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Víctor Ruiz Iriarte

Biografía

Ruiz Iriarte, Víctor. Madrid, 24.IV.1912 – 14.X.1982. Autor teatral.

Víctor Ruiz Iriarte nació en Madrid el 24 (aunque oficialmente consta el día 27) de abril de 1912, en la calle de Santa Engracia, n.º 44, 3.º, en el barrio de Chamberí, donde entonces habitaba su familia.

Sus padres procedían de Aragón: Víctor Ruiz Fraguas y Emilia Iriarte Sanz. Tras su matrimonio en la iglesia de la Seo de Zaragoza, se trasladaron a Madrid donde Víctor se estableció como escultor-decorador por cuenta propia. De esta forma, el ambiente urbano madrileño, especialmente el de su querido barrio de Chamberí, dentro de una familia de clase media, constituye el marco de la formación y primeras experiencias del futuro escritor. En Madrid nacieron también sus tres hermanas menores: María Pilar, religiosa de las Hijas de la Caridad desde noviembre de 1939, reside en distintos lugares de México desde 1952; María Luisa, soltera como él, vivió junto a Ruiz Iriarte; María Francisca es madre de ocho hijos y vive en Valencia.

Ruiz Iriarte fue enviado al Colegio de las Hijas de la Caridad (calle Martínez Campos) y, a partir de los diez años, en 1922, a los Hermanos Maristas del paseo del Cisne. Su infancia, sin grandes sobresaltos, fue la típica de una familia de clase media de la época. Los jueves le llevaban al cine a ver películas de Charlot, a quien conocería años más tarde en Suiza, o de Tom Mix; otras veces al teatro, a ver a María Guerrero o alguna obra de Galdós, zarzuelas y sainetes. Entre sus actividades infantiles se encontraba una ardiente devoción por la lectura: novelas de aventuras (Verne, Salgari, Marden) y, más tarde, el descubrimiento del teatro, trascendental para él, en La novela teatral: comedias de Rusiñol, García Álvarez y Casero, Torres del Álamo y Asenjo, Villaespesa, Arniches, Paso y Abati, Benavente, y otros. También mostró Ruiz Iriarte muchas aptitudes y gran inclinación hacia la pintura, que ejercía retratando a las visitas de la casa, dedicando abundantes horas del día a sus lápices y carboncillos, y, años después, haciendo copias en el Museo del Prado.

Hacia 1925 tuvo que abandonar el colegio por motivos de salud, que derivaron en una acondroplasia que le marcó para siempre. A partir de este momento comenzó a dibujar para su padre en el taller de escultor- decorador y a adquirir una formación autodidacta.

Separado de compañeros y amigos del colegio, su carácter se fue tiñendo de una melancolía y una soledad que logró superar más tarde, experiencia que funda discretamente gran parte de su teatro, en absoluto amargo sino optimista y abierto a lo trascendente.

Firmemente decidido a ser escritor, desde los primeros años treinta Ruiz Iriarte intenta entrar en el mundo del teatro a través del periodismo, con colaboraciones de escasa repercusión en semanarios como Nueva política, Ciudad o en el diario El Sol, además de escribir comedias de aire lorquiano o casoniano que nunca estrenará. Hombre de ideas republicanas moderadas, pasó la Guerra Civil en Madrid sin más sobresaltos que los indispensables: bombas en el barrio, algún registro en el domicilio, la breve detención de su padre (liberal y apolítico, librado por el aval de sus trabajadores), escasa alimentación, trabajos sueltos como delineante, etcétera.

Ya en la posguerra, recomenzó sus contactos literarios en diversos cafés (Lys, Gijón) y en las publicaciones que surgieron: Juventud, El Español, La Estafeta Literaria, Garcilaso, Haz. Simultáneamente trabajó como delineante en una oficina de la Dirección de Regiones Devastadas, actividad que solo algunos íntimos conocían y que abandonó enseguida tras su primer estreno profesional. Son años de amistad y conversaciones interminables con Camilo José Cela, Enrique Azcoaga, Eugenia Serrano, Federico Muelas, Alfredo Marqueríe, José García Nieto, Jesús Juan Garcés, Jesús Revuelta, Julio Trenas, Fernando Rey, Eduardo Haro, Tina Gascó, Mourlane Michelena y tantos otros.

