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Sebastián de Vivanco

Biografía

Vivanco, Sebastián de. Ávila, c. 1551 – Salamanca, 26.X.1622. Maestro de capilla, eclesiástico.

Se desconoce la fecha exacta del nacimiento de Sebastián de Vivanco, al igual que cualquier información sobre sus primeros años de formación o su familia, a excepción de la existencia de un hermano llamado Gabriel, clérigo, que aparece en todos los destinos en los que él presta servicio. Contemporáneo de Tomás Luis de Victoria, se conservan algunos indicios de su formación en la Catedral de Ávila, con los maestros de capilla Bernardino de Rivera (1559- 1563), Juan Navarro (1564-1566) y Hernando de Isasi (1567-1587). Esta Catedral es uno de los principales centros de música del siglo XVI español, la mayor parte de la música que se escuchaba en ella, como en otros lugares de la época, era el canto llano inmemorial de la liturgia, pero también contaba con un coro polifónico y una capilla con cantantes, niños de coro, organista y ministriles instrumentistas, esto puede dar una idea de lo que suponía la música en este centro.

En 1573 abandonó Ávila y fue a Cataluña, donde se convirtió en maestro de capilla de la Catedral de Lérida, tras el maestro Cristóbal Telles. Como maestro de capilla tenía que encargarse tanto de la música polifónica como de la formación de los niños de coro, así como también de la composición de obras para las fiestas importantes, de esta época son sus primeros motetes y otras obras. Permaneció en el cargo hasta el 4 de junio de 1576, momento en que fue revocado “por motivos que influían en su ánimo aunque sin deshonor”. De hecho su fama no debió de verse perjudicada ya que en octubre de 1576 el racionero de la Catedral de Segovia lo visitó en nombre del Cabildo, mostrando gran interés en su maestría, el edicto por el magisterio vacante apareció en noviembre de ese mismo año y en febrero de 1577 acudió a tomar posesión previo examen superado sin problema, tras lo cual se instaló en la ciudad de Segovia, trayendo también a su madre a dicha ciudad. Permaneció en dicha ciudad los diez años siguientes, alcanzando el diaconado.

En 1581 viajó a Ávila, su diócesis de origen, para obtener letras dimisorias del obispo para poder ser ordenado sacerdote en Segovia. El 18 de febrero de 1584 obtuvo una capellanía, para completar su media ración de maestro. En 1585 se le concedió, para que le ayudara en sus tareas como maestro de capilla y en la educación de los niños del coro, la ayuda de un coadjutor en las tareas docentes, cargo que fue asumido por su hermano Gabriel, con una renta de 20.000 maravedís, esta misma ayuda sería ejercida también en Salamanca. Éstos son los pocos datos biográficos que se tienen de estos años.

De sus años en Segovia quedan muchas referencias a su actividad como compositor, que había alcanzado sin duda importante prestigio, aguinaldos después de la Navidad y el Corpus por sus villancicos. También algunas multas y amonestaciones por ciertas negligencias en la formación y cuidado de los niños cantores o por dar servicios con éstos fuera de la Catedral, incluso hay una referencia a un impago al maestro Francisco Guerrero. En los años que estuvo en la catedral segoviana aparecen anotadas dos ausencias, una de dos meses sin especificar el objetivo (25 de julio de 1579) y otra de doce días para ir a Madrid (6 de febrero de 1587).

A mediados de 1587 Vivanco recibió una invitación personal del anciano y eminente Guerrero para ir a Sevilla a trabajar allí como ayudante suyo y, en particular, para encargarse de la formación de los Seises. Por aquellas mismas fechas, sin embargo, se le invitó también a ocupar el puesto de maestro de capilla en Ávila, su ciudad natal.

En julio de 1587 renuncia a su capellanía y a su cargo como maestro de capilla para ocupar un cargo de maestro de capilla en la Catedral de Ávila, en Segovia fue sustituido por Pedro Serrano, maestro de capilla de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja). Aunque había aceptado el puesto de Ávila, utilizó pronto una contraoferta de Sevilla para negociar mejor situación y condiciones. Vivanco tomó posesión de su plaza y juró guardar los estatutos, pero tres meses después recibió una nueva oferta de Sevilla. Como no podían igualar la oferta salarial de Sevilla, las autoridades abulenses respondieron concediendo a Vivanco una prebenda de mayor rango que la que solía atribuirse al maestro de capilla, con derechos y privilegios similares a los de un canónigo catedralicio. A pesar de ello, Vivanco optó por efectuar el viaje al sur, a Sevilla, a comienzos de 1588 para pasar allí un período de prueba en el puesto. Durante una o dos semanas dio todo tipo de muestras de querer instalarse. Sin embargo, el 17 de marzo solicitó al cabildo de Sevilla un pago para cubrir los gastos de su regreso definitivo a Ávila. El que finalmente se decidiera por Ávila parece ser causa de la inestabilidad del cargo en la capital andaluza, del que nunca llegó a tomar posesión real. En la Catedral de Ávila lo readmitieron pese a haber superado el plazo del mes solicitado gracias a su indudable “arte de música” el 29 de abril de 1588.

