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Luis Doménech y Montaner

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Biografía

Domènech y Montaner, Luis. Barcelona, 21.XII.1850 – 27.XII.1923. Arquitecto, historiador, diputado.

Luis Domènech y Montaner nació el 21 de diciembre de 1850 en la calle Nueva de San Francisco, 15, de Barcelona. Su padre, Pedro Domènech Saló, era un importante encuadernador de libros, lo que llevó a su hijo Luis a mantener contactos con importantes empresas editoriales regidas por familiares suyos. Su madre fue María Montaner Vila, de una antigua familia de Canet de Mar. Después de sus años escolares, cursó el bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de Barcelona y, en 1868, marchó a Madrid con idea de cursar estudios de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, aunque luego siguió la carrera de arquitecto en la Escuela Especial de Madrid, siendo compañero de curso de Ricardo Magdalena y Arturo Mélida. También cursó algunas asignaturas en el Instituto Politécnico de Barcelona (1869-1871). Al mismo tiempo estudió la carrera de Ciencias Exactas, cuyo título le fue librado en 1869 en tanto que el de arquitecto lleva fecha de 13 de diciembre de 1873.

Se unió a los creadores del movimiento artístico de La Renaixensa en 1871, tal como antes, en 1869, figuró entre los fundadores de La Jove Catalunya junto con otros destacados poetas catalanistas y románticos, como Francisco Matheu, Ángel Guimerà y Pedro Aldavert.

Una vez concluida la carrera de arquitecto, emprendió, en compañía de su colega José Vilaseca Casanovas, un largo viaje, le grand tour, por Alemania, Francia e Italia. Les interesó mucho la arquitectura alemana surgida al calor del nuevo imperio teutón, después de la victoria contra Napoleón III. El cariz neoarqueologista de esta arquitectura influyó mucho en la primera época de ambos arquitectos, que fueron colegas en el claustro de profesores de la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona, establecida en 1871 y no reconocida oficialmente hasta 1875. En Francia admiraron las obras de Duban, Bartholdi, Espérandieu, Garnier y Viollet-le-Duc. En Italia quedaron cautivados por la arquitectura veneciana, en especial por las formas del palacio de los Dogos. De regreso a Cataluña, ambos arquitectos colaboraron en diversos proyectos, como el panteón de Anselmo Clavé en el Cementerio Viejo de Barcelona, inaugurado el 8 de octubre de 1876. En 1874 ganaron el concurso de anteproyectos para el edificio de las Instituciones Provinciales de Enseñanza, una ambiciosa idea de la Diputación Provincial de Barcelona que pretendía reunir en un solo edificio las escuelas de Arquitectura, Ingenieros Industriales, Bellas Artes y Náutica, dependientes todas de la Diputación, puesto que el Estado había dejado de sufragarlas. El solar estaba en el Ensanche de Barcelona junto a la Ronda, en terrenos de las antiguas murallas demolidas en 1859. La primera piedra simbólica del edificio la colocó el rey Alfonso XII en su visita a la ciudad el 10 de enero de 1875. Siguió luego el concurso para el proyecto definitivo que también ganaron Vilaseca y Domènech el 8 de julio de 1877, en competencia con lo más granado de los arquitectos de Barcelona, entre los que figuraban Miguel Garriga Roca, Augusto Font Carreras, Román Prats y Narciso J. Bladó. Los edificios no llegaron nunca a construirse y el solar, expropiado en la Ronda y la calle de Alí Bey, fue devuelto a los anteriores propietarios mientras que los arquitectos ganadores del concurso se quedaron sin los correspondientes honorarios. Se conservan los planos y una excelente perspectiva del edificio trazado según el estilo propio de las construcciones alemanas contemporáneas.

Domènech y Vilaseca ingresaron el 16 de enero de 1875 como profesores interinos en la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona, en la que continuaron hasta la jubilación del primero en 1820 y la muerte del segundo en 1910. Luis Domènech se casó el 10 de agosto de 1875 con María Roura Carresoltes en la parroquia de San Jaime. Tuvo la esposa de Domènech fama de hermosa y su marido la hizo figurar en algunos de sus proyectos. En un dibujo de la verja que tenía que rodear el edificio de las Instituciones Provinciales de Enseñanza aparece de perfil el retrato de María Roura. En 1876 fue nombrado vicesecretario de la Escuela de Arquitectura y el 20 de abril del mismo año proyectó una casa de renta para su madre, María Montaner en la Ronda de la Universidad. En 1877 se hizo cargo de la asignatura de Conocimiento de Materiales en la Escuela de Arquitectura.