En febrero de 1943, apareció publicada en el número 1 de Haz (Revista Nacional del Sindicato Español Universitario) su obra en un acto, titulada Un día en la gloria, junto a la comedia Ático izquierda de Julio Angulo, buen amigo de Ruiz Iriarte. El Teatro Español de Zaragoza prestó atención a la obrita y decidió montarla. El domingo 23 de noviembre de 1943, en el Teatro Argensola, en Zaragoza, bajo la dirección de José María Forqué, se estrenó Un día en la gloria, la primera obra de Ruiz Iriarte. “Mi primer estreno, después de diez años de intentarlo inútilmente, fue... por casualidad y sin enterarme”. Un día en la gloria fue estrenada por el Teatro Español Universitario en Madrid, en el Teatro Español, el 4 de julio de 1944.

Su primer estreno profesional en Madrid fue El puente de los suicidas (Reina Victoria, 6 de febrero de 1945; compañía Gascó-Granada), al que siguieron otros con cierto aire poético y fantástico, como Academia de amor (1946), El cielo está cerca (1947), La señora, sus ángeles y el diablo (1948) o El aprendiz de amante (1949), que fue la primera obra que confirmó ante un amplio público las esperanzas despertadas por Ruiz Iriarte, que buscaba crear en España un tipo de comedia ingeniosa, fina y de aire europeo. Su consolidación llegó en 1950 con El landó de seis caballos y El gran minué, y sus otras obras de la década de 1950, equilibrada síntesis de comedia de costumbres y comedia de humor e ingenio, con ingredientes de farsa. Recibió el Premio Nacional de Teatro por el gran éxito de Juego de niños (1952); obtuvo otros éxitos con El pobrecito embustero (1953) o La guerra empieza en Cuba (1955).

El carrusell (1964) marcó un cierto cambio en su obra: aparece la preocupación por los negativos efectos morales del desarrollo económico sobre los hombres, las familias y la sociedad, junto a una renovación técnica en el modo de narrar los conflictos; estos dos rasgos están muy presentes también en Historia de un adulterio (1969). La muchacha del sombrerito rosa (1967) y Primavera en la Plaza de París (1968) tratan temprana y conciliatoriamente el caso del intelectual español que vuelve del exilio para reintegrarse a la España que le expulsó durante la Guerra Civil. Estrenó un total de treinta y tres obras dramáticas.

En 1966 Ruiz Iriarte comenzó a cultivar la telecomedia, “un género literario nuevo que hereda algunas de las rancias, señoriales y altivas exigencias del teatro y mucho de la gracia fresca e impetuosa del cine”.

Su La pequeña comedia (que obtuvo el Premio Nacional de Televisión en 1967 y tuvo dos continuaciones, hasta mediados de 1968) fue una de las primeras telecomedias de Televisión Española; escribió, también para televisión, Juegos para mayores (1971), Buenas noches, señores (1972), Telecomedia (1974) o El señor Villanueva y su gente (1979).

Entre 1969 y 1974 fue presidente de la Sociedad General de Autores de España, entidad en la que venía desempeñando diversos cargos desde la década de 1950.

Aparte de algunos pocos viajes a París o Suiza en la década de 1950 y otro ocasional a Buenos Aires en los primeros de la de 1960 o a Roma en la de 1970 por asuntos de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) —“los escritores de mi generación no somos muy viajeros”, afirmó—, toda su vida transcurrió discretamente en Madrid y, durante el final de la década de 1960 y primeros años de la de 1970, El Escorial, entre sus muchos amigos del teatro y su pequeña familia.

“Mi vida privada tiene poco interés”, dijo alguna vez, con razón. Murió inesperadamente en su casa de Arapiles 5, 1º, a los setenta años, el 14 de octubre de 1982. Su último estreno, Buenas noches, Sabina (Teatro Arlequín, 25 de septiembre de 1975), a contrapelo ya del ambiente general, había quedado casi olvidado.

