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Eduardo Cobián y Roffignac

Biografía

Cobián y Roffignac, Eduardo. Pontevedra, 19.III.1857 – Madrid, 20.IV.1918. Político y economista.

Nació en el seno de una familia de clase media; su padre, Eduardo, era médico, y su madre, Soledad, de ascendencia francesa, estaba emparentada, según F. Fernández de Béthencourt, con los condes de Roffignac. Estudió el bachillerato en el Instituto de Pontevedra y en el colegio de los Padres Escolapios de Celanova. Inició los estudios de Derecho en la Universidad de Santiago en 1872 y los terminó en Madrid en 1878. El examen de licenciatura lo realizó en 1879 con un trabajo sobre Testamentificación pasiva. Se casó en 1878 con Luisa Benita Fernández de Córdoba y Romero. Se estableció como abogado en Getafe, en 1880, y en 1883 abrió un despacho en Madrid, donde ejerció la profesión, con notable éxito, durante el resto de su vida. Se encargó, entre otros, de diversos asuntos relacionados con la Casa Real.

Fue diputado de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Madrid de 1901 a 1905.

Tras un frustrado intento por Getafe en 1884, fue elegido diputado del Congreso por A Caniza en la legislatura 1886-1891, dentro de las listas del Partido Liberal. A partir de ese momento se especializó en temas hacendísticos y mantuvo posturas afines a Germán Gamazo. De nuevo fue diputado en la legislatura de 1893-1896, esta vez por el distrito de Xinzo de Limia. En 1898 fue elegido senador por la provincia de Pontevedra, y en la legislatura de 1899 a 1901 lo fue por la de Orense, empezando a exteriorizar entonces su interés por los temas de Defensa y Marina.

En 1901 pierde la elección por el distrito de Xinzo frente a Álvaro López Mora, pero consigue que sea declarada nula y se hace con el acta en una votación parcial. A raíz de este episodio se pasa al Partido Conservador, mostrándose como uno de los apoyos más leales de Fernández Villaverde. Otra vez diputado por Xinzo en 1903, fue nombrado ministro de Marina el 10 de julio de este año, en el Gobierno presidido por Raimundo Fernández Villaverde, pero cesó el 5 de diciembre. De nuevo fue ministro de Marina en los gobiernos de Azcárraga y Fernández Villaverde, y cesando definitivamente en ese cargo el 23 de junio de 1905.

Durante sus mandatos como ministro de Marina, Cobián intentó hacer frente a la gran crisis de la Marina de Guerra que siguió a la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Era consciente del estado deplorable de la Armada, los arsenales públicos y los puertos.

Sus proyectos se centraron en la remodelación presupuestaria, “para poner término al escándalo de que a los pocos meses de estar rigiendo un presupuesto de marina haya necesidad de acudir al parlamento en demanda de suplementos de crédito”, y en la reorganización técnica, administrativa y de los recursos humanos de la Escuadra, de forma que los barcos “que desgraciadamente son pocos, no continúen por más tiempo amarrados a las dársenas de los arsenales”.

Propuestas que no se materializaron con éxito, debido al poco apoyo político y financiero con que se contaba y a las desavenencias de Cobián con parte de los altos cargos militares.

A la muerte de su amigo y mentor político Fernández Villaverde, Cobián se pasó, con un pequeño grupo de diputados, al Partido Liberal, por el que fue elegido diputado por Xinzo de Limia de forma ininterrumpida desde 1905 hasta la legislatura de 1916-1918, alineándose entre los miembros más moderados del partido. El 9 de febrero de 1910 fue nombrado ministro de Hacienda en el Gobierno de José Canalejas, cargo en el que cesó el 3 de abril de 1911, pero siguió manteniendo su preocupación como parlamentario por los temas tributarios y financieros, siendo presidente de la Comisión de Presupuestos en la legislatura de 1813. Inmediatamente después de su cese como ministro fue nombrado gobernador del Banco de España, puesto que mantuvo hasta noviembre de 1913. Fue, asimismo, miembro del Consejo de Administración de Norte entre 1912 y 1917, y presidente del Consejo de Estado desde el 31 de diciembre de 1915 hasta el 15 de junio de 1917.

