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Juan Martín Cermeño

Biografía

Martín Cermeño, Juan. Ciudad Rodrigo (Salamanca), 25.VI.1700 – Barcelona, 17.II.1773. Teniente general, ingeniero general y arquitecto.

Nació en Ciudad Rodrigo, y fue criado posteriormente en Melilla, era hijo de Domingo Martín y de Isabel Cermeño. Contrajo matrimonio en 1721, en Melilla, con Antonia de Paredes.

Ingresó en el Ejército como cadete del Regimiento de Infantería de Almansa el 20 de abril de 1716, distinguiéndose en la plaza de Melilla en la defensa del fuerte de San Miguel, y en la salida contra los moros, efectuada en 1718. Fue admitido como ayudante en el Cuerpo de Ingenieros el 22 de marzo de 1719.

Durante el tiempo de servicio en la citada plaza, tuvo ocasión de demostrar sus extensos conocimientos como ingeniero en una plaza fronteriza, continuamente amenazada por los ataques de los moros.

Como recompensa a varias de las acciones en las que intervino, en julio de 1725 era ascendido a capitán de Infantería, y en diciembre de 1726 se le promovió a ingeniero ordinario, y fue llamado, poco después, para tomar parte en el sitio de Gibraltar bajo las órdenes del ingeniero general Jorge Próspero de Verboom.

Levantado el sitio, volvió a la plaza de Melilla, donde fue nombrado en agosto de 1733 teniente de Rey de la plaza y promovido a ingeniero en segundo. En ese mismo año tomó parte en las operaciones para tomar la altura del Cubo en poder de los moros, dirigiendo con posterioridad la construcción del fuerte de la Victoria Grande, lo que le valió, como recompensa, el grado de teniente coronel de Infantería con fecha de 31 de mayo de 1736. El cerro del Cubo era un padrastro que dominaba Melilla. Con la construcción del citado fuerte de la Victoria Grande se perfeccionaba la acción del fuerte pequeño de la Victoria y del reducto del Rosario, y que junto con otros fuertes exteriores completaban el Tercer Recinto del sistema defensivo de la plaza, acabando con el peligro que desde el siglo xvi había supuesto el ya señalado padrastro que ejercía “dominación” sobre la ciudad.

En marzo de 1738 se encontraba Juan Cermeño en Málaga, donde trazó tres planos de las obras del muelle de Levante en el puerto de la ciudad, así como otros planos para su prolongación y para la construcción de varias baterías. Como director de las obras de los muelles de la citada plaza marítima, en un informe dirigido al duque de Montemar le ponía al corriente de los riesgos que presentaba el atraque de los buques de la Armada en el dique oriental del puerto malagueño, dada la escasa profundidad del mismo, aconsejando la prolongación del muelle viejo en unos cincuenta metros. El Rey, después de consultar a la Real Junta de Fortificaciones y a la Real Junta de Marina, se decidió por el proyecto de Cermeño.

El 12 de septiembre de 1739 fue promovido a ingeniero en jefe, y a principios de 1740 se le concedió el grado de coronel de Infantería. En este último año se estaba formando el Ejército que partiría de Barcelona en el marco de la Guerra del Segundo Pacto de Familia.

Su finalidad era la de preparar una expedición a Italia, con el objeto de lograr para el infante Felipe los ducados de Parma y Plasencia. El general en jefe del Ejército era el duque de Montemar, José Carrillo de Albornoz y Montiel, el cual eligió a Cermeño, cuya capacidad conocía, para que formase parte del grupo de ingenieros, mandados por el ingeniero director, brigadier, Juan de la Ferrière, que habían de integrarse en la citada expedición. En 1741 el ejército partió hacia Italia, desembarcando en Orbitello (Orbetello, en la Toscana, Italia). Cermeño tomó parte en numerosos sitios, como en el de Demont y en el de Coni (Cuneo, provincia del Piamonte), donde resultó herido.

