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Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón

Biografía

Rodríguez-Losada Rebellón, Eduardo. La Coruña, 2.III.1886 – 2.XII.1973. Arquitecto y compositor.

Cursó estudios de arquitectura en la Escuela de Madrid entre 1902 y 1910, titulándose en 1911. De regreso a su ciudad natal, obtuvo en 1914 la plaza de arquitecto provincial de la Diputación de La Coruña, que desempeñó hasta su jubilación en 1956. En paralelo a este cargo, que le permitió proyectar establecimientos asistenciales como casas cuna, colegios y hospicios, desarrolló un intenso ejercicio libre de la profesión, siendo un arquitecto muy solicitado por los grandes promotores que edificaban en el segundo ensanche coruñés. Igualmente cultivó su afición musical, con una formación autodidacta que le permitió, además de tocar el piano y el clarinete, impulsar en 1916 la creación de una orquesta sinfónica en La Coruña, y dirigir en algunos períodos a las agrupaciones musicales de la Sociedad Filarmónica local. Ahora bien, en este terreno musical sobresale su aportación como compositor, ya desde la década de los años veinte y en relación con el contexto político regionalista, puesto que la mayoría de sus óperas, sinfonías, conciertos, canciones y corales tienen temática gallega. Durante la Segunda República perteneció a la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). A partir de los años cuarenta, decreció progresivamente su ejercicio libre como arquitecto, volcándose en la aludida faceta de compositor. Fue académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario desde 1941, y académico de honor de la misma institución desde 1954.

Vinculado inicialmente al arquitecto madrileño Eduardo Lagarde, con quien colaboró en algunos proyectos, la primera fase de su producción arquitectónica se encuadra dentro del eclecticismo más cosmopolita y grandilocuente posterior a la moda modernista, puesto que su llegada a La Coruña coincidió con su eclipsamiento, como se puede apreciar en los escasos motivos modernistas que exornan una de sus primeras obras: las viviendas de la calle Ferrol n.º 12 (1913). Por el contrario, Rodríguez-Losada optó por el mencionado eclecticismo clasicista, con proyectos de viviendas realizados ya con estructura de hormigón y ornamentación de cemento revistiendo las fachadas; esta profusa decoración incluirá pilastras gigantes, salientes ménsulas, frisos, cornisas, pináculos y blasones, siempre con un tratamiento barroquizante, como las guirnaldas que cuelgan de pilastras, capiteles y balaustradas, y sobre todo soluciones muy cosmopolitas y atractivas como las cúpulas de esquina. Su obsesión por imprimir un sello de monumentalidad a sus inmuebles urbanos representativos le procuró un gran éxito entre la clientela urbana más pudiente, que aceptó con agrado sus fachadas simétricas y con marcada jerarquía de pisos. Entre sus obras más destacadas de esta primera etapa está la conocida como Casa Cortés (1918), en la que todo el protagonismo recae en la rotonda solución de la esquina, rematada por una cúpula a la francesa, decorada con lucernas y escamas. También ensayó varias adaptaciones de las galerías y miradores locales al cemento, aprovechando los numerosísimos encargos de viviendas que caían en sus manos.

A mediados de los años veinte comenzó su acercamiento a la tendencia regionalista, primero potenciando la presencia de logias, torreones, cresterías y pináculos de tipo renacentista, en una fase en la que recibió también la influencia del neobarroco practicado en Madrid. De hecho, el eclecticismo cosmopolita seguirá siendo dominante en sus edificios coruñeses de mayor empaque, como el Anglo South American Bank (1925), la sede del Colegio Notarial de La Coruña (1927), con su cuerpo rotondo y cupulado de esquina, y las desaparecidas oficinas centrales de la Caja de Ahorros (1930). Sin embargo, sus proyectos más interesantes son aquellos en los que recuperó formas de la arquitectura barroca local, como la propuesta para el pabellón de Galicia en la Exposición Ibero-Americana de Sevilla (1929), inspirada en un pazo gallego, aunque finalmente no fuera realizado según sus planos. En esta misma etapa dirigió como arquitecto de la Sociedad Coruñesa de Urbanización el proyecto de la Ciudad Jardín de La Coruña, construida en la zona de Peruleiro para paliar el problema de la carestía y falta de higiene de las viviendas, dando lugar a una barriada de chalets de distintos tipos y precios, cada uno en un solar de 500 metros cuadrados; Rodríguez-Losada suministró en 1921 los cuatro tipos básicos de chalets, en línea con la tradición ecléctica y pintoresca, ampliados un año más tarde con otros de estilo regionalista, recogiendo influencias de la arquitectura montañesa. Paralelamente, desde 1920 realizó para el ayuntamiento coruñés diferentes proyectos de balneario en la cercana zona del Orzán y Riazor, con la intención de potenciar las playas de la ensenada coruñesa como recurso turístico, dotándolas de casas de baños, paseos, miradores y escalinatas, aunque tampoco llegaron a ser abordados.