En 1878 publicó en el periódico La Renaixensa un artículo, años después muy comentado por los críticos, titulado “En busca de una arquitectura nacional” propugnando un amplio eclecticismo como solución a los problemas de la arquitectura moderna y personal. En el mismo año 1878 firmó el proyecto de la casa Francisco Simón en la calle de la Virgen de la Salud y el 6 de diciembre de 1879, el de la Editorial Montaner y Simón en la calle de Aragón, ambas en Barcelona. Francisco Simón Font y Ramón Montaner Vila fueron los fundadores, en 1868, de la editorial Montaner y Simón para la que Domènech dibujó numerosas ilustraciones de libros, cabeceras de revistas y hierros de las cubiertas. Esto estableció una relación entre impresores, editores y encuadernadores de la que formaron parte diversos familiares de Domènech.

Desde 1886 Domènech dirigió la Historia General del Arte de la editorial Montaner y Simón, siendo a la vez editor e ilustrador de esta monumental obra. Los textos de arquitectura los redactó José Puig y Cadafalch. El edificio de la editorial es el primero de Barcelona, que en Madrid tuvo un especial defensor en la persona de Emilio Fernández Ayuso. Además del estilo delicadamente mudéjar, el edificio muestra las características eclécticas del primer Domènech.

Eclecticismo basado en sus profundos conocimientos de historia del arte y de gran facilidad para el dibujo, hecho que provoca que a veces los proyectos sean de más calidad que las obras realizadas. El edificio de la editorial Montaner y Simón se construyó entre 1880 y 1885 en la calle de Aragón, 255, de Barcelona y actualmente alberga la Fundación Antoni Tàpies. En 1882, Domènech proyectó, en la última colaboración con Vilaseca, la reforma del camaril y fachada de la iglesia de Nuestra Señora de la Bonanova en San Gervasio.

La obra continuó bajo la única dirección de Vilaseca hasta 1902 y fue destruida totalmente y demolidos sus restos en 1936. En 1887 construyó el edificio del Ateneo de Canet de Mar, llamado también el Fomento Catalanista, excelente obra que ha sido catalogada como bien cultural y en la cual se muestran todavía las influencias germánicas con águilas bicéfalas y abundantes esgrafiados. En 1888 se celebró en Barcelona la llamada Exposición Universal con aportaciones por separado de Vilaseca y Domènech.

El primero proyectó el Arco de Triunfo, construido de ladrillo visto y cerámica vidriada, mientras que Domènech levantó el Café-Restaurante, actual Museo de Zoología, mezclando el mudéjar con el gótico civil. Popularmente se conoció como el Castillo de los Tres Dragones por el macizo aspecto de muros de ladrillo visto coronados por almenas y un friso formado por escudos de forma heráldica germánica, de porcelana blanca, con dibujos de temas populares, animales y plantas, obra de Alejandro de Riquer, Dionisio Baixeras y Juan Llimona. La gran obra de Domènech en la exposición fue el Hotel Internacional, construido en terrenos ganados al mar con los restos de la muralla medieval. La complicada cimentación se inició el 5 de diciembre de 1887, completándose la parte de estructura el 12 de febrero de 1888, fecha en que se celebró un banquete en el patio central al que asistieron ochocientos comensales. El 22 de febrero se inició la parte decorativa y se terminó el edificio el 15 de marzo de 1888; es decir, que este hotel para ochocientas habitaciones se hizo en ciento un días hábiles, equivalentes a ciento diecisiete naturales.

Terminada la exposición, el edificio fue derribado y se conoce ahora solamente a través de fotografías o grabados. Además de estas dos obras, Domènech se hizo cargo de la reforma del ayuntamiento de Barcelona para que pudiera ser residencia de la Reina Regente y de su augusto hijo Alfonso XIII durante la exposición, ya que Barcelona carecía de Palacio Real desde el incendio que destruyó el antiguo en 1875. El alcalde encargó el proyecto a Gaudí y cuando se disponía a iniciar los trabajos, apareció el equipo de Domènech y actuó en lugar de Gaudí. Una fea actitud que molestó mucho a Gaudí, que ni siquiera llegó a cobrar los honorarios de proyecto. La reforma se centró en la escalera de honor y salón de Ciento, pero este trabajo de Domènech desapareció en las reformas de 1913 a 1926. Otro caso usurpación se dio en el proyecto de palacio para Ramón Montaner en la calle de Mallorca, encargado a José Domenech Estapà, pero finalmente realizado por Domènech y Montaner en 1896. En 1889 dirigió las obras del palacio de Sobrellano para el marqués de Comillas, sucediendo al fallecido Cristóbal Cascante. Este palacio es una joya de la arquitectura de Cantabria y en el mismo intervino también el arquitecto Camilo Oliveras Gensana.

