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Veremundo Arias Teixeiro

Biografía

Arias Teixeiro, Veremundo. Cabanelas (Orense), 21.X.1742 – Villar del Arzobispo (Valencia), 15.II.1824. Benedictino (OSB), obispo y arzobispo.

Nació en el pazo de Fondevila y fue bautizado en Banga el 6 de febrero de 1743 con el nombre de Benito Antonio. Era hijo de Anselmo Arias Teixeiro y de su esposa Catalina Rodríguez Carreiro, y sobrino de los benedictinos Pedro Arias Teixeiro, abad de Corias, y Anselmo Arias Teixeiro, abad de Silos.

Tras estudiar en las universidades de Santiago de Compostela y Valladolid, tomó el hábito en el monasterio asturiano de San Juan Bautista de Corias el 14 de octubre de 1759 con el nombre de Veremundo.

Recibió los grados de bachiller y maestro en Filosofía, Teología y Cánones en la universidad navarra de Irache el 24 de octubre de 1781, que incorporó a la Universidad de Salamanca los días 11 de junio y 5 de julio respectivamente, tras obtener el grado de licenciado en aquella universidad el 3 del mismo mes de julio, de la cual fue profesor de Teología por espacio de casi veinte años, además de lector de Tercia de Teología (1781-1785), regente de estudios (1785-1789) y abad del colegio de San Vicente (1786-1789) de la misma ciudad, donde preparó el plan de estudios monásticos de 1794, para todos los colegios de la Congregación de Valladolid.

En agosto de 1803 fue presentado para la sede episcopal de Pamplona, que no quería aceptar, pero el Rey no le admitió la renuncia y así fue preconizado en Roma el 26 de marzo de 1804 y consagrado en la iglesia de los dominicos de San Esteban de Salamanca 10 de junio siguiente, por el obispo benedictino de Ciudad Rodrigo, Benito Uría y Valdés, asistido de los de Salamanca y Palencia, a cuya ceremonia acudió la Universidad en pleno y los monjes colegiales de San Vicente, que cantaron la misa. Entró solemnemente en Pamplona el 17 de junio de 1804 y saneó la economía de la diócesis, mejoró los edificios del seminario, propició las misiones populares y atendió generosamente a los pobres y enfermos. En 1808 por negarse a reconocer como rey de España a José Bonaparte y exhortar a sus diocesanos a hacer lo mismo, tuvo que huir primero a Lérida y Cervera y después a Mallorca, donde firmó un manifiesto en defensa de los derechos de la Iglesia, pidiendo el restablecimiento de la Inquisición, yendo contra el decreto de exclaustración de los religiosos, y contra los errores de la época. Después de la Guerra de la Independencia luchó contra las Cortes de Cádiz y en 1813 fue elegido diputado a Cortes por Orense. El 1 de marzo de 1814 fue nombrado presidente de la comisión de Instrucción Pública, y Fernando VII —el 23 de noviembre de 1814— le presentó para arzobispo de Valencia, cuyas bulas fueron expedidas el 29 de diciembre del mismo año. Fue condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Carlos III y el 11 de octubre de 1816, con la Americana de Isabel la Católica, siendo además miembro del Consejo de Su Majestad.

Tomó posesión de la archidiócesis de Valencia por procurador el 25 de marzo de 1815 y entró solemnemente en su ciudad episcopal el 1 de abril siguiente.

En Valencia fundó una casa de la Congregación de la Misión para ayuda de los sacerdotes, defendió los derechos de su iglesia, reedificó el Hospital General y la Casa de Expósitos, el palacio episcopal, con su capilla, mostrándose siempre muy limosnero y humilde.

Cuando las Cortes Constitucionales de 1820 decretaron la extinción de los monasterios escribió una larga carta en su defensa, que fue prohibida por el poder civil. Por su intransigencia frente a los liberales, las Cortes le mandaron encarcelar el 10 de noviembre de 1820. Fernando VII el 15 de noviembre de 1820 lo presentó para arzobispo de Toledo y Primado de España, pero hubo de expulsarlo del país por decreto del 23 del mismo mes. Embarcó en el Grao de Valencia, con destino a Francia, donde llegó el 7 de diciembre, y tras una corta estancia en Perpiñán, fijó su residencia en Toulouse. En el exilio, fue el inspirador del grupo de Bayona, que propició la expedición de los Cien Mil Hijos de San Luis, con los que regresó a España y el 29 de diciembre de 1823 entró triunfalmente en Valencia. Murió poco después y fue enterrado en la capilla de Santo Tomás de Villanueva de la catedral valenciana, sobre cuyo sepulcro pusieron una larga y elogiosa inscripción latina; y el 17 de febrero de 1825 pronunció su oración fúnebre el general de los escolapios padre Lorenzo Ramo de San Blas.

