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Antonio Brea y González-Bayón

Biografía

Brea y González-Bayón, Antonio. Écija (Sevilla), 15.XI.1834 – Madrid, 14.XII.1898. General carlista.

Hijo de Juan Brea y Sánchez, gentilhombre de la reina Isabel II, y de María del Amparo González Bayón y Pérez, inicia su carrera militar el 3 de marzo de 1848 como cadete del Real Colegio de Artillería de Segovia.

El 7 de marzo de 1852 asciende a subteniente alumno y el 18 de noviembre de 1854, a teniente con destino en el 3.er Regimiento a Pie.

Permanece de guarnición en Sevilla y Cádiz hasta finales de diciembre de 1858, fecha en la que se le destina al Regimiento a Caballo con guarnición en Madrid.

El 21 de octubre de 1859 marcha con su unidad hacia Jerez para formar parte del Ejército de África al mando del capitán general Leopoldo O’Donnell y a las órdenes del mariscal de campo Félix Alcalá Galiano.

El 20 de diciembre de 1859 embarca en Puerto Real con destino a Ceuta, donde desembarca el 24 de diciembre.

Acampa en las alturas del Otero y participa, en primera línea, en la acción del 30 de diciembre.

El 1 de enero de 1860 marcha con su ejército hacia Tetuán, asistiendo como reserva en la acción de los Castillejos. Estuvo presente en el paso de Cabo Negro el 14 y entró en fuego en los combates del 23 y el 31 en los valles de Tetuán; fue premiado por el último, en Guad-el Gelú, con la Cruz de San Fernando de 1.ª clase.

En la batalla de Tetuán, en febrero de 1860, fue agraciado con el grado de capitán de Infantería. Ese mismo año también toma parte en la acción del 11 de marzo sobre las alturas de Samsa.

Firmada la paz, se traslada a la aduana del río Azmir, marchando desde allí a Ceuta para embarcarse hacia Alicante y regresar con su regimiento a Madrid con el cargo de ayudante.

Por Real Orden de 10 de abril de 1862 fue promovido al empleo de capitán del Cuerpo con destino al 5.º Regimiento a Pie, donde permanece hasta el 1 de junio, fecha en la que fue destinado al 4.º Regimiento Montado de guarnición en Zaragoza.

El 11 de junio se le concede licencia para casarse con Pilar Cuartero y Sierra, quien, a consecuencia de un catarro pulmonar, fallece en Madrid el 10 de mayo de 1864, cuando sólo contaba veintisiete años de edad. Un año antes, habían sido padres de un hijo, Reynaldo, que sería un afamado historiador carlista. En 1865 Antonio Brea combatió a los revolucionarios de Cádiz, y el 26 de junio de ese mismo año, se le concede licencia para contraer matrimonio en segundas nupcias con Carmen Vicenta Cambreleng y Berriz.

Durante la sublevación del 3 enero de 1866 se dirige con la columna expedicionaria al mando del teniente general Juan Zavala en persecución de los Regimientos de Bailén y Calatrava, sublevados por Prim, hasta obligarlos a entrar en Portugal.

Ese mismo año, con la batería de su mando, lucha el 22 de junio contra las tropas sublevadas en Madrid, sus servicios fueron premiados con la Cruz del Mérito Militar de 1.ª clase.

El 20 de septiembre de 1868 sale de Madrid con su batería, formando parte de la columna de operaciones al mando del marqués de Navaliches, y se encontró en la batalla de Alcolea, en la que se distinguió y obtuvo el grado de comandante.

A finales de junio de 1869 fue destinado a la Dirección General de Artillería para encargarse del Negociado de Armamento y Municiones. Jura la Constitución y continúa en esta situación hasta febrero de 1873, en que obtiene su retiro para Madrid con motivo de la disolución del Cuerpo de Artillería y la proclamación de la República. Por esta razón no llegó a disfrutar en el Ejército liberal del empleo de comandante, a pesar de ser propuesto y corresponderle por rigurosa antigüedad.

Al no estar conforme con la trayectoria política del Gobierno y el estado general del país, marcha a Francia en julio de 1873. En Bayona se presenta al vicealmirante Romualdo Martínez Viñalet, comandante general carlista de la frontera, quien le destina al Ejército Real del Norte. El 14 de agosto de 1873 se le declara teniente coronel de Infantería.

Cuando desempeñaba el cargo de secretario de la Comandancia General de Artillería, asistió a la acción de Puente la Reina y se distinguió en la batalla de Montejurra, con cuya medalla fue premiado.

Asciende a teniente coronel de Artillería el 14 de agosto de 1873 y el 13 de septiembre se incorpora a la División de Navarra; el 1 de diciembre se encarga de la organización de la Artillería Montada.

A continuación, agregado al Estado Mayor del general Nicolás Ollo, toma parte en las acciones de Montejurra, la Guardia y Velavieta, en la que destaca muy particularmente, pues, a pesar de verse rodeado de enemigos y tener muchas bajas, entre muertos y heridos, siguió peleando hasta agotar las municiones, sin retirarse hasta que se lo ordenó el mismo general Ollo, quien le felicitó. Su valor fue premiado con la Cruz Roja del Mérito Militar de 2.ª clase.