Al año siguiente proyectó una casa para su madre, María Montaner, en la calle de Aragón. El patriotismo catalanista que caracterizó al arquitecto le llevó a proyectar un monumento al conde de Urgel para la plaza del Mercado de Balaguer (1894). El conde Jaime de Urgel fue uno de los que pretendían la Corona de Aragón después de la muerte de Martín el Humano en 1410. El elegido en el Compromiso de Caspe fue Fernando de Antequera, que luchó contra el conde de Urgel, lo venció y lo encerró en el castillo de Játiva donde murió. Más tarde en 1930 se publicó la monografía L’iniquitat de Casp con el relato del trágico fin del conde. Entre 1895 y 1900 hizo la reforma del Colegio de Abogados en la antigua casa de Arcediano, frente a la catedral de Barcelona y, el mismo año levantó la casa Thomas, decorada con profusión de azulejos. En 1897 inició una de sus obras más representativas, el Instituto Frenopático Pedro Mata de Reus, verdadero ensayo general para lo que fue el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona entre 1902 y 1923, fecha del fallecimiento del arquitecto, continuando la obra hasta 1930 su hijo Pedro Domènech Roura. El hospital consta de 49 pabellones aislados, 25 de solo planta baja, 11 de planta y piso y 12 de diversas alturas destinados a servicios generales y administración. Los pabellones se comunican mediante amplios túneles por los que circulan vehículos liberando la superficie que está cuidadosamente ajardinada. El estilo de las construcciones es exuberante y un tanto barroco, con abundancia de azulejos, esculturas de Eusebio Arnau Mascort, Pablo Gargallo, Enrique Monjo y Federico Marès, tejas vidriadas, amplias escalinatas con columnas de mármol de grandiosidad monumental. El edificio, declarado Bien Cultural, ha sufrido modificaciones por causa de las variaciones de las técnicas médicas, pero su imponente aspecto y su enorme superficie que alcanza casi 150.000 metros cuadrados mantiene holgadamente su empaque. La obra fue posible gracias al generoso donativo del banquero Pablo Gil y posteriormente de otros donantes hasta completar el hospital y la Casa de Convalecencia en 1930. Fue este hospital el heredero del Hospital de la Santa Cruz iniciado en 1401 reinando Martín I el Humano. Fue vendido al ayuntamiento en 1921 y el producto de la venta destinado a la edificación de la iglesia, la Casa de la Comunidad y diversos pabellones. Esta obra insigne del modernismo catalán fue contemporánea de las de la mejor época de Domènech. Entre 1901 y 1907 hizo la espectacular Casa Navàs de Reus y en 1902 levantó la Casa Lamadrid en la calle de Gerona, 113, profusamente decorada con temas vegetales y azulejería en relieve. De este año 1902 es el Gran Hotel de Palma de Mallorca, la Fonda España en la calle de San Pablo, 11, de Barcelona, donde, en la sala de Lectura hay una hermosa chimenea de Eusebio Arnau con el escudo de Carlos I. La decoración mural de cerámica, mosaico y madera muestra los escudos de todas las regiones de España. La Casa Lleó Morera del paseo de Gracia, 35, es otro ejemplo de la gran imaginación de Domènech combinando la escultura con las artes aplicadas para formar un edificio colorista y complejo, destacando las vidrieras emplomadas y los relieves escultóricos más diversos. En 1905 se iniciaron las obras del Palacio de la Música Catalana, sede del Orfeó Català, la más celebrada obra de Domènech, situada en la estrecha calle Alta de San Pedro. Aquí el estilo ecléctico de Domènech queda bien patente con esculturas de Arnau y Miguel Blay, y Gargallo, mosaicos de Luis Bru y Mario Maragliano e industriales de los más distintos ramos que, en aquellos años del modernismo, eran extremadamente competentes. En esta obra le ayudó su yerno Francisco Guardia Vial, pues Domènech estaba desbordado por sus múltiples actividades, como la recuperación de las columnas romanas de la calle de Paradís (1906), la presidencia del Ateneo Barcelonés (1906) en la calle de Canuda, donde encargó los proyectos de reforma a José María Jujol y José Font y Gumà, la restauración del castillo de Santa Florentina en Canet de Mar (1907), el proyecto de urbanización del entorno de Santa María de la Mar (1907), los panteones reales de la catedral de Tarragona, uno de los cuales se conserva en el patio del ayuntamiento de aquella capital. En 1911 proyectó la Casa Fuster en la calle Mayor de Gracia, interesante por el inteligente uso de las bóvedas tabicadas; entre 1913 y 1916 dirigió la reforma de la Casa Solà en Olot (Gerona). En 1920 fue jubilado como profesor y director de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona y en 1921 ingresó en la Real Academia de Buenas Letras con un discurso sobre el baptisterio de Centcelles (Tarragona) y, desde 1901, era numerario de la Academia Provincial de Bellas Artes de Barcelona. Luis Domènech y Montaner murió en Barcelona el 27 de diciembre de 1923 y fue enterrado en el panteón familiar de Canet de Mar. Domènech fue esencialmente un arquitecto con actividad profesional ininterrumpida a lo largo de casi medio siglo, pero además fue un afamado profesor en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, que dirigió desde 1900 hasta 1920, autor de eruditos estudios históricos y heráldicos y de numerosos artículos de cariz artístico, histórico y político en publicaciones periódicas como La Renaixensa (1875, 1878, 1892, 1897, 1903 y 1910), Anuario de la Asociación de Arquitectos de Cataluña (1903-1910 y 1922), Ilustració Catalana (1908), El Poble Català (1909), La Veu de Catalunya (1898 y 1899), todos ellos de Barcelona, y en La Lectura, de Madrid. Pronunció importantes discursos en el Ateneo Barcelonés, en las sesiones inaugurales en 1899, 1904, 1905 y 1912, en la inauguración de los Juegos Florales de 1895, en la Primera Asamblea Catalanista de Manresa en 1895 además de varios prólogos en libros de temas catalanes. Abandonó, profundamente desengañado, su actividad política y se dedicó a escribir la historia del monasterio de Poblet y el tratado de heráldica catalana.