No se conocen tampoco demasiados datos de estos años en Ávila, pero se debe suponer que gran parte de su corpus musical se compusiera en esta ciudad, en la catedral se conservan algunos himnos que pertenecen a esta época, aunque en una copia muy tardía de finales del XVIII.

Se sabe de una importante enfermedad en octubre de 1593 que le impidió atender los festejos de la Navidad de ese año, de los que se hizo cargo el maestro jubilado Hernando de Isasi. En los años siguientes pierde algunas de sus prebendas en la Catedral, por continuos litigios con el cabildo. Viaja en varias ocasiones desde Ávila por diferentes motivos, entre los que destaca la búsqueda de nuevos cantores para la catedral y otros negocios. En marzo de 1601 se recibe licencia de dos meses para ir a Madrid para imprimir un “libro de su arte” según aparece anotado en los libros de la Catedral.

Las tensiones con el Cabildo de Ávila van en aumento, en el año 1602 se exponen rumores de su abandono del trabajo, en preferencia por Salamanca, dado que era una persona de mucha significación y que la Catedral de Salamanca aventajaba en importancia a la de Ávila. A pesar de que se le intenta retener en su cargo, en octubre Vivanco abandona la catedral, dejando sólo un escrito en el que se despedía de su cargo y pedía permiso para ir a Salamanca. Se admitió la petición como hecho consumado, ya que ya había abandonado su puesto y la ciudad, y se anunció que quedaba vacante su plaza en octubre de dicho año 1602.

En la Catedral de Salamanca, a la que llegaría, se había pensado en él como sustituto del fallecido Roque de Salamanca, después de que quedara vacante la plaza en una primera prueba en 1593. Las primeras gestiones para llevarlo hasta Salamanca no prosperaron, por lo que permaneció todavía durante unos años en Ávila. En 1601 volvió a quedar vacante la plaza de maestro de Capilla, se volvió a pensar en Vivanco como el más apropiado para ese puesto pero el cabildo votó negativamente por tener en ese momento un sueldo demasiado elevado para poder contratarlo. Se buscó a otro maestro menos preparado, resultado elegido el maestro de capilla de Ciudad Rodrigo, Juan Esquivel de Barahona, que finalmente no acudió a Salamanca. La huida de Vivanco de Ávila fue finalmente lo que posibilitó la incorporación a la Catedral de Salamanca, en octubre de 1602.

Una vez tomó posesión de su cargo volvió a conseguir, igual que en Ávila, un puesto de capellanía de canto para su hermano Gabriel, como ayuda del maestro. En Salamanca solían ir unidas la maestría de capilla con la Cátedra de Música de la Universidad, pero en ese momento estaba ocupada por Bernardino Clavijo de Castillo, organista, que cesó en febrero de 1603 con la intención de ocupar el título de organista de la Capilla Real de Madrid. Tras este abandono se nombró, por un consejo presidido por el propio Clavijo, el puesto a Vivanco, tomando posesión en marzo de 1603 con dignidad de maestro en artes. En Salamanca su carrera alcanza estabilidad y aumenta su prestigio como maestro de capilla. Estará en esta catedral y Universidad hasta su fallecimiento, ya en enero de 1621 Vivanco fue sustituido en las funciones de su cargo por Roque Martínez debido a lo avanzado de su edad y su frágil salud. Él sería su sucesor a su muerte en el año 1622.

Este puesto que compaginaba la maestría catedralicia y el acceso a través de la universidad a los estudios más modernos le facilitó el que preparara la edición de su obra musical, que consiguió imprimir, siendo de hecho uno de los pocos músicos de su generación que tiene la gran mayoría de su obra editada en la imprenta de Artus (Arthur) Taberniel (Tavernier) de Amberes. El hecho de que este editor se instalara en Salamanca ha hecho posible el milagro de la conservación de la obra de Vivanco, a pesar de que se conservan también multitud de copias manuscritas de sus obras, que en general, quizá con la excepción del archivo de Salamanca, no tienen grandes diferencias con la versión editada.

