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Diego de Muros (II)

Biografía

Muros (II), Diego de. Santiago de Compostela (La Coruña), m. s. XV – Las Palmas de Gran Canaria, 1506. Obispo de Canarias, humanista.

Natural de Santiago, aunque de familia probablemente muradana, era hijo del regidor compostelano Vasco López de Burgos y de Mayor Pérez, y sobrino de Diego de Muros (I) que le apadrinó en su carrera eclesiástica, lo mismo que a su pariente Diego de Muros (III). En 1474 era ya canónigo compostelano, cargo que le permitió ascender rápidamente, apadrinado por el cardenal Pedro González de Mendoza, de quien era secretario por los años setenta, tal vez desde 1476. Pero es en los años ochenta cuando su figura arraiga en el estamento eclesiástico de Castilla, a la sombra del cardenal de España: en octubre de 1482 actúa como secretario general de la Congregación del clero de Castilla en Córdoba. En noviembre del año siguiente suscribe como notario apostólico y secretario de Mendoza el acta de fundación del Colegio de Santa Cruz de Valladolid, funciones que igualmente aparecen recogidas en otros varios documentos de los años 1485-1491. Acompañó a este ascenso su auge económico, expresado en cuantiosos beneficios eclesiásticos que logró atesorar, entre los cuales estaban los de canónigo de Santiago, arcediano de Carmona y de Castilla, párroco de Muros, chantre de Santiago, canónigo de Sevilla y titular de otros varios beneficios en feligresías gallegas.

Al producirse el óbito del cardenal Mendoza, el 11 de enero de 1495, Diego de Muros (II) no cayó en la oscuridad, sino que mantuvo su presencia en la Corte y, al año siguiente, el 2 de julio de 1496, recibió el nombramiento para obispo de Canarias. Supo hacer honor a la difícil misión de organizar el cuadro eclesiástico en el archipiélago, donde apenas se había superado la faceta misional y se veía además sometido al huracán de la violencia y de la rapacidad por parte de los conquistadores que no respetaban los pactos hechos con los primitivos señores ni cumplían las disposiciones de la Corona. Don Diego combinó a su manera dos iniciativas encontradas, por una parte se empeñó en conseguir una saneada hacienda para su iglesia, lo que no podía realizar más que en buena inteligencia con los adelantados canarios, a cuyo mercantilismo esclavista no siempre supo resistir; y por otra parte se ocupó de defender la libertad de los guanches canarios, excomulgando a varios oficiales de la Corona que practicaban la piratería.

Como obispo canario supo aportar a su Iglesia las bases de su definitiva consolidación y parece haber cubierto con eficacia el cuadro beneficial del archipiélago. Su magisterio nos ha quedado en las constituciones de 1497 y 1506, que aportan la imprescindible normativa para el incipiente cuadro pastoral, fijan las bases económicas de que se sustentará el culto y la clerecía, determinan las competencias de los vicarios episcopales de las islas y señalan algunos de los puntos pastorales de mayor necesidad, como el específico de los matrimonios. La muerte de Diego de Muros (II) parece haber acontecido en el otoño de 1506, poco después de haber promulgado sus segundas constituciones, justamente en los momentos en que su primo, Diego de Muros (III), comenzaba su brillante carrera de honores eclesiásticos. Diego de Muros (II) tiene pleno derecho a figurar entre los primeros humanistas españoles. En casa de los Mendoza, y en estrecha amistad con el milanés Pedro Mártir de Anglería, compartió los afanes de renovación literaria y espiritual que comenzaban a acuñarse en la España de los Reyes Católicos; parece haber sido también el embajador de la corte en la búsqueda del pequeño grupo de eruditos humanistas llamados por entonces para crear un cenáculo de hombres doctos que educasen a los hijos de la nobleza castellana. Así por lo menos lo presentan las referencias del humanista Anglería.

 

Obras de ~: Breve epitoma rerum apud Malacam gestarum anno MCCCCLXXXVII (ed. por el historiador J. L. González Novalín); Constituciones del Obispado de Canarias de 1497, acompañadas de unas Addiciones, de 1506, conservadas en su vers. original en el Archivo Secreto de la Iglesia de Canarias (ed. de G. Chil y Naranjo, Estudios históricos climatológicos y patológicos de las Islas Canarias, Las Palmas de Gran Canaria, 1891, vol. III).

 

Bibl.: A. López, “Diego de Muros (II), obispo de Canarias”, en Boletín de la Real Academia Gallega, 7 (1914), págs. 287-291; J. L González Novalín, “Los opúsculos latinos de Diego de Muros”, en Asturiensia Medievalia, 1 (1972); “Diego de Muros II, Obispo de Canarias”, en Anuario de Estudios Atlánticos, 20 (1974), págs. 3-111; J. García Oro, Prehistoria y primeros capítulos de la Evangelización de América, Caracas, Trípode, 1988; S. Cazorla León y J. Sánchez Rodríguez, Obispos de Canarias y Rubicón, Madrid, Eypasa 1997, págs. 61-69.

 

José García Oro, OFM