A partir de 1931, su arquitectura se fue despojando de la carga ornamental para acercarse a modelos más depurados y racionales, acusando en un primer momento la influencia del Art déco. Proyectos de estilo déco por sus aplacados lisos y geométricos, como el Cine Monelos (1932), convivirán todavía con otros de un regionalismo cada vez más moderado, derivando progresivamente hacia el racionalismo de superficies lisas y líneas limpias. Sin embargo, tras la Guerra Civil su producción decayó drásticamente tanto en número como en calidad, coincidiendo con su cada vez mayor interés por la creación musical. A esos últimos años pertenece el sobrio Colegio Hogar Calvo Sotelo (1947), dependiente de la Diputación Provincial de La Coruña.

En su faceta musical, destacan especialmente sus composiciones operísticas, comenzando por El monte de las Ánimas (1927), basada en la leyenda homónima de Gustavo Adolfo Bécquer, estrenada en el Teatro Rosalía Castro de La Coruña. En cambio, con O Mariscal, estrenada en 1929 en el Teatro-Circo Tamberlick de Vigo, se inicia su producción de temática gallega, en este caso basada en la obra teatral del mismo nombre de Ramón Cabanillas y Antón Villar Ponte, dos destacadas figuras del movimiento nacionalista con los que Rodríguez-Losada compartió esfuerzos para la promoción del teatro en lengua gallega. En esta misma línea, se inscribe la ópera en tres actos ¡Ultreya!, con libreto de Armando Cotarelo Valledor que tenía por tema el Camino de Santiago, estrenada en 1935 en el teatro de la Zarzuela de Madrid, aunque con críticas poco favorables. Se trata de composiciones de inspiración wagneriana y presididas por el idealismo, especialmente la última, planteadas siempre para adaptarse a las posibilidades locales de puesta en escena, a cargo de aficionados. Frente al entusiasmo y ambición volcados en estas primeras obras, tras la Guerra Civil se dedicó a composiciones sinfónicas caracterizadas por el sentido de desarrollo y las proporciones, en obras valoradas por los musicólogos como sencillas y formalistas, entre las que cabe citar los poemas sinfónicos El diablo mundo, El miserere, El gnomo, el ballet La Santa Compaña o la impresión sinfónica Los Caneiros.

 

Obras de ~: Arquitectura: Viviendas, c/ Ferrol 12, La Coruña, 1913; Chalet de Escudero, c/ Ferrol esquina a Juan Flórez, La Coruña, 1913; Casa Cortés, plaza de Galicia 22, La Coruña, 1918; Ciudad Jardín, La Coruña, 1920-1921; Edificio Escariz, c/Teresa Herrera 14, La Coruña, 1925-1930; Anglo-South American Bank, Cantón Pequeño 15-17, La Coruña, 1925; Edificio de oficinas, c/ San Nicolás, 2, La Coruña, 1926; Colegio Notarial, c/ Arzobispo Lago González 12, La Coruña, 1927; Cine Monelos, La Coruña, 1932; Almacenes La Espuma, San Andrés 55-57, La Coruña, 1934; Colegio Hogar Calvo Sotelo, La Coruña, 1947.

Música: El monte de las Ánimas, ópera en dos actos, estrenada el 6 de marzo de 1927 en el Teatro Rosalía Castro; O Mariscal, opera en tres actos, estrenada el 31 de mayo de 1929 en el Teatro Tamberlick de Vigo; ¡Ultreya¡, opera en tres actos estrenada el 12 de marzo de 1935 en el teatro de la Zarzuela de Madrid. Ballets El diablo mundo y La Santa Compaña, varias sinfonías, como la 2.ª Sinfonía en La menor (1949), y música de cámara, canciones y corales. Para el resto de su producción musical, véase X. M. Carreira Antelo, “Rodríguez-Losada Rebellón, Eduardo”, en E. Casares Rodicio (dir. y coord.), Diccionario de la música española e iberoamericana, t. X, Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 2002, págs. 320-321.

 

Bibl.: A. Anta Seoane, “Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón. Noticia necrológica”, en Abrente, n.º 5 (1973), págs. 60-63; X. M. Carreira Antelo, “El compositor Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón (1886-1973)”, en Revista de Musicología, vol. IX, n.º 1 (enero-junio de 1986), págs. 97-39; X. L. Martínez Suárez y X. Casabella López, Catálogo de Arquitectura. La Coruña, 1890-1940, La Coruña, Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia, 1989, pág. 240; A. Garrido Moreno, “Eduardo Rodríguez-Losada”, en C. del Pulgar Sabín (ed.) y A. Pulido Novoa (dir.), Artistas Gallegos. Arquitectos. Arquitectura modernista, ecléctica e regionalista, Vigo, Nova Galicia edicións, 2002, págs. 316-328; X. M. Carreira Antelo, “Rodríguez-Losada Rebellón, Eduardo”, en E. Casares Rodicio (dir. y coord.), Diccionario de la música española e iberoamericana, op. cit.; J. L. Varela Alén, Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón: arquitecto, Pontevedra-Santiago de Compostela, Fundación Mondariz-Balneario-COAG, 2010; N. Iglesias Ríos, Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón (1886-1973): vida y obra musical, tesis doctoral, Universidad de Santiago de Compostela, 2019.

 

Jesús Ángel Sánchez García

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