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Leandro Sepla y Oro

Biografía

Sepla y Oro, Leandro. Licán (Chile), 18.VIII.1738 – Licán (Chile), 15.X.1810. Cacique, gobernador indígena, regidor perpetuo del cabildo de Riobamba.

Conocido por una carta de Alexander von Humboldt a su hermano Wilhelm (Lima, 25 de noviembre de 1802), Leandro Sepla y Oro aparece en la historia como alguien “que para ser indio es sumamente instruido”, en cuyo poder habrían estado manuscritos redactados en el siglo xvi, que narraban sucesos anteriores a la conquista incaica de lo que se llamará el Reino de Quito. Como aparece en varios documentos presentados en 1786 al juez comisionado Fernando Darquea, Leandro Sepla, según su propio dictamen, descendía de una estirpe indígena noble, “por ser hijo legítimo y primogénito de don Valentín Sefla y Netela y de doña Esperanza Sefla y Guaiña quienes sus padres, abuelos y demás ascendientes, todos fueron legítimos delineados del tronco principal, doña Constancia Oro y Sefla y el petrucio, cacique gentil, Charco Chimvo”.

Se puede señalar que la vida de Sepla y Oro se caracterizó por una continua vigilancia de sus súbditos indígenas y por una permanente lealtad a la Corona española. Ya en 1764, con ocasión del movimiento subversivo indígena en la villa de Riobamba, el entonces joven cacique de la Real Corona de Licán se puso a favor de las autoridades españolas. No obstante su acción fue retribuida con el desprecio de algunos vecinos blancos por su calidad de indio. Tres lustros después (1779) el presidente de la Real Audiencia de Quito, García de León y Pizarro, nombró a Leandro Sepla cacique gobernador del pueblo de Licán: verosímil galardón a sus faenas por descubrir en los poblados españoles indios tributarios ocultos, disfrazados de mestizos. Según un testimonio basado en los padrones, Sepla logró aumentar más de dos mil indios tributarios. Su lealtad a la Corona se comprobó con el apoyo que prestó a las autoridades coloniales en la pacificación de varios movimientos subversivos. Además de su colaboración en la villa de Riobamba (1764), ofreció auxilio a la Real Justicia con motivo de algunas alteraciones de la plebe y de los indios de varios pueblos del corregimiento de Riobamba (1777) y especialmente en las sublevaciones de Guano (1778) y Columbe, Guamote (1803), a donde acudió con milicias indígenas. Estos servicios fueron recompensados por las autoridades españolas con la concesión del cargo de regidor perpetuo del cabildo de Riobamba, a cuya posesión no asistió uno de los “nobles” hacendados, “diciendo como había de sentarse en la banca con un indio”.

La documentación sobre Sepla y Oro hace hincapié evidentemente en la relación con las autoridades coloniales.

Su adhesión a la Corona no implicaba, sin embargo, una conducta servil con la oligarquía regional de dueños de obrajes y terratenientes, conocidos vulgarmente con el apelativo de “gamonales”. Además de enseñar a leer, escribir y cantar a los hijos de los caciques y principales, como tarea adjunta a su función de maestro de capilla, Sepla y Oro defendió, en varias ocasiones, a sus indios contra los abusos en la cobranza de tributos o en los trabajos comunales al servicio de las obras públicas. Especial fue su colaboración en el traslado y reconstrucción de la nueva villa de Riobamba en la llanura de Tapi, después del devastador terremoto de 1797. Como principal asistente del procurador-síndico, José Ignacio de Lizarzaburu, Sepla reconstruyó con sus indios los caminos y puentes, organizó la conducción de las pertenencias de los sobrevivientes a Tapi, “delineó” las calles y solares de la nueva Villa y ayudó, con infatigable afán, en la apertura y mantenimiento de la acequia de agua para el servicio de su población. Las relaciones del cacique gobernador de Licán con el corregidor Xavier Montúfar fueron, sin duda, la ocasión para que Alexander von Humboldt conociera y apreciara a Leandro Sepla y Oro. Su vida marca el final de la desestructuración del gobierno indígena. En el futuro otros serán los intermediarios entre la comunidad indígena y los nuevos Estados surgidos de los ideales criollos de emancipación.

 

Bibl.: F. J. de Caldas, Viajes: Viaje al Sur de Quito, Bogotá, Minerva, 1936; C. M. Larrea, El Barón de Carondelet, XXIX Presidente de la Real Audiencia de Quito, Quito, Corporación de Estudios y Publicaciones, 1969; A. Costales Samaniego, “Leandro Sefla y Oro, Curicela (1734-1810)”, en Boletín de Informaciones Científicas Nacionales, 115 (1983), págs. 101- 124; A. von Humboldt, Briefe aus Amerika, Berlín, Akademie Verlag, 1993; S. E. Moreno Yánez, “Don Leandro Sepla y Oro, un cacique andino de finales de la Colonia: estudio biográfico”, en Memorias del Primer Simposio Europeo sobre Antropología del Ecuador, Quito, 1985, págs. 223- 244; S. E. Moreno Yánez, Sublevaciones indígenas en la Audiencia de Quito: desde comienzos del siglo xviii hasta finales de la Colonia, Quito, Edipuce, 1985.

 

Segundo Moreno Yánez