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José María Aguirre Gonzalo

Biografía

Aguirre Gonzalo, José María. San Sebastián (Guipúzcoa), 12.VIII.1897 – Madrid 7.IV.1988. Ingeniero, empresario y banquero.

Resumir la vida de José María Aguirre resulta difícil, ya que destacó en todos los campos a los que se dedicó. De él se ha escrito que fue un buen estudiante, un buen ingeniero, mejor fundador de empresas, singular profesor de ingenieros, líder de opinión y por añadidura, banquero por azar y destino, lo que se pone de manifiesto al repasar su actividad a lo largo de su dilatada vida.

Hijo de José María Aguirre Sagastume e Hilaria Gonzalo Yarza, estudió el bachillerato en el instituto de enseñanza media de San Sebastián, consiguiendo las máximas calificaciones. Posteriormente se trasladó a Madrid para continuar sus estudios universitarios. En 1921 finalizó su carrera de ingeniero de Caminos, Canales y Puertos con el número uno de su promoción. De forma inmediata se incorporó a la Compañía Metropolitana de Madrid en la sección de construcción, para la puesta en marcha de la línea uno del metro de la Villa.

Terminada la línea, y en compañía de su jefe, Alejandro San Román, constituyeron Agromán, Empresa Constructora en 1927. Se iniciaba así con veintinueve años la carrera empresarial de José María Aguirre. La primera contrata de la nueva empresa fue el ensanche del dique de Las Arenas en el puerto de Bilbao, a la que siguieron la construcción de la Ciudad Universitaria de Madrid, el enlace ferroviario bajo la Castellana, y un largo etcétera de obras hidráulicas, de vías de transporte y de edificación. En 1934, Aguirre fundó la sociedad Tecnicrom, S.A. y la empresa de publicidad Stentor, y con el ingeniero Eduardo Torroja y el arquitecto Modesto López Otero creó el Instituto de la Construcción y el Cemento. Terminada la Guerra Civil, tuvo que dedicarse, entre otras cosas, a la reunificación de Agromán, reanudando así la actividad constructora de la empresa.

Su carrera como banquero se inició cuando fue nombrado, en 1942, miembro del Consejo de Administración del Banco Guipuzcoano, llegando a ocupar la presidencia de la entidad en 1956 y permaneciendo como presidente hasta su fallecimiento en 1988. También en 1942 fue designado Consejero del Banco Español de Crédito (Banesto), en representación del Guipuzcoano. La entidad necesitaba de una personalidad vasca que residiera en Madrid para que la representara en el Español de Crédito, por lo que la elección en la persona de José María Aguirre no pudo ser más oportuna.

La entrada de Aguirre en la Banca tuvo lugar en un momento delicado para el sector financiero español.

El intervencionismo económico de la década de los cuarenta y el statu quo bancario limitaban el campo de actuación de las entidades bancarias. No obstante, el crecimiento del Guipuzcoano a lo largo de aquellos años fue constante. Cuando en 1962 se abrió un período de mayor flexibilidad para la Banca, y ya bajo la presidencia de Aguirre, se llevó a cabo la modernización del banco mediante el establecimiento de una nueva estructura empresarial, la informatización y el lanzamiento de nuevos productos. Además Aguirre Gonzalo extendió la red de oficinas a nuevos espacios, superando la región en la que hasta entonces se había movido el Banco Guipuzcoano.

Y al igual que en el Guipuzcoano, también pasó a ser presidente de Banesto en 1970, al mismo tiempo que de Bandesco, banco industrial en el que participaban la Banca Rothschild, Comerciale Italiana, Deutsche Bank, JP Morgan y, con carácter excepcional, el Banco Mundial a través de un Fondo. Habida cuenta de la posición que ocupaba Aguirre Gonzalo en el Guipuzcoano y Banesto, algunos vaticinaban que el primero, un banco mediano de carácter marcadamente regional, sería absorbido por el segundo.

Sin embargo, Aguirre demostró su habilidad para que el banco vasco continuara como entidad independiente.

En diciembre de 1983, y en 1987, consiguió la desvinculación total de ambas entidades.

