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Tomás de Torrejón y Velasco

Biografía

Torrejón y Velasco, Tomás de. Villarrobledo (Albacete), 21.XII.1644 – Lima (Perú), 23.IV.1728. Compositor de la primera ópera estrenada en el Nuevo Mundo.

Fue bautizado el 23 de diciembre de 1644, en la parroquial de San Blas de su ciudad natal. Era hijo de Miguel de Torrejón y Velasco y de María Sánchez Salvador. Su padre era montero de Felipe IV y el hijo pasó su infancia en Fuencarral. Hacia 1658 entró como paje de Pedro Antonio Fernández de Castro y Andrade, conde de Lemus. De muchacho adquirió buena formación musical. Pudo ver representaciones escénicas musicadas por Juan Hidalgo y otros. En 1662 acompañó al conde a Nápoles, donde vio óperas. Casó en España con María Manuela Bermúdez. Formó parte del formidable séquito (ciento trece miembros) del conde de Lemus, nombrado virrey del Perú, que salió de Cádiz el 3 de marzo de 1667 y entró con gran pompa oficial en Lima el 21 de noviembre de 1667. Fue nombrado superintendente de la armería en Lima y, en 1672, corregidor y justicia mayor de la provincia de Chachapoyas. Enviudó y casó de nuevo con la criolla Juana Fernández de Mencía. Sin otras noticias de él, aparece de pronto nombrado, el 1 de julio de 1677, noveno maestro de capilla de la Catedral de Lima, la mayor de América —“ la Lima de Torrejón y el Leipzig de Bach eran aproximadamente del mismo tamaño” (Stevenson, 1964)—, en sustitución de Juan de Araujo que, por cierto, había sido discípulo suyo.

Torrejón dirigió esta gran capilla de música desde su nombramiento hasta su muerte, acaecida el 23 de abril de 1728, largo espacio de tiempo de más de cincuenta años. Según las noticias conocidas y nuevos indicios que siguen surgiendo, la actividad de Torrejón fue incansable: renovó y amplió la capilla con hasta treinta y dos músicos y cantores de plantilla, adquirió nuevos instrumentos procedentes de España, inauguró un nuevo órgano, tuvo a su cargo la enseñanza de niños (seises) y, como todo maestro de capilla del barroco, compuso constantemente composiciones litúrgicas y música para ocasiones solemnes. Y, quizás por ser el primer maestro de capilla seglar en Lima, también se dedicó a la composición de música profana.

Con motivo de la beatificación del arzobispo de Lima, Toribio de Mogrovejo, la solemne función realizada el 11 de noviembre de 1680 se apoyó en la inauguración de un segundo gran órgano, con el estreno de ocho villancicos (llamábanse así todas las canciones religiosas con letra en español, frente a la música litúrgica, con letra en latín) de Torrejón, a tres, cuatro y seis coros, con treinta y dos instrumentistas. Las letras de estos villancicos se imprimieron en Amberes (Echave y Asso).

Siendo virrey Melchor de Portocarrero, conde de la Monclova, personaje erudito y amante de las bellas artes, recibió en 1701 la noticia de la muerte del rey Carlos II y la ascensión al trono del joven Felipe V. El virrey llamó a Torrejón y le encargó una música fúnebre para una solemne función religiosa, que se realizó con tal boato, el 26 de junio de 1701, que dio ocasión a un libro conmemorativo (Buendía), en el que se puede leer: “El Maestro de Capilla D. Tomas de Torrejon con aquel punto, y zelo con que atiende à quanto està a su cuydado, avía con especial estudio fabricado nueva composición musica à varios Coros para el Invitatorio, y Lamentaciones de Iob en los tres Nocturnos, y algunos Psalmos, de David especialmente el Miserere, y Cantico del Benedictus en Laudes, y previniendo las mejores vozes de la Ciudad logrò la dicha de agradar à vn con la triste armonía de canticos lugubres [...]”; sigue una barroca descripción de la belleza de esta música funeral, desgraciadamente perdida casi en su totalidad. Inmediatamente el virrey encargó a Torrejón una fiesta musical para la conmemoración del primer aniversario del advenimiento al trono de Felipe V y en el día de su decimoctavo cumpleaños, el 19 de diciembre de 1701 (y no el 19 de octubre, como dice Robert Stevenson por una mala lectura paleográfica), se estrenó en el palacio virreinal de Lima La púrpura de la rosa, ópera en un acto, con libreto de Calderón de la Barca y música de Torrejón. Era la primera ópera que se estrenaba en el Nuevo Mundo. Su música estuvo perdida hasta que Jorge Basadre, director de la Biblioteca Nacional de Lima, descubrió la partitura en 1942, comunicándoselo al musicólogo belga-peruano Andrés Sas, quien escribió sobre ello en 1944. Prosiguieron su estudio diversos musicólogos americanos (Stevenson, Claro-Valdés) y lentamente se extendió la noticia en Europa. La primera edición crítica fue publicada por Stevenson en 1976. En Europa la primera edición crítica fue editada en Kassel (Alemania), en español, y la segunda, casi definitiva, en Madrid en 1999. La primera representación de la ópera en Europa ocurrió en Bolonia (Italia), el 12 de noviembre de 1994. En Madrid se estrenó el 27 de septiembre de 1999.

