Ayuda

Tomás Micieces

Biografía

Micieces, Tomás. El Menor. Toledo, 4.XII.1655 – Salamanca, 16.V.1718. Maestro de capilla, compositor y catedrático.

Su primera formación musical la recibió de su padre, Tomás Micieces el Mayor (también conocido como Tomás Micieces I), formación que amplió gracias a compositores de tanto renombre como Cristóbal Galán o Carlos Patiño, maestros de la Real Capilla de Madrid. Según la información aportada por Lothar Siemens, en una carta remitida por Pedro de Ardanaz a Miguel de lrízar (Toledo, 31 de diciembre de 1680) se informa de que “Tomás Micieces se halla maestro de capilla en el Vastellar de S. Esteban del Puerto. El está contento, y no mucho más por hallarse ya sacerdote, con que encomendará a Dios su tío y nuestro querido maestro”. Sin embargo, parece que regresó al poco tiempo a Madrid, donde residían por entonces su madre y sus hermanas.

En 1685, y tras superar las pruebas de limpieza de sangre, se alzó con el puesto de maestro de capilla de la catedral soriana de El Burgo de Osma. Posteriormente, tras la renuncia de Miguel de Egüés como principal responsable musical de La Seo de Zaragoza, se presentó en la capital aragonesa con el fin de ser examinado por el cabildo en mayo de 1692, siendo admitido; allí permaneció en el mes de junio de aquel año con el fin de responsabilizarse de las celebraciones del Corpus, durante las cuales el cabildo de la Seo se vio en la obligación de advertir a los indisciplinados músicos de la capilla que obedecieran al nuevo maestro.

Regresó provisionalmente a Osma para preparar el traslado definitivo a Zaragoza y poder recibir los emolumentos inherentes a su cargo hasta finales de junio.

Una vez instalado en Zaragoza, se le pidió que asumiera la educación y manutención de los infantes del Pilar, debido a la imposibilidad de atenderlos por parte del maestro de dicha Iglesia por su avanzada edad. Es posible asimismo que tomara parte en la fundación del seminario para músicos e infantes de la iglesia de Zaragoza, que se propuso en marzo de 1694.

En el Diccionario Labor de la música (1954), Joaquín Pena e Higinio Anglés afirman que Tomás Micieces el Menor abandonó Zaragoza para asumir el magisterio del monasterio madrileño de las Descalzas, en Madrid, donde anteriormente había trabajado en calidad de maestro su propio padre. Sin embargo no se ha podido encontrar documentación que avale esta afirmación; por el contrario, otro dato del 22 de octubre de 1694 confirma que renunció a su cargo musical en la Seo porque había conseguido igual puesto en la Catedral de Salamanca; por entonces, al cargo de maestro se añadía en algunas ocasiones la plaza de catedrático de música en la Universidad. En 1695 fue nombrado catedrático suplente y en 1700 obtuvo la cátedra en propiedad, sucediendo a Diego Verdugo, si bien sólo se graduó como licenciado y maestro en Artes en junio de 1710. Micieces el Menor simultaneó ambos cargos hasta su fallecimiento, acaecido en 1718 después de un largo período de achaques. Dejó al amparo de la caridad del cabildo a su anciana madre, Manuela de la Oliva, “quien le sobrevivió en la más absoluta pobreza y postrada permanentemente en cama, pues estaba tullida de pies y manos”, según Lothar Siemens.

Por lo que se refiere a su producción musical, según opinión de González Marín “en las obras que con toda probabilidad se le pueden atribuir se aprecian rasgos de modernidad, como son la inclusión de los violines o el uso temprano del término ‘aria’. Asimismo, en una obra que, por su tema, debió de componer durante su estancia en Zaragoza, o, al menos, para la Seo (un villancico a San Pedro Arbués), introduce también un “recitativo”.

Se le ha citado como participante en la polémica de Valls a raíz de la composición de la misa Scala Aretina del maestro catalán. Al parecer intervino publicando un Parecer, que no ha podido ser encontrado, pero sí se ha conservado un dictamen para el opúsculo titulado Defensa apologética y diálogo musical, de Francisco Hortador, que no tenía relación con la polémica de Valls. Es probable que la hipotética intervención de Micieces en dicha polémica haya sido a favor de Valls pues éste, en su obra teórica Mapa armónico, cita a Micieces (aunque se ignora si se refiere al padre o al hijo) entre los grandes compositores de villancicos, junto a Patiño, Galán, Vado, Ruiz, Durón, Torres, los Cáseda, Ambiela, Martínez, Lanuza y Escala, afirmando que “para su digno elogio son cortos todos los hipérboles, pues con todos ellos no pudieran dignamente ponderarse sus plumas, sus delicadezas y conceptos armoniosos”. La mayor parte de sus obras se conserva en el archivo de música de la Catedral de Salamanca.

 

Bibl.: J. J. Maier, Die Musikalischen Handschriften der K. Hof-und Staatsbibliothek in Muenchen, München, Libraria Regia Palmiana, 1879; J. López-Calo, “Corresponsales de Miguel de Irízar (II)”, en Anuario Musical, XX (1965), págs. 209-233; L. Siemens, “La Seo de Zaragoza, destacada escuela de órgano en el siglo xvii. 2”, en Anuario Musical, XXIII (1968), págs. 129-156; L. Siemens, “Datos sobre el nacimiento y muerte de Miguel Gómez Camargo”, en Anuario Musical, XXVI (1972), págs. 113-117; “El maestro de capilla palentino Tomás Micieces I (1624-1667): su vida, su obra y sus discípulos”, en Anuario Musical, XXX (1975), págs. 67- 96; P. Calahorra Martínez, La música en Zaragoza en los siglos xvi y xvii, vol. 1, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1977; D. García Fraile, Catálogo archivo de música de la Catedral de Salamanca, Cuenca, Instituto de Música Religiosa de la Diputación Provincial, 1981; A. Martín Moreno, Historia de la música española. 4. Siglo xviii, Madrid, Alianza, 1985; J. Goñi Gaztambide, La capilla musical de la Catedral de Pamplona en el siglo xvii, Pamplona, Capilla de Música de la Catedral, 1986; J. López-Calo, Documentario musical de la Catedral de Segovia, vol. 1, Santiago de Compostela, U. Santiago, 1990; M. C. Martínez García, “Micieces el Menor, Tomás”, en E. Casares Rodicio (dir. y coord.), Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana, vol. VII, Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 2001.

 

Paulino Capdepón Verdú