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Alarico II

Biografía

Alarico II. Alaricus Rex. Francia, s. m. s. V – Vouillé (Francia), III-VI.507. Rey de los godos (484-507).

Alarico era hijo de su antecesor en el reino godo, Eurico (fallecido en 484). Por lo que pertenecía al prestigioso linaje de los Baltos, protagonista de la etnogénesis visigoda mediante la “monarquía” militar de Alarico I (muerto en 410). Probablemente su madre fue la reina Ragnahilda, una princesa de sangre real según Sidonio Apolinar (fallecido cerca de 485). Se ha pensando, con escaso fundamento, que Ragnahilda pudiera pertenecer al linaje real de los suevos hispanos, y con mejor que fuera hija del rey burgundio Chilperico, al que unía una estrecha unidad, y hasta una relación de parentesco, con los Baltos de Tolosa. Una tercera hipótesis sería convertirla en hermana del rey franco Ragnachario (muerto en 508) de Cambrai, víctima y a la vez pariente del gran Clodoveo (fallecido en 511), sobre la base de la constante aliteración en r- de los nombres conocidos de esta familia.

Alarico es el único hijo conocido del rey Eurico, y si no hubiera sido el único legítimo o el mayor lo cierto es que su sucesión real se produjo sin dificultad el 28 de diciembre del 484, cuando aquél murió en Arlés. Heredero del reino visigodo en el momento de su mayor esplendor y extensión territorial el reinado de Alarico II trató de conservar los límites del dominio godo en las Galias y consolidar y extender su hegemonía en la Península Ibérica, en la que era reciente la ocupación militar goda independiente del Imperio romano, producto de la descomposición final de éste en las provincias más occidentales tras la muerte del emperador Antemio (muerto en 472).

Alarico II fue víctima de una historiografía muy negativa como consecuencia de su derrota y muerte en Vouillé, que significó el fin del reino godo de Tolosa. Sin embargo, no parece que su política se apartara mucho de la de su padre y antecesor, alabada por esa misma historiografía. Objetivo principal de su acción de gobierno sería el fortalecimiento del poder regio, buscando la alianza y apoyo de la aristocracia provincial galo e hispano-romana. En especial trató de mostrarse legítimo heredero del Imperio romano, pero ya sin ningún tipo de dependencia más o menos nominal. En este sentido hay que comprender la publicación el 2 de febrero del 506 bajo su autoridad de una versión refundida y reinterpretada del Código de Teodosio, la llamada vulgarmente Ley romana de los visigodos o Breviario de Alarico, con un carácter de exclusividad para las causas de las que se tratara en el mismo. Y un mismo sentido habría tenido su política religiosa, con la que Alarico buscó un acuerdo estable con la jerarquía católica, superando la época de conflictos de tiempos de Eurico, y tratando de constituir con ésta una Iglesia coincidente geográficamente y en objetivos políticos con el reino godo. En este contexto debe entenderse el que se pueda llamar primer concilio de la Iglesia católica del reino godo, reunido en Agde en septiembre del 506, bajo la presidencia del prestigioso Cesáreo de Arlés, convertido en leal colaborador del poder godo, que debiera haberse completado con un segundo a celebrar en la Península Ibérica y con la presencia de los obispos hispanos. Esta segunda reunión conciliar no se llegó a celebrar.

Pues unos meses antes, en la primavera del 507, Alarico II fracasó estrepitosamente al tratar de detener la ofensiva franca de Clodoveo en Vouillé. A esta situación no se había llegado de improviso. La derrota y muerte del romano Siagrio en 486 en Soisson pusieron frente a frente al reino godo y al emergente poder de un reino franco en vías de unificación bajo el merovingio Clodoveo. Tan sólo el fracaso franco en la guerra civil burgundia supuso un freno a su peligrosa progresión hacia el Sur. En vano Alarico II trató de contrapesar la situación con una alianza con los burgundios y con el poderoso Teoderico el Amalo.

A este último fin Alarico contraería matrimonio poco después del 501 con la jovencísima Tiudigoto, hija de Teoderico (fallecido en 526). Lo que de momento condujo a una esperanza de acuerdo pacífico con la famosa entrevista entre Alarico II y Clodoveo en Amboise, en una isla sobre el Loira. Pero desgraciadamente el primer y único fruto del enlace Balto-Amalo nacería no mucho antes del trágico fin de Alarico. El nombre que se puso al pequeño, Amalarico, denotaba el deseo desesperado del Balto de buscar la ayuda de su poderoso suegro Amalo, aunque ello significara un reconocimiento humillante de la inferioridad de su linaje. Todo habría sido en vano.

Cuando en el 507 Clodoveo inició la que sería ofensiva definitiva pudo contar también con la alianza suicida del rey burgundio Gundobado (fallecido en 516). Mientras Teoderico se veía imposibilitado de acudir en socorro de su yerno ante un ataque naval bizantino, sin duda combinado con el merovingio. La derrota de Vouillé fue total, el ejército real godo sufrió graves pérdidas y se perdió parte del tesoro real, hasta el Rey murió en la batalla. Alarico II dejaba además a la nobleza goda dividida entre los partidarios del pequeño Amalarico (muerto en 531), con el riesgo cierto de la hegemonía de su abuelo Teoderico, y los de Gesaleico (fallecido en 511), un bastardo. Con la muerte de Alarico terminaba el brillante reino godo de Tolosa, creado por la estirpe de los Baltos.

 

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Luis Agustín García Moreno