En el marco de la misma campaña, y en la batalla de Nuestra Señora del Olmo, murió un hijo suyo, capitán del Regimiento de Asturias. En junio de 1744 fue ascendido a brigadier del Ejército, y al cesar en el mando de los ingenieros por enfermedad el ingeniero director ya citado, Juan de la Ferrière, Cermeño fue designado para sustituirle, ejerciendo también desde mayo de 1748 el cargo de cuartel maestre general.

Con anterioridad, había sido promovido a mariscal de campo con fecha 2 de noviembre de 1745.

Terminada la campaña, Cermeño fue nombrado en agosto de 1749 comandante general interino del Cuerpo de Ingenieros, cargo que ejerció con sede en Barcelona, hasta agosto de 1756. En esa fecha se reunían los Cuerpos de Artillería e Ingenieros bajo un solo mando, designándose para ello a Pedro Abarca de Bolea, conde de Aranda, y capitán general del Ejército.

Con anterioridad a su cese, Cermeño, en 1755, era ascendido a teniente general. En los años en los que estuvo en la Ciudad Condal, realizó numerosos proyectos y obras en la plaza, especialmente las relativas a su puerto, tanto para “impedir se introduzcan en él los vientos del Sudoeste y las arenas que arroxan los ríos Besós y Llobregat, facilitando puedan con todos tiempos y con la mayor seguridad abrigarse las embarcaciones y que contenga doblado número de estas”, como para su prolongación y abovedamiento, bóvedas que servirían para cuarteles de tropa y alojamiento de oficiales. En 1751, en Cataluña, realizaba los planos, perfiles y elevaciones del puente de Lérida sobre el río Segre, con el proyecto de dos arcos para su prolongación, así como un dique para desviar las aguas y evitar la ruina del citado puente; un plano de la villa de Reus y sus inmediaciones; otros tres, correspondientes al proyecto de un cuartel (el proyecto de este cuartel sería añadido a la edición que hizo el ingeniero Sánchez Taramas, traducido por él, del tratado de fortificación de Muller), y sus pabellones en la citada villa, para setecientos infantes, un escuadrón de Caballería y sus oficiales, significando que este proyecto podía servir para construir otros en Valls y en Villanueva y la Geltrú. En ese mismo año de 1751, la Junta de Reales Obras de Cádiz encargó una nueva portada para la Puerta de Tierra de la citada plaza, que fue ejecutada por Juan Martín Cermeño, el cual también intervino a la hora de abrir una nueva puerta al lado de la principal para facilitar la entrada y salida.

Toda esta obra quedó terminada en 1756. En el marco de la preocupación por la defensa del litoral mediterráneo, reparó en 1752 las fortificaciones de Palamós y realizó un proyecto para la defensa de la bahía de los Alfaques. También se le atribuye el proyecto de la capilla de la Universidad de Cervera en 1751, y en ese año realizó el proyecto de un cuartel en Villafranca del Panadés, así como remitió una serie de instrucciones para la construcción del canal de Urgel.

Otra de las cuestiones que preocupó a Cermeño durante su mando interino del Cuerpo, fue la cuestión de la falta de ingenieros en América. El hecho era que la mayoría de estos especialistas del Ejército no deseaban ser destinados fuera de la Península. En este sentido, Martín Cermeño consiguió que el pase a América significara para los ingenieros un ascenso inmediato en su escala, con el consiguiente aumento de su sueldo, al tiempo de que se les permitía volver a España, si así lo deseaban, transcurridos cinco años de su destino en Ultramar.

