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Carlos Sáenz de Tejada y Lezama

Biografía

Sáenz de Tejada y Lezama, Carlos. Tánger (Marruecos), 22.VI.1897 – Madrid, 23.II.1958. Pintor, ilustrador y muralista.

Nació en Tánger, cuando éste todavía era protectorado español, en el seno de una familia de diplomáticos y periodistas. Su padre, Carlos Sáenz de Tejada y Groizard, era vicecónsul de España en Tánger, y su madre, María de Lezama y González del Campillo, provenía de una familia de periodistas y escritores estrechamente vinculados con la política liberal progresista de finales del siglo XIX y principios del XX.

La diversidad cultural que conoció de niño, gracias al oficio de su padre, ascendido a cónsul en 1902, y la amplitud de miras político-culturales ofrecida por la familia materna, hicieron que conociera varios idiomas y realidades sociales diferentes a la suya. Esto quedó reflejado desde sus primeros dibujos, como, por ejemplo, en la serie dedicada en 1906 al Hospital de Sangre de Orán, pues tomó un interés especial por captar la esencia del mundo suburbial de los diferentes países en los que vivió.

En 1910 se estableció en Madrid, alojándose en casa de sus tíos Antonio Mora y Consuelo de Lezama. Allí comenzó sus estudios en el Instituto Calderón de la Barca. Durante este primer período madrileño, asistió también a las clases en el Fomento de las Artes desde 1911 hasta 1913.

Ya en 1913, Carlos Sáenz de Tejada decidió que quería dedicarse a la pintura, por lo que eligió como preparador de su ingreso en la Escuela de Bellas Artes a José María López Mezquita, aunque éste no fue su primer profesor de Dibujo y Pintura, pues en 1908, había sido formado por el sorollista Daniel Cortés.

Una vez matriculado como alumno en San Fernando, mantuvo una relación de admiración y cariño hacia su profesor Joaquín Sorolla, quien lo distinguió entre sus discípulos con varios premios a sus trabajos.

Cabe destacar la importancia de estos años de formación, pues es cuando se inició en la ilustración de revistas con colaboraciones en La Esfera y en el suplemento del diario El Liberal, La Hoja de Parra, y también en Elegancias, donde colaboró, por primera vez, como dibujante de moda.

Asimismo, alquiló un estudio en la calle Horno de la Mata junto a otros compañeros de San Fernando, que fue muy frecuentado por personalidades de las vanguardias, como su primo Ramón Gómez de la Serna y Sonia Delaunay. En este estudio creó interesantes obras pictóricas, que nunca llegaron al gran público debido al incendio que destruyó el lugar en 1925, lo que provocó su participación en la Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos del mismo año con tan sólo tres obras, El pim, pam, pum, La niña de la careta y Retrato de Paco Santacruz, todas ellas de 1924.

Este suceso ocasionó, a la par, su abandono de la pintura de caballete y su casi total dedicación a la ilustración y pintura decorativa y mural, para lo cual solicitó a la Junta de Ampliación de Estudios una beca para formarse en estas modalidades en París, que le fue concedida, por lo que abandonó España en 1926, al poco tiempo de haber contraído matrimonio con Luz Benvenuti.

Lo que pareció ser un alejamiento de sus actividades en España no fue eso, pues allí mantuvo contacto casi permanente con su amigo Ismael Cuesta, antiguo compañero de su estudio de pintura, y con Ramón Gómez de la Serna, aparte de sus colaboraciones en las revistas Elegancias, Por esos mundos y Alas, entre otras, y con el diario La Libertad y ABC. Hubo una internacionalización de su trabajo en este período francés que transcurrió de 1926 a 1933, pues trabajó en una edición de Carmen de Merimeé para La Pléiade, en La Pettite Illustration y en revistas de moda como Femina, Modes et Trabaux, la alemana Elegante Welt, y las estadounidenses Goodhouse Keeping, Nash Pall Mall y Harper`s Bazaar, entre muchas otras.

A finales de 1933 regresó a España, donde continuó colaborando con La Libertad y ABC, enviando además sus ilustraciones a bastantes de las revistas internacionales anteriormente nombradas.

El siguiente período significativo en la vida del artista es el que transcurrió desde 1936 hasta 1941, pues en el período de la Guerra Civil Española, en que trabajó como cronista de guerra para el agente londinense A. E. Jonson hasta 1937, con dibujos para el Illustrated London News y The Sphere, entre las más destacadas publicaciones.

Esta época coincidió con su contrato con Prensa y Propaganda para la revista Vértice, colaboración que duró hasta mayo de 1938, y que fue rota por el artista debido a los numerosos retoques de sus obras por parte de la publicación. Estos trabajos se completan con dos carteles para Auxilio Social, dependiente de la Sección Femenina, cuyos resultados finales tampoco fueron del gusto de Tejada debido a los añadidos realizados por mano de otros artistas en los dibujos originales presentados, y con sus ilustraciones para La canción de la Falange (1939), trabajo realizado a cambio del acceso a su petición de ser el ilustrador de otras obras como el Himno del Requeté (1940).

