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Pedro Ruiz de Moros

Biografía

Ruiz de Moros, Pedro. Alcañiz (Teruel), c. 1515 – Vilna (Lituania), 23.III.1571. Jurisconsulto, consejero real en Polonia y poeta.

Nacido en el seno de una familia de judíos conversos y al parecer hidalga —pero venida a menos—, sus primeros años de estudio los realizó en su pueblo natal junto con el futuro obispo de Albarracín, Bernardino Gómez Miedes, teniendo como profesores a otros ilustres alcañizanos como Juan Sobrarias y Domingo Olite.

Se matriculó en la Universidad de Lérida, donde estudió Derecho y se ordenó diácono en 1530. De Lérida marchó a Italia, pasando por Francia, para ampliar estudios y se instaló en Bolonia, en el Colegio de los alcañizanos, fundado por su paisano Andrés Vives, donde permaneció desde 1538 a 1541, fecha en la que se doctoró en Derecho Canónico y Civil, cabiéndole el honor de recibir las lecciones de eminentes maestros como Andrea Alciato y Pier Paolo Parisio.

En tierras italianas coincidió con el humanista aragonés Antonio Agustín, con quien mantuvo una gran amistad y cuyas cartas constituyen una de las principales fuentes para conocer su vida.

Aceptó una plaza de profesor de griego en la Universidad de Bolonia, pero éste fue sólo un trabajo transitorio y, a pesar del apoyo que nunca le escatimó su amigo Antonio Agustín, la única oferta de trabajo que recibió procedía de Polonia, de la recién creada Cátedra de Derecho Romano en Cracovia, a donde se dirigió en 1541 para no volver más a su tierra a pesar de varios intentos.

Ruiz de Moros residió en la corte de Cracovia, a la sazón capital de Polonia, donde reinaban Segismundo el Viejo y Bona Sforza de Aragón, ocupándose de la difícil tarea de codificar las normas legales polacas.

En medio de disputas familiares y políticas, Ruiz se puso del lado de Segismundo Augusto, hijo de los reyes, que se había enfrentado a su madre. Cuando el príncipe subió al trono en 1549, nombró al alcañizano jurisconsulto real. Con el traslado de la corte polaca de Cracovia a Vilna en 1551 se inició la época más gloriosa de Pedro Ruiz, que se convirtió en consejero real. En 1558 formó parte de la comisión preparatoria del II Estatuto de Lituania, que se publicó en 1566. En Vilna fue también juez, bajo las órdenes del canciller Radvila el Negro, convertido al calvinismo en 1555 y protagonista en 1556 de una polémica con el nuncio papal en Polonia, Lippomano.

A pesar de lo delicado de su posición, en 1557 Ruiz de Moros publicó un poema titulado “Chiliastichon” para el nuncio, un exaltado panegírico de los católicos de Polonia y Lituania, sin entrar en las cuestiones religiosas de fondo.

Tras dejar vacante en 1561 Antonio Agustín su puesto en la Rota Romana, para ocupar la silla episcopal en Lérida, Ruiz de Moros intentó acercarse a su tierra y ocupar el cargo de su amigo. A pesar de contar con importantes cartas de recomendación, la vacante fue cubierta por el barcelonés Cristóbal Robuster.

Tras el fallecimiento de sus amigos Domanievskis y Narkuskis, Ruiz intentó asegurarse un beneficio en Zaragoza en 1564 y de nuevo pidió las oportunas recomendaciones al Papa. Pero, por cuarta y última vez, fracasó en su deseo de volver a su patria.

En 1566 consiguió en Medininkai el cargo de arcipreste de la iglesia de San Juan, donde fundó una escuela de Derecho y Humanidades. Siguió interviniendo en los asuntos del reino, como cuando se produjo el conato de rebelión en Gdansk (1568- 1570), donde participó como enviado real interviniendo en las difíciles negociaciones entre el rey y la ciudad. Ruiz de Moros comentó en sesenta poemas, los Dantiscana, los acontecimientos más notables del levantamiento.