En mayo de 1752, el entonces capitán general del Principado de Cataluña dirigió a Cermeño un oficio en el que le ordenaba que realizase un reconocimiento en el Ampurdán, cerca de la frontera con Francia, para encontrar el lugar apropiado para construir una plaza capaz para cinco batallones de Infantería y tres escuadrones de Caballería, ya que el camino hacia Barcelona estaba abierto a posibles invasiones y expedito al paso de la artillería francesa. Como consecuencia del reconocimiento, el marqués de la Mina decidió que se construyera, con la dirección y proyecto del propio Cermeño el castillo, que se llamaría de San Fernando, próximo a Figueras. Sin embargo, pronto surgiría una polémica en el Cuerpo sobre la idoneidad del emplazamiento de la fortaleza. Martín Cermeño estaba apoyado por el marqués de la Mina y por su hijo Pedro, ingeniero militar ya de gran prestigio, y por otro lado, Pedro Lucuce, director de la Academia de Matemáticas de Barcelona y otros miembros del Cuerpo, eran partidarios para su ubicación, del Paso de las Molas, al norte de la villa de Figueras. En su defensa, en 1752 Cermeño redactó un documento titulado Razones que se han tenido presentes en la formación del proyecto de la nueva plaza para la Montaña de Capuchinos en la villa de Figueres, en el que se describe la planta del castillo, la valoración del terreno circundante, así como la justificación de las soluciones aportadas para su mejor defensa. Se indican también en el documento detalles relativos a las bóvedas para acuartelamientos del personal, almacenes para pólvoras, víveres, arsenales, cuadras, y otros usos. El castillo de San Fernando de Figueras “maravilla de técnica y táctica defensiva”, se construyó como consecuencia de la erección en la frontera francesa a escasa distancia de la fortaleza de Belle-Garde. Las obras de la fortificación comenzaron en septiembre de 1753, y cuando en 1756 Cermeño dejaba el Principado por nuevo destino, su hijo Pedro Martín Paredes Cermeño fue nombrado ingeniero director de Cataluña, quedando encargado de las obras del castillo. La plaza fuerte de San Fernando de Figueras es uno de los mejores ejemplos de fortificación abaluartada de Europa gracias a su gran tamaño y a la perfección de su fábrica. Puede considerarse como un pentágono irregular, con un eje transversal de simetría en la dirección este-oeste. Es una plaza de las llamadas de “doble recinto”, estando el recinto interior formado por cinco baluartes, una plataforma artillera y seis cortinas, y el exterior por tres hornabeques, dos contraguardias y siete revellines. Todo ello rodeado por: un amplísimo foso, el camino cubierto, con una longitud de 3.120 metros, y el glacis. Para solucionar el problema de abastecimiento de agua potable para la plaza se proyectó una toma de aguas que en su último tramo entraba en la fortaleza a través de la contraguardia de San Pedro. Para su almacenamiento, se construyeron varias cisternas, tanto en el cuerpo de la plaza como en las obras exteriores (incluso en el camino cubierto y en el glacis), destacando por su gran volumen la situada por debajo del nivel del patio de armas del castillo.

En 1753 proyectó el barrio de la Barceloneta, uno de los ejemplos más importantes de urbanismo de la Ilustración en Europa. El nuevo barrio fue inicialmente proyectado por el entonces ingeniero general Verboom a partir de 1714, a fin de compensar a los habitantes del barrio de La Ribera que habían perdido sus viviendas, demolidas para construir la Ciudadela de Barcelona. Creado por Cermeño de nueva planta y según su propio proyecto, ya que el de Verboom nunca se llevó a cabo, el barrio tenía un trazado ortogonal, de calles que formaban manzanas del mismo tamaño. La Barceloneta se realizó construyendo casas de dos plantas, con un frontón triangular y volutas en las claves de las puertas y ventanas, con acceso a dos calles para que tuviesen una ventilación óptima.

En Barcelona, también proyectó Cermeño en 1756 la construcción de un nuevo baluarte entre el portal de Ángel y el de los Tallers.

En 1756, destinado en la Dirección del Cuerpo en Navarra, realizó un plano de la plaza fuerte de San Sebastián, con las fortificaciones del frente de Tierra y el proyecto de las obras de defensa en la playa de La Zurriola.