Desde sus primeras intervenciones parlamentarias, Cobián centró su ideario económico en la consecución del equilibrio presupuestario, de acuerdo con el pensamiento predominante entre los economistas y políticos de la época. Ya que era partidario de reorganizar la Defensa y la Educación y fomentar el desarrollo de la riqueza pública, el consiguiente incremento de los gastos debía ser compensado mediante la generalización de los impuestos, la mejora de la gestión y la persecución del fraude. En el momento en que toma posesión como ministro de Hacienda se encuentra con que, tras una década de superávit, se había vuelto, en el ejercicio anterior, al temido déficit.

Esto le llevó a presentar, entre junio y octubre de 1910, un ambicioso programa legislativo, inspirado por Antonio Flores de Lemus, asesor del Ministerio, que ha sido estudiado con detalle por J. Pan- Montojo y E. Fuentes Quintana.

Su plan de reforma fiscal se basaba en el principio de la capacidad de pago a través de los distintos indicadores en que ésta se manifiesta. Los proyectos de ley de Contribución Territorial, de Contribución sobre las Utilidades de la Riqueza Mobiliaria y de reforma de los impuestos mineros, trataban de extender y mejorar la imposición de producto. También intentaba introducir elementos de personalización y progresividad con respecto a la renta, mediante la modificación del Impuesto de Cédulas Personales; así como en lo referente al patrimonio en la reforma del Impuesto de Sucesiones, anticipándose, en este caso, a Francia y Alemania. Dada la importancia que entonces tenía la tributación indirecta, una serie de propuestas en este sentido formaban parte asimismo de sus propuestas legislativas, junto con una profunda reestructuración de los aspectos administrativos y contables del sistema hacendístico. La necesidad de pacto con los distintos grupos de intereses representados en las Cortes, las presiones extraparlamentarias, la transigencia negociadora de Cobián y un cierto desinterés del propio Canalejas, llevaron a la desnaturalización de su programa reformista y al fracaso de buena parte de sus proyectos.

 

Obras de ~: Un proyecto de ley funesto para la Armada, Madrid, M. Romero, 1901; Segundo Congreso Naval: Sección cuarta. Legislación. Ponencias, Madrid, Imprenta del Fomento Naval, 1904; Proyectos de leyes de Hacienda presentados a las Cortes por el ministro Don ~ el 6 de octubre de 1910, Madrid, Imprenta Artística Española, 1910.

 

Bibl.: F. de Bordejé y Morencos, Vicisitudes de una política naval, Madrid, Editorial San Martín, 1978; A. de Camba, “Excmo. Sr. D. Eduardo Cobián”, en Galicia, 16 (1908), págs. 298-299; F. Fernández de Béthencourt, Historia genealógica y Heráldica de la Monarquía española. Casa Real y Grandes de España, Madrid, Est. Tipográfico de Jaime Ratés, 1910; G. Grael, La cuestión financiera actual, Barcelona, Imprenta Bayer Hnos., 1913; J. L. Pan-Montojo, “Eduardo Cobián y Roffignac: la transacción como política”, en F. Comin et al., La hacienda desde sus ministros. Del 98 a la guerra civil, Zaragoza, Prensas Universitarias, 2000; E. Fuentes Quintana, “Flores de Lemus en el Ministerio de Hacienda”, en E. Fuentes Quintana (dir.), Economía y economistas españoles. 6. La modernización de los estudios de economía, Barcelona, Galaxia Gutemberg-Círculo de Lectores, 2001; X. R. Barreiro Fernández (coord.), Parlamentarios de Galicia. Biografías de deputados e senadores (1801-2001), Santiago de Compostela, Parlamento de Galicia y Real Academia Galega, 2001, 2 vols.

 

Fausto Dopico Gutiérrez del Arroyo