 

Obras de ~: Representación a las Cortes pidiendo el restablecimiento de la Inquisición, Palma de Mallorca, 1812; Instrucción pastoral de los ilustrísimos señores obispos de Lérida, Tortosa, Barcelona, Urgel, Teruel y Pamplona al clero y pueblo de sus diócesis, Mallorca, Imprenta de Brusi, 1813; Carta pastoral [...] al clero y al pueblo de su diócesis [...]: en 13 de diciembre de MCCMXIV con motivo del religioso decreto de nuestro piadoso Soberano sobre las misiones, Valencia, Francisco Brusola, 1815; Carta sobre el respeto debido a los templos, 17 de febrero de 1815 (Pamplona, 1815); Cartas al rey, al arzobispo de Toledo, al obispo de Orihuela, al secretario de Estado, a los párrocos, tres exposiciones al Gobierno, 1820; Representación a las Cortes pidiendo que los asuntos eclesiásticos sean resueltos por las autoridades eclesiásticas, 20 de octubre de 1820 (Valencia, Benito Monfort, 1820); Cartas al Nuncio de España, Villar del Arzobispo, 14 de agosto y 27 de octubre de 1820; Carta a Don Antonio Bernabeu, Villar del Arzobispo, 25 de septiembre de 1820; Informe del Sr. Arzobispo de Valencia sobre secularización, 28 de junio de 1820 (ed. en Colección Eclesiástica Española, t. III, Madrid, Imprenta de E. Aguado, 1823, págs. 59-105); Pastoral del señor Arzobispo de Valencia sobre el único y mejor modo de explicar los párrocos la Constitución, Villar del Arzobispo, 31 de julio de 1820 (ed. en Colección Eclesiástica Española, op. cit., t. III, 1823, págs. 123 y ss.); Carta al Ministro de Gracia y Justicia sobre la circulación de los libros prohibidos, Villar del Arzobispo, 28 de septiembre de 1820 (ed. en Colección Eclesiástica Española op. cit., t. III, 1823, págs. 250 y ss.); Cartas a su cabildo, Tolosa, 28 de enero de 1822 y 5 de enero de 1823; Representación al Papa con los obispos de Orihuela, Tarazona, Solsona y Urgel manifestándole el estado de la Iglesia en España, Toulouse, 8 de mayo de 1823; “Contestación del Señor Arzobispo de Valencia á la órden de su extrañamiento”, en Colección Eclesiástica Española, op. cit., t. VI, 1824, págs. 231-235.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Parroquial de Banga, Libros de bautizados, II, fol. 37r.; Archivo Universidad Civil de Salamanca, Libro de grados mayores (1775-1785), fols. 270v.- 277v.

J. B. Reta, La voz de los obispos de España [...], II, Valladolid, Imprenta de Aparicio, 1827, págs. 1-458; L. Ramo de San Blas, Oración fúnebre que en las solemnes exequias del Excmo. Sr. Don Fr. Veremundo Arias Teixeiro [...]celebradas por su agradecida familia el 17 de febrero de 1825 al cumplir el año de su entierro, con asistencia del Excmo. Sr. Arzobispo Don Simón López. Pronunció [...], Valencia, F. Brusole, 1831; M. Lafuente, Historia General de España, 18, Madrid-Barcelona, Montaner y Simón, 1889, pág. 278; B. Fernández Alonso, Orensanos ilustres, Orense, Imprenta de El Diario de Orense, 1914, págs. 111-11; S. Eiján, Historia de Ribadavia y sus alrededores, Madrid, San Bernardo, 1920, págs. 482-482; B. Paradela, “El Excmo. Fr. Veremundo Arias Teixeiro, obispo de Pamplona y arzobispo de Valencia”, en Boletín de la Comisión de Monumentos de Orense, 11 (1935), pág. 111; J. Ibarra, Historia del monasterio benedictino y de la Universidad literaria de Irache, Pamplona, La Acción Social, 1939, págs. 476-477; A. M.ª Berazaluce (ed.), Arias Teijeiro. Diarios (1828-1831), en F. Suárez (dir.), Documentos del reinado de Fernando VII, t. III, Pamplona, Universidad de Navarra, 1966 (3 vols.); J. Ferreiro Alemparte, “Figuras ilustres de Cabanelas, en la demarcación de Carballino. Los Arias Teixeiro”, en La Voz de Galicia, 17 de enero de 1974; F. Díaz de Cerio, “Regesto de correspondencia de los obispos de Pamplona en el siglo xix, según el archivo de la Nunciatura en Madrid”, en Príncipe de Viana, 154-155 (1979), págs. 181-184; E. Zaragoza Pascual, Los generales de la Congregación de San Benito de Valladolid, t. V, Silos, Stvdia Silensia, 1987, págs. 402-406 y 429-431.

 

Ernesto Zaragoza Pascual