En ese mismo año, realizaba el proyecto general de las fortificaciones de Pamplona, que fueron aprobadas por el rey Fernando VI. En el importantísimo proyecto, del que se realizaron sólo algunas de sus propuestas, Cermeño analizó los proyectos de los ingenieros Verboom y De Retz, decidiéndose por seguir las directrices generales del que fuera ingeniero general hasta 1744. Entre las obras proyectadas figuraban: el fuerte del Príncipe; un hornabeque delante de la Tejería, y un caballero con caras y flancos paralelos a dicho baluarte, la contraguardia de Gonzaga; nuevos edificios en el interior de la Ciudadela en disposición ortogonal (al igual que en el castillo de San Fernando de Figueras), eliminando la anterior, radial; terminación del fuerte de San Roque; y, sin agotar la cuestión, construcción de plazas bajas en los flancos del baluarte de la Magdalena, en el flanco derecho del baluarte de Guadalupe y en el izquierdo del baluarte bajo del Labrit, que se realizaría siguiendo el proyecto de Verboom.

En abril de 1758 fue nombrado comandante general de la plaza de Orán, tomando posesión de este empleo en mayo de ese mismo año. Fue sustituido en el cargo, en abril de 1765. Con fecha 2 de julio de 1766 se le designó como comandante general del Cuerpo e inspector general de Fortificaciones, y en mayo del siguiente año se le concedió el mando del Cuerpo, con sede en la plaza de Barcelona, y a partir de marzo de 1769 con el título de ingeniero general, el mismo que había ostentado el fundador del Cuerpo, Jorge Próspero de Verboom. Cermeño propuso una serie de medidas encaminadas a la mejora del Cuerpo. En un informe de 1767, aconsejaba aumentar el número de ingenieros, así como la creación de una sección especializada en Puentes, Caminos y Canales, sobre la base de los veinticuatro ingenieros militares que estaban destinados en trabajos de este tipo. La iniciativa no fue aprobada, pero más tarde, un año después de su fallecimiento, se llevó a cabo. Su segundo paso fue la publicación en 1768 de las nuevas ordenanzas, en las que se fijaban las obligaciones y formas de llevar a cabo los actos de servicio, y se daban normas para el ingreso en el Cuerpo, que se reservaba a “los cadetes u oficiales de infantería, caballería, dragones, artillería y marina”, previo el examen pertinente. También, en la Ordenanza se eliminaban las referencias a las obras civiles, aun cuando de hecho las siguiesen realizando los ingenieros del Ejército al menos hasta finales del siglo XVIII en España, y en Ultramar hasta la separación de la América Hispana (1824), y de la de Cuba y de las Islas Filipinas (1898) de la metrópoli.

Por otro lado, los intentos de aumentar el número de ingenieros militares por parte de Juan Martín Cermeño no obtuvieron éxito, de forma que ante cualquier campaña se ponía de relieve su cortedad. Así en 1775, en la expedición contra Argel, por los ataques a la plaza de Melilla, para reunir a dieciséis ingenieros para la misma, se tuvo que llamar incluso a profesores de la Academia de Matemáticas de Barcelona.

En lo referente a la política de personal, Cermeño conseguía importantes logros tales como la constitución del montepío o la reforma de la enseñanza del Cuerpo con la Real Ordenanza de 1751 (en su anterior mando del Cuerpo), la cual consolidaba la brillante obra realizada hasta ese momento por Pedro de Lucuze y Ponce, director de la Academia de Matemáticas de Barcelona, y pilar básico de la tratadística militar española del siglo XVIII.

