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Adolfo Lozano Sidro

Biografía

Lozano Sidro, Adolfo. Priego de Córdoba (Córdoba), 21.I.1872 – ?, 8.XI.1935 ant. Pintor e ilustrador.

Nació en Priego de Córdoba, en el seno de una familia acomodada. Su padre, José María Lozano Alcalá- Zamora, era juez; su abuelo, Fausto Lozano, era alcalde del municipio, y sus tíos, Adolfo y Manuel Sidro, promotores-fiscales en Almodóvar del Campo y Cabra. Siendo niño, recibió su primera formación artística de su tío abuelo Federico Alcalá-Zamora Franco, que era profesor de Pintura en Madrid y pasaba largas temporadas en Priego. Inició sus estudios de bachillerato en Cabra. En 1855 se trasladó a Málaga con su familia; allí simultaneó el bachillerato con las clases de la escuela provincial de Bellas Artes de San Telmo en Málaga, donde consta su presencia desde 1887, y en el taller de José Moreno Carbonero, su admirado maestro. Gracias a sus grandes dotes para el dibujo, presentes a lo largo de toda su vida, desde 1890 se dedicará, exclusivamente, a perfeccionar su formación artística. A los dieciocho años ganó una mención honorífica en el certamen convocado por la Sociedad Económica Cordobesa de Amigos del País.

Ese mismo año se trasladó, junto a su familia, a Granada, en cuya Audiencia Provincial estaba destinado su padre. Éste deseaba que su hijo estudiase Derecho, pero él se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras.

En 1892 participó en una exposición organizada por la Diputación Provincial de Córdoba, que le concedió una pensión que nunca llegó a hacerse efectiva.

Durante su etapa granadina perteneció a una tertulia regeneracionista llamada Cofradía del Avellano, con quien colaboró en la publicación, en 1899, de El libro de Granada.

En 1893 abandonó definitivamente los estudios universitarios y se trasladó a Madrid para completar allí su formación artística junto a Moreno Carbonero, de quien aprendió composición y colorido.

Poco después de llegar a la capital, las estrecheces económicas que atravesaba su familia —que no podía enviarle dinero— le obligaron a buscar trabajo para financiar sus estudios. Esa falta de recursos le llevó a tener que industrializar su arte, pintando postales y abanicos, según le eran encargados por las casas de comercio, y a relacionarse con un fotógrafo, Francisco Ruiz Santaella, también de Priego, con quien colaboró y de quien fue amigo. Cuando Moreno Carbonero cerró su academia, Lozano Sidro pasó a completar su formación con Joaquín Sorolla, de quien asume ciertos rasgos del luminismo que se advierten en su serie de paisajes y patios andaluces con macetas y flores. En 1904 pinta en Priego una serie de retratos de distintos miembros de su familia, todos ellos de gran calidad: Alfredo Calvo Lozano, Rosario Muñoz Vizcaíno, José Ruiz Torres Hurtado, José Tomás Valverde Castilla, Loreto Lozano Alcalá-Zamora, Antonio Calvo Serrano, etc.

Como consecuencia de la muerte de su cuñado, Alfredo Calvo, en 1913, Adolfo acogió en Madrid a Amelia, su hermana, y a sus diez hijos, a quienes sacó adelante no sin ciertos apuros. A este mismo año corresponde el retrato de Fidel Fita Colomer, encargado por la Real Academia de la Historia. Uno de sus sobrinos, Alfredo, inició estudios en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, lo que debió de animar a Lozano Sidro para que se matriculara, a sus cuarenta y cinco años, con el objeto de obtener la titulación académica superior. Consta en la Facultad desde 1917 hasta 1922, pero, al no presentarse a los exámenes, nunca obtuvo el título. En 1922 pintó el retrato de Niceto Alcalá-Zamora que se conserva en el Ayuntamiento de Priego de Córdoba.

Junto con su labor pictórica, se debe reconocer la calidad artística de su actividad como ilustrador gráfico al servicio editorial del diario ABC y de algunos otros periódicos. Tras haber ganado el primer premio en el concurso de ilustración de la revista Blanco y Negro de 1903, participó asiduamente en sus ediciones, dejando en sus páginas muchos de sus mejores trabajos y siendo autor de algunas de sus más bellas portadas, que son obras que reflejan bien la “belle epoque” española. También ilustró el “Cuento Semanal” y, en 1925, una edición de la novela de Juan Valera Pepita Jiménez, cuyos veinte dibujos originales se expusieron en el Salón de Nancy en Madrid, en 1926. También hizo algunos carteles, como el de la Feria de Granada de 1904. Sus ideas regeneracionistas siempre mantuvieron vivo su compromiso con los más humildes, lo que le llevó a usar el lenguaje gráfico como instrumento de denuncia social, de modo que su obra se convierte en una crónica de la vida cotidiana de su época, en la que están presentes, con visión crítica, todas las capas sociales, desde los terratenientes andaluces hasta los gitanos vendedores en las ferias andaluzas y, muy especialmente, una cierta fascinación por la fiesta nocturna y la alta sociedad aristocrática y burguesa, que permanece ociosa y vive exclusivamente para tales fiestas. Se le ha considerado uno de los más incisivos cronistas gráficos de su tiempo, autor de un estilo propio lleno de elegancia, humor y aguda capacidad de observación.