Se tiene, igual que del resto de su vida, muy pocos datos de su vida en Salamanca, salvo que por su cargo en la universidad tendría que enseñar aspectos tanto teóricos como prácticos de la música. De esta época también es uno de los pocos contactos internacionales conocidos de ese tiempo, con el sacerdote jesuita dublinés y teórico musical William Bathe (1564-1614), que había sido tutor de Isabel I y autor de un manual de música, que pasó sus últimos años de vida en Salamanca trabajando en un manual de idiomas.

Vivanco fue uno de los grandes polifonistas de su generación, sus trabajos fueron solicitados, además de las catedrales en las que ejercía de maestro de capilla, por los cabildos de Castilla, León y Andalucía. Cultivó casi todas las formas de la música sagrada en latín, y al igual que su coetáneo Victoria, no tuvo ningún interés por la música cívica o vernácula. Técnicamente utiliza todos los refinamientos de la época, incluso con algunos avances prebarrocos, recurre a técnicas canónicas, usa el movimiento contrario, utiliza sujetos y contrasujetos propios de técnicas contrapuntísticas, utiliza complejas líneas melódicas y también rítmicas. Su técnica es una continuación de dos grandes maestros polifonistas como Morales y Guerrero. También sigue a su contemporáneo Victoria, especialmente en técnicas complejas como la policoralidad, que llega a doce voces reales divididas en tres coros en algunos de sus motetes. El que su música fuera especialmente compleja no causó menoscabo en la comprensión textual, fundamental en la música religiosa.

Los tres libros publicados de Vivanco son obras que se corresponden con la inmensa fama de Artus Taberniel, de gran calidad y suntuosos. Se supone que se trata de una selección del propio compositor de las que considerara las mejores obras de sus más de cuarenta años como Maestro de Capilla.

La primera obra editada de Vivanco es el Liber magnificarum Sebastiani de Vivanco abulensis in summo templo salmanticensi portionarii, et a musicis praefecti: in eiusdem urbis academia artium et philosopiae magistri, ac primariam musices cathedram moderantis (1607). Este libro contiene dieciséis magnificats y dos más de complemento al principio y al final. Dicho libro también supone una fuente iconográfica importante, ya que por encargo del propio compositor la primera página la ocupa una estampa de su retrato, representado con sotana y con toga de académico. En torno a él aparecen grabados varios complejos cánones musicales, uno de los cuales retoma en su texto el asunto del retrato: “Venid, adoremos a Cristo, el rey que se ofreció por nosotros”. Parece que, al contrario de lo que era habitual en la época, no sufragó ningún patrono esta publicación. A pesar de la escasez de datos conservados se ha llegado a suponer que pudiera cubrir los gastos de esta publicación con el dinero recibido de alguna herencia.

El siguiente libro, publicado también por Artus Taberniel, fue el Misarum liber, de 1608, que contiene diez misas, de las trece que se atribuyen a Vivanco ya que tres se conservan sólo en manuscrito en el Monasterio de Guadalupe. En estas misas no sólo sigue el estilo de la época, marcado por Centroeuropa y maestros españoles como Morales, sino que asume problemas y soluciones personales en cada una de ellas. Se demuestra aquí, igual que en los magníficats su interés por el contrapunto, pero nunca deja que la técnica supere la expresividad y utilidad de la música. En muchos casos sus motetes están en clara relación con alguna de estas misas, tomando temas como parodia, etc.

Su último libro publicado, en 1610, fue Motecta festorum et domicarum cum communi sanctorum IV, V, VII, VIII, IX et XII vocibus concinenda. No se conserva ningún ejemplar completo, de hecho el que está en mejor estado es el de la Catedral de Salamanca que contiene unos setenta y fue descubierto en los años setenta del siglo xx. Se tiene la información de su contenido, ochenta y siete motetes distribuidos litúrgicamente, treinta y ocho de tempore, catorce de la Virgen, tres de los cuales, con textos del Cantar de los Cantares están entre sus obras más importantes, catorce del común de santos, trece de festividades, cinco de difuntos y tres de circunstancia. Además de los motetes contenidos en este libro se conservan también algunas obras sueltas, conservadas en manuscritos posteriores. En estos motetes deja claro ser uno de los grandes maestros de su tiempo, en los motetes desarrolla una técnica que está menos sujeta a virtuosismos en función de la expresión literaria del texto.