Y si la dedicación como banquero acaparó gran parte de su actividad a partir de 1942, su participación activa en nuevas empresas, bien como promotor, bien participando en sus órganos de gobierno, fue una constante. Así, en 1945, fue nombrado consejero de Siemens, Industria Eléctrica, llegando a ostentar su presidencia pocos años después, y también en 1945 se incorporó al Consejo de Administración de Construcciones e Inmuebles, para ser nombrado posteriormente su presidente. La misma trayectoria conoció en la Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribargorzana (ENHER), como vocal primero y presidente después. En 1948 fundó la empresa de Porcelanas Giralt, S.A. y participó en su gestión como consejero. Un año más tarde entraba a formar parte del Consejo de la eléctrica que se fusionó con la Sevillana Mengemor de Electricidad.

Sería muy larga la lista de empresas en las que participó en años posteriores, representando intereses públicos, multinacionales o propios. Aún, en 1970 y cuando contaba setenta y tres años, Aguirre Gonzalo todavía tenía fuerza para fundar la Compañía de fabricación de acero inoxidable, Acerinox.

Su prestigio en el mundo profesional, empresarial y bancario se puso de manifiesto a través de los distintos cargos para los que fue propuesto y desempeñó a lo largo de su vida, tales como vocal de la Unión Económica Nacional (1929); consejero-tesorero de la Exposición Permanente de la Construcción (1935); consejero de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) en 1955; fundador y presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos; vocal del Consejo Nacional de Economía, consejero de RENFE y vicepresidente del Comité Franco- Espagnol d’Échanges Techniques (1957); gobernador de la Fondation Européenne de la Culture y procurador en Cortes.

Hay además otra faceta en la vida de Aguirre: la docente. En 1939, comenzó a impartir clases de Materiales de Construcción en la escuela de Caminos donde había estudiado. Posteriormente creó la cátedra de Organización de Empresas y Contabilidad, en la que se mantuvo como titular hasta su jubilación.

Una vez retirado de la enseñanza activa en la escuela de Caminos, se mantuvo vinculado a su vocación docente como presidente del Colegio Universitario de Estudios Financieros (CUNEF), creado en 1973.

También se dedicó con gran entusiasmo al Instituto de Selección Escolar de Laura Luque para niños superdotados sin recursos económicos, que recibían apoyo para poder acceder a los estudios universitarios.

Como el desempeño de la docencia imprime carácter, sus discursos en la Junta de accionistas del Banco Guipuzcoano eran auténticas lecciones sobre las previsiones económicas del país.

Contrajo matrimonio con Francisca González Clemente en 1925, madrileña, a quien, no obstante, conoció en San Sebastián. Mujer discreta, dedicó su vida al cuidado de su familia. El matrimonio Aguirre González tuvo cuatro hijos (Carmen, José María, Pilar y Beatriz), pero fue el único varón el que siguió los pasos de su padre. Al igual que él, finalizó sus estudios de ingeniero de Caminos, Canales y Puertos como primero de su promoción, y también como su predecesor pronto se inició con éxito en el mundo empresarial y bancario. Aguirre González ya era consejero del Guipuzcoano en 1983, y tras el fallecimiento de su padre, en 1988, ocupó el cargo de presidente de la entidad.

A lo largo de sus más de noventa años, Aguirre Gonzalo representó al empresario que conoció el éxito en la etapa en la que el capitalismo español iniciaba su apertura al exterior. Su trayectoria fue ascendente, manteniendo en todo momento su curiosidad e interés por las nuevas tecnologías. Aunque un buen número de las sociedades creadas por él protagonizaron historias de éxito, Agromán fue posiblemente su empresa más querida, quizá porque fue su primera gran aventura en el mundo empresarial. Sin embargo, el Banco Guipuzcoano fue para Aguirre la entidad financiera que representó los intereses regionales a los que siempre estuvo unido por familia y nacimiento. De hecho, a pesar de las concentraciones bancarias que tuvieron lugar en la España del último cuarto del siglo XX, Aguirre siempre mantuvo la independencia del banco, y así permanece aún de la mano de su hijo, tras haber cumplido la entidad su primer centenario en 1999.

José María Aguirre recibió diversas distinciones, entre las que cabe mencionar: la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, de Isabel la Católica, de la Real Orden de Carlos III y la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

 

Bibl.: VV. AA., José María Aguirre Gonzalo, Madrid, Banco Guipuzcoano, Stentor, 1989; M.ª M. Gárate Ojanguren, La historia de un Banco regional. Banco Guipuzcoano 1899- 1999, San Sebastián, Banco Guipuzcoano, 1999; F. González Urbaneja, “José María Aguirre Gonzalo”, en E. Torres (dir.), Los 100 empresarios españoles del siglo xx, Madrid, LID, 2000, págs. 368-373.

 

Montserrat Gárate Ojanguren