Recibió diversas condecoraciones en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, como una mención honorífica en 1897 por su Santa Teresa de Jesús, adquirida para una iglesia de México, la tercera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes en 1910 por su Caballero Andante, y la medalla de plata en la Internacional de Panamá de 1916. Son muy numerosas, conocidas y valoradas sus gouache, pequeños cuadros de composición bien ordenada, temáticas iconográficas agradables, tratados con gracia y delicadeza, en un estilo realista que denuncia claramente su formación decimonónica. También practicó la pintura orientalista, con fascinación por los ambientes musulmanes, como su Diversión del Sultán Selím, y por el mundo japonés.

De su abundante obra deben destacarse Hombre con chaleco, La odalisca (1908), La limosna y Saliendo de Misa (1917), La plaza de Priego (1928), La puerta del Sol (1929), Feria de Priego; La Becerrada, etc.

La sala Vilches de Madrid organizó dos exposiciones personales de su obra en los años 1908 y 1912 y, según señala Pantorba, ambas tuvieron notable éxito de ventas. Fue enterrado el 8 de noviembre de 1935 en el cementerio del Santo Cristo de Priego, ciudad que le ha dedicado un museo monográfico.

 

Obras de ~: con VV. AA., El libro de Granada, 1899 (A. Gallego Morell, “El ‘Libro de Granada’ de Ganivet y sus amigos de la ‘Cofrafía del Avellano’”, en A. Sotelo [coord.] y M. Cristina [ed.], Homenaje al profesor Antonio Vilanova, t. II, Universidad de Barcelona, Departamento de Filología Española, 1989, págs. 243-256); ABC, 1902-1934; Alfredo Calvo Lozano, 1904; Rosario Muñoz Vizcaíno, 1904; José Ruiz Torres Hurtado, 1904; Cartel de la Feria de Granada, 1904; La odalisca, 1908; Caballero andante, 1910; Fidel Fita Colomer, 1913; La limosna y Saliendo de Misa, 1917; La plaza de Priego, 1922; Pepita Jiménez, 1925; Niceto Alcalá-Zamora 1928; La puerta del Sol, 1929; Paisajes y Patios andaluces con tiestos y flores, s. f.; Hombre con chaleco, s. f.; Feria de Priego, s. f.; La Becerrada, s. f.; Diversión del Sultán Selím, s. f.; José Tomás Valverde Castilla, Loreto Lozano Alcalá-Zamora, Antonio Calvo Serrano, s. f.

 

Bibl.: Catálogo de la exposición de ilustradores de Blanco y Negro, Madrid, 1944; A. Lozano Serna, Anales de la plaza de toros de Ronda (de la Real Maestranza de Caballería), Ronda, Imprenta Hermanos Vega, 1954 (2.ª ed. corr.); J. Valverde Madrid, “El pintor prieguense Lozano Sidro”, en Adarve, 12 de junio de 1966; “Lozano Sidro”, en Patio Cordobés (1972); M. Antequera, Pintores Granadinos. III, Granada, Obra Cultural de la Caja de Ahorros, 1973; B. de Pantorba, Historia y crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes celebradas en España, Madrid, Jesús Ramón García Rama, 1980, pág. 429; F. Zueras Torrens, Adolfo Lozano Sidro (1872-1935), Córdoba, Ayuntamiento, 1985; F. J. Palomo Díaz, Historia social de los pintores del siglo xix en Málaga, Málaga, 1985; M. Forcada Serrano, J. Sáiz y Luca de Tena y M. Valverde Candil, Adolfo Lozano Sidro: Vida obra y catálogo general, Priego de Córdoba, Ayuntamiento, 2000; H. González Zymla, A. Pérez Sánchez y L. de Frutos, Catálogo de pinturas de la Real Academia de la Historia, Madrid, Real Academia de la Historia, 2003, págs. 134-135 y 282-283.

 

Herbert González Zymla