Además, continuó con su labor ilustradora en libros como El amigo enemigo (1937), Retaguardia (1937) y Poema de la Bestia y al Ángel (1938), aunque en este último no figura su firma. En el mes de julio de 1938, Ediciones Españolas le ofreció la dirección artística de una Historia Contemporánea de España, que en julio de 1939 pasó a llamarse Historia de la Cruzada, desempeñando su labor de dirección en este proyecto hasta su abandono en 1941, nuevamente descontento con el uso de sus ilustraciones. Este mismo año buscó otro trabajo y fue nombrado profesor de la asignatura de Dibujo Artístico (Proyectos) en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. Además, su actividad artística se centró en estos momentos en la pintura mural, siendo éste su período de desarrollo más intenso entre Madrid y Vitoria, trabajando con la casa de naipes Heraclio Fournier, en donde fue director artístico desde 1949, cargo que desempeñó hasta su muerte.

Su trabajo en el campo de la pintura mural le valió en la Escuela de Artes y Oficios la asignatura de Pintura Mural a partir de 1942, y su prestigio alcanzado como ilustrador le llevó en 1943 a la Escuela de San Fernando, como profesor de Dibujo de Ilustración, que se transformó en 1955 en Ilustración del Libro.

Junto a sus tareas docentes, Tejada resultó ser un artista muy activo, puesto que hasta 1958, año de su muerte, realizó multitud de trabajos aparte de los recogidos en anteriores líneas, como la dirección artística de la revista La Moda en España, su colaboración en libros como Zogoibi (1944), Don Juan Tenorio (1946), El bosque animado (1947), La española inglesa (1948), Los intereses creados (1950), Gaspar de la noche (1951) y su último libro Platero y yo (1958), entre muchos otros. También decoró con sus pinturas murales lugares tan variopintos como el Instituto de Investigaciones Agronómicas (1945), los barcos Juan Sebastián Elcano, Explorador Iradier y Conde de Argelejo, el hall de la nueva fábrica de Fournier, y el salón y bar americano del Hotel Emperador de Madrid, obras todas estas realizadas en 1950; pero también trabajó en el hall del Alto Estado Mayor del Ejército (1954) y el Teatro Amaya de Vitoria (1955). Aunque aquí no se recoge la totalidad de su obra mural.

Carlos Sáenz de Tejada murió el 23 de febrero de 1958, dejando numerosos proyectos inacabados. Sus restos descansan en la capilla familiar de Santa María de los Reyes de Laguardia.

 

Obras de ~: pinturas murales: Instituto de Investigaciones Agronómicas, Madrid, 1945; Barco Juan Sebastián Elcano, 1950; Buque Explorador Iradier, 1950; Buque Conde de Argelejo, 1950; Hall de la fábrica Fournier, Vitoria, 1950; Salón y bar americano del Hotel Emperador, Madrid, 1950; Hall del Alto Estado Mayor del Ejército, Madrid, 1954; Teatro Amaya, Vitoria, 1955.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Sáenz de Tejada.

F. Esteve, La Escuela Central de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Apuntes de su historia y resumen de su plan de estudios y del reglamento del régimen interior, Madrid, Blass S.A. Tipográfica, 1950; J. M. Bonet, “De una vanguardia bajo el franquismo”, en Arte del franquismo, Madrid, Cátedra, 1981, págs. 206-224; J. Brihuega, Las vanguardias artísticas en España. 1909-1936, Madrid, Istmo, 1981; G. Ureña, “La pintura mural y la ilustración como panacea de la nueva sociedad y sus mitos”, en Arte del Franquismo, Madrid, Cátedra, 1981, págs. 113-157; J. Brihuega, “La ESAI y el arte español en la bisagra de 1925”, en La Sociedad de Artistas Ibéricos y el arte español de 1925, Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 1995; VV. AA., Carlos Sáenz de Tejada. Exposición Antológica. Primer centenario (1897-1997), Logroño, Fundación Caja Rioja, 1997; J. M. Bonet, Diccionario de las vanguardias en España 1907-1936, Madrid, Alianza Editorial, 1999; VV. AA., Robert y Sonia Delaunay, Barcelona, Carroggio, Ayuntamiento de Barcelona-Instituto de Cultura y Museu Picasso, 2000; P. Ramírez y J. G. Sáenz de Tejada, “La Libertad. Diario de la mañana de Madrid”, en Carlos Sáenz de Tejada. Dibujos para La Libertad, Vitoria, Centro Museo Vasco de Arte Contemporáneo y Gobierno de Álava, 2006, págs. 78- 92; F. Moreno, Tejada y la pintura mural (1912-1957), Vitoria, Departamento de Cultura Juventud y Deportes, 2007.

 

Penélope Ramírez Benito