A principios de enero de 1874 se encuentra en Vizcaya con la división navarra ocupando las alturas de Salta Cabello, lo que impide la liberación de Portugalete.

Continúa en la línea de Somorrostro y se bate en Ontón.

Al ser el responsable, el 17 de febrero de 1874, de dirigir las baterías de sitio sobre Bilbao, emplaza las de Artagan, Santa Mónica y Ollárgan, al mando de las cuales permaneció los meses de marzo y abril hasta el levantamiento de sitio. Por sus importantes servicios obtiene la medalla de Vizcaya, y el 10 de marzo, el empleo de coronel.

En junio, después de asistir a las operaciones sobre Hernani, se traslada a Francia para comprar los atalajes de cuatro baterías montadas, cuyo mando se le confiere en agosto.

En septiembre de 1874 se bate en Navarra y en noviembre se le nombra jefe de sitio en las operaciones sobre Irún, en las que dirige el emplazamiento de varias baterías. Al frente, en particular, de la de San Marcial, sostiene de forma continuada fuego de cañón con el enemigo desde el día 4 hasta la retirada del Ejército Real.

A finales de enero de 1875 se encuentra en Estella al mando de catorce cañones con los que asiste a las operaciones del Carrascal. Mantiene vivo fuego de cañón con los liberales los dos primeros días de febrero y se distingue en la batalla de Lácar, en la que cargó en unión de las columnas de ataque. Con fuegos nutridos y precisos, tras situarse en la carretera de Villatuerta, consigue apagar los de las baterías enemigas, contribuyendo de manera muy eficaz al éxito de la batalla, como consta en el parte oficial de aquel hecho de armas.

En marzo toma parte en los ataques de la línea de Orio y en los de Guetaria. Posteriormente, se le nombra director de la Academia de Oficiales de Artillería de Campaña en Azpeitia.

En junio de 1875 se le encarga la construcción de baterías que protejan la costa. Al mando de las de Bermeo, Mundaca, Elanchove y Lequeitio, se bate en cuantos combates tuvieron que sostener con la escuadra.

Por Real Decreto de 19 de noviembre de 1875 es ascendido a brigadier y nombrado jefe de Artillería de operaciones en Vizcaya y Guipúzcoa, provincia esta última en la que dirige la construcción de la batería de Venta Ziquin y los fuegos sobre San Sebastián, Guetaria y Hernani. Más tarde se le confiere el cargo de jefe de Estado Mayor del Ejército del Norte, del que era general en jefe el conde de Caserta, y participó en la acción que tuvo lugar a principios de enero de 1876 con motivo de la sublevación del 1.º de Álava.

Desempeñando el mismo cargo se batió en las acciones de Santa Bárbara de Oteiza y en la de Ciga, ocurrida en el Baztán.

Al ser relevado el conde de Caserta del mando del Ejército del Norte, el 20 de febrero de 1876, y ser nombrado comandante general de Castilla, Brea González pasa a desempeñar el cargo de jefe de Estado Mayor de la División.

Al frente de dichas tropas entra en Francia en compañía del conde de Caserta, donde rindieron los honores de ordenanza y escoltaron a don Carlos al pisar territorio francés el 28 de febrero de 1876. Poco antes de finalizar la guerra, fue ascendido a mariscal de campo.

Emigrado en Bayona, el 28 se septiembre de 1876 se presenta ante Antonio Bernal O’Keilly, cónsul general de España, para acogerse a indulto y jurar en el mismo acto respetar, acatar y obedecer a su majestad el rey Alfonso XII como legítimo rey de España y a sus sucesores, y respetar, acatar y obedecer igualmente a su gobierno y autoridades constituidas y cumplir las órdenes que de uno y de otro emanasen.

También solicitó volver a la anterior situación de capitán retirado en Madrid, condición que tenía antes de incorporarse a las filas carlistas, fundando su petición en los beneficios de la Ley de 28 de julio de 1876.

Antonio Brea y González, además de las condecoraciones ya mencionadas, estaba en posesión de las cruces de San Hermenegildo, Carlos III, Isabel la Católica y Mérito Militar de 1.ª clase por servicios especiales, y las medallas de África y de Carlos VII.

Fue declarado benemérito de la patria por haber tomado parte en la campaña de África. Antonio Brea falleció en Madrid el 14 de diciembre de 1898.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), Expediente personal.

M. Ferrer Dalmau y F. de Paula Oller, Álbum de personajes carlistas, Barcelona, Tipografía de Fidel Giró, 1890; R. de Brea, barón de Artagán, Cruzados modernos, Barcelona, La Bandera Regional, 1910; Príncipe heroico y soldados leales, Barcelona, La Bandera Regional, 1912; E. Roldán González, Estado Mayor General carlista en las tres guerras del siglo XIX, Madrid, Actas, 1998.

 

Emilio Montero Herrero