq. laboribus/ indigenas gentes australia regionis/ ad fidem ac pietatem excoluit./ animi fortitudine, morum simplicitate/ omnique virtutum genere ornatus/ de ecclesia catholica reg. monastica/ optime meritus/ vitae piissimae, morte consona/ quievit romae in coenobio s.pauli ap. extra muros/ iv kalen. ian. mcm/ a. lxxxvii, prof.monast. lxx, episcopatus li”.

 

Obras de ~: Memorie storiche dell’Australia, particolarmente della missione Benedittina di Nuova Norcia e degli usi e costumi degli Australiani, Roma, 1851 [Nápoles, Viacenze Priggiobba, 1852 (trad. cast. de D. F. de D., Memorias históricas sobre La Australia, y particularmente acerca la Misión Benedictina de Nueva Nursia, Barcelona, Herederos Vda. Pla, 1853; Madrid, La Editorial Católica, 1946) (vers. fr. y añadida por Dom Berengier, París, 1854, y un extracto de la misma versión, París, 1861; trad. ingl. de E. J. Stermon y estudio de R. M. Berndt, The Salvado Memoirs, Neerlands, 1977)]; “Historial sketch of New Norcia”, en Tjurunga, 11 (1976), págs. 31-34; Diario (1850-1900), ms.

 

Fuentes y bibl.: Archivo del Monasterio de San Payo de Antealtares (Santiago de Compostela), lib. IV, Libro del consejo de San Martín Pinario (1816-1835); Archivo Secreto Vaticano, Secretaria Brevium, 5878, fols. 481r. y 482r.; 5671, fols. 339r.-v. y 343r.

J. Martí, Historia del origen, padecimientos, progresos y porvernir de las misiones católicas de Nueva Holanda, Barcelona, Imprenta de los Herederos de la V. Pla, 1850 (reimpr. en 1987); V. Frond, Actes et histoire du Concile Oecumenique de Rome, Paris, 1869, 8 vols.; B. Plaine, Series chronologica Scriptorum O. S. Benedicti Hispanorum, Brün, 1884, pág. 32; L’Oservatore Romano, 298 (1901); F. Vaggioli, Monsignor D. Rudesindo Salvado. Orazione funebre predicate della Chiesa de S. Ambrogio della Massima di Roma, Roma, 1901; I. Guépin, “El apóstol de los salvajes de Australia”, en Boletín de Silos, 4 (1901), págs. 123-145; New Norcia, A monument of benedictine courage patience and charity, London, Burns & Oates, 1908; M. Rodríguez, “En el centenario del misionero benedictino P. Rosendo Salvado”, en Revista Litúrgica Argentina, 19 (1914), págs. 278-284; F. Curiel, “Monseñor Rosendo Salvado O. S. B., apóstol de los aborígenes australianos”, en Revista Monserratina, X (1915); B. Danza, New Norcia, St. Otilien, 1916; J. Pérez de Urbel, Semblanzas benedictinas, t. II, Madrid, Voluntad, 1925, págs. 387-396; M. del Álamo, “Valladolid, Congregación de San Benito de”, en VV. AA., Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, t. LXVI, Madrid, Espasa Calpe, 1929, pág. 987, y t. LIII, pág. 416; R. Ríos, Las misiones australianas de los benedictinos españoles, Barbastro, 1930; P. Basset, “Mgr. Salvador foundateur de la Nouvelle Nursie”, en La vie bénédictine, 43 (1935), págs. 7-13 y 97-105; S. Rodríguez, “El P. Salvado: Un gallego civilizador de Australia”, en España Misionera, 1 (1944), págs. 275- 289; E. Pérez, Benedictine items: New Norcia, Nueva Nursia, 1953; J. Pérez de Urbel, Varones insignes de la Congregación de Valladolid, Pontevedra, Museo Provincial, 1967, pág. 355; G. Giménez, “Salvado”, en D. Pike (ed.), Australian Dictionnary of Biography, vol. II, Melbourne, University Press, 1967; R. Ritzler y P. Sefrin, Hierarchia Catholica medii et recentoris aevi sive Summorum Pontificum, S.R.E. cardinalium ecclesiarum antistitum series, vol. VIII, Padua, Il Messagero di S. Antonio, 1969, págs. 77 y 590; T. Stannage, “Bishops Gibney and Salvado and Western Australian Politics 1889-1897”, en The Journal of Religions History, 6 (1971), págs. 274-285; G. H. Russo, “Salvado’s Vocation”, en Tjurunga, 8 (1974), págs. 129-140; K. Garrad, “New Norcia and the great schism of Perth”, en The journal of Religions History, 8 (1974), págs. 49-74; T. Moral, “Salvado, Rosendo”, en Q. Aldea Vaquero, T. Marín Martínez y J. Vives Gatell (dirs.), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, vol. IV, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Enrique Flórez, 1975, pág. 2157; J. Leclercq, “New Norcia et la mission bénédictine d’Australie Occidental”, en Bulletin de L’A. I. M., 20 (1976), págs. 30-39 (con bibliografía complementaria); J. Griffin, “Priest and Piccaninnies: dom Rosendo Salvado at New Norcia and Elsewhere”, en Meajin, 36/4 (1977), pág. 524; V. Tiggeman, The administration of Church Property in Western Australia 1845-1867, disertación presentada en 1955 en la Law Faculty of the Pontifical University “De Propaganda Fide”, en Inter fratres, II (1977), págs. 151- 152; A. Linage Conde, El monacato en España e Hispanoamérica, Salamanca, Instituto de Historia de la Teología Española, 1977, págs. 574-577; C. M. Fernández-Shaw, “La hazaña australiana de unos frailecillos hispanos”, en Ya (1 de julio de 1979); G. Russo, Lord Abbot of the Wilderness. The Life and Times of Bishop Salvador, Melbourne, The Polding Press, 1980; J. López Calo, La música en Galicia, Galicia eterna, Barcelona, 1981; C. Serna, “Labor social de los benedictinos españoles en Nueva Nursia (Australia)”, en Anales de Moral Social y Económica (Madrid), vol. LVI, (1982), págs. 377-392; M. Sitzmann, “Salvado’s missionary endeavors for the social outcasts of early imprints at New Norcia”, en The American Benedictine Review, 38 (1987), págs. 127-138; F. Torres, The Torres Diaries, 1901-1914, Perth, Kalamburu Book Trust, 1988; E. Zaragoza Pascual, Los Generales de la Congregación de San Benito de Valladolid, vol. VI, Burgos, Aldecoa, 1987, págs. 412-413; A. Linage Conde, “Benedictinos españoles e ingleses en la misión de Australia”, en Missionalia Hispanica, 42 (1987), págs. 47-99; E. Zaragoza Pascual, “Libro de gradas de los monjes de San Martín Pinario, de Santiago de Compostela (1502-1833)”, en Estudios Mindonienses, 7 (1991), pág. 555; A. Linage Conde, San Benito y los benedictinos, vol. V, Braga, Tip. Diario do Minho, 1991-1993, págs. 2508- 2512; vol. VI, págs. 3688-3689; E. Ros, La música en Nueva Nursia, Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores, Gabinete de Publicaciones y Documentación, 1992; G. M. Colombás, “Recordando al P. Salvado”, y A. Linage Conde, “Una visita a Nueva Nursia”, en Nova et Vetera (Zamora), 51 (2001), págs. 25-72 y págs. 73-98, respect.

 

Ernesto Zaragoza Pascual