Poco antes de fallecer, entró en una nueva polémica que le enfrentó con los jesuitas, precisamente a propósito de la fundación de una academia muy cerca de San Juan. El humanista se negó a que los colegiales de los jesuitas hicieran uso de la parroquia y tuvo que intervenir el propio rey. El pleito se resolvió por la muerte, a consecuencia de una pleuresía, del jurisconsulto alcañizano el 23 de marzo de 1571.

Es uno de los cinco componentes más destacados del llamado “círculo humanístico alcañizano” del siglo xvi —junto con Juan Sobrarias, Bernardino Gómez Miedes, Juan Lorenzo Palmireno y Domingo Andrés—. Ejerció una gran influencia en la corte polaca prolongando el humanismo jurídico de Andrea Alciato a tierras lejanas. Su producción poética, aunque manuscrita la mayor parte, incluye poemas heroicos, fúnebres, gratulatorios, consolatorios, satíricos, invectivas y epitalamios, y ha sido elogiada por personajes de reconocido prestigio, como Antonio Agustín, o algunos miembros de la elite intelectual polaca y lituana de aquella época, como Jan Kochanowski, el más célebre de los poetas renacentistas de Polonia.

 

Obras de ~: Petri Royzii Maurei Alcagnicensis carmina, c. 1542-1571 (ed., est. prel. y notas de B. Kruczkiewicz, Cracoviae, Typis Universitatis Jagellonicae, 1900); Constitutiones ecclesiae cathedralis Mednicensis seu Samogitiae, 1561 (inéd.); Nouellae constitutiones ecclesiae Mednicensis, 1562 (inéd.); Decisiones de rebus in sacro auditorio Lituanico ex appellatione iudicatis, Cracoviae, excudebat M. Sieberneycher, 1563.

 

Bibl.: N. Antonio, Bibliotheca Hispana noua siue Hispanorum scriptorum qui ab anno MD ad MDCLXXXIV floruere notitia, t. I, Matriti, Apud Joachimum de Ibarra, MDCCXXXIII, págs. 97-102; F. de la Latassa y Ortín, Biblioteca nueva de los escritores aragoneses que florecieron desde el año 1500 hasta 1599, Pamplona, Oficina de Joaquín Domingo,1798-1799, págs. 228-239; G. Bono Serrano, “Alcañiz y sus hijos ilustres”, en Revista de Ciencias, Literatura y Artes III, Sevilla, 1856, págs. 145-155; M. Sánchez-Muñoz y Chlusowiez, Apuntes críticos y biográficos acerca de los hombres célebres de la provincia de Teruel, Teruel, Imprenta de la Casa de Beneficencia, 1881; J. Guillén Cabañero, “Un gran latinista aragonés del siglo XVI: Pedro Ruiz de Moros”, en Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita, 12-13 (1951), págs. 129-160; S. Gostautas, “Dos humanistas españoles del siglo xvi en Italia, Polonia y Lituania: Antonio Agustín y Pedro Ruiz de Moros”, en Studia Albornotiana, 37 (1979), págs. 377-447; J. M.ª Maestre Maestre, El humanismo alcañizano del siglo XV. Textos y estudios de latín renacentista, Cádiz-Teruel, Universidad de Cádiz-Instituto de Estudios Turolenses-Ayuntamiento de Alcañiz, 1990; J. Ritoré Ponce, “Traducciones del griego de Pedro Ruiz de Moros”, en J. M.ª Maestre Maestre y J. Pascual (coords.), Actas del I Simposio sobre humanismo y pervivencia del mundo clásico (Alcañiz, 8-11 de mayo de 1990), Cádiz-Teruel, Universidad de Cádiz-Instituto de Estudios Turolenses, 1993, págs. 899-906; X. Ballester, “Juegos de palabras en Ruiz de Moros”, en Myrtia 16 (2001), págs. 231-258; S. I . Ramos Maldonado, “Un poema de Ruiz de Moros a Bernardino Gómez Miedes”, en J. M.ª Maestre Maestre, J. Pascual Brea y L. Charlo Brea (coords.), Humanismo y pervivencia del Mundo Clásico. Homenaje al profesor Antonio Fontán, vol. III, Alcañiz-Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Ediciones Laberinto, 2002, págs. 1107-1120.

 

Sandra Inés Ramos Maldonado