 

Obras de ~: “Yo soy el sueño”, en Fantasía, 3 (25 de marzo de 1945), págs. 14-22; “Un día en la gloria, El puente de los suicidas, Academia de amor”, en Tres comedias optimistas, Madrid, Artegrafía, 1947; El aprendiz de amante, Madrid, Prensa Castellana, 1949; Juanita va a Río de Janeiro, Madrid, Alfil (Colección Teatro, 100), 1954, págs. 134-148; Las mujeres decentes y El gran minué, Madrid, Alfil, 1951; Cuando ella es otra, Madrid, Alfil, 1952; La soltera rebelde, Madrid, Alfil, 1952; El landó de seis caballos, Madrid, Alfil, 1953; El pobrecito embustero, Madrid, Alfil, 1953; Juego de niños, Madrid, Alfil, 1953; El café de las flores, Madrid, Alfil, 1953; La cena de los tres reyes, Madrid, Alfil, 1955; Usted no es peligrosa, Madrid, Alfil, 1955; La guerra empieza en Cuba, Madrid, Alfil, 1956; La vida privada de mamá, Madrid, Alfil, 1956; Esta noche es la víspera, Madrid, Alfil, 1959; Tengo un millón, Madrid, Alfil, 1961; Un pequeño mundo, Madrid, edición del autor, 1962; El carrusell, Madrid, Alfil, 1965; Tres maestros (Arniches, Benavente y Valle- Inclán), Madrid, Real Escuela Superior de Arte Dramático, 1965; Un paraguas bajo la lluvia, Madrid, Alfil, 1966; La muchacha del sombrerito rosa, Madrid, Alfil, 1967; La señora recibe una carta, Madrid, Alfil, 1967; La pequeña comedia, Madrid, Escelicer, 1967; Teatro Selecto de Víctor Ruiz Iriarte, Madrid, Escelicer, 1967; Primavera en la Plaza de París, Madrid, Alfil, 1968; Historia de un adulterio, Madrid, Alfil, 1969; Buenas noches, Sabina, Madrid, Preyson (Arte Escénico, 1, Colección Teatral de Autores Españoles), 1983; Teatro completo, ed. y est. prel. de V. García Ruiz, Sevilla, Renacimiento-Fundación SGAE, 2015.

 

Bibl.: A. Marquerie, “Víctor Ruiz Iriarte o la sonrisa”, en G. Díaz-Plaja et al. (eds.), El teatro: enciclopedia del arte escénico, Barcelona, Noguer, 1958, págs. 499-501; G. Wade, “The Comedies of Víctor Ruiz Iriarte”, en Hispania, XLV (1962), págs. 704-711; A. Baquero Goyanes, “El humor en el teatro de Ruiz Iriarte”, en J. Rof Carballo et al. (eds.), El teatro de humor en España, Madrid, Editora Nacional, 1966, págs. 187- 199; E. Lendínez Gallego, El teatro de Ruiz Iriarte, Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 1973; P. O’Connor, “Víctor Ruiz Iriarte habla de la comedia” y P. Z . Boring, “The Pirandellism of Víctor Ruiz Iriarte”, en Estreno, vol. IV, n.º 2 (1978), págs. 16-17 y págs. 18-21, respect.; P. Z. Boring, Víctor Ruiz Iriarte, Boston, Twayne Editors, 1980; S. Peromsik, “Ruiz Iriarte’s El puente de los suicidas: A Rejoinder to Casona’s La sirena varada”, en Romance Notes, XXI (1980), págs. 33-37; P. Z. Boring, “The Comedy of Víctor Ruiz Iriarte, Mirror of the Middle Class Morality” y J. F. Spencer, “Fantasy Used and Abused in Ruiz Iriarte’s Theater”, en Estreno, vol. X, n.º 1 (1984), págs. 3-6 y págs. 7-9, respect.; V. García Ruiz, Víctor Ruiz Iriarte, autor dramático, Madrid, Fundamentos, 1987; Víctor Ruiz Iriarte, análisis semióticos, Madrid, Fundamentos, 1987; “Víctor Ruiz Iriarte, inédito”, en Estreno, vol. XIII, n.º 2 (1987), págs. 16-20; “Víctor Ruiz Iriarte, teórico y crítico teatral en la inmediata posguerra (1943-1947)”, en VV. AA., Investigaciones semióticas, vol. II, Oviedo, Servicio de Publicaciones de la Universidad, 1988, págs. 197-212; “Los mecanismos de la censura teatral en el primer franquismo y Los pájaros ciegos de V. Ruiz Iriarte (1948)”, en Gestos, XXII (1996), págs. 59-85; “Sociedad, prensa y autocensura en el franquismo: la frustrada recepción de Los pájaros ciegos de Víctor Ruiz Iriarte (1948)”, en Gestos, XXIV (1997), págs. 119-133;

 

Víctor García Ruiz