Es Vivanco uno de los músicos más importantes de nuestro renacimiento, sin duda oscurecido por su contemporáneo Tomás Luis de Victoria, pero resulta paradójico que se tenga tanta información sobre su obra y prácticamente ninguna de su vida.

 

Obras de ~: Misas: Missa 1er tono; Missa 4.º tono; Missa 4.º tono; Liber missarum, 1608 (Missa quarti toni; Missa sexti toni; Missa Assumpsit Lexus; Missa Beata María Virgine in Sabbato; Missa Crux Fidelis; Missa Doctor Bonus; Missa in festo Beatae Mariae Virginis; Missa In manus tuas; Missa Super octo tonos). Oficios: Officium defunctorum. Benedicamus: Seis Benedicamus Domino en la Catedral de Salamanca y dos en el Liber magnificarum, 1607. Cánticos: 16 magnificats en el Liber magnificarum, 1607. Himnos: todos en la Catedral de Salamanca, Ave Maris Stella; Custodes hominum; Defensor almae Hispaniae; Deus tuorum milium; Exultet orbis gaudiis; Fortem virili pectore; Iesu corona virginum; Iesu redemptor ómnium; Iste confessor; Sanctorum meritis. Motetes: principales incluidos en el libro Motecta festorum, 1610, entre 4 y 12 voces. Otras: Et incarnatus est, 4V; Et incarnatus est, 5V; Lectio primera in caena Domini; Lectio 2.ª in Feria Sexta Hedomadae Sanctae; Lectio primera in Sabbato Sancto; Pasillo para la Pasión según San Mateo; Pasillo para la Pasión según San Marcos; Pasillo para la Pasión según San Lucas; Pasillo para la Pasión según San Juan.

Ediciones: H. Eslava. Lira Sacro-Hispana, 1, serie 1.ª, Madrid, 1852; S. Rubio, Antología polifónica sacra, Madrid, Conculsa, 1954; S. Vivanco, Three Masses, E. A. Arias ed., Madisson, 1979; S. Vivanco, Libro de motetes (1610), vol.1, D. García Fraile ed. Valladolid, Las Edades del Hombre, 2001.

 

Bibl.: E. Esperabé de Arteaga Historia de la Universidad de Salamanca, vol. II, Salamanca, Imprenta y Librería de Francisco Núñez, 1917; F. Rubio Piqueras, Música y músicos toledanos, Toledo, Sucesor de J. Peláez, 1923; H. Anglés, “El archivo musical de la Catedral de Valladolid”, en Anuario Musical (AnM), III (1948); J. Artero, “Músicos y música en la Universidad de Salamanca”, en Música (Salamanca), 5 (1953); R. Stevenson, Spanish Cathedral Music in teh Golden Age, Berkeley-Los Ángeles, 1961; M. Cantor The ‘Liber magnificarum’ of Sebastian de Vivanco, tesis, Nueva York, Universidad, 1967; E. A. Arias, The Masses of Sebastian de Vivanco (ca. 1550-1622). A study of Polyphonic Setting of the Ordinary in Late Renaissance Spain, tesis, Northwestern, University, 1971; J. Mujal Elías Lérida. Historia de la música, Lérida, Dilagro, 1975; J. López Calo, Historia de la música de la catedral de Ávila, Santiago de Compostela, SEdM, 1978; D. García Fraile, Catálogo del Archivo de Música de la Catedral de Salamanca, Cuenca, Diputación Provincial, 1981; J. López Calo, Historia de la música española, 3. Siglo XVII, Madrid, Alianza, 1983; E. A. Arias, “Canonic Usage in the Masses of Sebastian de Vivanco”, en AnM, 41 (1986); J. López-Calo, La música de la catedral de Segovia, vol. I, Segovia, Diputación Provincial, 1988; J. M. Herráez Hernández, “Notas sobre la graduación de Sebastián Vivanco en la Universidad de Ávila”, en Cuadernos Abulenses, 14 (1990); J. López-Calo, Documentación musical de la catedral de Segovia, vol. I, Santiago de Compostela, Universidad de Santiago, 1990; M. Noone, “Vivanco”, en Goldberg Revista de Música Antigua, 16 (2001); J. M.ª Llorens Cisteró, ”Vivanco, Sebastián de”, en E. Casares Rodicio (dir. y coord.), Diccionario de música española e iberoamericana, vol. X, Madrid, SGAE, 1999, págs. 981-984.

 

Leticia Martín Ruiz