 

Obras de ~: Casa María Montaner, Ronda Universidad, 8, Barcelona, 1876; Casa Francisco Simón, Barcelona, 1878; Editorial Montaner y Simón, calle Aragón, 255, Barcelona, 1880- 1885; Ateneo, Canet de Mar (Barcelona), 1887; Café Restaurante, Parque de la Ciudadela, Barcelona, 1888; Casa Ramón Montaner, Mallorca, 278, Barcelona, 1889-1893; Casa Thomas, Mallorca, 291, Barcelona, 1895; Instituto Frenopático Pedro Mata, Reus (Tarragona), 1897-1919; Hospital de San Pablo, Barcelona, 1902-1923; Casa Eduardo Lamadrid, calle Gerona, 113, Barcelona, 1902; Gran Hotel, plaza Weyler, 7, Palma de Mallorca, 1902; Casa Lleó Morera, paseo de Gracia, 35, Barcelona, 1903-1905; Palacio de la Música Catalana, calle Alta de San Pedro, Barcelona, 1905-1908; Casa Navàs, calle Jesús, Reus (Tarragona), 1906; Casa Mariano Fuster, calle Gran de Gracia, 2 y 4, Barcelona, 1911-1915.

Escritos: “En busca de una arquitectura nacional”, en La Renaixensa, año VIII, t. I (1878); Historia General del Arte, Barcelona, Montaner y Simón, 1886-1901; Historia y arquitectura del monasterio de Poblet, Barcelona, Montaner y Simón, 1925- 1927; La Iniquitat de Casp i la fi del comtat d’Urgell, Barcelona, Librería Verdaguer, 1930; Centcelles. Baptisteri i Cellae Memoriae de la primitiva església metropolitana de Taragona, Barcelona, Editorial Industrias del Papel, 1931; Ensenyes nacionals de Catalunya. Estudi històric, Barcelona, Castells-Bonet, 1936.

 

Fuentes y bibl.: Archivo del Congreso de los Diputados, Elecciones, 1901 y 1903.

J. Puig i Cadafalch, “Luis Doménech”, en Hispania (1902); F. Guardia, “L. Domènech. Nota necrológica”, en Anuario Asociación de Arquitectos de Cataluña, Barcelona, 1924; “L. Domènech. Necrología”, en Arquitectura (Madrid) (enero de 1924); “Necrología de Luis Doménech”, en Boletín de la Real Academia de Buenas Letras, Barcelona, 1924; M. Roca, “Nota bibliogáfica”, en Cuadernos de Arquitectura (Barcelona), 52-53 (1963); M. Ll. Borràs, Domènech i Montaner, Barcelona, 1970; J. Bassegoda i Nonel, Domènech i Montaner, Barcelona, Edicions de Nou Art Thor, 1981; Ll. Doménech y L. Figueras, Lluís Domènech i Montaner, Barcelona, 1989; J. Bassegoda, El dietari de Domènech, IIXI. 1893, Barcelona, Departament de política Territorrial i Obres Públiques, 1994; L. Figueras, Domènech, Barcelona, Santa&Cole, 2007.

 

Joan Bassegoda Nonell