Durante su última etapa, ya como ingeniero general, siguió desarrollando una intensa actividad por España y Ultramar. Fruto de su intenso trabajo fueron, entre otros: el castillo de San Pedro de la Roca del Morro, a barlovento de la boca de entrada a la bahía de Santiago de Cuba. Juan Martín Cermeño y el ingeniero ordinario Francisco Calderín le proporcionaron su actual fisonomía después de ser devastado por varios terremotos, incluyéndole su explanada frontal y el fuerte de La Avanzada. También, en 1766, planos y perfiles de la ciudad de Manila con el proyecto para su mejor defensa; planos y perfiles de la plaza de Zamora, así como diversos proyectos para su mejor defensa; planos de la plaza y castillo de la Puebla de Sanabria y proyecto de nuevas obras de fortificación en la misma; plano del baluarte de la puerta del Rey, de la puerta Nueva y del fuerte del Teso del Calvario en Ciudad Rodrigo; y diversos proyectos de castillos en Valdivia, Chile (castillos del Corral, de Amargós y el de Niebla), Puerto Cabello y la Guaira, y para San Fernando de Omoa. En 1768 trazó un plano de la ciudad de Barcelona, señalando los huertos en los que se proponía la ubicación del Jardín Botánico y un nuevo proyecto para la mejora de las defensas de la plaza de Cavite. En 1769 proyectó un nuevo modelo de “batería colateral”, de gran perfección técnica, trazada para la defensa del puerto de San Fernando de Omoa (Honduras), y que serviría de modelo para otros muchos ingenieros. En ese mismo año restauró el puente del Diablo de Martorell, y en 1770 realizaba un plano de la puerta de Tierra con el proyecto de tres reductos avanzados, y un plano de la plaza de Cartagena proponiendo el cierre de la misma. En 1771, realizó un plano de la plaza de Orán y de sus castillos, plaza a la que había ido comisionado para dirigir diversos trabajos dentro y fuera de la ciudad, y también en el mismo año, un proyecto de las fortificaciones de la parte de tierra de la plaza de San Felipe de Montevideo.

Finalmente, en 1772, hizo diversos planos y proyectos para cuarteles en Barcelona, un plano de la batería que debía realizarse en la cabeza del muelle de Málaga, y proyecto de las nuevas murallas de Cádiz por el Sur. Escribió un Discurso sobre el proyecto de Montjuich de Barcelona y tanteo de su coste.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), Exp. personal.

“Ordenanzas de S. M. para el servicio del Cuerpo de Ingenieros de Guarnición y de Campaña”, en Ordenanza General del Ejército, t. IV, Madrid, en la Oficina de Antonio Martín, 1768; M. Sánchez Taramas, Tratado de Fortificación ó Arte de Construir los Edificios Militares y Civiles. Escrito en Inglés por Juan Muller. Traducido [...] y aumentado con notas, adiciones y 22 láminas [...] Por D. Miguel Sánchez Taramas, Capitán de Infantería, e Ingeniero Ordinario de los Exércitos de S. M., actualmente empleado en la enseñanza de la Real Academia Militar de Matemáticas establecida en Barcelona, Barcelona, por Thomás Piferrer, Impresor del Rey, 1796; J. Almirante, Bibliografía Militar de España, Madrid, 1876; J. de la Llave, “Juan Martín Zermeño, Teniente General e Ingeniero General”, en Memorial de Ingenieros (1911); J. M. Zapatero, “Síntesis Histórica de la Fortificación Abaluartada”, en Revista de Historia Militar, n.º 13 (1963); La Fortificación abaluartada en América, San Juan de Puerto Rico, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1978; C. Díaz Capmany, El Castillo de San Fernando de Figueres, su Historia, Barcelona, Generalidad de Cataluña, 1982; H. Capel et al., Los ingenieros militares en España. Siglo XVIII. Repertorio biográfico e inventario de su labor científica, Barcelona, Ediciones de la Universidad, 1983; De Palas a Minerva, Barcelona, Serval, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1988; R. Gutiérrez y C. Esteras, Arquitectura y fortificación. De la Ilustración a la Independencia Americana, Madrid, Ediciones Tuero, 1993; V. Echarri Iribarren, Las Murallas y la Ciudadela de Pamplona, Pamplona, Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura, 2000; H. Capel, “Los Ingenieros Militares y el sistema de fortificación en el siglo XVIII”, en A. Cámara (coord.), Los Ingenieros Militares de la Monarquía Hispánica en los siglos XVII y XVIII, Madrid, Ministerio de Defensa, 2005; M. Silva Suárez (ed.), “El siglo de las Luces. De la Industria al ámbito profesional”, en Técnica e ingeniería en España, III, Zaragoza, Real Academia de Ingeniería, Institución Fernando el Católico, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2007; D. Ozanam, Los capitanes y comandantes generales de provincias en la España del siglo XVIII, Córdoba, Publicaciones de la Universidad, 2008.

 

Juan Carrillo de Albornoz Galbeño