También se encargó Tomás de Torrejón, en 1725, de la música para las fiestas por la aclamación del rey Luis I y, poco después, de la música funeral por el mismo Rey, de la que no quedan más que noticias sueltas (acaso Dixit Dominus corresponde a esta música).

Robert Stevenson encontró en 1972, en el archivo de la Catedral de Guatemala, quince villancicos de Torrejón. Se conocían otros en el de Cuzco. Con todo, las composiciones conocidas de Torrejón son sólo una pequeña de su ingente producción. La calidad de su música es ensalzada no sólo por sus coetáneos, sino por diversos musicólogos y críticos. Desde 1994 están apareciendo versiones discográficas de algunos villancicos y música litúrgica de Torrejón y dos distintas de la primera ópera estrenada en el Nuevo Mundo.

 

Obras de ~: Música escénica: La púrpura de la rosa (ópera en un acto, con loa, libreto de P. Calderón de la Barca), Lima, Biblioteca Nacional, ms. C-1469 [eds. críticas de R. Stevenson, Lima, Instituto Nacional de Cultura, Biblioteca Nacional, 1976; A. Cardona, D. Cruickshank y M. Cunningham, Kassel, Reichemberger, 1990 (en español); L. K. Stein, Madrid, Instituto Complutense de Ciencias de la Música, 1999].

Música litúrgica: Ave, verum Corpus; Christus factus; Dixit Dominus (Sol menor); Dixit Dominus (Do mayor); Invitatorius Defunctorum; Lamentación primera del Miércoles santo; Magnificat de sexto tono; Misa de octavo tono; Nisi Dominus; Regem cui omnia vivunt. Villancicos, bailetes, rorros: A cantar este día flores; A este Sol peregrino; A la fiesta convoco; Ah del invencible muro; A señor que se aserca; Ala, ola, a la xacarilla sonora; Aladas gerarquías a quien toca; Angelicas milicias; Atención que para hacer en todo cabal la fiesta; Aues, flores; Cantarico que bas a la fuente; De Toribio las luces; Desta Rosa tan bella; Desvelado dueño mío; En confusos abismos de luzes; Enigma soy viviente; Es mi Rosa bella; Gilguerillo que cantas gimiendo; Ha de el ver; Incognito barquero que surcas; Luzeros volad; Miren aquí todos quantos saber desean; Quando el bien que adoro; Quatro plumages ayrosos; Salga ya del silencio; Si el alba sonora se zifra en mi voz; Ténganmele señores; Triste Caudal de Lágrimas; Tus cardinales virtudes, Toribio; Varquero que surcas. Zarzuelas y dramas sacros atribuidos con partituras perdidas: El arca de Noé; Breve coloquio de música recitativa; Coloquio en forma de Auto Sacramental; También se vengan los dioses; La fiera, el rayo y la piedra; Celos aún del aire matan; El mejor escudo de Perseo.

 

Bibl.: F. de Echave y Assu, La estrella de Lima convertida en sol sobre sus tres coronas..., Amberes, Juan Baptista Verdussen, 1688, págs. 345-349; J. Buendía, Parentación Real al Soberano Nombre e Inmortal Memoria del Católico Rey de las Españas y Emperador de las Indias el Sereníssimo Señor Don Carlos II..., Lima, Joseph de Contreras, 1701, fols. 87v-88; A. Sas, “La púrpura de la rosa”, en Boletín de la Biblioteca Nacional (Lima), II/5 (octubre de 1944); R. Stevenson, “Opera Beginnings in the New World”, en Musical Quarterly (Nueva York), XLV (enero de 1959), págs. 8-25; “The first New World Opera”, en Americas (Washington), 16 (1964), págs. 33-35; S. Claro- Valdés, “La Música Secular de Tomás de Torrejón y Velasco (1644-1728). Algunas características de su estilo y notación musical”, en Revista Musical Chilena (Universidad de Chile), XXVI, n.º 117 (enero-marzo de 1972), págs. 3-23; F. Rodríguez de la Torre, “La primera ópera estrenada en América fue compuesta por un albacetense”, en Información (Cultural Albacete), 62 (mayo de 1992), págs. 3-20; L. K. Stein, “Tomás de Torrejón y Velasco’s La púrpura de la rosa in the Early History of Opera”, en Inter-American Music Review, XIV/2 (1995), págs. 79-82; F. Rodríguez de la Torre, “La obra musical de Tomás de Torrejón y Velasco”, en Cultural (Revista de Información del Consorcio Cultural Albacete), 4 (febrero de 1998), págs. 19-22; Ópera hispana de dos mundos (programa con libreto y cuatro artículos), Madrid, Teatro de la Zarzuela, 1999; J. C. Estenssoro, “Torrejón y Velasco, Tomás de”, en E. Casares Rodicio (dir.), Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana, vol. X, Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 2002, pág. 390; R. Stevenson, “Torrejon y Velasco, Tomás de“, en S. Sadie y J. Tyrrell (eds.), The New Grove Dictionary of Music and Musicians, vol. 25, Nueva York, Macmillan Publishers, 2002, págs. 629-630.

 

Fernando Rodríguez de la Torre